6 días a la semana, pero había veces que hasta 72 horas seguidas, 3 días seguidos sin descanso, porque las sesiones de grabaciones eran muy largas y lo hacía junto a un actor que se hizo su amigo ahí en el set, Mickey Rooney. Judy dijo, “Trabajábamos sin descanso, nos daban algo para mantenernos despiertos y luego para dormir un poco.
Y unas horas después volvíamos a levantarnos para seguir adelante durante días. Esa era la rutina que nos imponían y esa no era la única dificultad, sino que había otra igual de dolorosa, las constantes comparaciones y humillaciones por su apariencia. Le decían que si por qué no podía ser tan bonita como sus otras compañeras, como Elizabeth Taylor e Iva Garner o Lana Turner, quienes estaban en el mismo estudio, representaban el prototipo de belleza de la época.
Mujeres altas, delgadas, con curvas definidas tipo reloj de arena, facciones simétricas, esas típicas Fenfatal que eran muy populares en el cine de ese entonces y Judy no era nada de eso. Ella medía unos 50 con una belleza más dulce como de chica común y no tan deslumbrante como las mencionadas, pero también tenía muchísimo mérito y funciona para el cine, pero el estudio simplemente no la quería aceptar.
Les dolía que ella cantara mejor que las guapas, pero que no la podían marquetear como guapa. Así lo que hacían era mejor humillarla. Luis Ber, quien la descubrió, la llamaba Mi pequeña jorobadita. Sí, este señor humillaba así a una niña de 13 años. Para arreglar su imagen, le pusieron prótesis dentales y discos en la nariz para afinar sus facciones.
Estos discos que son super incómodos de llevar y que aún se siguen usando por algunas personas, esta es su nariz al natural, como cuando llegó al estudio. Y esto es como la transformaron, que sí se ve visiblemente más afilada y respingada. Y como no encajaba en el molde de la mujer sensual, decidieron alargar lo más posible su imagen infantil, forzándola a llevar corset superapretados para disimular que su cuerpo se estaba desarrollando.
Y lo peor es que la sometían a rutinas estrictas para controlar su peso que eran cuestionables incluso para esa época. Como ven, todo esto suena a una auténtica deshumanización para esta chica y el único refugio emocional que ella tenía era su padre. Ellos eran muy unidos y era la única persona en el mundo que la hacía sentir que no tenía que cambiar nada para que él la amara.
Por supuesto, no era un santo, porque pues él también era cómplice en esta explotación que ella sufría, aunque todo esto venía más del lado de su madre y él tomaba un rol más pasivo y aunque no era perfecto, pues para Judy sí lo era. E incluso este factor positivo en su vida le fue arrebatado porque poco después de haber entrado al estudio, a sus 13 años le dieron la noticia de que él había fallecido por una infección cerebral.
Fue algo muy repentino. Judy no tuvo tiempo ni de despedirse ni de pasar su duelo porque tenía que seguir en esta rutina extrema de trabajo. Lo único que hicieron fue subirle las dosis para que ella siguiera funcionando. El alto precio del mago de Os. Todo esto difícil que había vivido Judy, pues se intensificó aún más cuando llegó en 1939 a sus 16 años el rol de Dorothy en el mago de OS.
Pero ella ni siquiera era la primera opción y es que otra vez al estudio no le gustaba porque no era una niña. Su primera opción era la actriz Shirley Temple, un icono infantil de Estados Unidos. Pero esta niña de 10 años le pertenecía al estudio de la competencia, al 20th Century Fox, y no llegaron a un acuerdo para que el estudio la prestara, por lo que a Metro Goldwin Meer no le quedó de otra más que conformarse, entre grandes comillas, con Judy.
