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La mujer que hizo temblar a la MONARQUÍA | Lady Dianaaa

La mujer que hizo temblar a la MONARQUÍA | Lady Diana 

Este es el auto en el que iba la princesa Diana antes de irse de este mundo a los 36 años. Y si piensas que solamente el final fue trágico, entonces te falta conocer bien su historia. Durante su matrimonio con Carlos, todo parecía un cuento de hadas, una boda espectacular, vacaciones por el mundo y tardes en casas de campo que parecen sacadas de una película.

 Pero lo que de verdad estaba sucediendo en la relación, todo eso que no se veía, era una historia completamente diferente. Primero estuvo la falta de cariño y los tratos con desdén, como cuando Carlos la dejó sola en el hospital tan solo unas horas después de haber dado a luz solo para irse a jugar polo. Y este tipo de cosas fueron lo de menos.

 Durante la relación hubo infidelidades por parte de ambos, acuerdos legales, conflictos, desprecios y todo, mientras los paparazis apuntaban sus cámaras hacia ellos. Estaba tan en el escrutinio público que ni siquiera después de su fallecimiento el mundo la dejó en paz. Se comenzaron a hacer teorías sobre las circunstancias sospechosas que rodearon el accidente en el que falleció.

 Y hasta hoy algunos sostienen que la familia real tenía bastantes motivos para acabar con ella y eso es algo que en un momento veremos. A pesar de todos estos conflictos que tuvo durante su matrimonio, el mundo nunca dejó de amarla. ¿Por qué? Porque consiguió hacer algo con lo que le tocó vivir. Lo primero que tienes que saber es que la herida de Diana no empieza con Carlos ni con la familia real.

 Empieza desde su nacimiento, pues su padre, John Spencer, es el bisconde Althorp y está desesperado por tener un hijo hombre que pueda heredar el título familiar. Pero Diana nace como su tercera hija, por lo que desde el principio crece sintiendo que llegó al mundo como una decepción. 4 años después nace Charles, el hermano menor de Diana, y los dos se vuelven inseparables porque se sienten muy solos.

 Sus padres casi no les prestan atención y aunque Diana crece rodeada de lujos, le falta el cariño de su familia. Aunque Diana siente que su vida es bastante normal, en realidad pertenece a una de las familias más poderosas de Inglaterra. Los Spencer no son parte de la familia real, pero sí están profundamente ligados a ella desde hace generaciones.

 Sus abuelas formaron parte del entorno cercano de la corona y, en general, su familia se mueve dentro del mismo círculo social que los Winsor, la familia real británica. Por eso, en los veranos, Diana y Charles visitan Sandringham House, una de las residencias de la familia real. Ahí juegan con los príncipes más jóvenes, Andrés y Eduardo.

 Con el príncipe Carlos, en cambio, casi no conviven. Él es casi 13 años mayor que Diana y en ese momento lo ven demasiado grande para relacionarse con una niña. Lo curioso es que años después esa distancia dejará de importar cuando llegue el momento de convertirla en su esposa. Pero ya llegaremos a eso. Cuando Diana tiene apenas 6 años, vive una escena traumática.

 Está sentada al pie de las escaleras cuando ve a su mamá subir las maletas al coche e irse de la casa. ¿Por qué? Porque su mamá había estado teniendo un amorío con un empresario llamado Peter Shand. Cuando John Spencer descubrió la infidelidad, el matrimonio terminó de romperse. De vez en cuando, Diana sigue viendo a su madre, pero ella y sus hermanos se quedan a vivir con su padre, lo que significa que pasan la mayor parte del tiempo al cuidado de niñeras.

 Poco después, cuando Diana tiene apenas 9 años, su padre la manda a vivir a un internado y ella lo vive como un nuevo abandono. Y como si eso no fuera suficiente, él se casa con Rin Dardmouth, una mujer a la que Diana y Charles detestan. Con una madrastra que la trata con desdén y una casa donde Diana se siente cada vez menos querida, su infancia empieza a parecerse una especie de cenicienta moderna y curiosamente esa imagen se reforzará años después cuando Diana termina limpiando casas para ganarse la vida.

Cuando Diana tiene 16, Sara, su hermana mayor, lleva a su nuevo novio a conocer a la familia y este es nada menos que el príncipe Carlos. En la cena conviven un poco y Carlos le pide que le muestre la galería de la casa, lo que nos indica que desde ahí ya había una buena química.

 El problema es que Sara los termina encontrando y le deja claro a su hermanita que si alguien va a enseñarle las pinturas a su novio es ella misma. Al terminar la preparatoria, Diana se muda a Londres para empezar su vida independiente. Ahí trabaja en lo que puede. Cuida niños, da clases de baliet, trabaja como mesera y limpia casas. Incluso la de Sara, su hermana mayor, quien se niega a pagarle más de por hora.

 Finalmente consigue un puesto como maestra en un preescolar, algo que le encanta. Mientras tanto, Sara y Carlos terminan su relación, pero quedan en buenos términos. Por eso, cuando él organiza su fiesta de cumpleaños número 30, invita a Sara y para sorpresa de todos, también a Diana, aunque esa noche casi no hablan.

 Aún así, unos meses después Diana recibe una carta de la familia real. La invitan a pasar un fin de semana de cacería con ellos. Un periodo breve, pero que es muy importante porque ahí empieza a fijarse más en el príncipe Carlos. Claro que hay un detalle importante. En ese momento Carlos está involucrado con otra mujer, Ana Walas.

 La relación parece ir tan en serio que según algunas versiones él incluso llega a proponerle matrimonio, pero ella lo rechaza. Aún así, Carlos y Ana siguen juntos unos meses más hasta que Ana descubre que todo ese tiempo Carlos había seguido pasando mucho tiempo con otra mujer, Camila Shant. Carlos intenta convencerla de que Camila es solo una amiga, pero Ana no le cree y decide terminar la relación.

 Y la verdad es que Ana tiene buenas razones para desconfiar. Verás, Carlos y Camila se habían conocido 10 años antes y desde el principio hubo química entre ellos. El problema era que Camila no estaba tan enfocada en Carlos porque en realidad estaba enamorada de otra persona, Andrew Parker Bols. Mientras Carlos se iba enamorando cada vez más de Camila, ella seguía prefiriendo a Andrew.

 Pero Andrew no era precisamente un hombre fiel. Constantemente le era desleal a Camila con otras mujeres. Una de ellas, de hecho, fue Ann, la hermana de Carlos. Aún así, Camila estaba tan enamorada de Andrew que aunque cortaran por un tiempo, siempre lo perdonaba. Así la pareja vivía en un ciclo de cortar, regresar, volver a cortar y volver a reconciliarse.

 Y era justo en esos periodos de ruptura cuando Camila volvía a acercarse a Carlos y él volvía a ilusionarse con ella. Sin embargo, en 1973, Carlos entró a la Marina Real Británica y pasó meses viajando. Y justo en ese mismo periodo, Camila logró que Andrew, con todo y su fama de mujer y ego, por fin aceptara casarse con ella. Una noticia que cuando llegó a Oídos de Carlos lo devastó.

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