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Harfuch captura al HOMBRE QUE FINANCIABA EL FENTANILO AL CÁRTEL DE SINALOA EN COLOMBIAA

Harfuch captura al HOMBRE QUE FINANCIABA EL FENTANILO AL CÁRTEL DE SINALOA EN COLOMBIAA

Hay un boleto de avión que ya no sirvió. Estaba a nombre de Jorge Espinoza Peña, ciudadano mexicano originario de Cosalá, Sinaloa. Tenía como destino el aeropuerto internacional El Dorado de Bogotá, Colombia. Y desde ahí una conexión hacia Antioquia donde Espinoza supuestamente se reuniría con otros capos para discutir las rutas de fentanilo del cártel de Sinaloa.

 El lunes 4 de mayo de 2026, ese boleto fue usado. Espinoza Peña, conocido en el mundo del crimen organizado bajo el alias de Alex, abordó su vuelo en algún punto de salida no especificado por las autoridades. aterrizó en El Dorado a la hora prevista y en el momento exacto en que cruzaba el filtro migratorio del aeropuerto colombiano, fue detenido por agentes de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol de Colombia, conocida como D.

 Jein, quiero que pienses en ese momento, un viajero internacional cualquiera que ha cruzado migración cientos de veces sin incidente llega a un aeropuerto y sin saberlo, está esperado por agentes de tres países que han coordinado su captura durante semanas. No hay disparos, no hay confrontación, solo una conversación breve, una identificación de pasaporte y una escolta hacia las instalaciones de la policía judicial colombiana.

 Toda la operación, en términos de espectacularidad mediática, podría haber sido invisible, pero su importancia estructural es enorme, porque lo que cambió ese lunes en El Dorado no fue una vida individual, fue la percepción de seguridad operativa que durante años tuvieron los operadores del cártel de Sinaloa cuando viajaban entre países del continente.

 Captura ejecutada en coordinación con el FBI estadounidense y con la Fiscalía General de la Nación de Colombia, marcó la caída de uno de los enlaces financieros y logísticos más importantes del cártel de Sinaloa para el tráfico de fentanilo a nivel transnacional. Y también marcó algo más amplio la confirmación de que la red de cooperación trilateral entre México, Colombia y Estados Unidos está cerrando rutas de escape que durante años funcionaron sin alerta.

 Lo que pasó en El Dorado el lunes pasado es, en términos de inteligencia bilateral, mensaje claro. Para los operadores del cártel de Sinaloa, ya no hay aeropuerto seguro en el continente. Antes de seguir, si te interesa entender cómo funciona la cadena del fentanilo desde Colombia hasta Estados Unidos, qué papel jugaba Alex en esa cadena y por qué su captura es parte del cerco más grande sobre el cártel de Sinaloa que vimos también con la acusación contra Rubén Rocha Moya hace una semana.

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Jorge Espinoza Peña, alias Alex, fue identificado por las autoridades colombianas como un eslabón fundamental en la cadena de comercialización de fentanilo del cártel de Sinaloa hacia Norteamérica. Su rol específico, según los reportes oficiales del Dijin, era doble. Por un lado, operaba como enlace logístico, coordinando el envío de cargamentos de drogas sintéticas desde puntos de origen en México y Asia hacia mercados internacionales.

 Por otro, funcionaba como enlace financiero, manejando los flujos de dinero que el tráfico de fentanilo generaba en distintas jurisdicciones y reinvirtiéndolos posteriormente en la estructura operativa del cártel. Esa doble función logística y financiera es lo que lo convirtió en un objetivo de alto valor para las agencias de seguridad internacional.

 Hay tres cosas que vas a ver en este episodio. La primera, la cronología detallada de cómo se ejecutó la captura en El Dorado y por qué Alex llegó a Colombia. La segunda, el perfil específico del operador y su lugar en la estructura del cártel de Sinaloa. La tercera, ¿qué significa esta captura dentro del marco bilateral más amplio que también explica la presión sobre Rochamoya, las capturas previas de operadores como Palillo o la Barquita y la doctrina Harf que viene articulando la administración Shaineba desde finales del año pasado. Hay un dato adicional

que vale la pena ubicar antes de seguir con la cronología. El mismo lunes 4 de mayo en que Alex era capturado en Bogotá, Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana Mexicano, viajó a Culiacán, capital de Sinaloa, para reunirse con Geraldine Bonilla Valverde, la nueva gobernadora interina del estado.

 En esa reunión, Harf garantizó que el gobierno federal mantendría coordinación permanente con la administración estatal sinaloense durante el periodo de transición posterior a la salida de Rubén Rocha Moya. La coincidencia de fechas entre la captura en Bogotá y la visita de Harfuch a Culiacán, aunque no implica coordinación operativa directa, sí refleja un mismo momento del aparato federal mexicano.

 El secretario en territorio del cártel, el financiero del cártel detenido en aeropuerto colombiano, las dos noticias circulando por los medios el mismo día. Quédate porque más adelante te voy a contar el detalle del municipio del que Alex venía huyendo, Coszalá, y por qué ese punto específico de la geografía sinaloense aparece cada vez más en los expedientes recientes del aparato federal mexicano.

Empecemos por el principio, por la captura. Lunes 4 de mayo de 2026, Aeropuerto Internacional El Dorado, Bogotá, Colombia. Ese terminal aéreo, uno de los más transitados de América Latina mueve aproximadamente 40 millones de pasajeros al año. Entre miles de viajeros que cruzan diariamente sus filtros migratorios, los servicios de inteligencia colombianos habían marcado un nombre específico desde días antes, Jorge Espinoza Peña.

 La alerta provenía, según los reportes públicos, de un cruce de información entre tres fuentes. Primero, autoridades estadounidenses que tenían a Espinoza en sus listas de buscados desde septiembre de 2025, fecha en que la Corte Distrital del Distrito Este de Nueva York emitió orden judicial por concierto para delinquir y tráfico de drogas ilícitas.

 Segundo, autoridades mexicanas que monitoreaban su movimiento desde Sinaloa, donde los operativos federales recientes habían intensificado la presión sobre operadores del cártel de Sinaloa. Tercero, inteligencia colombiana que detectó el itinerario aéreo y activó protocolos de alerta migratoria. Cuando Espinosa Peña aterrizó en el Dorado, no sabía que estaba esperado.

 Procedió por los pasillos del aeropuerto como un pasajero internacional cualquiera. Pasó por migración, recogió su equipaje y en algún punto del recorrido hacia la salida o hacia su conexión hacia Antioquia, agentes del Din colombiano lo interceptaron. La detención se ejecutó sin disparos, sin enfrentamiento, sin cobertura mediática previa que pudiera alertarlo.

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