Mientras varios apostaban por verse rebeldes o escandalosos, Roberto parecía como un galán elegante, romántico y educado, siempre impecable, bien vestido con aquellas famosas patillas y una manera muy peculiar de bailar que terminó convirtiéndose prácticamente en su sello personal. Y claro, eso empezó a volver locas a muchísimas jóvenes que hasta la fecha siguen locas, porque Roberto Jordán no solamente vendía canciones románticas, también vendía fantasía.
Era el muchacho que muchas mamás querían como yerno para sus hijas adolescentes. Soñaban con tener aunque fuera, 5 minutos enfrente. Una chica, yo estoy enamorado. Pero la verdadera sacudida llegó cuando Roberto escuchó en Los Ángeles una canción llamada Hazme una señal, según contó, iba oyendo la radio cuando el tema prácticamente le brincó encima.
Le gustó tanto que decidió traerla a México para grabarla en español. Pero aunque hoy parezca increíble, el tema tampoco explotó de inmediato. La canción tardó meses en despegar y mientras eso pasaba, Roberto seguía recorriendo estaciones de radio, buscando apoyo y tratando de convencer a medio mundo de que aquella canción sí tenía potencial.
Hasta que finalmente ocurrió lo que tanto esperaba. Las muchachas comenzaron a pedir el tema en la radio. El nombre de Roberto Jordán empezó a sonar cada vez más fuerte y de pronto aquel joven sinaloense comenzó a convertirse en uno de los nuevos ídolos juveniles de México. Ya no era solamente otro cantante intentando sobrevivir en el medio.
Ahora comenzaba a competir directamente contra los artistas más famosos y poderosos de toda la industria musical mexicana. Después llegarían canciones como El juego de Simón y más adelante El éxito que lo inmortalizó, Amor de estudiante. Temas que terminarían convirtiéndolo en una verdadera locura juvenil. canción que bueno, yo no la puedo dejar de cantar en un concierto porque me mata la gente.
Para entonces, Roberto ya provocaba gritos, histeria, sobre todo en las muchachas, persecuciones, conciertos llenos y miles de muchachas desesperadas por acercarse a él. Básicamente se estaba convirtiendo en uno de los hombres más codiciados del espectáculo mexicano de aquel entonces. Pero mientras por fuera parecía estar viviendo el sueño perfecto, por dentro las cosas comenzaban a ponerse cada vez más peligrosas, porque junto con la fama empezaron a llegar las fiestas, las tentaciones, las mujeres y un ego que
poco a poco comenzaba a crecer muchísimo. Y aquí les tengo que preguntar, ¿creen ustedes que Roberto Jordán empezó a cambiar desde el momento en que descubrió que podía volverlo casar a las mujeres? o solamente cambió por su vida un escenario. Estoy inventando nada. Pues te gustan mucho las mujeres. Ah, me encantan.
Pero vean, dentro de todo esto hubo una rivalidad que puso a temblar a los ídolos del rock mexicano. Con el éxito que Roberto Jordán empezó a tener a finales de los años 70, inevitablemente empezaron los ros y las rivalidades dentro del medio artístico, porque en aquella época los cantantes juveniles prácticamente peleaban por todo, por las portadas de las revistas, por sonar más en la radio, por salir más tiempo en televisión y sobre todo por ver quién era realmente el favorito de las muchachas.
En Alberto Leo este y uno de los artistas que sufrió la llegada de Roberto Jordán fue Enrique Guzmán, que para aquellos años ya se sentía completamente consolidado como el rey del rock and roll en México y sinceramente no estaba acostumbrado a que apareciera otro cantante capaz de hacerle sombra, pero Roberto empezó a subir rapidísimo y lo peor para Enrique era que las fanáticas comenzaron a dividirse.
