En una entrevista que ha sacudido los cimientos de la diplomacia hemisférica, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha dejado clara su postura frente a la administración de Donald Trump y las recientes tensiones políticas. Con un tono firme y directo, Petro enfatizó que Colombia no aceptará una relación de subordinación frente a los Estados Unidos. “No somos súbditos, somos republicanos e hijos de Bolívar”, declaró el mandatario, subrayando que el respeto entre naciones debe ser mutuo y basado en la igualdad, un concepto que, según él, Trump aún no ha logrado comprender.
La tensión entre ambos líderes no es nueva, pero ha alcanzado un punto crítico tras recientes incidentes en el Mar Caribe. Petro calificó como un “acto de tiranía” el uso de misiles por parte de fuerzas estadounidenses contra lanchas rápidas en aguas internacionales o de soberanía extranjera. Para el mandatario colombiano, estas acciones viol
an el principio de proporcionalidad de la fuerza y el derecho internacional. Petro no dudó en tildar estos hechos como “asesinatos”, argumentando que muchas veces quienes tripulan estas naves son jóvenes asalariados del narcotráfico o incluso migrantes en estado de indefensión, quienes podrían ser capturados sin necesidad de recurrir a la fuerza letal.
El Narcotráfico: Una realidad que Washington se niega a ver
Uno de los puntos más álgidos de la conversación fue la crítica de Petro a la estrategia antidrogas de los Estados Unidos. El presidente colombiano argumentó que la visión de Trump es “irracional” y desconoce la dinámica actual del mercado de estupefacientes. Según Petro, mientras Washington insiste en culpar a la cocaína colombiana de una “invasión”, la verdadera crisis interna en EE. UU. es provocada por el fentanilo, una droga sintética que no requiere de cultivos ni de lanchas, ya que se produce en laboratorios químicos dentro del propio territorio estadounidense.
Petro defendió con vehemencia los logros de su gobierno, señalando que bajo su mandato se ha alcanzado la mayor cifra de incautación de cocaína en la historia, acercándose a las 1.000 toneladas anuales. “Me des-certifican a mí, que soy el presidente que más droga ha incautado, mientras que a gobiernos anteriores que tenían tasas de crecimiento de cultivos del 43% los certificaban”, denunció, señalando una evidente politización en los informes de las agencias estadounidenses y de las propias Naciones Unidas.
Soberanía bajo ataque: Pegasus y la sombra de la CIA
La entrevista también sacó a la luz revelaciones inquietantes sobre la soberanía nacional de Colombia. Petro denunció la infiltración de agencias extranjeras en instituciones clave como la policía, el ejército y migración. El caso más emblemático es el del software espía Pegasus. Según la investigación personal del mandatario, este programa fue adquirido ilegalmente con fondos de la CIA (aproximadamente 14 millones de dólares) sin el conocimiento del gobierno civil colombiano.

“Eso es ilegalidad y destruye la soberanía nacional”, afirmó Petro. Para el presidente, el hecho de que una agencia extranjera financie operaciones de espionaje en territorio colombiano sin orden judicial ni coordinación gubernamental es una muestra de la falta de respeto hacia las instituciones del país. Esta “desvertebración” institucional es lo que Petro busca combatir, exigiendo que cualquier colaboración internacional pase por los canales oficiales y respete las leyes locales.
Paz Total y la nueva forma de violencia
Petro también aprovechó el espacio para explicar su política de “Paz Total” y cómo la violencia en Colombia ha mutado. Aseguró que hoy en día no existen guerrillas ideológicas como en la época de la Guerra Fría, sino bandas armadas movidas por la codicia y el control de rutas del narcotráfico. En este contexto, su gobierno propone una “negociación socio-jurídica” que busca la entrega de estos grupos a cambio de beneficios legales, siempre y cuando se erradique la economía ilícita.
A diferencia de la erradicación forzada que impulsaba el gobierno de Trump y que, según Petro, fracasó rotundamente al desplazar los cultivos de un lugar a otro, su administración apuesta por la sustitución voluntaria con el campesinado. “Cuando el campesino arranca la mata por voluntad propia porque tiene una alternativa rentable, no vuelve a sembrar coca”, explicó. Actualmente, cerca de 25.000 hectáreas están bajo este esquema, un modelo que busca transformar el territorio desde la base social y no mediante la represión militar.
Un aislamiento que Petro atribuye a Trump

Ante las críticas sobre un posible aislamiento internacional de Colombia, Petro devolvió el golpe sugiriendo que es el gobierno de los Estados Unidos el que se está quedando solo. Mencionó su temprana advertencia sobre el genocidio en Gaza y la necesidad de conferencias de paz tanto para Palestina como para Ucrania, posturas que inicialmente fueron ignoradas pero que hoy resuenan con más fuerza en la comunidad internacional.
El presidente concluyó reiterando su disposición al diálogo con la Casa Blanca, pero siempre bajo la premisa de la dignidad. “Conversaremos de tú a tú, pero no pueden pensar que nos arrodillamos”. Con esta postura, Gustavo Petro reafirma su liderazgo como una voz disidente en la región, desafiando los paradigmas tradicionales de la relación entre Bogotá y Washington y poniendo la soberanía nacional en el centro de su agenda política. La pelota está ahora en el campo de la diplomacia internacional, mientras el mundo observa este histórico pulso de poder.