La palabra de Dios en la Biblia y las obras de Dios en la naturaleza. Una versión influyente de esa idea aparece en la teología natural de Williamy en 1802. Si el mundo parece diseñado, entonces debe existir un diseñador. La naturaleza como máquina compleja que delata una inteligencia detrás.
Con este contexto se entiende mucho mejor la escena que acabamos de ver del Real Colegio de Medicina. Ahí vimos a los profesores hablando de Dios sin problema y acusando a Víctor de impío por lo que intentaba hacer y por eso lo expulsaron. La religión estaba entrelazada en la ciencia y con las instituciones. Así que la propuesta de Víctor era escandalosa.
Ya no era comprender la obra de Dios, sino algo más peligroso, competir con ella. Él mismo lo dijo. No somos dioses, pero vamos a parecerlo. Y aunque esa armonía entre fe y ciencia todavía era dominante en aquella época, ya empezaba a agrietarse. Cada vez más gente sentía que la ciencia estaba cruzando límites, metiéndose en terrenos que antes se veían como territorio de Dios.
Unas décadas después, en 1859, Darwin publica El origen de las especies y plantea la evolución, sugiriendo que toda la vida, incluidos los humanos, proviene de formas más primitivas. Para muchos, eso reordenaba la idea religiosa de creación y se sintió como un ataque, o al menos volvió más tensa la convivencia entre fe y ciencia.
Por eso, en la época de los Shelly, los avances científicos despertaban fascinación, pero también miedo. Existía esta sensación de que nuestra capacidad de hacer cosas estaba creciendo más rápido que nuestra capacidad de entender sus consecuencias. Y con este contexto en mente se entiende por qué Prometeo les llamó tanto la atención.
Y el contraste entre Percy y Mary es interesantísimo. Percy en Prometeo liberado imagina a Prometeo como un héroe romántico, un rebelde noble, casi un mártir del progreso que desafía el poder y difunde empatía, liberación y conocimiento. Lo describe como el modelo de la más alta perfección moral e intelectual. Mary, en cambio, usa a Prometeo a través de Víctor [música] como advertencia.
Víctor también roba el fuego, algo que simbólicamente pertenece a los dioses y lo trae al mundo humano. Pero a diferencia de Prometeo, que lo hace para elevar a otros, Víctor lo hace por orgullo, obsesión, hambre de control y fantasía de grandeza. Y ahí está la advertencia. No es solo qué pasa cuando robas el fuego, sino qué te está moviendo.
Porque si la ciencia y la tecnología avanzan sin responsabilidad, sin amor y sin conciencia, ese fuego no ilumina, quema. Entre el público estaba Henrick Harlander. Afuera, Henrick se acerca a Víctor con una carta de su hermano William. Vendrá a visitarlo y le presentará a su prometida Elizabeth, sobrina de Henry. Añade que William triunfa en finanzas y se está haciendo un nombre.
Víctor se burla insinuando que el nombre lo comparten le guste o no. Henrik elogia a Víctor, pero lo critica. Dice que se emociona como un niño y termina sofocando lo que crea. Lo llama Prometeo y le pregunta si podrá contener su fuego o se quemará antes de entregarlo. Le promete que pronto cambiará su destino. Tres días después, Víctor visita a Henrick con sus notas.
Henrick entiende el método usar el sistema nervioso para conducir la sobrecarga, pero señala el fallo. La fuerza vital dura poco. Cuenta que fue cirujano del ejército y ahora comerciante de armas. le habla de las tablas de Evely y le muestra una novena configuración alrededor del corazón que podría distribuir y almacenar energía.
Víctor lo entiende al instante, todo ocurre cerca de la columna vertebral. Entonces, Henrik le ofrece recursos ilimitados a cambio de poder registrar el proceso. Quizás algún día pedirá un favor. Víctor dice que lo considerará. Al salir, Víctor se encuentra con William, quien le presenta a Elizabeth. En cuanto la ve, Víctor queda fascinado.
William lo confronta por su expulsión del Colegio de Medicina. pudo investigar en silencio. ¿Para qué llamar tanto la atención? Víctor dice que suena como su padre, discreto y mesurado, y que no entiende por qué la modestia sería una virtud. William le comenta a Elizabeth que Víctor siempre quiere ser el centro.
Víctor insiste, si la vida puede regenerarse por medios físicos y químicos, ¿por qué frenarlo? Elizabeth se ríe. Ideas como guerra, o país suenan elevadas, pero los hombres mueren por ellas boca abajo en el lodo, lejos de quienes provocan esas tragedias. Eso pasa cuando los tontos persiguen ideas. En el presente hay alboroto en el barco.