Lo digo así porque ellos así lo veían y así se lo transmitían a ella y la intentaron transformar en una especie de Shirley Temple con una peluca rubia y maquillaje más infantil. Y de hecho encontré esta foto donde se le puede ver así, pero no funcionaba del todo. También encontré esta otra donde podemos ver a Judy con 10 estilos de peinados diferente de cuál sería el más adecuado para este personaje, que esta imagen no solamente refleja las pruebas de peinado y cuál sería mejor, sino cómo el estudio buscaba moldear a la perfección cada detalle de la apariencia de Judy
Garland. Ningún detalle podía escapar de cómo debía lucir Dorothy. Y es que estaban invirtiendo muchísimo dinero para esta película. Finalmente decidieron mantener su estilo natural y fue mágico porque pudimos ver a una niña más real, más humana, pero también más vulnerable. Que volví a ver la película Ahora de Grande y noté algo que de niña no notaba.
De niña para mí era una fantasía muy bonita y yo me creía Dorothy, como muchas niñas también. Pero algo que noto ahora es que Judy, a pesar de que estaba en una fantasía, literalmente, su mirada reflejaba mucha tristeza. Y me puse a investigar y sí, más críticos de cine dicen lo mismo, que reflejaba nostalgia que podía traspasar la pantalla.
Y durante las grabaciones, ahora que Judy llevaba coletas todo el tiempo, pues el jefe Luis Mayer ahora la podaba cerdito con colitas y hasta le puso a una especie de vigilante personal que tenía que reportarle a él cada cosa que Judy comiera. Y si algo estaba fuera de lo permitido, que eran prácticamente solo líquidos, pues era castigada.
La vigilante era Bárbara Koshi, quien interpretaba su doble y además el ambiente era muy difícil porque los actores que interpretaban a los Munchkins, a los enanos, pues también tenían conductas muy muy inapropiadas con Judy y ella no podía decir nada. Y en general los actores no eran vistos como humanos, incluso los adultos.
Por ejemplo, la actriz que interpretó a la bruja malvada Margaret Hamilton. Ella fue gravemente lastimada con un accidente con fuego en el set y fue reemplazada por una doble, quien también resultó herida. El actor de hombre de ojalata, Buddy Epsen, fue hospitalizado por intoxicación de tanto maquillaje de aluminio que usaron en él y tuvo que ser reemplazado.
Además, la temperatura en el estudio era muy alta por todas las luces que se tenían que usar para el Technicolor y muchos colapsaban por el calor, pero la prioridad ahí no eran ellos. La prioridad era sacar el proyecto para recuperar la inversión. Y qué triste que una película tan clásica, tan mágica, tenga tanto sufrimiento detrás.
Y así fue como Judy Carlan se convirtió en esta estrella de fama mundial con solo 17 años, porque no fue solamente ovasionada por su actuación, sino también por su canto. La interpretación de Over the Rainbow es una de las mejores del cine de todos los tiempos, que hasta le trajo un Óscar juvenil. Y después de este super éxito, Judy tenía que seguir trabajando y ahora más porque como la gente quería verla pues tenía que grabar película tras película.
Otra muy grande fue Mitmin Saloui de 1944 cuando tenía 22 años que se convirtió en la película más taquillera de la década, la que le trajo más dinero al estudio en toda su historia. Pero ni detrás de todo esto, de que estaba siendo una fortuna para los socios, de que el público la amaba, ni así la trataban mejor.
La seguían humillando y la seguían explotando con todos los métodos que ya les conté. Hasta el director Walters, quien trabajó con ella, dijo, “Judy era la gran generadora de dinero, la estrella más grande, pero era el patito feo. Creo que eso la dañó para siempre.” En su caso, sus compañeras más sensuales eran más respetadas, o al menos ella sí lo veía, sintiéndose como que nunca era suficiente.
Incluso el chico del que estaba enamorada, el actor Art Show que le llevaba 10 años, pues salió con ella por un tiempo para al final dejarla por su compañera Lana Turner. Con ella sí se casó muy rápido, dejando a Judy con el corazón roto. Y a sus 19 años, en un intento desesperado de escapar de la presión de su madre, del estudio y de sentirse amada, se casó con el músico David Rose, quien también le llevaba 10 años en contra de todos.
