La dinastía de los Moreira, Humberto y Rubén gobernó el estado entre 2005 y 2017. Y su legado más concreto, el que la gente recuerda, aunque no lo diga con ese vocabulario tan formal, fue una deuda pública de casi 40,000 millones de pesos que quedó encima de los coahuilenses. 40,000 millones. Y eso no es un número abstracto.
Es infraestructura que no se construyó, hospitales que no alcanzaron, servicios que se deterioraron mientras los contratos se firmaban a toda prisa. Rubén Moreira, este, bueno, el que fue gobernador, hoy es coordinador de los diputados del PRI en el Congreso Federal, sigue activo, sigue hablando y a principios de mayo de 2026 salió a decir con toda la confianza del mundo, que Morena llega debilitada a Coahuila porque tiene divisiones internas, que eso garantizará la derrota del partido guinda en las elecciones del 7 de junio.
Y híjole, qué momento tan peculiar para hacer esa declaración, ¿verdad? Tres días después de que una candidata de Morena terminara en urgencias con el equipo golpeado en San Pedro. Ahora sí vamos con el fondo, porque el ataque Adelia Hernández no ocurrió en el vacío, ocurrió dentro de un proceso electoral donde el ambiente ya venía cargado.
Hay quienes aseguran que la tensión política en San Pedro y en la región Laguna viene escalando desde meses antes de que arrancaran formalmente las campañas. Hay versiones que circulan con fuerza en los círculos políticos de Torreón y Saltillo sobre disputas por el control territorial en varios municipios donde las estructuras priistas y los grupos que orbitan alrededor del gobierno de Manolo Jiménez habrían mantenido una presión constante para limitar la expansión de Morena.
Lo que sí está documentado, eso sí está en registros públicos, es que en las elecciones de 2023, el candidato de Morena a gobernador denunció el uso de la policía de acción y reacción del Estado para actos intimidatorios. Eso lo acusó Mario Delgado en su momento y el gobernador Riquel me lo negó. La pregunta que flota sin respuesta clara es, ¿cuánto de ese patrón sigue activo ahora con el Congreso Local en juego y el PRI consciente de que perder el legislativo sería perder la última palanca institucional relevante que le queda en el país. Y a todo eso hay que
sumarle la figura de Alito Moreno, porque sin entender a Alito, el panorama de Coahuila no cierra. Alejandro Moreno Cárdenas lleva años siendo, según las encuestas, uno de los políticos con menor aprobación en México. Presuntamente, sus años como gobernador de Campeche dejaron una estela de acusaciones que no han desaparecido.
La organización Mexicanos contra la corrupción y la impunidad publicó una investigación que describe un entramado de empresas fachada a través de las cuales dicen él y su hermano Emígdio habrían triangulado recursos millonarios. La Fiscalía General de la República y la Unidad de Inteligencia Financiera al parecer siguieron esos movimientos y detectaron transacciones irregulares, más de 11 millones de pesos en depósitos sospechosos, según esos reportes.
También se habló de propiedades, una casa en Campeche valorada en 300 millones de pesos que Ariadna Montiel, hoy dirigente de Morena, mencionó en su visita a Saltillo hace apenas unos días, un terreno que Alito habría comprado a 155,000 pesos 11 meses antes de tomar posesión como gobernador en una zona que hoy se cotiza 500 veces más caro.
La Fiscalía Federal determinó el no ejercicio de la acción penal en 2020, es decir, no hay condena. Alito sigue en funciones, sigue siendo el dirigente nacional del PRI y tiene escaño de senador plurinominal asegurado. Pero mira qué curioso este. Algo que trascendió hace apenas días y que hace ruido en los pasillos. Alito Moreno presentó una solicitud formal ante el gobierno de Estados Unidos para que se investigara a Morena y se le declarara literalmente un narcopartido.
Montiel, la dirigente de Morena, fue directa en su respuesta desde Coahuila. No nos va a venir a señalar el corrupto de los corruptos. O sea, mientras en San Pedro una candidata de Morena estaba siendo atendida en urgencias, el dirigente del PRI estaba en Washington buscando que los vecinos del norte intervengan en la política interna de México.