Un vigía ha visto a la criatura, pero el capitán decide proteger a Víctor. De vuelta al pasado, Víctor Henrick y William llegan a una torre para continuar el experimento. William lo asistirá. Víctor enumera el equipo que necesita. Henrik le estrecha la mano y cierra en el trato. Luego, Víctor elige con frialdad a un criminal sentenciado como sujeto de prueba, pero en el mercado vuelve a fijarse en Elizabeth.
Ella entra a confesarse. Víctor la sigue y toma el lugar del sacerdote. Ella confiesa que ha pecado de intención con el hermano de su prometido. Víctor pregunta si es lujuria. Ella responde que es odio. Dice que él es espantoso, que busca controlar y manipular a todos y que como todo tirano se hace la víctima.
Elizabeth sabe que él está detrás y terminan cenando juntos. Víctor cree que ella compra libros románticos, pero son de insectos. Le interesa lo pequeño, la naturaleza, lo puro. Víctor le invita a bailar y por primera vez se siente más atraído por la vida que por la muerte. Deja a William solo en el laboratorio mientras pasa con Elizabeth.
Atrapan una mariposa y Víctor bromea con que ahora tienen algo en común, un prisionero. Los experimentos avanzan, pero Henrik advierte que hay menos guerra si el dinero se agota. La próxima semana habrá batalla y cuerpos en la costa. Víctor tiene una semana para lograr que la corriente recorra todo el cuerpo.
Poco después, Elizabeth visita el laboratorio. Víctor le confiesa que siente un vínculo, pero ella le responde que creerlo no lo vuelve verdad. Antes de irse, le deja la mariposa y dice que es hermosa. Tres corazones, muchos ojos, sangre blanca y una fascinante falta de decisión. En nuestras decisiones está el alma. Ella ya decidió y se marcha.
Víctor queda destrozado. Al borde de rendirse, Víctor tiene una idea. Coloca la batería sobre el sistema linfático y logra reanimar a su sujeto. Entonces va al campo de batalla y con frialdad elige un cadáver alto. Corta partes de varios cuerpos y las ensambla [música] en uno solo. Llega una tormenta.
Víctor sube a la plataforma con el cuerpo como una cruz para traer rayos. Henrick pide medicina. Víctor descubre que Henrick tiene sífilis y se está muriendo. Henrick exige el cuerpo perfecto para sí mismo a cambio del financiamiento. Víctor se niega. Henrick intenta comprarlo ofreciéndole incluso a Elizabeth y luego lo chantajea.
Forcejean y Henrick cae desde la torre y muere. Continuando un poco con lo que había explicado antes y esta tensión entre la fe religiosa y la ciencia y cómo el hombre había estado ocupando [música] cada vez más el lugar de Dios, la película de hecho ha hecho varios gestos simbólicos para colocar a Víctor en el lugar de Dios.
Para empezar en la presentación, el brazo del cadáver pertenecía a un carpintero, lo cual inevitablemente nos lleva a Jesús. Y al ser Víctor, el que crea la imagen, lo empuja hacia el lugar del creador. Luego, hace un momento, acabamos de ver como la plataforma sobre la que estaba el cadáver tenía forma de cruz y el cuerpo se vio como si estuviera crucificado y los picos metálicos en la parte superior se vieron como una corona de espinas.
O sea, la película visualmente nos está diciendo que Víctor está ocupando el lugar de Dios. Víctor enciende las máquinas, cae el rayo, la energía fluye, pero el corazón no late. Víctor cree que fracasó y le reclama a su ángel guardián. Esa noche tiene otra visión y al abrir los ojos, la criatura está de pie frente a él viva.
Víctor asombrado le muestra el sol, le dice su nombre, Víctor y la criatura lo repite. Su corazón late. Mientras tanto, Elizabeth le pregunta a William por su tío y dice que deberían ir a verlo. En la torre, Víctor encadena la criatura. El ser solo repite Víctor [música] e intenta seguirlo, pero las cadenas lo frenan. Víctor promete volver y lo deja.
Para la criatura todo [música] es nuevo. Para Víctor, que nunca pensó qué haría después, el logro ya se siente vacío. En el barco, Víctor pregunta si los tripulantes quieren regresar. El capitán Anderson dice que quizá, pero seguirán adelante cueste lo que [música] cueste. Víctor dice que comparte esa locura y continúa.