Por supuesto que nadie aceptó esto porque aparte David era casado, pero ella había tomado esta decisión. Gloria externa, caos interno. Poco después de la boda, en 1941, cuando tenía 20, salió embarazada. Pero, ¿qué creen? Esto sí no se lo iban a permitir. Ni el estudio ni la madre estuvieron de acuerdo en arruinar la imagen de chica perfecta del arcoiris que con tanto esfuerzo, entre comillas, habían construido.
Así que la obligaron a interrumpirlo. Ella, por supuesto, que quedó destrozada y su divorcio vino muy poco después. Todo esto pasó detrás de escena de la película San Luis, que les comentaba que era todo un éxito y ahí tuvo a una persona de la que se refugió también emocionalmente y confundió el amor con compañía del director de la película Vincent Minelli, que le llevaba 19 años y se casaron en 1945.

Su hija Lisa Minelli nació un año después. Todos estos eran intentos desesperados de sentirse mejor, de tal vez encontrar paz, estabilidad y amor, pero ni el matrimonio ni la maternidad la hicieron sentir mejor. Y es que estaba hundida lidiando con las sustancias, el cansancio y el TCA que ya había desarrollado.
Y lo más complejo de ese momento era el contexto también de cómo se veía la fama en ese tiempo, que no es que hoy no se vea así, pero en ese tiempo era aún más como una bendición, como algo de lo que las personas famosas tenían que estar agradecidas y que nadie podía quejarse de nada. Si ella se quejaba con el estudio, les decía que estaba triste o cansada, ellos le contestaban que cualquier persona daría todo por estar en su lugar, así que tenían que aguantar.
Todo esto eran vistos como sacrificios por el arte y peor aún, nadie conocía de salud mental. La psiquiatría, la psicología estaba muy rudimentaria en ese entonces todo se solucionaba recetando cosas y por esto mismo no había una cultura de empatía. Nadie se ponía a pensar en eso. Ni la propia Judy entendía por qué no podía funcionar, porque ni siquiera se sentía víctima.
Si todo el mundo le decía que era la chica más afortunada del mundo, creaba en ella una culpa que hacía que estuviera en este ciclo en el que solo empeoraba. Además, su esposo era gay, otro de los tabús dolorosos de la época, donde los estudios protegían la imagen de los artistas para darles la apariencia de que eran los machos y los hombres supermasculinos y demás, cuando en realidad no lo eran y todos tenían que funcionar bajo este sistema.
Se dice que Judy sabía de esto y en parte lo aceptaba, pero también llegó a comentar que no se sentía ni querida ni deseada por él, lo cual contribuía más a ese sentimiento de que no era suficiente y de siempre ser rechazada. y tal vez tuvo depresión postparto y nunca fue diagnosticada porque a partir de aquí la situación se empezó a complicar con ella, que empezaba a faltar para grabar las películas o a tener crisis nerviosas y solamente se percibía como problemática, como que le faltaba carácter para poder trabajar. Ella dijo,
“Esperaban que fuera la madre perfecta, la esposa encantadora y la estrella de cine brillante. Todo al mismo tiempo. Y como sentía que estaba fallando en esos tres factores, pues decidió mejor su Pero afortunadamente fue atendida a tiempo y lograron estabilizarla. Duró unas semanas nada más en tratamiento y después regresó al estudio a seguir trabajando por estas mismas crisis.
Y mientras estaba grabando una película, Annie Ketur Kan, en 1949, cuando tenía 27 años, su esposo Vincent Minelli le pidió el divorcio. Ella se quedó como madre soltera y devastada emocionalmente, que por esta misma razón falló a las grabaciones, tenía crisis y todo, que el estudio decidió mejor removerla.
La reemplazaron por la actriz Betty Hotton y Judy entró en desesperación. Sintió que todo su mundo se había terminado porque la sacaron de una película. Así que voluntariamente decidió internarse en una clínica de Boston y allá estuvo un tiempo, mejoró y hasta recuperó algo de peso. Así que cuando regresó a grabar la película Summer Stock, que ya tenía por contrato, regresaron las presiones sobre su imagen y todo el ciclo se volvió a repetir.
