Posted in

CHARLOTTE BÖHRINGER, LA MILLONARIA DEL PARKING · ALEMANIA, 2006 · TINTA ROJA CANAL

Cuando lograron entrar en el ático, la escena que encontraron era bastante difícil de asimilar. Una de las mujeres más ricas de Munich yacía en el suelo rodeada de sangre. La habían golpeado una y otra vez con una violencia desmedida. Sin embargo, las joyas seguían en su sitio. La caja fuerte permanecía intacta y no había señales de robo.

¿Quién querría matar de una forma tan brutal a una millonaria si el dinero no parecía ser el objetivo? Hola a todos, yo soy Julia y hoy os traigo uno de los casos más controvertidos de Alemania. Un caso juzgado que tuvo una condena firme, que ya se ha cumplido además, pero se cumplió por un hombre al que muchos consideran inocente.

Si quieres saber más, sé bienvenido. Aprovecho para agradeceros que veáis mis vídeos y ya sabéis que si os gustan os podéis suscribir, dejarme un like, activar la campanita, comentar, compartir y todas estas cosas que a vosotros no os cuesta nada y a mí me ayuda un montón. Y bueno, no me enrollo más y vamos con la historia. Nuestro caso comienza el 15 de mayo de 2006, cuando Charlotte Boringer fue asesinada.

Charlotte era una mujer de mediana edad, viuda y sin hijos, cuyo marido Óscar había fallecido unos años antes y de él había heredado una gran fortuna, una fortuna acumulada gracias a operaciones inmobiliarias. Se calcula que el patrimonio de Charlotte ascendía a unos 50 millones de euros.

Era una mujer reservada, aunque mantenía numerosos contactos dentro de la alta sociedad muniquesa, donde era un rostro bastante conocido. Contaba además con varios empleados, algunos de ellos destinados al aparcamiento situado justo debajo de su lujosa vivienda. Ese aparcamiento de varias plantas al que estaba anexa una gasolinera era una de las propiedades más rentables de Charlotte.

Se encontraba junto a una carretera en pleno centro de Munich. Tras la muerte de su marido, fue ella quien asumió la dirección del negocio. Sin embargo, necesitaba apoyo de numerosos asesores para mantener las empresas en funcionamiento. Según quienes la conocían, esa dependencia de terceras personas era algo que le desagradaba profundamente.

Como jefa, además, Charlotte no parecía gozar de demasiada popularidad. Sus empleados la describían como una persona poco amable, egoísta e incluso autoritaria. Desde el exterior, nadie imaginaría que sobre aquel aparcamiento, además, existía un enorme ático, un amplio apartamento situado en la parte superior del edificio con una superficie de 400 m².

Charlotte vivía allí completamente sola, porque ella y su difunto marido, que también vivió en el ático, nunca tuvieron hijos. En cambio, mantenía una muy buena relación con sus sobrinos Benedict y Martín, hijos de su hermana. Especialmente estrecha era la relación con Benedit, quien estaba previsto que la sucediera al frente del aparcamiento.

El negocio era muy rentable y prometía unos ingresos más que elevados. No obstante, Charlotte imponía una condición para que su sobrino pudiera heredar ese prometedor patrimonio. Benedict tenía que acabar la carrera de derecho y efectivamente el chaval se matriculó en la Facultad de Derecho. Sin embargo, pronto descubrió que su verdadera vocación era otra muy distinta, quería ser actor.

Así que decidió cambiar de carrera y comenzó a estudiar ciencias del teatro. Los estudios marchaban razonablemente bien e incluso superó los exámenes intermedios. Pero a pesar de ello, no continuó con su formación universitaria. En su lugar solicitó el ingreso en una escuela de interpretación, pero su candidatura fue rechazada.

Cuando ese sueño pareció desmoronarse, Benedict volvió a matricularse de nuevo en derecho. Sin embargo, nunca sintió un verdadero interés por esos estudios y ni siquiera llegó a presentarse al primer examen. Aún así, tanto a sus amigos como a su familia les hizo creer que la carrera avanzaba con enorme éxito. Aunque Benedict siempre fue descrito como el sobrino favorito de Charlotte, la relación entre ambos distaba mucho de ser tan idílica, como os he dicho en un principio.