Con las semanas la criatura se fortalece y Víctor se desgasta. No progresa el lenguaje. La criatura se corta la mano. Víctor se enfurece, pero la herida se cura sola. La criatura se altera. Víctor lo calma. Sabiendo que Elizabeth y William vienen en camino, Víctor vuelve a encadenarlo. Quiere oír otra palabra, pero la criatura calla y hasta parece temerle.
Entonces llega Víctor, lleva a Elizabeth a ver su investigación. Ella pregunta por su tío. Víctor dice que volverá en unos días. Elizabeth escucha a la criatura y se acerca maravillada. Le extiende la mano. [música] La criatura la toca. Ella recorre sus heridas y pregunta quién le hizo daño. Va con Víctor y pregunta si fue él.
Víctor responde que no le dio heridas, sino vida. Elizabeth pregunta por qué está encadenado. Víctor dice que es por seguridad [música] y que así es más fácil mantenerlo. William pregunta si es inteligente. Víctor no responde. Esa noche William admite que es extraordinario, pero pregunta, ¿dónde [música] está el alma? Víctor dice que no lo sabe.
Más tarde, Elizabeth visita a la criatura. Lo ve mirando una hoja arrastrada por el viento, levanta el brazo, pregunta si le duele, le dice su nombre y le pide que lo repita, pero la criatura no responde hasta que Elizabeth se va y la criatura susurra. Elizabeth. Víctor le exige a Elizabeth que se aleje. No tiene inteligencia.
Elizabeth cree que malinterpreta su inteligencia. Quizás la palabra Víctor por ahora lo significa todo para la criatura. Dice que vio dolor en sus ojos y eso es señal de inteligencia. Víctor estalla y su dolor, lo que Elizabeth le ha negado. Elizabeth responde que de toda la anatomía humana, el corazón es lo que menos entiende.
Entonces Víctor se desquita con la criatura, lo ata y lo golpea con una vara gritándole que levante la pierna. La criatura furioso dobla vara y grita Víctor! Este es un buen momento para empezar a analizar a Víctor qué lo motivó a obsesionarse con vencer a la muerte. Su motivación fue profundamente emocional. Aquí puede ser interesante mirarlo desde Freud y el complejo de Dipo.
En breve, según esta teoría, el niño vive un deseo intenso de exclusividad con su principal cuidador, usualmente la madre, algo como quiero que sea solo para mí y no quiero que me quiten su atención. y suele percibir al otro cuidador, usualmente el padre, como la figura que se interpone y marca un límite, como diciendo, “Su atención no puede ser solo tuya.
” La resolución sana, entre comillas, de ese conflicto sería aceptar que no podemos tener esa exclusividad, integrar ese límite y construir identidad dentro de un mundo donde existen reglas. No podemos tener todo lo que queremos, hay separaciones y también hay pérdidas. [música] Si miramos la relación de Víctor con su madre y su padre desde ese lente, se puede entender un poco mejor su obsesión.
Víctor vivía a su madre como el centro absoluto de su mundo. Él mismo la consideraba una parte de sí mismo y al padre que casi nunca estaba y que los despreciaba a ambos lo vivía como la figura rival que irrumpía, imponía su voluntad y los separaba de ella. Cada vez que el padre aparecía, vimos como la casa se ordenaba según su ley y la madre, como dijo Víctor, dejaba de ser suya.
Pero en Víctor no hubo una resolución sana, entre comillas, de ese conflicto. Un límite impuesto desde el desprecio y la violencia no se integra, deja resentimiento. Y luego, sin haber aceptado esa separación impuesta por el padre, llegó el límite máximo, la separación definitiva, la muerte de la madre.
Víctor quedó doblemente impotente y como de por sí tenía dificultades para separarse, vivió esa pérdida como una catástrofe. Su mundo quedó, como él mismo dijo, permanentemente oscuro y todo se agravó porque el padre, a quien ya resentían, en lugar de acompañar el duelo, se volvió todavía más frío e indiferente a su dolor. Entonces, en lugar de elaborar la pérdida y aceptar el límite, intentó abolirlo.
Quiso conquistar la muerte para superar a su padre, que no pudo salvar a su madre y que nunca le dio amor. y al mismo tiempo para superar el límite máximo, la muerte que se la arrebató para siempre. Es una fantasía de omnipotencia ponerse por encima incluso de aquello frente a lo que todos somos impotentes.
Una forma de decir que nadie ni nada volverá a quitarle lo que ama. Ahora manda él. Y encima de todo, Víctor también vio como su padre sí trataba con afecto y cariño a William. Eso claramente despertó celos y probablemente ahí se gestó un resentimiento hacia William que ayuda a explicar su nulo remordimiento por su deseo de conquistar a la prometida de su hermano Elizabeth es como una revancha simbólica.