El propio Roberto Jordán contó años después que en 1969 ocurrió algo que hizo muchísimo ruido dentro del espectáculo mexicano. La revista Notitas Musicales, que era prácticamente la Biblia juvenil de aquellos tiempos, lo nombró artista del año y eso significaba una sola cosa. Enrique Guzmán acababa de perder el trono de popularidad que había dominado durante años.
Y al que tumbé del primer lugar fue Enrique. Dicen que cuando salió publicado que Roberto Jordán había sido nombrado artista del año por la revista Notitas Musicales, a Enrique Guzmán casi se le sale el humo por las orejas del coraje. Y es que, imagínense nada más el trancaso al ego. Roberto ya no era solamente el chamaquito nuevo que andaba pegando canciones románticas, ahora estaba quitándole el mandato a uno de los hombres más pesados del rock mexicano.
Guzmán se va a morir cuando se entere de que lo ya se tú eres el más popular que él. Y claro que el chisme empezó a correr durísimo entre pasillos, camerinos y programas de televisión, y Enrique andaba enchiladísimo, que no soportaba ver como las muchachas ahora también gritaban y lloraban hasta se desmayaban por Roberto Jordán, porque antes toda la locura femenina giraba alrededor de él, pero de pronto llegó aquel sinaluense elegante y le empezó a mover el tapete bien y bonito.
Tampoco ayudaba que Roberto estuviera en su mero apogeo. Las canciones sonaban por todos lados. Las chamacas lo perseguían afuera de hoteles. En los conciertos parecía histeria colectiva y las revistas juveniles lo traían hasta en la sopa. Básicamente Roberto Jordán estaba convertido en el nuevo Galancito de moda.
Te reclamó. No, nunca. No, pero por abajo sí me tiene una cosita. Y eso traía varios bien atacados. Dicen que Enrique Guzmán hacía unos corajes tremendos cada vez que escuchaba hablar del éxito de Roberto. Y pues sí, cómo no le iba a arder si de pronto el público comenzó a comparar a los dos que si Roberto se veía más fino, que si Roberto cantaba más romántico, que si Roberto conectaba más con las muchachas.
Así que aquello era echarle limón y sal a la herida todos los días. muy pesado, sino que pues cada quien hace su su trabajo, su asunto, su estilo. Y aunque frente a cámaras se aventaban sonrisitas y se daban la mano como si nada pasara, detrás del escenario la cosa estaba muchísimo más tensa de lo que parecía, porque en aquellos años los cantantes se peleaban el trono juvenil como si fuera campeonato mundial.
Ahí nadie quería soltar la corona ni tantito. Lo más sabroso es que muchos años después volvió a aprenderse el asunto cuando en un concierto retro la gente empezó a reaccionar muchísimo mejor con Roberto Jordán que con Enrique Guzmán. Y dicen los que andaban por ahí que a Enrique se le veía la cara larga viendo como el público le aplaudía más a Roberto y comentaba que todavía tenía más voz, más pila y más pegue con la gente. Imagínese no más, qué coraje.
Décadas después todavía seguía apareciendo el fantasma de Roberto Jordán para moverle el avispero. Porque una cosa sí queda clara, en el mundo del espectáculo los aplausos se comparten, pero el ego jamás. ¿Ustedes creen que a Enrique Guzmán sí le dolió que Roberto Jordán le tumbara tantas fanáticas y tanta atención? Pónganmelo en los comentarios.
apreciado como creo que que me lo he ganado, ¿no? Ahora hablaremos sobre las mujeres, los romances y el galán que no podía quedarse quieto. Si arriba del escenario Roberto Jordán traía vueltas locas a las miles de jóvenes con canciones románticas y mirada de Galán elegante, abajo del escenario la cosa tampoco estaba tranquila porque mientras más crecía la fama, más comenzaban a rodearlo mujeres.
romances, tentaciones y chismes que lo fueron convirtiendo en uno de los artistas más perseguidos y comentados de aquellos años. Pero al hotel llegaban muchas muchachas que estaban esperando nada más y sinceramente tampoco ayudaba que Roberto tuviera todo para volver locas a las muchachas. Alto, bien vestido, peinado impecable, sonrisa coqueta y aquella voz romántica que hacía suspirar hasta a las más serias.
