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Futbolistas Extremadamente Ricos Que Viven Como Si Fueran Pobres

Bienvenidos a 20 futbolistas ricos que viven como personas pobres. Veremos desde el futbolista que tiene contratos de millones de dólares, que anda con las cosas rotas. Hasta el hombre que todavía vive en un barrio y ha sido campeón del mundo. Comenzamos con Sadio Mané. Imagínate ganar millones de dólares cada mes, tener a las mejores marcas rogando por vestirte y de repente una cámara te capta estadio con unos auriculares de cable y un teléfono con la pantalla completamente rota.

Así es la vida de Sadio Mané. Cuando le preguntaron por qué no se compraba un Ferrari o 10 relojes de diamante, su respuesta le dio la vuelta al mundo. Él dijo, “¿Para qué quiero 10 Ferraris o 20 relojes de oro?” Yo pasé hambre, trabajé en el campo y jugué descalzo. En lugar de comprar mansiones de oro, prefiero transformar mi ciudad, su pueblo natal en Senegal, Bambalí, construyendo hospitales públicos que atiende a docenas de aldeas.

También construyó una escuela, instaló una red satelital 4G para toda la comunidad y por si fuera poco, le dio un sueldo mensual a cada familia de su región para que pueda salir adelante. Es un hombre que entendió que el mayor lujo no es el que tiene en el garaje, sino lo que dejas en el mundo. Y así fue. El único futbolista que vive una vida humilde para que su aldea viva como gente decente.

Seguimos con Engoló Kanté. Asamos al hombre que parece tener tres pulmones en la cancha, pero que fuera de ella es la definición de la humildad extrema. En Golo Kanté, cuando llegó a Inglaterra y firmó su primer gran contrato, los jugadores de la Premier League llegaban a los entrenamientos en Lamborghinis y Bugatis.

Pero, ¿qué hizo Kante? se compró un Mini Cooper de segunda mano. Lo más fascinante es que incluso después de ganar un Mundial y la Champions League, tras sufrir un choque menor con un camión que le rompió el espejo retrovisor, Kanté no cambió el auto, simplemente le pegó cinta adhesiva al espejo y siguió conduciéndolo. Además, hay un dato brutal sobre él.

Cuando el Chelsea quiso pagarle su salario a través de empresas offshore para invadir impuestos, una práctica muy común entre los superricos, Canté se negó en lo absoluto y dio que le pagaron su sueldo normal y que le cobraran cada centavo de sueldo para que lo pudiera declarar en impuestos.

Cero avaricia, 100% lo que es. Continuamos con Bernardo Silva. Jugar en el equipo de Pep Guardiola en el Manchester City significa estar en la cima absoluta de la élite, rodeado de jeques petroleros que pagan millones de dólares por ver los partidos y un lujo estratosférico. Pero si te cruzas a Bernardo Silva, pensarías que es un estudiante universitario yendo a comprar el pan mientras sus compañeros coleccionan autos que parecen naves espaciales.

Bernardo es famoso en Manchester por usar el metro y moverse en transporte público vestido con ropa básica. Sin enormes logotipos de Gucci o Luis Buitón, sus propios compañeros bromean diciendo que se viste como un abuelo. Incluso su auto personal en Inglaterra durante mucho tiempo fue un pequeño smart car. Silva ha entendido a la perfección que su genialidad está en sus guayos y fuera del césped.

Prefiere la tranquilidad de pasar desapercibido paseando a su perro, al que por cierto bautizó John en honor a su compañero de equipo John Stones y viviendo sin la presión de aparentar nada ante nadie. Seguimos con Juan Mata. No es solo un campeón del mundo con España, sino un hombre con una visión de la realidad que asusta a la propia industria del fútbol.

Él mismo ha declarado abiertamente en entrevistas que la vida de los futbolistas de élite no es normal, diciendo textualmente que viven en una burbuja irreal y que ganan cantidades obscenas de dinero en comparación con el 99% del mundo. Pero no se quedó solo en la crítica, pasó a la acción. Mata es uno de los pocos futbolistas con estudios universitarios en ciencias de la actividad física y el deporte, además de marketing.

Con ese cerebro más analítico, fundó Common Go, un movimiento donde convenció a jugadores y entrenadores de todo el planeta 1% de su salario a organizaciones benéficas. Mientras otros invierten en yates de lujo que usan dos semanas al año o modelos de diferentes partes de Latinoamérica que las mandan a traer, Mata invirtió su influencia en crear un sistema que redistribuye la riqueza del fútbol hacia las comunidades más pobres del mundo. Seguimos con Giorgio Chiini.

Si veías jugar a Chiini, probablemente pensabas en un guerrero espartano con las cejas partidas, vendajes en la cabeza y una agresividad en la defensa que aterrorizaba cualquier delantero. La verdadera sorpresa estaba fuera de la cancha. Mientras la mayoría de los futbolistas de su nivel ocupaban su tiempo libre en fiestas o comprando ropa de diseñador, Georgio estaba en su casa estudiando.

Literalmente, Chiellini se graduó con honores y obtuvo un doctorado en administración de empresas por la Universidad de Turín. Su tesis fue sobre el modelo económico de la Juventus. Es un genio financiero que en lugar de gastar su fortuna en la vida de Rockstar, se ha dedicado asesorar a jugadores más jóvenes para que no terminen en la bancarrota.

Fuera de las canchas era un estudiante universitario común y corriente. Es la prueba viviente de que se puede ser una bestia en el campo y un absoluto erudito de los negocios y el ahorro en la vida real. Continuamos con Alexander Shenko, de las calles al Olimpo. Para entender por qué a Shenko no le importaron los lujos, tienes que conocer su historia.

En 2014 tuvo que huir de su casa debido al conflicto en la región del Donbas, donde diferentes grupos terroristas estaban matando. Cuando huyó de su casa, se encontró de repente en Moscú, entrenando solo en las calles de cemento, sin equipo profesional, llegando a pensar en dejar el fútbol para siempre porque se estaba muriendo de hambre.

Y cuando finalmente al Manchester City le interesó ficharlo, su mentalidad ya estaba forjada en la supervivencia, no en la ostentación. Hoy ganando millones de dólares en la élite de la Premier League, sus propios compañeros definen su estilo de vida como un guerrero. No vas a ver a Shishenko presumiendo colecciones de relojes o vacaciones en yates privados.

Su dinero y su atención está enfocada en su familia, en su rendimiento y sobre todo en los últimos años en enviar ayudas constantes a su país natal y víctimas de la guerra. Para él, el el éxito no se mide en kilates, sino en resilencia. Seguimos con Edison Cavani. Llega el verano en Europa y las redes sociales de los futbolistas se llenan de fotos en Dubai y Visa o Monaco bebiendo champag en embarcaciones de lujo.

¿Dónde está Edison Cavani en esas fechas? En salto Uruguay usando unas botas de ule, embarrado hasta las rodillas y trabajando en el campo. A pesar de ser uno de los goleadores más letales y mejor pagados de la última década, Cavani es un hombre de campo en su estado más puro. Lejos de buscar los reflectores del Jet, sus vacaciones consisten en levantarse de madrugada, ir a una granja, alimentar a los animales, esquilar ovejas y subirse a los autobuses de transporte público de su ciudad natal como un ciudadano más.

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