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Lo Que Le Hicieron A Katy Jurado Fue Criminal, Y Nadie Habló

La diosa que conquistó Hollywood terminó arrastrada por los pelos en una calle de Roma con la prensa fotografiando cada golpe. Esta es la historia que Katy Jurado guardó hasta el final de su vida. Lo que vas a escuchar en los próximos minutos fue silenciado durante décadas por un Hollywood que prefería las sonrisas a la verdad.

Hoy vamos a desenterrar lo que ella misma le contó a Patti Chapoy en una de las confesiones más duras del cine mexicano. Si crees conocer a la primera latina nominada al Óscar, prepárate porque el matrimonio que la convirtió de diosa a esclava está documentado golpe por golpe. La mujer que se sentaba al lado de Gary Cooper, que rechazaba a Marlon Brando, que ganaba globos de oro mientras hablaba inglés fonéticamente, terminó pidiendo una orden de restricción contra su propio esposo.

¿Por qué su hijo de apenas 18 años tuvo que amenazar de muerte a un ganador del Óscar para que dejara en paz a su madre? Y suscríbete si reconoces a Katy Jurado como una leyenda mexicana que merece que esta historia se sepa completa, porque queda lo más oscuro. Lo que ocurrió la noche en que ese hombre intentó terminar con su vida con sus propias manos en su propia casa.

Llevo años revisando expedientes de la época de oro del cine mexicano, entrevistas archivadas, programas como historias engarzadas y ventaneando, biografías firmadas por especialistas como Karina Solórzano y los testimonios que la propia Katy dejó en cámara antes de morir en Cuernavaca el 5 de julio del año 2002.

Y lo que vas a oír no son rumores sueltos, son hechos que ella misma confirmó. Todo el mundo recuerda a Katy Jurado como la actriz indomable, la mexicana que se paró frente a Fred Cinneman y le exigió que le pusiera la cámara encima a ella en lugar de a Grace Kelly, la que ganó el primer globo de oro para una latinoamericana en la historia.

la que tuvo una estrella en el paseo de la fama en el 705 de Hollywood Boulevard. Pero lo que casi nadie sabe es que esa mujer de carácter de hierro pasó 4 años de su vida durmiendo con un puño levantado sobre la cabeza, esperando el siguiente golpe. Antes de meternos en el infierno de su matrimonio, hay que entender quién era esta mujer, porque el contraste es lo que vuelve la historia tan brutal.

María Cristina Estela, Marcela Jurado. García nació el 16 de enero de 1924. Hay registros que la sitúan en Guadalajara y otros en la Ciudad de México, pero lo que sí está claro es que su familia provenía de una vieja aristocracia mexicana que había tenido tierras hasta en lo que hoy es Texas. Su padre, Luis Jurado Ochoa, era abogado y ranchero.

Su madre, Vicenta García había sido cantante en la legendaria estación X Eu antes de casarse. Su padrino era nada menos que Pedro Armendaris. Su primo segundo, Emilio Portes Hill, había sido presidente de México entre 1928 y 1930. Imagina ese árbol genealógico. La pequeña Katy creció rodeada de monjas teresianas en un colegio religioso de la colonia Florida.

La querían abogada como su padre. La querían en cualquier cosa, menos en el cine. Y eso era precisamente lo único que ella quería. La infancia de Katy había tenido un cambio brusco cuando ella era todavía muy chica. Las tierras enormes que la familia Jurado tenía por todo el norte del país fueron confiscadas durante el caos postrevolucionario, de vivir como nobles agarrados a la tradición porfiriana.

Los jurado pasaron a vivir como gente acomodada, pero ya sin el imperio terrateniente. La abuela jamás aceptó esa caída. siguió comportándose como una marquesa hasta el día en que murió. Le inculcó a Katy una idea de clase y de modales que jamás se le borró del todo, aunque la propia Katy haría todo lo contrario en los años siguientes.

Hay una anécdota familiar que pinta esa contradicción. Katy, siendo niña, escuchaba en la radio las novelas que su madre cantaba en la X EW. La XW, fundada en 1930, era llamada La Voz de América Latina desde México. Era el mayor centro radial del continente y la voz de Vicenta García, su madre, salía por esos altavoces hasta llegar a Argentina, a Cuba, a Venezuela.

Imagina a esa niña sentada frente al aparato de bulvos escuchando a su mamá en cada hogar mexicano. Esa fue la primera lección de fama que recibió Katy. La fama era algo que entraba a las casas, algo que viajaba sin cuerpo, algo que cambiaba la vida sin que tú estuvieras ahí. Cuando creció y empezó a soñar con ser actriz, no le faltaron padrinos.

Su padrino real, en el sentido literal del bautismo era Pedro Armendaris, una de las máximas figuras del cine mexicano de la época. Su tío, Belizario de Jesús García, era un compositor reconocido y a su alrededor, en las reuniones familiares, pasaban abogados famosos, políticos, artistas. Katy creció escuchando conversaciones sobre cine, teatro, política y literatura.

Cuando Emilio el Indio Fernández la descubrió y la invitó a la película La isla de la pasión en 1941, su familia explotó. La abuela, una matriarca aferrada a los viejos ideales aristocráticos, la amenazó con un internado. Su padre le prohibió el rodaje. Le dijeron que una mujer decente no aparecía en la pantalla.

¿Y qué hizo Katy? hizo lo que haría toda su vida. Buscó la salida más rápida y la más radical. Se casó, pero no por amor. Lo confesó ella misma muchos años después en el programa Historias Engarzadas. Se casó con el actor y escritor Víctor Velázquez en 1940 para escapar del control de su familia. Ella era todavía muy joven antes de cumplir la mayoría de edad.

Él rondaba los 31, una diferencia abismal. Y según las propias palabras de Katy, Víctor veía en mí una posibilidad de hacer negocio. Él cobraba por mí y todos lo sabían. Esta primera frase es importante porque revela un patrón que se repetirá a lo largo de su vida. Los hombres que decían amarla terminaban viendo en ella un objeto del que podían sacar provecho.

De ese matrimonio nacieron Víctor Hugo en 1944 y Sandra poco después. Y de ese matrimonio Katy salió con dos hijos pequeños esperando al segundo, abandonada por un marido que se fue con otra mujer llamada Elda Dondé. Tenía menos de 22 años. Estaba sola en un país donde una mujer divorciada y en estado en los años 40 era una marca social.

Y aquí pasa lo que define a Katy. No se hundió. Trabajó como columnista de cine, como reportera de radio, como crítica taurina. Sí, leíste bien. Crítica taurina. Una mujer joven escribiendo sobre toros en el México de los años 40 y entre crónica y crónica iba a los rodajes, dejaba a los niños con su madre, regresaba en la madrugada y volvía a empezar.

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