Afortunadamente pudo terminar la película, pero fue la última que grabó con este estudio. Comenzó Royal Wearing en 1950, pero como todo seguía mal, la reemplazaron por Jane Powell y este fue el punto de quiebre. Los ejecutivos la despidieron para siempre. Dijeron que ya no podían aguantar más sus irresponsabilidades.
Después de 15 años que ella había entregado al estudio, pues la despidieron como una extraña. Y ya sé lo que tal vez estén pensando. Bueno, pero fueron 15 años, a lo mejor junto una buena fortuna para mantenerse el resto de su vida y poder vivir tranquila. Nada más lejos de la realidad. Sí tenía su sueldo y ya.
Y una vez que la corrieron, pues se fue sin nada porque todas las regalías, todos los derechos de su imagen y todo le pertenecían al estudio. Ella no era dueña de nada y sin mencionar que su madre también vivía de ella. Así que Judy con solo 28 años tenía su vida colapsada en bancarrota con una reputación por los suelos por ser una actriz problemática entre comillas y aunque tenía su hija, ella decidió rendirse y por eso intentó su por segunda vez.
Para este punto ya tenía otro novio. Él la encontró y la llevó al hospital inmediatamente. Lograron estabilizarla y Judy sobrevivió. Se trataba del productor Sed Loft, quien le llevaba 7 años y con él tuvo su relación más estable. Él fue su salvador al menos por un tiempo. Le ofreció estabilidad, apoyo y estaba con ella por su persona, no por la estrella que representaba.
Se casaron en 1952 y el siguiente año tuvieron a su primera hija, Lorna Loft. Poco después falleció Etel, su madre, pero Judy ni siquiera fue al funeral. De hecho, comentó que sintió un gran alivio porque Etel era la persona que más le había hecho daño, un renacer que no pudo ser. Por un tiempo todo empezó a brillar.
El no tener estudio no fue limitante porque no era solo actriz, también era cantante. Así que se armó una gira por todo el mundo donde dio más de 1000 presentaciones y ese fue su mayor sustento económico en ese tiempo. Se sentía renovada y amada por su público. Esto le dio ánimos para regresar al cine en 1954 con otro estudio.
Warner Bros grabó la película A Staris Born, la misma que Lady Gaga también hizo un remake en el 2018 y para Judy este fue un regreso triunfal que hasta se ganó la nominación al Óscar como mejor actriz. Ella era la favorita para ganar y como no pudo asistir a la ceremonia para recibir su premio, porque ese día fue el día que dio a luz a su tercer hijo, Joey Lofted, mandó llamar a un equipo de camarógrafos para que vinieran a su cuarto de hospital para ella poder dar su mensaje de agradecimiento y fue una terrible sorpresa darse cuenta que no le
dieron el premio a ella, sino a Grace Kelly. Y aunque muchos actores experimentan cosas así, en el caso de Judy, ese Óscar significaba demasiado. Era como por fin tener reconocimiento de que ella valía como profesional y no se lo dieron. Y las cosas se complicaron aún más porque en 1959, cuando tenía 37 años, fue diagnosticada con una grave hepatitis y le dieron la terrible noticia de que solamente le quedaban 5 años de vida.
Y es que imagínense después de todos los años de medicamentos que comenzaron desde muy temprana edad, la dependencia que ella había desarrollado más el alcoholismo que también desarrolló, pues ningún hígado creo que puede aguantar eso. Pero curiosamente esta noticia Judy no solo la tomó con calma, sino con alivio. De hecho, dijo, “Dejé de sentir presión por primera vez en toda mi vida.
