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la triste historia de Roberto Jordan | Lo Perdio Todoooo

la triste historia de Roberto Jordan | Lo Perdio Todo

La triste historia de Roberto Jordán. Bienvenidos una vez más a Tutoriales Herverín. Hoy vamos a destapar la historia de uno de los cantantes más famosos y polémicos de la época dorada del pop juvenil mexicano, Roberto Jordán. Así que prepárense porque hay romances, alcohol, rivalidades, mujeres, traiciones y hasta pleitos con Raúl Velasco.

 ¿Y quién no tenía pleitos con él, verdad? Pero antes de comenzar con este video, me gustaría invitarte a que te suscribas al canal y que actives la campanita para que así nos ayudes a poder seguir subiendo más y mejor contenido. Y ahora sí, sin más preámbulo, vámonos a lo que te truje Chencha. Roberto Jordán es conocido como el cantante que enamoró a todo una generación.

 Si hubo una melodía que logró conquistar el corazón de miles de jóvenes en México y muchos otros países, definitivamente fue amor de estudiante. Los amantes ya se fueron. Era la época donde las parejas bailaban pegaditas sobre un solo ladrillo, oreja con oreja, cachete con cachete, escuchando bajito el suspiro de la persona amada mientras sonaban esas canciones románticas que parecían hechas para enamorar para toda la vida.

 Y entre todas aquellas voces que dominaron la música juvenil de esos años, una de las más queridas y recordadas fue la de Roberto Jordán, un cantante que con su estilo elegante y su voz suave terminó convirtiéndose en el sueño de muchísimas muchachas y por supuesto también alguna que otra señora. Ay, tengo ganas de devorarte.

 mi primer amor. Pero aunque millones de personas recuerdan perfectamente canciones como amor de estudiante, “Hazme una señal”, o rosa marchita, muy pocos conocen realmente la historia que existe detrás de aquel cantante romántico que parecía tener la vida perfecta arriba de los escenarios. Roberto Jordán nació en Los Mochis, Sinaloa, bajo el nombre de Roberto Pérez Flores, dentro de una familia muy ligada al ambiente de la radio y el entretenimiento.

 Su padre fue una figura importante de la radiofonía sinaluense y llegó incluso a fundar estaciones de radio en Culiacán. Así que prácticamente Roberto creció rodeado de micrófonos, discos y artistas. Desde niño ya respiraba música y espectáculo por todos lados. Sinaloa, Los Mochis, Sinaloa, mi tierra. Mm, qué bonito lugar.

 Según contó el propio cantante, desde muy pequeño le fascinaba llamar la atención en reuniones familiares. Además, tenía unos cuantos años cuando ya se ponía a cantar frente a los amigos de su padre y hasta improvisaba pequeños espectáculos usando sombrero mientras interpretaba canciones como La bamba. Siempre, siempre fui, me gustó cantar, ¿no? Desde niñito así.

 Y algo que siempre dejó claro es que jamás fue tímido, al contrario, disfrutaba muchísimo ser observado y sentir que la gente lo admiraba. Además de la música, Roberto también creció muy metido en el deporte. Su familia era bastante activa y uno de sus hermanos incluso llegó a jugar fútbol profesional con el Atlante. Mientras tanto, él practicaba fútbol, tenis y béisbol, algo que años después terminaría ayudándole muchísimo para soportar el ritmo de vida tan desordenado que traería años después con la fama.

Lo curioso es que Roberto Jordán originalmente no soñaba con convertirse en cantante. Durante su juventud quería estudiar ingeniería, quería ser mi colega y llevar una vida más tranquila y seria. Ah, afición por la ingeniería me me llamaba mucho la atención. Él entró muy emocionado a la universidad, pero todo cambió después de una fuerte decepción amorosa con una novia llamada Lilia.

¿Sería Lilia Prado? No creo, pero bueno, era una mujer que según él mismo lo dejó completamente devastado emocionalmente lo acabó por completo. Roberto confesó que después de aquella ruptura ya no podía concentrarse en las tareas y sentía que las matemáticas prácticamente le hablaban en chino. Yo muy decepcionado porque había terminado con una novia muy querida.

No, y eso te mata, ¿eh? Estaba así como el niño de la mochila azul que ya ni a recreo quería salir el pobre. Fue entonces cuando abandonó la ingeniería y decidió estudiar administración de empresas, aunque para ese momento la música ya comenzaba a jalarlo y mientras Roberto todavía intentaba aparentar una vida normal, poco a poco empezaba a convertirse en el joven cantante que traía suspirando a miles de muchachas mexicanas.

Lo que absolutamente nadie imaginaba era que aquel muchacho elegante y romántico de Sinaloa terminaría entrando en un mundo lleno de excesos, fiestas, mujeres, rivalidades y problemas que poco a poco comenzarían a cambiarle la vida por completo. Y fíjense que mientras millones de personas seguían enamorándose escuchando amor de estudiante, Roberto comenzaba a descubrir el lado más oscuro y peligroso de la fama. Oh.

 ¿Se imaginaban que detrás de aquellas canciones románticas existía un tema lleno de excesos y escándalos? Yo no, pero ahorita vamos a conocer más sobre esto. El joven que empezó a quitarles el trono a los grandes ídolos de aquel entonces como Enrique Guzmán, seguía estudiando administración de empresas.

 Poco a poco ya comenzaba a moverse dentro del ambiente artístico gracias a toda la experiencia que había vivido desde niño en las estaciones de radio de su padre. Roberto ya conocía locutores, músicos, programadores, gente relacionada con el espectáculo, así que empezó a acercarse cada vez más al negocio de la música en plena explosión del rock hip hop juvenil mexicano.

Su debut profesional llegó alrededor del año 1965 cuando grabó la canción Ninguna como tú, acompañado por el grupo Regiomontano Los Matemáticos. Miren qué ironía, porque a él no se le quedaban las matemáticas, pero el grupo se llamaba Los matemáticos. Bueno, el tema realmente no hizo demasiado ruido en México, pero curiosamente en Centroamérica sí comenzó a sonar bastante fuerte, algo que hizo que Roberto empezara a darse cuenta de que sí tenía posibilidades reales de triunfar como cantante.

Ninguna muchacha es, pero la realidad es que abrirse paso en aquellos años estaba en chino. Durísimo. La radio mexicana prácticamente estaba dominada por figuras enormes como Enrique Guzmán, César Costa, Alberto Vázquez, Leodán y Manolo Muñoz. Artistas que ya tenían miles de fanáticas y controlaban gran parte de la televisión, las revistas y las estaciones juveniles.

Meter una canción nueva era casi como intentar colarse en una fiesta privada donde nadie quería dejarte entrar. siguió el tiempo pasando. Tuve varias grabaciones, pero no sucedía nada especial, ¿no? El propio Roberto contó que muchas veces prácticamente tenía que andar promoviendo sus canciones personalmente para que los programadores de radio le hicieran caso.

 Y mientras otros artistas ya llenaban teatros y salían por todos lados en televisión, él todavía seguía luchando para que simplemente pusieran sus discos, aunque fuera unas cuantas veces al día. besartes en mi bien. Pero como dice el dicho, el que persevera alcanza. Así que poco a poco empezó a ocurrir algo muy importante. Las muchachas comenzaron a fijarse muchísimo en él porque manejaba una imagen completamente distinta a otros cantantes juveniles de la época.

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