Víctor nunca pensó realmente en qué iba a hacer después de su creación, porque lo que lo movía era la soberbia y el poder. Y cuando por fin vio a la criatura, se horrorizó y la rechazó, porque la criatura es un espejo. Algo común en personas como Víctor, con rasgos narcisistas muy marcados, una imagen grandiosa de sí mismas y una necesidad intensa de admiración, es que esa fachada suele ocultar otra cosa.
En el fondo, muchas veces no hay verdadera autoestima, sino un yo frágil que se protege con una máscara de grandiosidad que evita tocar la vergüenza, el dolor, la impotencia y la vulnerabilidad que sienten por dentro. La criatura apareció como un niño inocente, curioso, impresionado por el mundo, buscando contacto y el reconocimiento del padre como Víctor.
Pero Víctor no pudo tolerarlo porque reconocer a la criatura implicaría reconocer su propia herida y como nunca ha elaborado nada de eso, al contrario lo ha negado, terminó repitiendo con su creación exactamente lo que vivió con su padre y así la herida se transmitió. Hasta este punto, Víctor terminó pareciéndose a su padre, un científico brillante, pero frío, autoritario, negligente, con su hijo, obsesionado con ser el centro y con que todo se sometiera a su voluntad.
En el intento de superar al padre, se convirtió en él. Es una pena como una paternidad fallida muchas veces termina produciendo monstruos. Como la violencia no elaborada se hereda. Crear vida no te vuelve padre en un sentido pleno. Lo que define al padre es lo que viene después. si acompaña, si cuida, si reconoce y si asume la responsabilidad de aquello que trajo al mundo.
Víctor le dice a William que se equivocó. La criatura es peligrosa. Le muestra el cuerpo de Henrik y asegura que la criatura lo mató. Ordena que William se lleve a Elizabeth sin decirle nada. William obedece, pero Elizabeth intuye que Víctor eliminará a la criatura y pide regresar. De vuelta en la torre, Víctor le exige a la criatura que diga una palabra nueva y lo perdonará.
La criatura dice, “Elizabeth.” Al oírlo, Víctor prende fuego. La criatura grita, “¡Víctor!” Víctor, Víctor intenta volver, pero una explosión lo arroja fuera, se rompe la pierna y la torre estalla. William y Elizabeth llegan justo a tiempo para verlo, pero la historia no termina ahí. En el presente, la criatura llega al barco y dice que su creador ya habló.
Ahora escucharán su versión. Cuenta que entre el fuego llamó a Víctor hasta entender que estaba solo. Rompió las cadenas, siguió el agua y cayó al mar. Despierta en una orilla lejana. vaga por el bosque, se pone ropa que encuentra y aprende a comer fruta. Intenta alimentar a un siervo, pero llegan cazadores, lo eliminan y también le disparan a él.
La criatura huye, sana rápido, pero siente frío. Se esconde en una casa. Al amanecer regresan los mismos cazadores. Con ellos vive un anciano ciego. La criatura se conmueve y observándolos aprende palabras y desea ser parte de esa familia. Por las noches les deja leña. El anciano cree que es el espíritu del bosque y alienta a la familia agradecerle.
A la criatura le gusta la idea y se vuelve su ángel guardián. A veces le dejan pan y ropa y por un breve tiempo el mundo y la criatura están en paz. Algo interesante a notar es como la criatura solo se desarrolló en los espacios donde se sintió aceptado y creído. Mira, Víctor lo creó, lo miró y lo abrazó cuando lo vio y ahí apareció su primera palabra, pero después llegó el encadenamiento, el maltrato y el rechazo, todo lo contrario.
Y ahí la criatura se atoró, no avanzó más hasta que Elizabeth lo trató como alguien con ternura y entonces apareció su segunda palabra. Después, en esta dinámica del espíritu del bosque y más tarde vamos a ver con el anciano, va a volver a pasar lo mismo. Se siente parte de algo. El mundo y él por fin están en paz y ahí se desarrolló como nunca.
La criatura se desarrolla por vínculo, como pasa con cualquier ser humano. Por eso a mí me gusta decir que el amor es el gran posibilitador del ser. La indiferencia y el maltrato cierran las potencialidades de una persona. El amor las abre. Cuando alguien se siente rechazado, humillado o invisible, se encoge. Pero cuando alguien se siente visto, sostenido y querido, florece y despliega lo mejor de sí.