” Esta frase me parece muy fuerte y pienso que la dijo porque esta enfermedad le dio permiso de no tener que ser perfecta, de no tener que triunfar, de no tener que ganar óscares, de no tener que generar dinero, de no tener que trabajar y poder parar. Y tal vez esta misma calma fue lo que la salvó porque sorprendentemente se recuperó de la enfermedad y como regresó la salud pues también regresaron las presiones. Tuvo que regresar a trabajar.
fue cuando dio su icónico concierto en el Carnj hall de Nueva York, siendo la primer mujer en ganar álbum del año. Con la popularización de la televisión y que el cine estaba siendo un tanto reemplazado, Judy intentó adaptarse. creó su propio programa de Judy Carlan Show, pero los niveles de audiencia no eran los esperados y terminó siendo cancelado después de solo 26 episodios.
Esto también le bajó muchísimo el ánimo y agravó toda su situación porque ella sobrevivía agradando a los demás mediante el aplauso del público, que la gente consumiera lo que ella hacía y que esto haya fracasado la hizo hundirse más en sus deudas porque también tenía graves problemas de impuestos y lo más doloroso sus adicciones.

En este punto, su matrimonio con Sid ya no funcionaba y aunque él en un inicio la ayudó emocionalmente, llegó un punto en el que él se cansó porque simplemente no la entendía. Hasta daba entrevistas y decía, “Yo no sé qué demonios le pasa. Si todo brilla en su vida, ¿por qué ella no puede avanzar?” En su intento de sostenerla y que su familia funcionara, se terminó quebrando.
Él terminaron superm. Ella lo acusó de violento y de quererle robar dinero. Y él la acusó, pues, de inestable y de no estar capacitada para quedarse con sus hijos. Judy luchó con todas sus fuerzas para mantener la custodia compartida, pero su salud mental, sus recaídas y la presión mediática le jugaban en su contra. En ese tiempo, los medios de farándula también la tachaban de loca y responsable, que el juez, aunque no le prohibió ver a sus hijos, afortunadamente, sí le cedió la mayor parte de la custodia a su esposo, dejándola a ella para verlos
ocasionalmente. Judy nunca dejó de pelear contra esta decisión, siempre hasta su último día siguió metiendo solicitudes para modificar esta orden. El divorcio finalizó en 1965 cuando Judy tenía 43 años y de una forma prácticamente inmediata volvió a casarse. Su cuarto matrimonio fue en Las Vegas con el actor Mark Herron, 6 años menor que ella, pero fue un grave error y es que Judy no estaba en condiciones como para pensar las cosas, para evaluar si le convenía o no.
Y este chico estaba con ella, según reporte, solamente por fama. De hecho, él también era gay y sus conflictos y discusiones se escalaron tanto que se divorciaron en meses. En 1967, más o menos 2 años antes de morir, le dio esta entrevista a Bálbara Walters, que es de las pocas entrevistas completas de Judy Carlan que pude encontrar en internet.
Y me llamó la atención cómo se presenta como una mujer muy elegante, digna, educada. A pesar de las preguntas tan invasivas que le hacía esta periodista, Bárbara Walters es de esas periodistas que entrevistan a lo confrontativo. De hecho, hizo llorar a Mónica Lewinski, hizo llorar Whtney Houston y eso ya en los años 90s.
Ahora imagínense cómo era en los 60s. Y me pareció impactante como sabiendo que para Judy era un tema difícil el tema de su apariencia y de su peso, pues la hizo pararse junto a su hija para que el público viera que se ven igual de delgadas, como que si eso tuviera alguna relevancia o importancia. Judy se ve realmente incómoda, hasta dice que le parece ridículo, pero aún así lo hace.
world can see that you’re a very small young lady and you’re not where you took your shoes off. I noticed I wear those four and a half in fields so I can look like I have some some uh some status and come on let’s stand up and be counted. Show we will the real Laur love this is ridiculous.
You know when I try to say lies la you shouldn’t stay out so late. How can you b them out when they’re an inch an inches so taller than you are? 4 Y notaron como Bárbara comenta que su hija es más alta que Judy y Judy como que se alza y le da un beso a su hija pareciendo más alta. Pareciera como una forma de Judy de retomar el control o de no sentirse menos.