Básicamente era el paquete completo. El problema fue que él mismo parecía disfrutar demasiado toda aquella tensión femenina. Las fanáticas prácticamente se le aventaban encima, lo esperaban afuera de hoteles, se peleaban por tocarlo y en conciertos parecía histeria colectiva. Hubo ocasiones donde las muchachas hasta intentaban meterse a su habitación.
De hecho, una de las anécdotas más escandalosas cuenta que después de un concierto, una fan muy guapa terminó buscando irse con él al hotel y aquello acabó en tremendo caos porque otras muchachas llegaron de atrás intentando hacer lo mismo. Pues las muchachas la tumbaron. La tumbaron. Sí, imagínate. Imagínense nada más el nivel de locura que provocaba Roberto Jordán en pleno apogeo.
Y claro, con tantas mujeres alrededor, la vida amorosa del cantante terminó siendo un verdadero relajo. Roberto pasó por tres matrimonios y varios romances que hicieron correr litros de chisme dentro del espectáculo mexicano. Es que caramos, somos hombres y nos sentimos extraídos por las mujeres, ¿no? Uno de los chismes más sabrosos que comenzaron a correr alrededor de Roberto fue que lo relacionaban con Angélica María.
Y es que sinceramente aquello parecía receta perfecta para el escándalo. Los dos jóvenes, famosos, guapos y convertidos en auténticos ídolos juveniles de la época coincidían en programas, eventos, escenarios y ambientes donde el coqueteo prácticamente flotaba en el aire. nos unió en un mismo, pero el asunto se puso todavía más caliente porque Angélica María también había estado relacionada sentimentalmente con Enrique Guzmán, así que imagínense no más el mitote que comenzó a armarse dentro del espectáculo.
Roberto Jordán ya le estaba quitando reflectores a Enrique Guzmán en la música y ahora también empezaban las lenguas largas a meterlo en el mismo terreno amoroso. O sea, ya le bajaba las canciones, ahora le bajaba las viejas o cómo es la cosa. Y dicen que ahí fue donde otra vez comenzaron los corajes, porque mientras Roberto Jordán se convertía en el nuevo galán que traía a las muchachas suspirando, Enrique Guzmán veía como el sinaloense poco a poco se le estaba metiendo hasta en el territorio sentimental.
Aquello ya parecía competencia completa, rival en los escenarios y rival también en los romances del medio artístico por nuestra vida nueva. Porque además en aquellos años los programas musicales, las películas juveniles y los conciertos parecían auténticos. Hervideros de romances escondidos, celos, pleitos de ego y triángulos amorosos.
Imagínense nada más el ambiente. Robert convivía casi todos los días con figuras como Angélica María, Verónica Castro, Yulisa, Hilda Aguirre y otras mujeres guapísimas que eran parte esencial del espectáculo mexicano. Aquello parecía más que una novela llena de coqueteos, miraditas y tentaciones que una carrera artística normal.
De hecho, una de las historias más escandalosas fue cuando quedó completamente flechado por su esposa Yolanda mientras todavía seguía casado. Dicen que bastó verla desde el carro para quedar atontado y comenzar prácticamente a seguirla para averiguar quién era aquella muchacha que acababa de moverle el tapete.
Y pues de ahí para adelante aquello parecía telenovela de horario estelar. Y aquí les pregunto yo, ¿creen que de verdad Enrique Guzmán sintió celos de Roberto Jordán o es puro choro? En tu corazón. Ahora vamos a hablar sobre uno de los capítulos que de verdad dio mucha nota a la prensa, el pleito con Raúl Velasco. Te quitaron lo corrientota que te habían puesto el primer día.
