Posted in

Ella lo dejó sentarse en su mesa de un café lleno sin saber que era padre soltero millonario disfrazado

—¿Cómo te llamas? —preguntó Alba.

—Nora.

—Yo Alba.

—Como la mañana.

—Eso decía mi padre.

—¿También está en el cielo?

Alba tragó saliva.

—Sí.

—Entonces quizá conoce a mi mamá.

Adrián cerró los ojos un instante. Alba sintió que no debía responder con una frase hecha. Se inclinó un poco hacia la niña.

—Si se conocen, seguro que están hablando de nosotros y diciendo que somos un poco torpes, pero que hacemos lo que podemos.

Nora soltó una risa pequeña. Adrián abrió los ojos.

Aquel sonido lo desarmó.

Hacía semanas que no escuchaba reír a su hija.

En la barra, Sofía fingió limpiar vasos, pero miraba la escena con los ojos brillantes. Fuera seguía lloviendo. Dentro, Hugo había dejado un veneno en el aire, pero Alba notó que, por primera vez aquella mañana, podía respirar.

—¿Está esperando a alguien? —preguntó Adrián.

—A nadie que quiera ver.

—Eso también lo entiendo.

Read More