La inseguridad en el municipio de Nezahualcóyotl, Estado de México, ha alcanzado un nuevo y aterrador nivel. En un acto de violencia de género que ha quedado grabado para la posteridad, un sujeto identificado como Brandon Mendoza Flores intentó terminar con la vida de su ex pareja, Karen Ramírez, utilizando su propio vehículo como un arma letal. Los hechos, ocurridos en las inmediaciones de la colonia El Sol, retratan no solo la vulnerabilidad de las mujeres en la zona, sino también una preocupante inacción de las autoridades locales.

El video del incidente, que ya circula ampliamente en redes sociales y
La huida de un cobarde y el abandono del vehículo
Tras fallar en su intento de causar un daño mayor, y ante la mirada de testigos que comenzaron a percatarse de la situación, Brandon Mendoza Flores emprendió la huida a toda velocidad. Sin embargo, el daño mecánico sufrido por su vehículo tras el impacto y las maniobras violentas lo obligaron a abandonar la unidad metros más adelante. El Seat León quedó varado, con el frente destrozado, como mudo testigo de la barbarie que minutos antes se había perpetrado.
Mendoza Flores escapó a pie, perdiéndose entre las calles del municipio inseguro de Nezahualcóyotl. Hasta el momento, el sujeto permanece prófugo de la justicia, a pesar de que su identidad ha sido plenamente confirmada y difundida por el periodista Carlos Jiménez y diversos colectivos que exigen justicia para Karen. La Fiscalía de Justicia del Estado de México (FGJEM) ya ha iniciado una carpeta de investigación por intento de feminicidio, pero la captura del agresor sigue siendo una tarea pendiente que mantiene a la comunidad en vilo.
Denuncias de corrupción: ¿Policías protegiendo a criminales?
Lo que añade una capa extra de indignación a este caso son las graves acusaciones de la familia de la víctima contra la Policía Municipal de Nezahualcóyotl. Según los reportes, los elementos de seguridad no solo tardaron en llegar al lugar de los hechos, sino que, una vez presentes, su comportamiento fue sumamente sospechoso. La familia de Karen Ramírez acusa que los policías, en presunta complicidad con una hermana de Brandon Mendoza Flores, intentaron retirar y ocultar el vehículo abandonado antes de que peritos de la Fiscalía llegaran para recolectar evidencia.

Esta supuesta negligencia —o abierta complicidad— pone bajo los reflectores al jefe de la policía, Vicente Ramírez, y al alcalde Adolfo Cerqueda. Mientras la administración municipal parece enfocarse en proyectos políticos y posibles reelecciones, la realidad en las calles es de abandono y peligro constante para las ciudadanas. “¿Qué demonios hace este señor como jefe de la policía?”, se cuestionan los ciudadanos ante una corporación que, lejos de proteger a la víctima, parece haber entorpecido el proceso de justicia desde el primer minuto.
Un llamado urgente a la justicia y la seguridad

El caso de Karen Ramírez es un recordatorio doloroso de la urgencia de implementar políticas de seguridad efectivas en el Estado de México. No basta con discursos políticos cuando las mujeres son cazadas en las calles por sus agresores. La impunidad con la que Brandon Mendoza Flores actuó, confiando quizás en que la policía “ni por ahí” aparecería, es el resultado de años de una gestión de seguridad fallida.
La comunidad de Nezahualcóyotl y grupos de activistas han hecho un llamado enérgico para que la Fiscalía no descanse hasta dar con el paradero de Brandon Mendoza Flores. Asimismo, se exige una investigación interna profunda dentro de la Policía Municipal para deslindar responsabilidades sobre el intento de desaparición de la evidencia. Karen Ramírez sobrevivió por fortuna y valentía, pero el mensaje que queda es claro: en Neza, la justicia parece ser un lujo que las víctimas deben pelear contra el propio sistema que debería defenderlas.
La vida de una mujer casi se apaga en la colonia El Sol ante la mirada de un gobierno municipal distraído. Hoy, la prioridad debe ser capturar a Mendoza Flores y garantizar que ningún policía vuelva a poner los intereses de un criminal por encima de la vida de una ciudadana. La sociedad no olvidará este rostro, ni la matrícula del auto, ni la cara de quienes intentaron encubrirlo.