El mundo y la criatura están en paz hasta que los lobos atacan las ovejas y los cazadores los matan. La criatura entiende la violencia como inevitable. El mundo podría casarlo solo por ser quién es. Un día, cuando el anciano queda solo, la criatura se presenta. El viejo le pregunta, ¿quién es un viajero, responde. Lo invita a sentarse y le ofrece pan y [música] brandy.
La criatura rompe la botella sin querer y espera un golpe, pero el anciano le dice que no tenga miedo. El ser confiesa, “Tengo miedo a todo.” El anciano nota sus heridas. admite que sabía que rondaba como el espíritu del bosque. Dice que no puede juzgar su apariencia, pero que su voz le inspira bondad y le pide que se quede, que haga de esa casa su hogar y de él su amigo.
En los días siguientes, la criatura le lee historias. Adán y Eva, ciudades rivales, una torre que cae y la ira de Dios. Llega el invierno, ve su primera nevada. La criatura quiere saber quién es. El anciano confiesa que años atrás mató a un buen hombre y [música] vive en expiación. Dice que la sabiduría es perdonar, saber que fuiste herido, saber quién te hirió y decidir dejarlo pasar.
La criatura responde que no puede olvidar lo que no recuerda. En sueños solo retiene una palabra, Víctor. Buscando su sentido, vuelve a la torre destruida. Haya documentos y entiende su origen. Se ve como un despojo, un monstruo. Entre los restos encuentra una carta con el nombre Víctor Frankenstein. [música] Ya sabe dónde buscarlo.
Al regresar, lobos atacan. La criatura los ahuyenta, pero el anciano queda mortalmente herido. El ser le confiesa lo que descubrió. Nació de cadáveres. Es un monstruo. El viejo le responde que sabe lo que es su amigo, una buena persona. La familia vuelve justo cuando el anciano muere. Creen que la criatura lo mató y le disparan, le hieren, cae, pero sanan [música] y vuelve a levantarse.
Más solo que nunca y envidiando a los humanos que al menos pueden morir, decide exigirle a Víctor una sola cosa, una compañera. Quizás la peor condena para la criatura fue no poder morir. Esto se siente como un guiño directo a la filosofía del propio Guillermo del Toro. Él se ha descrito muchas veces como un fan de la muerte. La piensa como una hermana necesaria, hermosa y profunda, que le da sentido a la vida precisamente porque la vuelve temporal.
Y es que si lo piensas bien, la muerte es lo que le da contorno a la vida, le da dimensión. Sin muerte la vida se vuelve plana, interminable y paradójicamente pierde peso. Porque si todo fuera eterno, ¿qué sentido tendría elegir? Arriesgarse. ¿Qué sentido tendría decir te amo hoy? Si hoy deja de importar porque hay tiempo infinito. Es paradójico que quisiéramos que la muerte no existiera para poder disfrutar eternamente de lo que amamos.
Pero lo que hace valioso eso que amamos es justamente que no dura para siempre. Hay una relación íntima entre la escasez y el valor. Lo que vuelve preciosa la vida es que se acaba. Lo que hace sagrado un momento es que no se repite. Lo que vuelve importante un vínculo es que puede perderse.
Eso es lo que nos empuja a vivir de verdad. Por eso la inmortalidad de la criatura es una tortura. Y quizás aquí hay un mensaje muy bello, incluso se incomoda entender la muerte como una parte de la vida que le da profundidad, como esa hermana que nos recuerda que esto es finito y por eso importa. Mientras tanto, Víctor sueña con el ángel como una calavera y despierta.
Es el día de la boda de William. Antes visita Elizabeth y le dice que ahora solo siguiente remordimiento, que su obsesión terminó y por fin la ve como es debido. Los felicita, asegura que ama a su hermano más que a la vida y les desea lo mejor. Elizabeth le pide que deje de mentir, lo abofetea y lo echa. Elizabeth aún guarda la hoja que la criatura le dio.
Aquel día en la habitación de Víctor, la criatura aparece y exige una compañera. Víctor se niega. No hará otro monstruo. La criatura dice que no puede morir y que la soledad lo devora. Víctor insiste en que creó algo horrendo. La criatura responde, “No es algo. Es alguien piensa y siente y solo quiere a alguien como él.
” Víctor teme que si son dos se reproduzcan. Muerte engendrando [música] muerte. Una raza de demonios. La criatura le responde que todo sigue sometido a su voluntad y lo golpea. Elizabeth entra. Víctor dispara a la criatura, pero hierere mortalmente a Elizabeth. Él culpa a la criatura. William corre, la criatura lo aparta y William se golpea la cabeza.
