La República Dominicana se ha despertado con una noticia que ha empañado de gris el colorido mundo del espectáculo nacional. El reconocido comediante y músico Andrés Martínez, mejor conocido por todos como “Cacheíito”, atraviesa actualmente el momento más desgarrador de su existencia. El pasado 09 de mayo de 2026, se confirmó el fallecimiento de su madre, la señora Ana María Cueva, un suceso que ha dejado al artista sumido en una profunda tristeza y ha generado una ola de solidaridad en todas las plataformas digitales.

Cacheíito, un hombre que ha construido su carrera sobre la base de la risa y el optimismo, hoy se muestra ante su público con la vulnerabilidad de un hijo que ha perdido su norte. La partida de doña Ana María no solo representa una pérdida familiar, sino el fin de una era para quienes conocían la estrecha relación y el apoyo incondicional que ella brindó a la carrera de su hijo desde sus inicios en los callejones de la cultura popular dominicana.
Una trayectoria marcada por el ritmo y la carcajada
Para entender la magnitud del dolor que hoy embarga a Martínez, es necesario recorrer el camino que lo llevó a convertirse en una figura imprescindible del entretenimiento. Cacheíito no solo es el rostro detrás de personajes que han hecho historia en la televisión, sino también un músico de formación excepcional. Su destreza con la güira, instrumento alma del merengue, le abrió las puertas de las agrupaciones más emblemáticas del país.
Formó parte de la Orquesta Liberación, un proyecto visionario de Andrés de Jesús, donde compartió escenario con figuras de la talla de Alex Bueno en su etapa dorada como “El Mayimbito”. Aquellos eran los años en que el merengue evolucionaba, y la presencia de Cacheíito aportaba ese toque de sabor y autenticidad que solo los grandes maestros del ritmo poseen. Su transición hacia el humor no fue un accidente, sino una evolución natural de su carisma arrollador.
El salto a la fama junto a los “Hijos del Rey”
La carrera de Andrés Martínez dio un giro definitivo cuando se integró a “Sergio Vargas y Los Hijos del Rey”. En esta etapa, Cacheíito no solo cumplía funciones musicales, sino que se convirtió en el complemento perfecto para el humor en las giras internacionales. Junto a “El Negrito de Villa”, recorrió escenarios en todo el mundo, llevando un pedazo de la idiosincrasia dominicana a la diáspora.

Fue en este entorno donde nacieron personajes que hoy forman parte del patrimonio cultural del humor dominicano. Quién no recuerda a “Natacho”, ese personaje pintoresco con el que incluso llegó a grabar temas musicales junto a Sergio Vargas, o el inolvidable “El Tuti”, que con sus ocurrencias y gestualidad única lograba detener el tiempo en programas de alta audiencia como los conducidos por figuras de la talla de Corporán de los Santos o Miguel Ortega.
Un legado de sacrificio y valores familiares
Detrás de cada chiste y de cada repique de güira, estaba la sombra protectora de Ana María Cueva. Cacheíito siempre ha sido vocal sobre sus raíces y el esfuerzo que significó para su familia salir adelante. La señora Cueva fue el pilar que sostuvo al artista en sus momentos de duda y la primera en celebrar sus triunfos en la pantalla chica.
En las recientes intervenciones televisivas del comediante, como en el espacio “Visión RDN”, se podía percibir esa sensibilidad humana que lo alejaba del simple estereotipo del “hacer reír”. Sus anécdotas siempre terminaban en un agradecimiento a la vida y a su familia, dejando claro que, a pesar de las luces y la fama, su corazón siempre perteneció a su hogar.
El gremio artístico se une al dolor
Desde que se dio a conocer la noticia, las redes sociales se han inundado de mensajes de condolencias. Colegas de la comedia, músicos de las grandes orquestas de los años 80 y 90, y seguidores de varias generaciones han manifestado su apoyo al artista. “Cacheíito nos ha dado tanto alegría, que hoy lo mínimo que podemos hacer es devolverle un poco de esa energía en forma de oraciones”, comentaba un seguidor en Instagram.
La partida de una madre es, sin duda, la prueba de fuego para cualquier ser humano. Para un comediante, el reto es doble: ¿cómo volver a sonreír frente a una cámara cuando la persona que te enseñó a hacerlo ya no está? Sin embargo, quienes conocen a Andrés Martínez saben que su fortaleza reside precisamente en el legado de amor y perseverancia que Ana María sembró en él.
El último adiós y el futuro de “Cacheíito”

Aunque el dolor es reciente y las heridas están abiertas, el legado de Cacheíito continúa. El público dominicano espera con respeto que el artista se tome el tiempo necesario para sanar. Su trayectoria, que incluye su paso por la “Organización Secreta” de Aramis Camilo y sus múltiples colaboraciones con los canales más importantes del país (como el Canal 6), es testimonio de un trabajador incansable del arte.
Este 09 de mayo quedará marcado en el calendario del espectáculo como el día en que el humor hizo una pausa para llorar a una madre. Ana María Cueva se marcha, pero deja en la tierra a un hijo que ha sabido honrar su apellido a través del talento y la humildad. Desde esta redacción, extendemos nuestras más sinceras condolencias a Andrés Martínez y a toda su familia, deseándoles que encuentren la paz necesaria en este proceso de duelo.
Cacheíito, hoy la República Dominicana no te pide una risa; hoy la República Dominicana te ofrece un abrazo. Que la tierra sea leve para doña Ana María y que su luz siga guiando el camino de uno de nuestros más grandes entretenedores.