Tanto Benedict como su hermano Martín discutían con muchísima frecuencia con su tía y según varias informaciones, algunas de esas discusiones llegaron incluso a terminar con empujones y forcejeos. Especialmente molesta le resultaba a Charlotte la novia de Benedict. La relación entre tía y sobrino tampoco mejoró cuando él le pidió matrimonio a esta chica y ella aceptó.

Además, Charlotte criticaba constantemente la actitud de Benedit y su forma de trabajar. Mientras estaba estudiando, Benedict también trabajaba en el aparcamiento de su tía. donde recibió un sueldo neto de aproximadamente 1,000 € mensuales. Madre mía, qué generosidad, por Dios. Sin embargo, las cosas no funcionaban demasiado bien dentro del negocio familiar.

La situación llegó hasta tal punto que Charlotte tuvo que nombrar a otro gerente para que Benedict dejara de estar solo en el despacho y baguear como él quería, o eso decían, y también le retiró la llave de la oficina. Todo esto ocurrió durante las últimas semanas de vida de Charlotte. Y así fueron pasando los días hasta que llegamos a la mañana del 16 de mayo de 2006.

Benedict llegó al aparcamiento a eso de las 9 de la mañana, pero su tía raro en ella no aparecía. Un compañero le comentó que llevaba toda la mañana intentando localizarla sin éxito. Benedict también trató de ponerse en contacto con ella, pero no había manera. Nadie la había visto por la mañana y nadie la vio por la tarde. Ni siquiera respondía las llamadas.

Los coches de Charlotte seguían en el garaje, por lo que sus empleados pensaban que estaba en casa y además Charlotte estaba suscrita a tres periódicos diarios. Cada mañana un empleado colgaba una bolsa con los tres ejemplares en la puerta de su casa y a lo largo de la mañana esa bolsa desapareció.

Así que todo indicaba que Charlotte había recogido los periódicos y permanecía dentro del apartamento, pero a medida que avanzaba la tarde, la preocupación fue aumentando y finalmente decidieron subir para comprobar que todo estaba bien. Benedict y el gerente del aparcamiento se dirigieron juntos a la vivienda de Charlotte.

En la oficina había una llave de reserva del apartamento, así que ambos entraron juntos en el ático y lo que encontraron fue una escena espeluznante. Había salpicaduras de sangre en las paredes y Charlotte yacía en el suelo con la cabeza completamente cubierta de sangre. Benedict corrió a comprobar el pulso de su tía, pero tanto él como el gerente comprendieron de inmediato que ya no podían hacer nada por ella porque Charlotte había muerto.

El asesinato de esta mujer de 59 años fue un claro ejemplo de lo que se conoce en criminología como overkill o sobreasesinato. Es decir, el agresor empleó mucha más violencia de la necesaria para acabar con su vida. Este tipo de violencia extrema puede ser un indicio de ira o de agresividad especialmente intensa por parte del autor, porque Charlotte recibió nada más y nada menos que 24 golpes en la cabeza y estos golpes los recibió con un objeto de bordes afilados.

Ese objeto, sin embargo, nunca llegó a aparecer. El ático de Charlotte había sido revuelto y varios objetos estaban esparcidos por la vivienda. Pero pese a todo, no faltaba ningún objeto de valor. Por tanto, todo indicaba que no se trataba de un robo. Ropa cara, joyas y otros objetos de valor permanecían en su sitio.

Incluso la llave de la caja fuerte seguía introducida en la cerradura y su contenido no había sido tocado. Por ello, la policía llegó a la conclusión de que el asesino actuó movido por un motivo personal. Además, muy pocas personas sabían siquiera que Charlotte vivía en el edificio. El apartamento situado en la planta superior del aparcamiento se encontraba tras una puerta de acero.

Para cualquier persona ajena al inmueble, esa puerta podía confundirse perfectamente con la de una dependencia administrativa del aparcamiento. Todo apuntaba, por tanto, a que entre víctima y asesino existía algún tipo de relación personal y también reforzaba esa hipótesis el hecho de que no hubiera señales de que se hubiera forzado la puerta para entrar.

Eso significaba que Charlotte había dejado entrar voluntariamente a su asesino o que este la había sorprendido y reducido antes de que ella pudiera entrar en la vivienda. El cuerpo de Charlotte fue encontrado en su vivienda un martes. Todos los lunes, Charlotte a eso de las 7 de la tarde solía acudir una reunión con un grupo de amigos.