Elizabeth le pide a la criatura que se la lleve. La criatura la carga y huye. Víctor intenta salvar a William, pero William, antes de morir confiesa que siempre le tuvo miedo y que el verdadero monstruo es Víctor. Aquí se manifiesta otro tema central de la historia. ¿Quién es el monstruo? Normalmente usamos esa palabra de dos maneras.
A veces monstruo es lo que se ve extraño. Lo otro, lo que no encaja con lo familiar y viene a sacudir la normalidad. En ese sentido, la criatura lo es. Pero hay otra forma mucho más ética. Cuando decimos que alguien es un monstruo, no hablamos de cómo se ve, sino de lo que hace, hablamos de crueldad. Entonces, hay una diferencia importante, monstruosidad de forma y monstruosidad de fondo.
Y si hablamos en términos morales, lo monstruoso tendría que ver más con los actos que con la apariencia, aunque en la práctica las confundimos todo el tiempo. A Nietzsche se le atribuye esta frase: si aplastas una cucaracha, eres un héroe. Si aplastas una mariposa, eres un monstruo. La idea es que nuestra moral muchas veces trae criterios estéticos.
Cuidamos más lo que nos parece bello y familiar y destruimos más fácil lo que nos parece feo o diferente. A la mayoría nos cuesta más hacerle daño a un animal con una cara tierna o familiar, con ojos, nariz y boca. Pero cuando vemos un insecto, algo que no se parece a mí, es más fácil sentir rechazo y ese rechazo se convierte en permiso.
Eso ha pasado con la criatura. Lo ven, se asustan y de inmediato lo meten en la categoría de monstruo y desde ahí ya se sienten autorizados a rechazarlo y atacarlo. No lo odian por lo que ha hecho, sino por lo que es a sus ojos. Muchas crueldades del mundo empiezan igual. Con una etiqueta. Primero lo llamas plaga o amenaza y cuando lo sacas de la categoría de persona, tu violencia empieza a parecer defendible, incluso necesaria.
Ese mecanismo es muy viejo y se ha repetido una y otra vez en guerras, regímenes y conflictos de todo tipo. Deshumanizar al otro para justificar el daño que le vas a hacer. Entonces, con todo esto en mente, volvemos a la pregunta. ¿Quién o quiénes fueron los verdaderos monstruos en el sentido ético? Porque si observamos el comportamiento de Víctor, encontramos muchos actos monstruos.

Empujó la ciencia como fin en sí mismo, por orgullo. Trataba fríamente a los cadáveres. Seleccionaba cuerpos como si no significara nada. Iba a campos después de las batallas, arrastraba restos humanos y los cortaba como si fueran simple materia prima. intentó conquistar la prometida de su hermano sin importarle el daño y quizás lo peor trajo a la criatura al mundo y luego lo despreció.
Y claro que esto no se agota en Víctor, está también su padre que hizo algo parecido con él y Henry que veía la guerra y las muertes como negocio. Entonces, si hablamos de monstruosidad ética, tal vez el monstruo no era el que parecía monstruo. Tal vez lo verdaderamente monstruoso fueron los actos de quienes se veían perfectamente humanos.
Lo horroroso está en la incapacidad de empatizar, cuidar y proteger, no en un cuerpo hecho de partes y cicatrices. Y aquí también es un buen momento para reconocer a los dos personajes que sí pudieron ver más allá de la apariencia, Elizabeth y el anciano. Elizabeth amaba los insectos, algo que a tantos les causa repulsión. Y cuando hablaba de una mariposa se iba a lo que había detrás, a su complejidad, a esos detalles raros, los tres corazones, los muchos ojos y su fascinante falta de decisión.
Su mirada no se quedaba en la superficie, por eso rechazó a Víctor y por eso, cuando vio a la criatura, reaccionó con curiosidad y ternura. No con asco. Alcanzaba a ver un alma inocente, herida y desamparada, deseosa, de vínculo, de ser reconocido y amado. Y por otro lado, el anciano, cuya ceguera funciona como metáfora, él no veía el cuerpo, escuchaba la voz, escuchaba el alma, escuchaba la súplica de alguien que había sido rechazado toda su vida, su sufrimiento y ese deseo desesperado de ser visto como alguien.
Por eso la criatura le inspiró bondad. La empatía y la compasión son una forma de ver, una mirada que no se queda en lo superficial. Muchas veces detrás de lo que nos asusta o nos incomoda no hay maldad, hay una herida. Y cuando somos capaces de mirar esa herida con ternura, dejamos de crear monstruos donde en realidad solo había alguien pidiendo amor.
