Una pérdida irreparable para el periodismo colombiano
La tarde de este viernes, Colombia se despertó con una de esas noticias que nadie quisiera dar: el hallazgo del cuerpo sin vida de Mateo Pérez Rueda, un joven periodista y estudiante de apenas 23 años. Su desaparición, que mantenía en vilo a la región de Antioquia, terminó de la manera más dolorosa en la vereda El Hoyo, en el municipio de Briceño. Este hecho no solo representa una tragedia familiar, sino un golpe directo a la libertad de prensa en un país que, históricamente, ha luchado por proteger a quienes buscan la verdad.
Mateo no era solo un nombre en una lista de desaparecidos; era un joven comunicador con toda una vida por delante, descrito por quienes lo conocían como alguien noble y lleno de aspiraciones. Su muerte ha generado una ola de indignación que ha llegado hasta las más altas esferas del poder político, poniendo nuevamente sobre la mesa la cruda realidad que se vive en las zonas rurales del país, donde el conflicto
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armado y las economías ilícitas siguen dictando el destino de muchos.

El pronunciamiento oficial del Gobierno
El presidente de la República, Gustavo Petro, fue uno de los primeros en confirmar la triste noticia. A través de un comunicado oficial, el mandatario detalló que el hallazgo fue posible gracias a la intervención de una comisión humanitaria integrada por la Cruz Roja y la Defensoría del Pueblo, la cual contó con el respaldo del Gobierno Nacional para acceder a una zona de alta peligrosidad.
Petro fue enfático al señalar a los responsables: el frente de las disidencias Darío Gutiérrez, un grupo que se ha escindido del frente 36 y con el cual, según palabras del propio presidente, no existe actualmente ningún tipo de proceso de negociación o diálogo de paz. “He conversado con la señora Gloria, madre de Mateo, para expresarle mi más sentido pésame y le he prometido que nos reuniremos personalmente”, afirmó el mandatario, subrayando la gravedad de la situación en Antioquia.
Ante este panorama, la orden para la Fuerza Pública ha sido clara. Se ha dispuesto un fortalecimiento inmediato de la presencia policial y militar en la región de Briceño para erradicar a los grupos que se disputan el control de la minería ilegal, actividad que parece ser el trasfondo de la intensa confrontación que acabó con la vida del comunicador.
Críticas y tensiones políticas tras el hallazgo
La muerte de Mateo Pérez no solo ha causado dolor, sino también un fuerte enfrentamiento de posturas políticas sobre cómo se está manejando la seguridad en el territorio nacional. El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, utilizó sus redes sociales para expresar su profundo rechazo y dolor por lo sucedido. Rendón, quien conoció personalmente a la familia de Mateo en Yarumal, describió a los deudos como personas trabajadoras y llenas de amor por su hijo menor.
Sin embargo, el gobernador fue más allá y lanzó una dura crítica a la estrategia de “Paz Total” del gobierno central. Según Rendón, este daño irreparable es consecuencia de “contemporizar con cuanto bandido aparece”, sugiriendo que la flexibilidad con ciertos grupos armados ha permitido que tragedias como la de Mateo sigan ocurriendo. Esta tensión refleja el clima de incertidumbre que viven los mandatarios locales frente al control de los grupos ilegales en sus jurisdicciones.
Por otro lado, desde la Unidad de Implementación del Acuerdo de Paz, Gloria Cuartas ha solicitado explicaciones urgentes al comisionado de paz, Oti Patiño. Se busca esclarecer la situación de los diálogos con las disidencias de alias Calarcá, quienes también han sido señalados en el marco de las investigaciones por este asesinato.
La crisis de la libertad de prensa en cifras
La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) no tardó en pronunciarse, lanzando una alerta roja sobre el deterioro de las garantías para ejercer el periodismo en Colombia. La organización recordó que la situación es crítica: desde el año 2022 se han registrado 387 agresiones contra periodistas en el país. Aún más alarmante es el dato histórico que señala que, desde 1977, al menos 170 comunicadores han sido asesinados por motivos relacionados con su oficio.

El caso de Mateo Pérez evidencia que el periodismo regional sigue siendo una profesión de alto riesgo. Los reporteros en las zonas más apartadas trabajan bajo la presión constante de grupos armados y el asedio de economías ilícitas que no toleran la vigilancia mediática. La FLIP ha exigido acciones urgentes y una investigación eficaz que evite que este crimen se sume a la larga lista de casos que quedan en la impunidad.
Un adiós que exige justicia
Mientras la familia de Mateo se prepara para recibir sus restos en Medicina Legal de Medellín, el país entero se une en un clamor por justicia. Se espera que en las próximas horas se den a conocer los detalles de las honras fúnebres de este joven que se convirtió en un símbolo de la vulnerabilidad de la prensa en las regiones en conflicto.
La historia de Mateo Pérez Rueda no debe ser olvidada. Es un recordatorio doloroso de que la paz no es solo un objetivo político, sino una necesidad humana básica para que los jóvenes puedan soñar, estudiar y trabajar sin temor a perder la vida en el intento. La sociedad civil y el gremio periodístico permanecen en alerta, esperando que las promesas de seguridad y justicia se transformen en realidades tangibles en cada rincón de Colombia.