Qué timing, sigue aquí porque la parte que más te va a pesar todavía no te la he dicho y tiene que ver con un patrón que se repite en Coahuila desde hace años que casi nadie quiere nombrar con todas sus letras. Dicen los que conocen bien la política local que los grupos de choque en territorios donde el PRI lleva décadas arraigado no son novedad.
Hay quienes aseguran que en municipios de La Laguna y de la región centro del estado, donde la disputa entre facciones es más cerrada, el uso de la presión física para desincentivar la organización política de la oposición tiene una historia larga. La gente que vivió las elecciones de los 90 y de la primera década del 2000 en esos territorios tiene historias que contar.
Morena, en su comunicado oficial lo dijo sin rodeos. Es gravísimo que en pleno proceso electoral existan actores políticos dispuestos a utilizar grupos de choque para intentar imponer terror donde no pueden ganar con respaldo popular. Esa es la acusación formal y lleva implícita una pregunta que incomoda bastante.

¿Qué dice sobre un partido que en 2026, con todo lo que ha pasado en México en los últimos años, sigue recurriendo a ese tipo de métodos para mantener el control? Porque la respuesta del PRI frente al ataque de San Pedro fue esencialmente decir que Morena miente, que fue un pleito interno y seguir como si nada. Vamos a detenernos un momento en Edgar Sánchez porque su historia personal es un retrato de algo que pasa mucho en la política local mexicana y que la gente de a pie conoce bien, aunque no tenga las palabras exactas para describirlo. Edgar Sánchez
fue en distintos momentos parte de la UDC, luego de Morena, luego candidato morenista a la alcaldía de San Pedro. Según declaraciones públicas de él mismo, en algún punto regresó a la UDC, que hoy va en alianza con el PRI. Regreso a mis orígenes con el corazón lleno de gratitud”, dijo al hacer ese anuncio.
Delia Hernández lo tiene denunciado desde 2024, órdenes de restricción de por medio. Una denuncia que ella misma describió como judicializada y sin embargo ahí estaban los equipos de los dos cruzándose en una plaza pública el 9 de mayo con el resultado que ya conoces. Lo que se dice entre quienes conocen la política de San Pedro de las Colonias es que esas disputas tienen raíces en el control de estructuras territoriales, de padrones de beneficiarios de programas, de espacios de organización comunitaria que valen mucho en tiempo de elecciones y
que cuando dos facciones pelean por ese control, la situación puede volverse peligrosa. La pregunta que queda en el aire, a ver, es quién fue responsable de lo que ocurrió ese sábado. Y mientras esa pregunta no tenga respuesta judicial clara, las dos partes van a seguir contando su versión. Eso es un hecho.
Hay un detalle en toda esta historia que casi no se ha reportado con suficiente atención y lo voy a decir ahora. En el video que circuló del incidente, Delia Hernández, en vez de retirarse cuando los hombres combates aparecen, se queda parada y los confronta. Les dice, “Péguenme a mí.” Una compañera intenta alejarla, ella se suelta, sigue ahí plantada.
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Eso dice algo sobre la persona y dice algo sobre el ambiente en el que hace campaña. Porque una diputada local, una candidata activa, con equipo y visibilidad pública, que en plena calle se enfrenta a hombres con bates porque sabe que si se va sus brigadistas quedan más vulnerables, [música] ese no es el panorama de una democracia que funciona con normalidad.
Si esto es cierto y hay videos que lo muestran, hay heridos que lo confirman, lo que pasó en San Pedro el 9 de mayo no es una anécdota, es un síntoma. Quédate 2 minutos más porque esto que sigue es lo que explica por qué este video se está compartiendo tanto. El 7 de junio de 2026, Coahuila vota. Es el único estado en el país que tiene elección local en esa fecha y lo que se juega es el control del Congreso Local.
16 diputados de mayoría, nueve plurinominales. El PRI lleva años dominando ese espacio. En 2023 ganó nueve de los 16 distritos de mayoría y le asignaron plurinominales suficientes para mantener bancada dominante. Morena va por 11 distritos en coalición con el PT y el distrito 4, el de Delia Hernández, es San Pedro, Monclova, municipios donde el PRI tiene estructuras profundas.