Alguien que la conociera sabía perfectamente a qué hora abandonaba el ático y podía haber aprovechado ese momento para sorprenderla. Y la policía consideró que eso era exactamente lo que había ocurrido. La autopsia situó la hora de la muerte aproximadamente a las 7 de la tarde del lunes. Hasta las 18:45 quedó acreditado que Charlotte había estado hablando por teléfono.

Es posible que tras realizar la llamada se preparara para salir hacia su reunión habitual. En ese momento, el asesino podría haber estado esperándola delante de la puerta del apartamento para sorprenderla. Y en poquísimo tiempo, solo unos días después, la policía ya tenía un sospechoso, el sobrino de Charlotte Benedictot, y parecía, además, tener un motivo muy convincente.

Los especialistas comenzaron a analizar minuciosamente el apartamento de Charlotte y encontraron, entre otros indicios, restos de ADN de Benedict. A primera vista, aquello no resultaba especialmente sorprendente porque a pesar de los conflictos entre ambos, mantenían una relación muy muy estrecha. Y Benedict visitaba con frecuencia el apartamento de su tía.

Según su propia declaración, la última vez que había estado allí fue el 14 de mayo con motivo del día de la madre apenas un día antes del asesinato. Aseguró que ese día Charlotte le había regalado 1,000 € en efectivo para que se comprara una bicicleta, ya que según ella había ganado peso. Esta señora tenía que ser bastante insoportable.

Perdón porque es una persona que ha fallecido, pero vamos, es que no he encontrado nadie que diga nada bueno de esta señora. Eh, sin embargo, lo que sí era sospechoso es que el ADN de Benedic apareció precisamente en el testamento de Charlotte. También se encontraron rastos suyos en una funda transparente de plástico que estaba en el suelo, en una tarjeta de crédito y en un monedero perteneciente a Charlotte.

Además, los investigadores tuvieron conocimiento de los continuos conflictos entre Benedict y su tía. Y también supieron que la última discusión entre ambos había sido tan grave que Charlotte llegó incluso a prohibirle la entrada a sus propiedades. Y además salió a la luz otro dato y es que en la cuenta de Benedict habían ingresado repetidamente cantidades importantes de dinero sin que hubiera una explicación clara sobre su origen.

Además de su trabajo en el aparcamiento, Benedict no tenía otros ingresos. Él sostuvo que ese dinero procedía de apuestas y de regalos en metálico, pero había un detalle llamativo y es que siempre faltaba dinero de las máquinas de cobro cuando Benedict estaba trabajando. Las máquinas de cobro del parking.

¿Podían ser aquellos ingresos elevados de la cuenta el dinero sustraído de las máquinas del aparcamiento? Pues el propio Benedict afirmó que su tía le había atribuido esos robos de dinero de forma interesada. Según él, Charlotte quería despedirle de manera fulminante y para hacerlo necesitaba un motivo. Por eso habría hecho que pareciera que Benedict se guardaba una y otra vez el dinero de las máquinas.

Lo cierto es que Benedict no vivía precisamente en una situación económica cómoda, solo sus gastos fijos ascendían a unos 700 € mensuales. Y recordad que su tía le está pagando un generosísimo sueldo de 1000 € Por tanto, le quedaban unos 300 para vivir, lo cual es poquísimo dinero para una ciudad tan cara como Munich.

Por otro lado, todos sus amigos y familiares estaban convencidos de que seguía cursando derecho cuando en realidad no se iba presentado a ningún examen. Benedic había retomado los estudios únicamente por la presión que ejercía su tía Charlotte, que ya sabéis que ella pensaba que debía convertirse en abogado con título oficial para poder dirigir con éxito el negocio del aparcamiento y el resto de inversiones inmobiliarias.

Pero está claro que después de no presentarse a ningún examen ni de acudir a clase, aquello no tenía avisos de salir bien. De hecho, Benedict fue expulsado de la universidad cuando llevaba más o menos medio año. Durante un montón de tiempo había estado mentiendo de forma demostrable a todo su entorno, incluida su tía Charlotte, que no quería dejarle el aparcamiento si no terminaba la carrera de derecho.

Y la policía se preguntaba, bueno, la policía estaba completamente convencida de que esta presión económica, las mentiras acumuladas y la situación límite en la que se encontraba Benedict habían sido demasiado para él y que esa desesperación había llevado a matar a golpes a su propia tía. En un primer momento, de todas formas, parecía que Benedict tenía cuartada.

