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Así Vive César Duarte en la Cárcel: De Gobernar Chihuahua a Suplicar Libertads

Así Vive César Duarte en la Cárcel: De Gobernar Chihuahua a Suplicar Libertads

El 8 de diciembre de 2025, César Duarte Jaque salió de su casa en Chihuahua por la mañana. No llegó muy lejos. La Fiscalía General de la República lo estaba esperando. En cuestión de minutos, el exgobnador de Chihuahua, el hombre que había gobernado el estado más grande de México durante 6 años, el que había huído a Miami cuando las investigaciones empezaron, el que había regresado como si nada después de cumplir su preventiva, el que grabó videos en restaurantes recitando poemas para demostrar que era libre, estaba en

custodia. Esa misma noche, a la 1:40 de la madrugada ingresó al altiplano el penal de máxima seguridad en Almoloya de Juárez, Estado de México. El mismo penal donde el Chapo estuvo antes de escaparse por el túnel de la regadera. El mismo penal donde el Estado mexicano deposita a las personas que considera que no pueden estar en ningún otro lugar sin riesgo de fuga o de organización.

 Para César Duarte, que meses antes estaba grabando videos en restaurantes y recitando poemas en las redes sociales para que todos supieran que era un hombre libre. El ingreso al altiplano en la madrugada del 9 de diciembre de 2025 fue la imagen más precisa posible de lo que había creído que nunca volvería a pasarle. Ya no hay poemas.

 Pasé semanas revisando el expediente judicial de Duarte, los documentos de la FGR sobre las operaciones de lavado, los registros de sus movimientos entre 2017 y 2020 mientras vivió como prófugo y las declaraciones de las víctimas del desfalco al herario de Chihuahua para traerte este documental. Lo que encontré es la historia de un gobernador que creyó durante 8 años que había ganado, que huyó, que lo capturaron, que salió libre, que creyó que había ganado de nuevo y que el 8 de diciembre de 2025 descubrió que el sistema no había

terminado con él todavía, que el proceso trabajó durante los meses en que él recitaba poemas en restaurantes, que los fiscales construyeron el expediente mientras él construía la narrativa de que era un hombre libre y que la FGR esperaba en la puerta de su casa ese lunes de diciembre con todo lo que había construido.

 Pero hay algo que convierte esta historia en algo más que la caída de otro político corrupto. Los poemas. El Centro Federal de Readaptación Social número 1, conocido como El Altiplano, está en Almoloya de Juárez, Estado de México, a poco más de una hora de la Ciudad de México en condiciones normales de tráfico, construido sobre un cerro en la Sierra del Estado de México, con una arquitectura que el paisaje amplifica la montaña, los muros, la distancia de cualquier ciudad visible es el lugar donde el Estado mexicano deposita a las personas que considera que requieren las

medidas de seguridad más extremas. disponibles en el sistema penitenciario federal. El historial del altiplano es el historial de la seguridad máxima en México y de todos los problemas que esa etiqueta ha tenido que enfrentar desde que la instalación abrió. Incluye la fuga más famosa de la historia penitenciaria del país, la de El Chapo, en julio de 2015, a través de un túnel de 1.

5 km excavado debajo de su regadera mientras las cámaras de seguridad del penal grababan en bucle imágenes de otra parte. en un episodio que documentó de manera definitiva la capacidad del narcotráfico para penetrar las instituciones del Estado cuando el dinero y la paciencia son suficientes. Incluye también episodios anteriores y posteriores que documentan la tensión permanente entre la intención de la máxima seguridad y la realidad de un sistema penitenciario que opera con los recursos, el personal y la supervisión que el Estado mexicano le proporciona.

Después de la fuga del Chapo, el altiplano fue reformado. Se instalaron nuevas cámaras, se reforzaron los protocolos de supervisión, se añadieron controles de seguridad y el penal que existe hoy tiene condiciones que hacen que la fuga por túnel del 2015 sea significativamente más difícil de repetir que cuando el Chapo la ejecutó.

Para un exgobernador, el altiplano tiene una significación adicional que ninguna descripción de las condiciones físicas captura completamente. Es el lugar donde el Estado mexicano demuestra que se toma en serio un caso. El traslado al altiplano no es un traslado a cualquier penal federal, es el traslado a la instalación de mayor perfil del sistema, donde los presos de mayor riesgo y de mayor relevancia pública van a esperar lo que el proceso decida sobre ellos.

César Duarte ingresó al altiplano a la 1:40 de la madrugada del 9 de diciembre de 2025. Después de una audiencia que duró 14 horas y terminó de madrugada, una jueza dictó prisión preventiva justificada con nuevos cargos, lavado de dinero a través de ocho operaciones financieras que involucraban empresas de su familia por un total de 73,900,000 desviados del herario de Chihuahua.

 El plazo de investigación complementaria que la jueza fijó va hasta junio de 2026, lo que eso significa en términos prácticos. César Duarte está en el altiplano sin fecha de salida hasta al menos junio del año siguiente y después de junio de 2026, dependiendo de lo que la investigación produzca, puede haber más.

 Para un hombre que meses antes recitaba poemas en restaurantes de Chihuahua con la despreocupación del que cree que ganó, esa realidad debe ser especialmente difícil de procesar. El altiplano no recibe poemas, no tiene restaurantes, no tiene la audiencia de redes sociales que validaba la narrativa de la victoria. solo tiene las condiciones que el Estado aplicó a todos los que llegaron antes que él y que aplicará a todos los que lleguen después.

 Para entender la dimensión de la caída de César Duarte, hay que entender desde qué altura cayó. Chihuahua es el estado más grande de México, más de 247,000 km², mayor que muchos países europeos, mayor que cualquier estado del noreste de México. una economía con presencia significativa en ganadería extensiva en la sierra y en las llanuras del norte, en minería de plata y cobre que lleva siglo siendo parte de la identidad económica del Estado, en manufactura de exportación concentrada en Ciudad Juárez, que abastece cadenas de suministro industriales de Estados Unidos, y en un

comercio fronterizo que genera flujos económicos de magnitudes que pocos estados mexicanos igualan. Un presupuesto estatal que en los años del gobierno de Duarte se medía en decenas de miles de millones de pesos anuales. Un gobierno con capacidad de contratación pública en todos los sectores, obra pública, servicios, desarrollo social, programas agropecuarios, infraestructura educativa y de salud.

 César Duarte fue gobernador de ese estado desde 2010 hasta 2016. Prista de carrera, llegó al gobierno con el respaldo del PRI nacional. en su momento de mayor poder bajo la presidencia de Enrique Peña Nieto, un periodo donde la maquinaria del partido aún era capaz de garantizar que los gobernadores afines gobernaran con la holgura que el presupuesto público y la lealtad institucional proporcionaban, sin la vigilancia que los gobiernos de oposición aplican cuando llegan a revisar lo que el gobierno anterior hizo. tenía acceso a un presupuesto

multimillonario que le daba capacidad de decisión sobre contratos de obra pública, concesiones de servicios, programas de desarrollo agropecuario y social. Esa capacidad de distribución generaba lealtades en todos los niveles de la élite chihuahüense empresarial, política, mediática. Porque quien controla el flujo del gasto público en un estado como Chihuahua, controla una cantidad de relaciones de dependencia que ningún mapa de poder puede capturar completamente.

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