Lo que trascendió de análisis políticos locales es que el margen en varios distritos es más cerrado que en 2023, que la popularidad federal de Morena, los programas del bienestar, la figura de Claudia Shainbound pesan en la balanza que el PRI sabe que esta elección va a ser más difícil que la anterior. ¿Cide eso con el ataque a una candidata de Morena a cuatro semanas de la jornada? Tú hazle las preguntas que creas conveniente.
Hay quienes aseguran, y esto circula con bastante fuerza en círculos periodísticos de Torreón y Saltillo, que la presión sobre los candidatos de Morena en municipios chicos de Coahuila no comenzó el 9 de mayo, que hay reportes de intimidación, de seguimiento a brigadistas, de calcomanías arrancadas, de amenazas que no llegan a medios porque los afectados tienen miedo de hablar.
Nadie lo ha confirmado oficialmente, pero la gente que hace campaña en esos territorios lo comenta. Y lo que sí está documentado es que Morena solicitó al Instituto Electoral de Coahuila medidas urgentes de protección para Delia Hernández Alvarado. El presidente del LIEC, Óscar Daniel Rodríguez Fuentes, confirmó que ya están atendiendo el caso en coordinación con seguridad pública, que hay un análisis de riesgo en curso.
un análisis de riesgo para una candidata a 4 semanas de la elección. Esto, bueno, en un proceso electoral normal eso no debería ocurrir, pero en Coahuila al parecer tiene sus matices. Vamos a hablar de lo que dice el PRI porque ser justos con la información también importa. Hay que decirlo. Su posición es clara.
Lo de San Pedro fue un conflicto entre facciones de Morena. Edgar Sánchez no es de su alianza. Morena está intentando politizar una riña interna para victimizarse antes de las elecciones. Y mientras eso pasa, dicen, sus candidatos hacen campaña con propuestas. Rubén Moreira lo reforzó a su manera al hablar de las divisiones de Morena en el estado.
Señaló que hay dos grupos que se disputan el futuro del partido en Coahuila. mencionó al senador Luis Fernando Salazar por un lado y a la senadora Cecilia Guadiana por el otro y apuntó que esas tensiones están debilitando la estructura guinda. Y mira, en eso tiene razón parcialmente. Las divisiones internas de Morena en Coahuila son reales.
La distribución de candidaturas entre Morena y PT generó roces. Edgar Sánchez mismo es parte de ese historial de fricciones. Eso es un hecho. Pero hay una pregunta que la defensa del PRI no responde. Si fue un conflicto interno de Morena, ¿por qué había hombres con el rostro cubierto armados con bates? ¿Eso lo normal en las discusiones entre compañeros de partido? La gente que siguió esto en redes sociales, los comentarios que se multiplicaron en las primeras horas después de que el video circuló decían cosas que vale la pena tomar en cuenta,
no porque los comentarios de internet sean fuente periodística, sino porque reflejan cómo lo vive el ciudadano de a pie. Muchos decían, “Esto es lo que siempre ha hecho el PRI en Coahuila.” Otros decían, “Eso es un pleito de Morena contra Morena, ya los conocemos.” y varios más, sobre todo los que dicen conocer la política de San Pedro de las colonias de cerca, apuntaban que Edgar Sánchez lleva años siendo un operador político que juega entre partidos según lo que le conviene.
Lo que sí se vio en los videos es que Delia Hernández, esa diputada con una denuncia judicializada contra Sánchez, terminó el sábado atendiéndose las lesiones en urgencias. Y ese detalle concreto, la candidata en la sala de urgencias no lo niega nadie. Este es el momento en que necesito contarte algo sobre Alito Moreno que conecta todo esto, porque Coahuila no es solo Coahuila, es el último reducto y él lo sabe mejor que nadie.
Alejandro Moreno Cárdenas ha sobrevivido años en la dirigencia del PRI, pese a derrotas electorales acumuladas, pese a escándalos de corrupción que no desaparecen, pese a encuestas que lo ubican como uno de los políticos más mal evaluados del país. Y lo ha hecho, según versiones que circulan en los propios pasillos del tricolor, manteniendo una red de lealtades y presiones sobre las estructuras internas del partido que hace muy difícil sacarlo.

