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 ¡EXCLUSIVA! Shakira gana otra BATALLA JUDICIAL y Piqué queda hundido e

 ¡EXCLUSIVA! Shakira gana otra BATALLA JUDICIAL y Piqué queda hundido e

atiende porque lo que te voy a contar hoy es dinamita pura y fina, de esa que huele a chisme fresco, recién salido del horno y que quema más que el café de máquina. Shakira vuelve a reventar titulares y no por un nuevo temazón, ni por un videoclip sensual, ni porque haya salido con un vestido imposible en la alfombra roja, sino porque ha ganado otra batalla judicial.

 Y Kerar Piqué, pobre de él, ha quedado hundido, enterrado y casi sepultado en la misma fosa en la que se hundió su tuwingo metafórico desde que se le ocurrió compararse con relojes Casio. Si eres fan del salseo, este canal es tu nueva adicción. Suscríbete ya, porque aquí te cuento el chisme cómo es, sin filtro y sin reciclar lo que le por ahí.

 Aquí, cariño, se destapa la olla de presión completa. Si, porque si había una mínima esperanza de que se librara de seguir apareciendo como el malo de la película. Cariño, con esta noticia esa esperanza está más muerta que la dignidad de un concursante de reality el día después de la gala.

 Resulta que los fiscales españoles han dado un vuelco tremendo en el caso que mantenía Shakira bajo la lupa, la supuesta evasión fiscal del 2018. Y ahora pues que se han echado para atrás porque dicen que no existen pruebas suficientes para seguir acusándola. Pásmate porque esto cambia el relato en cuestión de segundos.

 Shakira pasa de acusada a victoriosa, mientras el pobre Piqué tiene que poner cara de póker, mientras en cada titular lo dejan como un juguete roto. Y claro, la gente ya se pregunta, ¿esta será la victoria definitiva de la colombiana o solo una pausa en este culebrón interminable? Da igual. Lo que está claro es que la narrativa ahora es Shakira brillando, bailando y levantando el dedo de yo ya lo sabía.

 Mientras Piqué se queda con el traje de perdedor y la amarga sensación de que por más que intente defender su imagen, el público ya eligió bando. Y vamos a lo jugoso. Shakira ha conseguido que todo el giro en el caso de 2018 se vea como un triunfo personal y mediático. Acuérdate, ella ya había pagado una millonada para cerrar otra batalla fiscal anterior, diciendo que lo hacía solo para proteger a sus hijos y no exponerlos a un juicio interminable.

Pero ahora que los fiscales digan que no hay pruebas, eso es oro. Eso es como marcar un gol en el minuto 90 en el Bernabéu con toda la grada en tu contra. es darle la vuelta al marcador cuando ya te daban por muerta en el campeonato. Y a nivel de relato, esto es un misil contra la imagen de Piqué, porque quieras o no, la gente lo relaciona todo.

 El escándalo fiscal, la separación, la custodia, la mansión en disputa de Barcelona y en todas esas partidas Shakira se las apaña para terminar con la ficha ganadora. Claro, esto no es solo cuestión de números, es cuestión de símbolos. Piqué era el jugador de la defensa imbatible. el que lo ganaba todo en la cancha, el que levantaba Champions y presumía de títulos y ahora fuera del césped es el que pierde en todo.

 Pierde a Shakira, pierde a sus hijos en el día a día, pierde la mansión porque no logra rebajarla de precio y pierde en lo judicial porque aunque no le toque directamente, queda con la etiqueta de ex que siempre queda hundido cuando ella escala. Pobre hombre, de verdad. Debe estar que no sabe si reír, llorar o llamar a Casio para que le regalen un reloj a pilas y al menos tener algo que dure en su vida sentimental.

 Lo de la mansión, no lo olvidemos, es el salseo paralelo que le pone Guinda a este pastel. Piqué quería venderla barato, bajándola de 14 millones a siete, con tal de quitársela de encima. Pero Shakira, que tiene la paciencia de las serpientes en el desierto, ha dicho tranquilamente que de rebaja nada. La casa se vende al precio original queda ahí cogiendo polvo y sirviendo de recordatorio de la vida que compartieron.

 Y sabes lo que significa eso? Que cada vez que Piqué ponga un pie cerca, siente el pinchazo de él. Yo aquí no mando nada. Porque esa jugada no va de dinero, va de poder, va de control, va de marcar la narrativa. Shakira le dice, “Yo decido, yo mando y tú pues te aguantas.” Y él, claro, tragando bilis. Y esto nos lleva a otra parte fundamental del culebrón, que es el de los niños, porque Piqué en medio de tanto caos, eh, lo único que quiere, al menos de cara al público, es más tiempo con Sasha y Milan.

 Ahora solo los tiene en vacaciones porque viven felices con Shakira en Miami, rodeados de playita, glamour y paparachi controlados. Pero claro, papá Gerard quiere más, quiere modificar el acuerdo de custodia y Shakira otra vez se planta como un muro. Mis hijos están felices, viven tranquilos, tienen estabilidad y yo no pienso desmontar eso porque a ti se te haya antojado.

Zas, otro portazo. Y eso duele más que cualquier titular, porque uno puede perder en los negocios, puede perder en las casas, puede perder reputación, pero cuando lo que está en juego es tiempo con los hijos, esa batalla pesa, ¿no? Y en esa Shakira no cede. Y oye, qué irónica es la vida.

 Shakira, que parecía que se hundiría con lo de la infidelidad, con la separación televisada, con las burlas de la prensa, ha salido como quien transforma lágrimas en dólares y rabia en temazos que revientan Spotify. Mientras tanto, Piqué, que salió campante con Clara Chía, riéndose en entrevistas y diciendo que estaba feliz, pues ahora lo vemos cabiz bajo, encadenando portadas de derrotas y perdiendo autoridad en cada paso.

 La gente ni le perdona, ni le olvida, ni le compra el discurso. Y eso, amigos, sí que lo deja hundido de verdad. Imagínate la escena. Shakira, vestida espectacular, dando entrevistas en inglés con sonrisa confiada. hablando de su música, de su futuro, mientras en paralelo sale un titular que dice, “Fiscalía no tiene pruebas contra Shakira.

” Y en la misma página del diario, otro mini titular que reza: “Piqué insiste en bajar la mansión a mitad de precio sin éxito.” Vamos, que el contraste es casi cruel. Ella renace como el ave fénix. Él parece un globo desinflándose poco a poco. La narrativa no puede ser más clara. La ganadora no están en los juzgados ni en el fútbol, está en la farándula.

 Por eso digo que hoy Shakira no ha ganado solo una batalla, ha ganado en relato, ha ganado en imagen pública, ha ganado en moral. Su nombre pasa de sonar con fiscales a sonar con victorias y eso para un artista que vive de su imagen es importantísimo. Sin embargo, para Piqué significa que el fantasma de Shakira lo persigue a cada paso.

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