Su prometida declaró a la policía que el 15 de mayo había estado con él en su piso hacia las 7 de la tarde. Después ella se había marchado a un centro comercial y Benedictó en casa. Según esa versión estaba resfriado, no se encontraba demasiado bien, así que se preparó un baño para aliviar los síntomas y descansó durante toda la noche.

Sin embargo, cuando la policía comprobó esos datos, encontró rapidísimamente una contradicción. La prometida de Benedict no había llegado al centro comercial a las 7 de la tarde, sino a las 5. La cuartada, por tanto, quedaba invalidada porque en la franja de tiempo en la que habían acabado con la vida de su tía, esta chica no estaba con Benedict.

Nadie podía declarar, por tanto, qué es lo que había hecho Benedic el 15 de mayo después de las 5 de la tarde, el periodo de tiempo en el que se cometió el crimen. Benedic afirmó que Charlotte, su tía lo había nombrado el día anterior al crimen cogerente del negocio, pese a que en su última discusión ella le había prohibido siquiera entrar en el aparcamiento.

Según Benedict, el día de su encuentro este que tuvieron el día de la madre, Charlotte había cambiado de opinión. Entonces, si Benedict resulta que había sido nombrado de nuevo cogerente del aparcamiento, ese día debería haber ido a trabajar ese lunes, el día en que Charlotte fue asesinada, pero no lo hizo. No volvió al aparcamiento hasta el martes.

Según su propia declaración, así lo había acordado con su tía. Ese martes por la mañana, Charlotte evidentemente no estaba en el trabajo porque ya estaba muerto, pero en ese momento nadie lo sabía. Antes de que Benedict y su compañero encontraran el cuerpo de su tía, decidió abandonar de nuevo el aparcamiento. Esta vez, según su propia versión, se marchó Ausburgo a visitar a su mejor amigo mientras este estaba trabajando.

Después habría regresado y junto con su compañero y alertado por este que Charlotte no había bajado al aparcamiento, pues decidieron subir al ático y fue entonces cuando encontraron su cuerpo. Pero aquel amigo al que supuestamente Benedict quería visitar ya no trabajaba en Axburgo. Benedic empezó así a incurrir en una serie de contradicciones en unos cuantos puntos.

Cuando su vivienda fue registrada, los investigadores encontraron un indicio inusual en la papelera. Allí había tres periódicos, exactamente los mismos a los que Charlotte estaba suscrita. Y no solo eso, aquellos periódicos tenían una serie de suplementos locales adaptados por cada distrito de Munich. Los suplementos que se encontraron en los periódicos de Benedict no correspondían con el barrio en el que él vivía, sino con el barrio en el que estaba el parking y la vivienda de su tía. Además, la bolsa con los periódicos

había desaparecido de la puerta de Charlotte el día que se encontró el cuerpo, así que ella no pudo haberlo recogido porque ya estaba muerta. Entonces, ¿cómo llegaron precisamente esos periódicos que faltaban del apartamento de Charlotte hasta Benedict? Pues según la acusación, Benedict tuvo que llevarse aquellos periódicos para retrasar el hallazgo del cuerpo de su tía.

Así habría ganado tiempo, por ejemplo, para deshacerse del instrumento con el que acabó con ella o para eliminar la ropa que llevaba cuando acabó con ella. Todo esto según la policía. Y tengo que deciros que ni la ropa ni el arma a día de hoy han sido encontradas. El 18 de mayo de 2006, dos días después de que se hallara el cuerpo de Charlotte, Benedict, para sorpresa de nadie, fue detenido.

La policía creía que los hechos habían ocurrido de la siguiente manera. Benedit sabía que Charlotte saldría a las 7 de la tarde para reunirse con sus amigos estos con los que iba todos los lunes por la tarde. Él habría esperado a que esta mujer saliera de la casa. Él estaba apostado justo detrás de la puerta y allí la habría atacado.

Le habría asestado un total de 24 golpes en la cabeza, nada más y nada menos. Después habría atravesado la vivienda hasta llegar al despacho de Charlotte, donde habría buscado el testamento para comprobar si él seguía figurando como heredero. A continuación, habría robado 2,000 € del dinero de Charlotte y después se habría ido de la vivienda.

Pero Benedict, por supuesto, negó todo aquello. Aseguró que no había acabado con su tía Charlotte y que no había hecho nada de lo que la policía decía, pero el tribunal no le creyó. El juicio contra Benedict se prolongó durante 93 sesiones y 15 meses. Durante todas esas horas ante el tribunal, Benedict siguió proclamando una y otra vez su inocencia.

