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ERIKA BUENFIL: Su Hijo Tenía un Abuelo PRESIDENTE. Nunca Lo Miró a la Cara a

ERIKA BUENFIL: Su Hijo Tenía un Abuelo PRESIDENTE. Nunca Lo Miró a la Cara a

El 14 de febrero de 2005, en una habitación del Hospital San José de Monterrey, una mujer de 41 años sostuvo por primera vez a su hijo recién nacido. No había ningún hombre esperando afuera, no había flores con tarjeta, no había padre. La actriz se llamaba Erika Buenfil y el bebé que tenía en los brazos era Nicolás de Jesús.

Lo que ningún periódico mexicano publicó esa semana fue lo siguiente. El padre del niño Ernesto Cedillo Junior, primogénito del entonces presidente saliente de México, estaba en otra ciudad. 37 días antes, el 8 de enero de 2005, había contraído matrimonio con la periodista Rebeca Saent en el hotel Sheraton Grand Los Cabos, frente al Mar de Cortés.

La novia oficial estaba embarazada de 3 meses. Erika tenía siete y a casi 100 km de aquel hotel, cinco estrellas, una mujer de 41 años pujaba sola en un hospital de Monterrey con su madre María Marta tomándole la mano. La misma mujer que 18 años antes, en 1988, había hecho llorar a media República Mexicana, interpretando a las hermanas Ana y Marisela Ocampo en amor, en silencio.

La misma mujer, cuya cara había estado en cada portada de TV y novelas durante 15 años seguidos, ahora estaba sola, cargando a un niño cuyo abuelo había gobernado al país. un niño que el poder mexicano había decidido borrar antes de que naciera. Hoy vas a descubrir cuatro cosas que la prensa rosa cayó durante 20 años.

Primera, lo que pasó la noche del 15 de mayo de 2004 en un yate prestado por Jaime Camil y por qué Erika supo casi al instante, aunque aquel niño iba a nacer sin apellido paterno. Segunda, la promesa que Ernesto Cedillo Junior le hizo a Erika cara a cara cuando ella tenía 5 meses de embarazo y lo que estaba haciendo al mismo tiempo en otra ciudad.

 con otra mujer que también esperaba un hijo suyo. Tercera, la noche exacta en que Inés Gómez Mont rompió el pacto de silencio en Ventaneando y pronunció en cadena nacional el nombre del padre que durante 3 años nadie se había atrevido a publicar. Cuarta. La llamada telefónica del 13 de febrero de 2019, 11 días antes del cumpleaños 14 de Nicolás, y lo que el expresidente de México respondió cuando por primera vez en años le preguntaron por el nieto al que nunca había conocido.

Te voy a avisar cuando llegue cada una. Siéntate cómoda. Esto va a doler. Y porque tú la viste llorar en televisión muchas veces, pero nunca supiste la historia completa. Para entender cómo fue posible que esto ocurriera, necesitas conocer dos mundos que casi nunca se cruzan en México, pero que esa noche del yate se cruzaron de la peor manera.

 El primero es el mundo del espectáculo mexicano de finales de los 90 y principios de los 2000. El segundo es el mundo del privilegio político del sexenio Cillo. Vamos por orden. Tú te acuerdas de Erika Buenfil, joven. Te acuerdas porque la viste muchas veces. Llegabas del trabajo, prendías el televisor y ahí estaba ella en X, conduciendo con René Casados aquel programa juvenil que se transmitió en Televisa entre 1982 y 1987, los 5 años en que tu hija adolescente cantaba con el control en la mano en amor, en silencio en 1988, haciendo el doble personaje de las

hermanas que se encontraban después de haber sido separadas con esa producción de Carla Estrada que rompió récords de audiencia en Marisol en 1996 llorando con Eduardo Santa Marina. Después en tres mujeres en carita de ángel en amarte es mi pecado. Erika era una de las caras más reconocibles de Televisa.

 La actriz cercana, la que parecía buena gente, la que cantaba en sus tres discos. Se busca un corazón. Soy mujer cerca de ti. Con esa voz dulce que sonaba en las estaciones de radio mientras tu mamá tendía la ropa en la azotea, sin esa distancia helada de las divas inalcanzables. Una mujer trabajadora, regomontana, hija de María Marta López.

 y de José Luis Buenfil Bull o nacida un 23 de noviembre de 1963 en Monterrey. Su nombre verdadero era Teresa de Jesús Buenfil López, pero todo México la conocía como Erika. A finales de 2003, Erika empezó a grabar Amarte es mi pecado donde interpretó a la villana Gisela López de Monfor. En cuanto terminó esa producción, la productora Mapá Tele de Zatarain la llamó para protagonizar una nueva telenovela juvenil llamada Corazones al límite con Arturo Peniche en el rol del galán adulto.

 Las grabaciones empezaron en marzo de 2004. Erika tenía 40 años. Estaba en lo que para muchas actrices mexicanas de su generación era el último estertor del estrellato antes del salto al papel de mamá de la protagonista. Guarda esa fecha, marzo de 2004. Erika empezando a grabar corazones al límite e en el set de San Ángel con la presión de seguir vigente, con esa diferencia ya no tan sutil.

entre las protagonistas de 25 y las protagonistas de 40. Tres meses después, en mayo, Erika iba a recibir un golpe que no estaba en ningún libreto. Y mientras tanto, a unos kilómetros de ese set, en otro mundo, otra historia se estaba cocinando. El segundo mundo, el del privilegio Cedillo, tenía un protagonista de 28 años, Ernesto Cedillo Velasco, conocido en los círculos del poder simplemente como Junior.

era el primogénito de Ernesto Cedillo Ponce de León, 6 primer presidente de México, en el cargo entre el primero de diciembre de 1994 y el 30 de noviembre de 2000. Era el hijo mayor del matrimonio entre el presidente y Nilda Patricia Velasco. Tenía cuatro hermanos: Emiliano o ingeniero civil, Carlos, también arquitecto.

Rodrigo, que se autodefiniría años después como la oveja negra de la familia, dedicado al arte contemporáneo. Y Patricia, la única mujer, la que más bajo perfil mantuvo siempre. Junior se había graduado de arquitecto en la Universidad Anawak. Trabajaba en proyectos inmobiliarios de gran envergadura, la Torre Veracruz en Ciudad de México, un desarrollo turístico en Cozumel.

Su padre, ya retirado de la presidencia, daba clases en la Universidad de Jaale en New Haven, Connecticat, donde dirigía el Centro de Estudios sobre globalización. La familia se había repartido entre Jaale, Ciudad de México, y Los Cabos. Y Junior, a sus 28 años vivía la vida de un soltero de altísimo nivel, socio del restaurante Baoba, miembro del Baby O en Acapulco, en la lista de invitados de cada boda elegante del país.

Recuerda ese nombre del antro, Babio en Acapulco. Ahí empezó todo. Buenfil iba a Acapulco con frecuencia, como lo hacían entonces casi todas las figuras del medio. El Acapulco de finales de los 90 principios de los 2000 era todavía la capital nocturna del espectáculo mexicano. La costera Miguel Alemán brillaba con luces neón.

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