La criatura lleva Elizabeth a una cueva. Ella dice que nunca se sintió de este mundo, que buscaba algo innombrable y lo encontró en la criatura. Muere mirándolo. Víctor llega con un arma y la criatura lo ataca. Si lo llama monstruo, mostrará su salvajismo. Víctor le suplica que lo mate. La criatura responde que lo hará humilde. Desde hoy será su amo.
Luego desaparece en la nieve. Víctor lo persigue durante días. En una carpa, la criatura aparece. Víctor le hierere la mano, pero el ser lo arrastra. Víctor trae dinamita. La criatura lo obliga a encenderla y correr, pero ni siquiera eso lo mata. Entonces, la tripulación rescata a Víctor y ahora ambos están en el barco. Víctor toma su mano y se disculpa.
El arrepentimiento lo consume. La criatura entiende que su creador está muriendo y murmura, “La marea que me trajo aquí ahora viene a llevarte dejándome a la deriva.” Víctor le pide perdón, lo llama hijo y le dice que si puede [música] se perdone a sí mismo. Si no puede morir, mientras siga vivo, solo le queda vivir.
Víctor añade que el nombre se lo dio su padre y nunca significó nada, pero ahora le pide a la criatura que se lo devuelva una última vez, como al principio cuando lo era todo. La criatura dice, “Víctor lo perdona y Víctor muere.” La criatura susurra, “Descansa ahora, padre. Quizás ahora ambos podamos ser humanos”.
Al final, Víctor sí tuvo un instante de redención y nació de escuchar la historia de la criatura. Cuando la criatura por fin pudo poner en palabra su dolor, Víctor entendió la dimensión del daño que había causado y por primera vez lo miró con compasión, viéndose también a sí mismo en ese espejo. Vio también al niño que fue, reconoció su propio abandono y entendió que se había convertido en su padre.
Su disculpa fue sincera. No intentaba salvarse ni justificarse, iba a morir de cualquier forma. Su redención vino de reconocer la verdad. aceptó que hizo mal. Su arco es esperanza pura. A veces pasas una vida equivocándote, pero mientras estés vivo, todavía puedes dar un paso de vuelta. Al final, Víctor sí logró ser distinto a su padre. Hizo lo que su padre nunca hizo.
Escuchó con empatía, reconoció a su hijo y pidió perdón. Romper ciclos es incómodo y cuesta. Requiere mirar hacia adentro con una honestidad brutal. Reconocer lo que uno está repitiendo, hablarlo y enfrentarlo [música] cuesta, pero es posible. No somos responsables de las heridas que heredamos, pero sí de lo que hacemos con ellas.
podemos repetirlas o transformarlas. Por otro lado, tras el arrepentimiento sincero de Víctor, la criatura lo [música] perdonó. Muchas veces lo que más duele es que nadie vea tu herida y gran parte del sufrimiento de la criatura venía de eso. El arrepentimiento de Víctor funcionó como validación.
Y aquí también vale la pena recordar las enseñanzas del anciano que insistía en que la sabiduría es perdonar, saber que fuiste herido, saber quién te hirió y aún así decidir no quedar atrapado ahí, no quedarte atrapado en el odio. Eso fue lo que el anciano le dejó a la criatura y por eso al final decidió perdonar. El perdón es de lo más difícil que existe y por eso se repite tanto en tantas doctrinas.
Jesús, por ejemplo, perdonó incluso a quienes lo estaban [música] matando. ¿Por qué tanta insistencia? Yo creo que precisamente porque cuesta tanto, pero es necesario si queremos sostener lo [música] más humano, que nos necesitamos unos a otros. Como he dicho en otros videos, vivimos por vínculos y nos salvamos por vínculos.
Cuando te lastiman, el impulso natural es devolver el golpe, pero ese impulso crea cadenas. Ofensa llama ofensa. Represalia llama represalia y cada vez se vuelve más difícil parar. Por eso el perdón se repite tanto, porque romper esa cadena cuesta tanto, pero es lo único que realmente la rompe. Es un acto de amor radical.
La palabra misma lo sugiere y también lo he explicado antes. Perdón viene de per, que es algo definitivo, y donare de donar, que es un regalo. En ese sentido, perdonar es dar un regalo, algo gratuito, no transaccional, sin condiciones ni fecha de caducidad. Ja de que entonces el perdón verdadero solo aplica a lo imperdonable, porque si solo perdonamos lo perdonable entonces no hay nada que perdonar y además ya hay condiciones y eso contradice la gratuidad del perdón.
