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Nazario “El Chayo”: El Gobierno lo Declaró MUERTO con Comunicados… Y Cuatro Años Después Apareció

Lo que lo convierte en algo diferente es lo que trajo de California, además del conocimiento del negocio del narco, una fe evangélica que absorbió en los círculos religiosos de las comunidades [música] mexicanas del norte de California y que decidió que podía convertirse en el fundamento ideológico de su organización criminal, John Eldredch, ese es el nombre que aparece en los registros como la influencia intelectual principal de Nazario Moreno.

Eldrech es un escritor cristiano americano [carraspeo] cuyo libro Salvaje de corazón, publicado en 2001, propone una teología de la masculinidad cristiana [música] que habla de guerreros, de batallas espirituales, de hombres diseñados por Dios para luchar y proteger. Nazario Moreno tomó esa teología.

La mezcló con su propia interpretación de los evangelios. añadió elementos de Carlos Cuautemoc Sánchez, [música] el escritor mexicano de autoayuda, y con todo eso escribió los pensamientos, el libro que sus hombres tenían que leer. “No seas un hombre de problemas, sino de soluciones”, decía uno de los pensamientos.

“No ver los obstáculos como problemas, sino aceptarlos y descubrir en ellos la oportunidad de mejorar a sí mismo,” decía otro. Autoayuda para sicarios. Evangelio para la familia michoacana. La familia michoacana se formalizó alrededor de 2006. Nazario Moreno y Servando Gómez Martínez, conocido como la tuta, eran sus líderes principales y desde el principio la organización tuvo características que la distinguían de los otros cárteles mexicanos del periodo. Primero, el discurso social.

La familia michoacana decía que su objetivo era limpiar Michoacán de la extorsión, el secuestro y las drogas que otros cárteles practicaban en el estado. El comunicado [música] que enviaron a una televisora regional en sus primeros meses de operación declaraba que su lucha era por la divina justicia y en defensa del pueblo michoacano, que no tolerarían el secuestro, que no permitirían la venta de drogas en las comunidades donde operaban.

era el narco con discurso de autodefensa, el cartel que decía proteger al pueblo de los otros carteles. Segundo, la disciplina religiosa interna. Los miembros de la familia no podían consumir alcohol, no podían consumir drogas, participaban en ceremonias de iniciación que incluían oraciones, ayunos de tres días, juramento sobre la Biblia marcada con las siglas LFM.

El uniforme de los mandos era camisa blanca y evilla plateada, que según la simbología interna representaba pureza guerrera, el sicario como guerrero de Dios, matar como acto de redención. Tercero, el trabajo comunitario. Nazario Moreno creó en Michoacán una red de grupos de ayuda para jóvenes con problemas de adicciones, centros de rehabilitación informales donde jóvenes con problemas de alcohol y drogas podían recibir apoyo.

Donaba despensas, [música] financiaba obras comunitarias en los pueblos donde la familia operaba. Lo que nadie en esas comunidades supo hasta que fue demasiado tarde era que los grupos de rehabilitación eran también redes de reclutamiento. Los jóvenes que llegaban con adicciones y que salían limpios tenían una deuda con el chayo que él cobró de la única manera que le interesaba, [música] incorporándolos a la familia.

Así construyó su base social, [música] los que se quedaron limpios gracias a él y que después limpiaron los problemas del Chayo de la misma manera que él los [música] había limpiado a ellos. El 9 de diciembre de 2010 fue el día que cambió la historia [música] del Chayo o al menos la historia oficial.

El gobierno de Calderón dijo que había sido abatido en un enfrentamiento en Apatingan, sin cuerpo, sin imágenes del cuerpo, sin la verificación independiente que en otros casos de capos abatidos el gobierno sí había producido. En [música] los pueblos de Michoacán, que conocían a El Chayo, nadie creyó que estaba muerto.

Los altares empezaron a aparecer días después del anuncio oficial. San Nazario, mártir de los humildes, veladoras, imágenes, personas que llegaban a rezar. El periodista José Gil Ololmos, que estudió el fenómeno de la narcocultura religiosa en México, lo explicó de una manera que resulta perturbadora por su lógica interna.

Nazario Moreno decidió ungirse como santo. Para eso necesitaba morir. Murió oficialmente y renació como leyenda espiritual de uno de los grupos más organizados y más violentos del narco mexicano. Si eso es verdad, si la muerte oficial de diciembre de 2010 fue diseñada por el propio Nazario para transformarse en mito, entonces lo que el gobierno de Calderón presentó como una victoria en la guerra contra el narco fue en realidad exactamente lo que el capo quería que fuera.

Mientras el gobierno celebraba haberlo matado, el Chayo estaba fundando los Caballeros Templarios. [música] Los caballeros templarios surgieron en 2011, meses después de la muerte oficial de El Chayo, otra organización con iconografía religiosa, esta vez de las cruzadas medievales, escudos con la cruz templaria, juramentos, ceremonias, otro evangelio del narco construido sobre la misma arquitectura espiritual que la familia michoacana había establecido.

El gobierno de Peña Nieto, que llegó al poder en diciembre de 2012, llegó con un Michoacán completamente fuera de control. Los caballeros templarios extorsionaban a comunidades enteras. Los aguacateros, los limonceros, los mineros, los comerciantes. Todo el que producía algo en Michoacán pagaba el diezmo que la familia primero y los templarios después habían institucionalizado como el impuesto del narco.

La respuesta de las comunidades fue lo que en 2013 y [música] 2014 se conoció como el Movimiento de Autodefensas michoacanas. grupos de civiles armados que se organizaron para expulsar a los templarios de sus municipios. José Manuel Mireles, médico de Tepalcatepec, se convirtió en la cara más visible del movimiento y el movimiento llegó a tener miles de miembros activos en docenas de municipios.

Fue en ese contexto, en la operación para desmantelar los caballeros templarios, que las autodefensas habían presionado al gobierno federal, a priorizar cuando apareció el Chayo. El 9 de marzo de 2014, Tumbiscatío, Michoacán, el hombre a caballo que intentaba escapar, que disparó mientras galopaba, que cayó cuando los soldados respondieron.

Las huellas dactilares confirmaron la identidad. Nazario Moreno González, el que el gobierno había declarado muerto en diciembre de 2010, el que los pueblos de Michoacán habían convertido en santo mientras estaba vivo, el que había fundado los caballeros templarios que el mundo creía que dirigían otros.

Esta vez sí hubo cuerpo. Esta vez sí hubo fotos. Esta vez la muerte fue verificable. Pero la segunda muerte de El Chayo produjo algo que sus aliados dentro del mito habían anticipado. Los creyentes no lo interpretaron como el fin de San Nazario, sino como la confirmación de su santidad. Dios lo rescató para probar nuestra fe, dijeron algunos en Michoacán cuando la segunda muerte fue confirmada.

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