Se habría modificado presuntamente el estatuto del PRI para permitirle perpetuarse. Eso lo reportaron varios medios nacionales y Alito se presentó a su propio proceso de reelección como si nada. En Coahuila tiene un aliado clave, Manolo Jiménez, el gobernador que llegó en 2023 con el apoyo explícito de Riquelme y con vínculos a los Moreira que datan de cuando el hoy gobernador coordinó la campaña legislativa de Rubén Moreira en 2009.
Esa red, ese tejido de relaciones que se construyó en años de control total es lo que está en juego el 7 de junio, porque si Morena logra ganar varios distritos del Congreso local, el PRI pierde el control legislativo. Y perder el control legislativo en Coahuila sería simbólicamente perder el último bastión real que le queda al tricolor en el país.
Eso le importa mucho a Alito, mucho. Y eso lo saben en Coahuila. Dicen los que saben que el nerviosismo en las oficinas de la Alianza PRI UDC en Saltillo viene creciendo desde hace semanas, que la competencia en algunos distritos está más cerrada de lo que esperaban, que la presencia de candidatos con perfil nacional como Antonio Atolini en el distrito 9 de Torreón está moviendo números que antes parecían sólidos.
No está confirmado si eso es lo que explica la atención en San Pedro, pero hay quienes juran que sí tiene relación. Y mira, al margen de quién tenga razón en la disputa de versiones sobre el 9 de mayo, hay algo que no puede ignorarse. Una candidata terminó en urgencias. Ocho personas fueron atendidas de emergencia y el Instituto Electoral tuvo que activar un protocolo de análisis de riesgo para garantizar que esa mujer pueda seguir haciendo campaña en su propio distrito.
Eso no le pasa a los candidatos del PRI en Coahuila. Eso le pasó a la candidata de Morena. Ya sé que llevas rato aquí y que viniste a buscar algo concreto, pues ahora te lo doy completo. Lo que ocurrió en San Pedro el 9 de mayo de 2026 no es, según las versiones más documentadas, un incidente aislado.
Es el reflejo de varias cosas que se juntan en un estado donde el poder ha estado concentrado décadas en las mismas manos y donde una elección competida genera tensiones que presuntamente no siempre se resuelven con propuestas de campaña. Está la historia personal entre Delia Hernández y Edgar Sánchez, que viene de 2024 y que tiene denuncias formales y órdenes de restricción.
Eso es un conflicto real entre personas con historia política compartida y disputas concretas. Está el contexto de la elección del 7 de junio, donde el PRI juega su último bastión real mientras Morena intenta ganar terreno en un estado que nunca ha sido suyo. Está el ambiente general de Coahuila, donde la violencia política en campaña tiene antecedentes documentados y donde las acusaciones cruzadas entre Morena y el PRI llevan ya varios ciclos electorales.
Y está Alito Moreno, que desde la dirigencia nacional del partido más castigado de México sigue apostando por Coahuila como la carta que le queda. Un hombre acusado de cosas muy graves por investigadores serios con la impunidad intacta y el poder suficiente para seguir operando. ¿Qué pasará el 7 de junio? Eso no lo sabe nadie todavía con certeza, pero hay algo que sí sabemos.
La candidata Delia Hernández recibió golpes mientras hacía campaña. Su equipo terminó en urgencias y el proceso electoral continúa como si eso fuera algo que tiene que aguantarse. En otros contextos, un ataque así a una candidata durante campaña detiene todo. Hay investigaciones urgentes, hay declaraciones de emergencia, hay consecuencias inmediatas.
En Coahuila, el PRI dijo que Morena miente y listo, ahí está la foto completa. Tú sácale las conclusiones que quieras. Deja en los comentarios qué piensas de todo esto. ¿Crees que fue un pleito interno de Morena, como dice el PRI, o hay algo más detrás del ataque Adelia Hernández? Me interesa leer lo que piensas. Si llegaste hasta aquí es porque este tipo de información te importa.
Dale like a este video para que YouTube lo muestre a más gente y suscríbete si todavía no lo has hecho, porque lo que viene en los próximos días sobre Coahuila y sobre el PRI de Alito tiene más capas que esto. Y en el próximo video vamos a hablar de algo que todavía no hemos tocado, la deuda que dejaron los Moreira en Coahuila y cómo ese dinero desapareció mientras los coahuilenses pagaban impuestos. Eso viene, no te lo pierdas.
Yeah.