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Juan Gabriel DETUVO la Canción a Mitad del Show Cuando se Emocionó Cantando para su Madre Fallecida

Juan Gabriel estaba cantando Amor eterno en el palacio de bellas artes cuando su voz comenzó a quebrarse en mitad del verso más doloroso de la canción. El que dice: “Oscura soledad estoy viviendo yo, la misma soledad de tu sepulcro, mamá.” Las 13 personas que llenaban el recinto más importante de México guardaron silencio absoluto cuando se dieron cuenta de que algo estaba pasando, que Juan Gabriel no estaba simplemente interpretando una canción, sino viviendo algo profundamente personal.

 La orquesta sinfónica nacional siguió tocando suavemente mientras Juan Gabriel cerraba los ojos y apretaba el micrófono con ambas manos intentando recuperar compostura que llevaba 16 años construyendo. Nadie en el público sabía todavía que esta era la primera vez que Juan Gabriel cantaba Amor eterno en concierto, que había evitado interpretarla durante 6 años completos desde que se la dio a Rocío Durcal en 1984.

 Era el 9 de mayo de 1990 y Juan Gabriel enfrentaba no solo a su público, sino a 16 años de duelo sin resolver por la muerte de su madre, Victoria Baladés. La canción que había escrito para ella, pero que nunca había podido cantar sin quebrarse completamente, finalmente salía de su garganta en forma de oración pública.

 Todo lo que nadie sabía sobre su relación con Victoria estaba a punto de revelarse en los siguientes 5 minutos de música. interrumpida por silencios que decían más que cualquier palabra. Juan Gabriel había planeado este momento durante meses, pero nada lo había preparado para la realidad de estar cantándole a su madre muerta frente a más de 1000 personas.

 3 meses antes, cuando confirmó las cuatro noches en el Palacio de Bellas Artes, le dijo a su director musical, Enrique Patrón de Rueda, que quería incluir Amor Eterno en el repertorio. Enrique le preguntó si estaba seguro, si creía que podría soportarlo emocionalmente y Juan Gabriel respondió algo que reveló lo profundo de su necesidad de hacerlo.

 “Han pasado 16 años”, dijo. Si no lo hago ahora, nunca lo voy a hacer. Y mi madre se merece que yo le cante, aunque sea una vez. Durante los ensayos con la orquesta sinfónica nacional, Juan Gabriel intentó cantar la canción completa tres veces y las tres veces tuvo que detenerse antes del segundo verso.

 La cuarta vez logró terminarla, pero lloró durante 20 minutos después, sentado en el piso del escenario vacío, mientras los músicos esperaban en silencio. Ahora, parado frente a un público que esperaba verlo brillar como siempre, Juan Gabriel sentía el peso de aquella promesa que se había hecho a sí mismo. La historia de Amor Eterno había comenzado 16 años antes, en diciembre de 1974, [música] cuando Juan Gabriel recibió llamada telefónica en Acapulco que cambiaría su vida para siempre.

 Estaba en medio de una gira exitosa. Acababa de terminar un concierto la noche anterior y se preparaba para el siguiente show cuando su hermana Virginia lo llamó. “Mamá murió”, le dijo sin preámbulo. Y Juan Gabriel sintió que el piso desaparecía bajo sus pies, aunque físicamente siguió de pie sosteniendo el teléfono.

 Victoria Baladés había muerto de un infarto al corazón el 27 de diciembre de 1974 en Parácuaro, Michoacán. El mismo pueblo donde había dado a luz a Alberto 16 años antes. Juan Gabriel no pudo procesar la noticia inmediatamente porque su cerebro se negaba a aceptar que su madre hubiera muerto sin que él estuviera ahí.

 Sin despedida, sin oportunidad final. Me perdí, me descontrolé, confesaría años después en grabaciones privadas describiendo cómo pasó los siguientes días en estado de shock tan profundo que no pudo ir al funeral de su propia madre. La relación entre Juan Gabriel y Victoria había sido dolorosamente complicada desde que él tenía 5 años y ella lo internó en la escuela de mejoramiento social para menores.

Victoria era madre soltera de 10 hijos. trabajaba como empleada doméstica en Ciudad Juárez, ganando apenas suficiente para sobrevivir y tomó la decisión de dejar a Alberto en el orfanato. Para el niño que se convertiría en Juan Gabriel, [música] aquel abandono fue herida que nunca cicatrizó completamente, a pesar de entender racionalmente las circunstancias de su madre.

 Durante su adolescencia y primeros años como cantante, Alberto prácticamente no vio a Victoria. Y cuando finalmente alcanzó el éxito en 1971 con “No tengo dinero, una de sus primeras acciones fue buscarla. [música] Le compró una casa, la llevaba con él a Acapulco, intentaba recuperar el tiempo perdido y demostrarle que había valido la pena creer en él.

 Pero Victoria nunca le devolvió ese afecto de manera abierta. Nunca le dio las palabras de orgullo maternal que Alberto buscaba desesperadamente, y esa ausencia emocional [música] dolía más que el abandono original. Cuando Victoria murió en 1974, Juan Gabriel cargó con dos culpas simultáneas que lo consumían.

 La culpa de no haber estado presente cuando ella murió y la culpa de sentir alivio mezclado con tristeza. durante 10 años guardó ese dolor sin procesarlo, sin hablar de él públicamente. Simplemente siguió cantando y componiendo [música] como si nada hubiera pasado, porque era lo único que sabía hacer. Fue en 1984, 10 años exactos después de la muerte de Victoria, que finalmente se sentó a escribir Amor eterno en una noche de insomnio donde el duelo reprimido explotó.

 escribió la canción en dos horas llorando mientras componía cada verso, poniendo en palabras todo lo que nunca pudo decirle a su madre en vida y todo lo que sentía ahora que ella estaba muerta. Pero cuando intentó cantarla, descubrió que no podía, que su voz se quebraba inmediatamente y el dolor era físicamente insoportable.

 [música] Como si cantar esas palabras fuera a revivir la muerte de Victoria una y otra vez. Por eso se la dio a Rocío Durcal. su amiga cercana pidiéndole que la grabara porque él no podía hacerlo sin desmoronarse completamente. Rocío Durcal grabó Amor eterno. En 1984 como parte del álbum Canta a Juan Gabriel volumen 6 y la canción se convirtió inmediatamente en éxito masivo que resonó en toda América Latina.

 Las personas la adoptaron como himno para despedir a seres queridos fallecidos, dedicándola a madres, parejas, hijos, amigos. cualquier pérdida que necesitara expresión musical de dolor irreparable. Juan Gabriel escuchaba su propia canción en la voz de Rocío y sentía alivio de que existiera en el mundo, pero también vergüenza de no poder cantarla él mismo.

Durante 6 años evitó incluirla en sus conciertos. Cambiaba de tema cuando periodistas le preguntaban sobre ella y cuando alguien le pedía que la cantara en vivo, simplemente decía, “Esa canción no es mía, es de Rocío.” Aunque todos supieran que él la había escrito. Pero en 1990, cuando recibió invitación para presentarse en el Palacio de Bellas Artes por primera vez en la historia como artista de música popular, Juan Gabriel supo que había llegado el momento de enfrentar su propia composición. El Palacio de Bellas Artes

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