A inicios de 1969 ya Judy casi no veía a sus hijos. Y es que todo estaba condicionado a que ella estuviera bien y además cuando no estaba de gira trabajando porque para pagar las deudas, salir de todas estas responsabilidades económicas tenía que dar presentaciones en vivo para poder mantenerse y en realidad era ya prácticamente una sombra de la supercante. Que una vez fue.
vio una serie de conciertos en el Talk of the Town de Londres, donde algunas noches recibía ovaciones de pie y otras sus propios fans la buchaban porque no tenía ni la energía ni la voz que ellos querían escuchar. I once in Pero a pesar de todo esto, Judy seguía intentándolo y creyendo en el amor. Se casó por quinta vez el 15 de marzo de 1969, el día que cumplió 47 años.
con el músico Mikey Dean, 12 años menor que ella, pero sin saberlo otra vez se equivocaba, dejando entrar en su vida a una persona que no la veía como persona, sino como qué provecho podía sacar de ella. Su corto matrimonio también estuvo lleno de conflictos, que esto pues solamente no hizo más que debilitar más a Judi emocionalmente.
Y él fue la persona que la encontró sin vida en su cuarto de Londres por una sobre, ya saben, accidental. La noticia sacudió a todo Hollywood. Colegas, artistas y amigos no hablaban solo de una estrella que se había ido, sino de una mujer que había pasado toda su vida intentando sobrevivir a la fama. Con los años, el mundo empezó a mirarla distinto, no solo como un icono, sino como alguien que lo había dado todo sin haber recibido nunca el cuidado que necesitaba.
Demasiado tarde se empezó a entender el origen de sus comportamientos erráticos y a conocer el dolor que cargó durante toda su vida. Lisa Minelli siempre ha hablado de Judy con amor, diciendo que aunque no fue una madre perfecta, sí fue una madre que amaba intensamente. Lornal Loft, por su parte, ha sido más honesta sobre el caos y el trauma que le provocó crecer junto a su madre, pero no desde el reclamo, sino desde la compasión.
ha dicho que Judy no eligió esa vida, que fue empujada a ella y que sus problemas fueron consecuencia de una infancia y una carrera que terminaron por destruirla. Joy, aunque ha sido mucho más reservado, coincide en que su madre fue cariñosa y presente cuando pudo y que el problema nunca fue la falta de amor, sino la falta de ayuda.
Al final, Judi nos enseñó que cuando un niño es deshumanizado para rendir, llevado al límite por ambiciones adultas, arrebatado de sus etapas de vida, sin el amor y la compasión que merece, cuando además es humillado por su apariencia y expuesto a la crítica constante, ese niño crece y se convierte en un adulto que pasa toda su vida intentando encontrar el amor que nunca tuvo, pero que muchas veces se pierde a sí mismo en el intento, como le pasó a ella.
Una frase que Judy inmortalizó como Dorothy fue, “There isla home.” No hay lugar como el hogar. No place likeome. Lo buscó desesperada e incansablemente porque se puede decir que no tuvo un lugar en el que vivió tranquila y feliz. Ojalá lo haya encontrado. Este video es la segunda parte de una miniserie que estoy haciendo.
La primera fue sobre Arena Grande y su colapso silencioso. ¿Qué es lo que está pasando con ella? que aunque hay casi 100 años de diferencia entre estas dos estrellas, están unidas tanto por muchas heridas como por la fantasía del mago de OS y de Wicked. No se lo pueden perder ni tampoco la parte tres, que se va a tratar sobre otro chico que tocó la vida de Ariana y de hecho la cambió para siempre.
Mc Miller, un chico que también brilló con todo su talento, pero que se quebró por dentro. Nos vemos allá también el link abajo. Muchas gracias a Odu por haber hecho posible este video. También gracias a los miembros. Déjenme en los comentarios qué conocían y no de la historia de Judy Carlan. ¿Qué es lo que les pareció más interesante? Me encantaría leerlos.
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