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ME PIDIERON INVESTIGAR A CARLO ACUTIS… Y TERMINÉ EN UN MISTERIO CON PADRE PÍO

No había señales, pero el fraile del sueño sí lo sabía. Y ese fraile era el padre Pío, un santo que llevaba más de 20 años muerto, apareciéndose en sueños para proteger a un niño que aún no era santo, que aún no era beato, que aún no era nadie conocido, solo un niño pequeño con fiebre. Cuando leí esto, pensé, “Bueno, puede ser coincidencia.

Los sueños son sueños. La mente hace cosas raras.” Quizás ella había visto fotos del padre Pío y su subconsciente creó esa imagen. Explicación racional. Me convenció a medias, pero entonces encontré la segunda conexión y ahí la explicación racional empezó a tambalear. A ver, esto es fuerte. Necesito que prestes atención.

La madre de Carl, Antonia, tenía una tía. Esta tía era lo que en la iglesia se llama una hija espiritual del padre Pío. ¿Qué significa eso? Pues que era una persona muy cercana a él espiritualmente. Se confesaba con él regularmente, seguía sus consejos, era parte de su círculo de guía espiritual. Y aquí viene lo importante.

Cuando Antonia nació, estamos hablando de décadas antes de que existiera Carlo, esta tía fue a contárselo al padre Pío. Padre, ha nacido mi sobrina, se llama Antonia. ¿Puede rezar por ella? Y el padre Pío, sin dudarlo, respondió, “La bendigo. La bendigo.” Lo repitió dos veces. La bendigo. La bendigo. Una bendición a distancia para una niña que nunca había visto, que nunca conocería.

una niña que décadas después sería la madre de un santo. Y aquí es donde la historia se pone interesante, porque Antonia Salzano, la madre de Carlo, no era especialmente religiosa de joven. Ella misma lo ha contado. Dice que antes de su conversión solo había entrado en una iglesia para la primera comunión, la confirmación y la boda tres veces en toda su vida.

No era creyente, no practicaba, era católica de nombre nada más. Y sin embargo, esa mujer tuvo un hijo que desde los 3 años preguntaba por Dios, que desde los 4 años quería entrar en todas las iglesias que veía, que con 7 años recibió la comunión antes de tiempo, porque el sacerdote vio algo especial en él.

¿De dónde salió esa fe? ¿De dónde vino esa llamada? La familia no era practicante, el padre tampoco era especialmente religioso, no había un ambiente de fe intensa en casa. Y sin embargo, Carlo nació con algo, con una sed de Dios que nadie le enseñó. Y si esa bendición del padre Pío tuvo algo que ver, y si esas palabras, “La bendigo, la bendigo, desataron algo que atravesó el tiempo, no lo sé.

No tengo pruebas, pero la coincidencia me resulta inquietante y todavía no te he contado lo de las fechas. Esto te lo voy a dar con números porque es importante que lo veas claro. Puedes pausar el video si quieres apuntarlo. De hecho, te recomiendo que lo hagas. Primera fecha, 16 de junio de 1998. Ese día, Carlo Acutis recibió la primera comunión.

tenía 7 años, una edad inusualmente temprana, por cierto, lo normal es con nueve o 10. Pero el sacerdote vio que Carlo estaba preparado, que tenía una madurez espiritual fuera de lo común. 16 de junio de 1998. Guárdate esa fecha. Segunda fecha. 16 de Mochtin. Junio de 2002. 4 años después, exactamente 4 años después, el mismo día, 16 de junio.

Ese día, el Papa Juan Pablo II canonizó al padre Pío en la plaza de San Pedro. Fue la ceremonia de canonización más multitudinaria de la historia de la Iglesia. Más de 300,000 personas en Roma, millones siguiéndola por televisión en todo el mundo, el mismo día. El día que Carlos recibió a Cristo por primera vez en la Eucaristía es el mismo día que el padre Pío fue declarado santo.

Coincidencia, ¿no? Espera, hay más. Tercera fecha, 24 de mayo de 2003. Ese día Carlo Acutis recibió el sacramento de la confirmación, la crisisma, el segundo sacramento más importante de la iniciación cristiana después del bautismo. 24 de mayo. ¿Sabes cuándo es el cumpleaños del padre Pío? 25 de mayo. Un día después, Carlos recibió la confirmación la víspera del nacimiento del padre Pío.

Y aquí viene lo importante. Nadie planeó esto. La familia de Carlo no eligió estas fechas a propósito. No eran especialmente devotos del padre Pío en ese momento. Ni siquiera se dieron cuenta de la coincidencia. Hasta años después. Fueron las fechas que les tocaron, las fechas que la parroquia asignó, las fechas que el azar o la providencia determinó, dos sacramentos fundamentales, dos fechas ligadas al padre Pío y ninguna planificación humana detrás.

Yo no sé qué hacer con esta información, de verdad que no sé, pero aún hay dos conexiones más y son las más fuertes. Oye, antes de seguir necesito parar un momento porque me doy cuenta de que estoy soltando todo esto muy rápido y quizás no estás procesando lo que significa. Tenemos a un santo, el padre Pío, que murió en 1968, y a otro santo, Carlo Acutis, que nació en 1991.

23 años de diferencia. Nunca se conocieron, nunca coincidieron en el tiempo. Y sin embargo, el padre Pío aparece en sueños a la madre de Carlo para salvarle la vida cuando era niño. El padre Pío bendijo a la madre de Carlo décadas antes de que Carlo naciera. Los dos sacramentos más importantes de Carlo coinciden con fechas clave de la vida del padre Pío.

¿Ves lo que estoy diciendo? Es como si hubiera un hilo invisible conectando a estos dos santos a través del tiempo. Un hilo que nadie ve, que nadie planeó, pero que está ahí. Y todavía me quedan dos conexiones por contarte, pero antes te pido algo. Si estás sintiendo lo mismo que yo sentí cuando descubrí todo esto, esa mezcla de asombro y escalofrío, y esto no puede ser casualidad, déjame un comentario, solo una palabra, conexión.

Quiero saber cuántos estamos sintiendo lo mismo. Y ahora sí, vamos con la cuarta conexión, que es donde esto pasa de coincidencia rara a esto es imposible. ¿Vale? Esto requiere un poco de contexto sobre el padre Pío. Una de las cosas más documentadas de su vida espiritual era su relación con su ángel de la guarda. El padre Pío no solo creía en los ángeles, como cree cualquier católico, sino que hablaba con el suyo, literalmente mantenía conversaciones con él.

Hay cartas del padre Pío donde describe estos diálogos. Hay testimonios de otros frailes que lo escuchaban hablar con alguien invisible. No era algo que él escondiera, era parte de su vida espiritual cotidiana. Y aquí viene lo fuerte. Carlo Acutis, desde muy pequeño, también decía que hablaba con su ángel de la guarda.

Y no era como esos niños que tienen amigos imaginarios, ¿sabes? No era fantasía infantil. Carlo describía conversaciones concretas, situaciones específicas, respuestas a preguntas que él hacía y le había puesto nombre a su ángel. Lo llamaba Gabriel. La madre de Carlo lo ha confirmado en varias entrevistas.

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