Lo mismo pasa si el perdón depende del arrepentimiento del otro o si puede retirarse después. Por eso lo que de verdad necesita perdón es justo eso que sentimos imposible de perdonar, eso que nos consume por dentro. Y así el perdón, siendo imposible y al mismo tiempo necesario se vuelve el regalo supremo. Y también creo que el perdón solo entra de verdad en quien está dispuesto a perdonar.
Como sugiere la oración cristiana, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Víctor le pidió perdón a la criatura y lo invitó a perdonarse. Y cuando la criatura perdonó a Víctor, pudo dejar de verse como el monstruo y darse a sí mismo el regalo supremo del perdón. Ahora, desde nuestra imperfección, hay cosas que quizá por más que intentemos no podamos perdonar.
Hay heridas que nos rebasan. Pero si alguien decide intentarlo para no quedarse atado a la herida, quizás ayude recordar que perdonar no es absolver ni justificar lo que pasó, sino reconocer el dolor y decidir que esa herida no va a seguir gobernando tu vida. El capitán sale a cubierta, ordena bajar las armas y deja ir a la criatura.
La criatura desciende y empuja el barco liberándolo del hielo. El capitán ordena dar la vuelta. Regresarán a casa. Los hombres celebran. La criatura camina por la nieve hacia el sol, deja que sus rayos lo cubran y derrama una lágrima. La historia del barco me parece profundamente metafórica. Es parte del mensaje. El barco reflejó el mismo dilema de Víctor, el progreso como fin en sí mismo.
Al inicio vimos a los marineros intentando cruzar los glaciares, representando los límites, solo para seguir avanzando, sin una necesidad urgente detrás. Y el capitán Anderson estaba necio. Quería continuar, aunque los hombres estuvieran hambrientos, congelados y desesperados por volver a casa.
Seguir adelante valía más que la vida. Esa misma lógica la encarnó Víctor. También avanzó por avanzar. Pero después de escuchar las historias de Víctor y la criatura, el capitán entendió la advertencia. Avanzar solo es progreso si está al servicio de la vida. Por eso decidió regresar, renunciar al descubrimiento para salvar a su gente.
Y quizás lo más simbólico fue que quien ayudó a liberar el barco y ponerlo de vuelta en el mar, no hacia delante, sino de regreso, fue la criatura. Es decir, el ser que nació del error de poner el progreso por encima de la vida, se convirtió en quien permitió elegir la vida por encima del progreso. Y bueno, aunque Mary Shelly escribió esta historia en 1818, queda claro con la versión de Guillermo del Toro y con nuestro contexto actual que esa preocupación sigue siendo bastante relevante.
La advertencia no ha caducado. A veces avanzar no es progreso. A veces la decisión ética es detenerse, renunciar y aceptar que no todo lo que puede hacerse debe hacerse. Y ahora quiero cerrar con lo siguiente. Al final de la película aparece la siguiente frase de Lord Byron y así el corazón se rompe, pero aún roto pervive. Me encanta esa palabra pervive.
Seguir existiendo a pesar del tiempo y a pesar de lo que duele. Me parece una frase terriblemente bella para describir el viaje de la criatura. La criatura nació deseando amor y lo primero que encontró fue rechazo y abandono. Ahí se le rompió el corazón y aún así siguió. Luego encontró amor en Elizabeth por primera vez.
Alguien lo vio sin miedo, pero Elizabeth murió y su corazón volvió a romperse. Y aún así siguió. También encontró en el anciano a alguien que lo escuchó y lo trató como persona y también lo perdió. Y otra vez el corazón se rompió. Después de todo ese dolor, la criatura no desistió. Su corazón se rompió una y otra vez, pero siguió latiendo.
Y al final, frente a la luz del sol, esa misma luz que Víctor le mostró por primera vez diciéndole, “Esto es vida”, la criatura siguió ahí rota, pero viva. Más allá de todo lo que hemos hablado, esta historia también nos habla de seguir viviendo, incluso cuando el corazón se rompe. Algo que todos conocemos de cómo el dolor nos marca.
A veces sentimos que ya no podemos, pero encontramos una forma de que no nos destruya del todo. Incluso cuando el amor se pierde, cuando el mundo decepciona y la herida parece demasiado grande, el corazón aún roto puede seguir adelante. Y en ese acto de seguir y no rendirse, de permanecer abierto a la vida, a pesar del tiempo y de lo que duele, la criatura se volvió quizás lo más humano de toda la historia. Yeah.