Y es que vean, aquí vino la caída del ídolo romántico. Porque mientras Roberto Jordán seguía rodeado de fama, mujeres y aplausos, poco a poco comenzó a entrar también el lado más oscuro del espectáculo, porque las fiestas empezaron a hacerse cada vez más frecuentes. El alcohol comenzó a parecer demasiado seguido y aquel galán elegante que traía vuelto loco al público juvenil empezó poco a poco a perder el control y tomaba, tomaba más o menos de repente se me pasaban las copas, lo confieso.
El mismo ambiente artístico empezó a darse cuenta. Roberto ya no era aquel muchacho disciplinado y tranquilo de los inicios. La fama, el ego y la vida nocturna comenzaron a pasarle factura bien feo. El propio cantante terminó reconociendo que hubo momentos donde las copas se le pasaron de más y que incluso estuvo cerca de sufrir accidentes fuertes por andar manejando tomado.
Y como si eso no fuera suficiente, también comenzó a meterse en problemas dentro de la televisión mexicana, porque Roberto Jordán terminó agarrándole bastante coraje a Raúl Velasco, el hombre más poderoso de los espectáculos en aquellos años. Gracias a Siempre en domingo, según Roberto, Raúl favorecía muchísimo más artistas extranjeros como Julio Iglesias, Rafael y otros cantantes españoles, mientras muchos artistas mexicanos sentían que los hacían de menos.
Rasco de repente era medio injusto con los artistas mexicanos y pues Roberto no se quedó callado. Dicen que aquello terminó provocando muchísima tensión porque enfrentarse a Raúl Velasco en aquellos años prácticamente era como pelearte con el dueño de la televisión mexicana. Y claro, cuando un artista dejaba de aparecer en siempre en domingo, la gente comenzaba a pensar que ya estaba acabado o que había desaparecido.
Me me ardía porque se no es posible este cuate que sea así, ¿no? Tan así fue como poco a poco Roberto Jordán empezó a perder fuerza dentro del espectáculo y mientras eso pasaba apareció otro monstruo musical que terminó robándose completamente la atención del público. ¿Quién fue? Juan Gabriel.
Y la ironía estaba durísima porque Roberto había sido de los primeros artistas en grabarle canciones cuando todavía casi nadie apostaba por él. Y mientras Juan Gabriel subía como cohete, Roberto comenzaba a pagarse entre problemas de alcoholismo, excesos y una industria que ya estaba buscando nuevas figuras. Lo que antes eran conciertos llenos y gritos de fanáticas comenzó poco a poco a convertirse en nostalgia, porque así de cruel es el espectáculo.
Un día eres hombre que traes suspirando a todo México y al siguiente ya hay alguien nuevo ocupando tu lugar. Pero aquí la pregunta es la siguiente, ¿ustedes creen que Roberto perdió su lugar por culpa del alcoholismo o fue simplemente que aparecieron nuevos ídolos musicales? Porque pues estaba tan así, me dice, estabas tú en el tope de repente.
Pero vean amigos, esto apenas empieza porque ahorita vamos a hablar de un rumor incómodo entre Roberto Jordán y Juan Gabriel. Uno de los chismes más incómodos y menos comentados alrededor de Roberto Jordán fue el que durante años lo relacionó con Juan Gabriel, el divo de Juárez. Justo cuando Alberto Aguilera todavía era un joven compositor prácticamente desconocido y apenas comenzaba buscar oportunidad dentro de la música, es que Roberto Jordán fue de los primeros artistas importantes en grabarle canciones, pero
con el tiempo comenzaron a correr rumores bastante fuertes dentro del medio artístico. Se decía que Roberto Jordán incluso llegó a ayudar muchísimo a Juan Gabriel en sus inicios y que durante un tiempo hasta convivieron bastante de cerca. Vamos a decirlo claro, los relacionaban sentimentalmente, pero según las malas lenguas la relación terminó enfriándose porque Roberto venía de una familia bastante conservadora y supuestamente empezó a incomodar con ciertas actitudes y comportamientos de Juan Gabriel. Y claro, el chisme creció
todavía más cuando comenzó a decirse que Roberto Jordán prácticamente terminó alejándolo de su entorno. Lo más irónico de la historia es que mientras Roberto Jordán comenzaba poco a poco a pagarse entre problemas de alcohol y la pérdida de popularidad, Juan Gabriel explotó como un verdadero monstruo musical que terminó dominando México, Centroamérica y donde fuera.
Ahora les pregunto yo, ¿creen ustedes que de verdad existió un romance entre Roberto Jordán y Juan Gabriel? ¿Creen que es puro choro, puro cuento? Pues pónganmelo en los comentarios. Y así fue la decadencia de Roberto Jordán. La realidad es que aquella locura no duró para siempre. Su mero apogeo fue entre finales de los 60 y principios de los 70, cuando las muchachas gritaban por él, las revistas lo traían hasta en la sopa y la radio ponía todas sus canciones a todas horas.
Y bueno, déjenme contarles que Roberto no solamente cantaba, también le entró a la actuación. Salió en películas, programas de televisión y compartió pantalla con varias de las figuras más importantes del espectáculo mexicano. El hombre estaba en todos lados. Básicamente vivía como una auténtica estrella de cine y de la música al mismo tiempo.
¿Y qué está haciendo en mi cama? El Premio Nobel de la cama. Pero todo lo que sube baja y las fiestas empezaron a pasar factura y también los cambios dentro de la industria musical. Nuevos artistas comenzaron a robarle completamente la atención del público y otros cantantes como José José que también le robaron gran parte del terreno.
Pero aún así, Roberto siguió cantando, grabando discos y apareciendo de vez en cuando en conciertos retro donde el público todavía lo recibe con muchísimo cariño. Lo más triste de su historia es que el propio Roberto ha dicho que México nunca terminó de reconocerlo como él creía merecer. Mientras otros artistas de su generación fueron convertidos en leyendas intocables, Roberto poco a poco comenzó a quedarse atrapado más en la nostalgia que en los grandes reflectores.
Pero aún así, hay algo muy curioso. Apenas empieza a sonar amor de estudiante y automáticamente mucha gente vuelve a acordarse de aquel joven elegante que hacía suspirar a Medio México. Porque aunque los años pasen y las modas cambien, hay canciones que jamás terminarán de morirse. Actualmente, Roberto Jordán tiene 83 años.
ya no vive rodeado de aquella locura de fanáticas, fiestas y gritos histéricos, pero de vez en cuando la nostalgia vuelve a llamarlo y aparece nuevamente sobre un escenario cantando aquellas canciones épicas que lo convirtieron en uno de los grandes ídolos románticos de México. Amorosas, ya no se escuchan. Y sinceramente también quedó esa sensación amarga de pensar hasta dónde habría llegado Roberto Jordán si el alcohol, los excesos y las rivalidades no hubieran comenzado a pagar tan rápido una carrera que prometía muchísimo más.
Y para acabarla de amolar, con el paso de los años también comenzó a crecer la fama de que Roberto Jordán era serio, pesado y hasta medio sangrón. Mucha gente dentro del medio decía que la fama y el éxito le había cambiado bastante el carácter, algo que poco a poco también fue alejándolo de ciertos espacios del espectáculo.
Y aquí pregunto, ¿creen ustedes que Roberto Jordán hubiese llegado más lejos si todos esos problemas no se hubiesen presentado? Y bueno, amigos, hasta aquí los dejamos con esta historia de Roberto Jordán. Y si el video les gustó, no olviden suscribirse a nuestro canal, activar la campanita y síganos acompañándonos con más historias de romances, excesos, etcétera, etcétera.
Leyendas inolvidables del espectáculo mexicano. Se despide de ustedes su amigo Herverín y nos vemos en un próximo video. Dios.