En un momento dado, incluso la vista tuvo que ser interrumpida porque Benedict inició una huelga de hambre y aunque muchísimos indicios apuntaban a Benedict, también había algunas lagunas que no lograron explicarse por completo, por lo que el caso a día de hoy aún deja algunas preguntas abiertas.

Por ejemplo, nunca se encontró el arma utilizada. El autor tuvo que golpearla con un objeto de punta afilada. La policía cree que es un martillo. Sin embargo, no apareció ese instrumento ni en casa de Charlotte, ni en casa de Benedict, ni en el parking ni en ningún sitio. Y aquí viene una de las cosas raras del caso.

Los investigadores pudieron reconstruir un patrón de golpes y aunque algunos de estos golpes fueron asestados con ambas manos, la mayoría tuvieron que ser propinados con la derecha. Sin embargo, Benedict era zurdo. Los abogados de Benedict argumentaron que no habría podido cometer el crimen con su mano derecha porque era mucho más débil y no habría tenido ni fuerza ni resistencia para asestar tantos golpes con la mano derecha.

Sin embargo, los peritos forenses elaboraron un informe neurológico que determinaba que Benedic no era un zurdo clásico, sino un zurdo con una ligera tendencia a ser ambidiestro y esto hacía que sus capacidades motoras le hubieran permitido sostener el arma también con la mano derecha y de ahí que se hubieran asestado golpes con ambas manos.

Así que para este punto el tribunal había encontrado una explicación, una explicación que no satisfacía a todo el mundo, pero bueno, una explicación. Sin embargo, en la escena del crimen había otras inconsistencias. En la vivienda de Charlotte aparecieron huellas de zapatos que no le pertenecían ni a ella ni al sospechoso.

Hasta hoy se desconoce a quién pertenecían esas huellas. Al parecer, Charlotte era una mujer muy meticulosa y siempre estaba muy preocupada por la limpieza. unas huellas visibles de zapatos sobre su suelo de mármol no encajaban con su forma de ser. Y mientras el tribunal sostuvo que aquellas huellas podían pertenecer a unos obreros que habían estado en la vivienda unos días antes, los abogados de Benedict dijeron que aquellas huellas desconocidas pertenecían al verdadero asesino.

Y además de las huellas de zapatos inexplicables, había otra pista. En el lavabajillas de Charlotte se encontró un vaso con ADN masculino desconocido. Y aunque no estaba claro a quién pertenecía ese ADN, la policía obtuvo una coincidencia durante sus comprobaciones. Con esto vais a flipar. Ese mismo ADN ya estaba registrado en las bases de datos policiales en relación con un crimen sucedido en el año 1981, el caso de Ursula Germán.

No sé si conocéis este caso. Este caso es tremendo. Es el caso de una niña de 10 años secuestrada en Baviera y encerrada en una caja de madera. Este es un caso muy muy muy interesante, un caso que plantea un montón de dudas. Voy a ver si me animo a hacerlo en el canal. Bueno, pues en aquella investigación se logró recuperar una muestra de ADN masculino en uno de los tornillos de la caja y esta muestra coincidía exactamente con el ADN encontrado en un vaso que apareció en el lavabajillas del apartamento de Charlotte. Además, ese

mismo perfil genético también habría sido localizado en el tirador de una cómoda de la vivienda de Charlotte. Y hasta hoy no existe ninguna explicación de cómo el ADN relacionado con el caso de Úrsula German pudo acabar en el apartamento de Charlotte Boringer. Entre el secuestro de Úrsula y la muerte de Charlotte habían transcurrido 25 años.

Es cierto que en el caso de Úrsula hubo una persona condenada, sin embargo, su culpabilidad aún sigue siendo objeto de mucha controversia, como os he dicho antes. Entre otras razones porque el ADN que fue hallado en el tornillo de la caja no coincidía con el suyo. También se planteó que hubiera más de un autor, pero está claro que Benedict no podía ser uno de los autores porque era simplemente un niño cuando todo esto pasó.

Finalmente, y ante el embrollo que se estaba liando con todo esto, el tribunal decidió no seguir investigando esa pista porque consideró que simplemente se trataba de una contaminación cuando se estaba estudiando el ADN de ambos casos y que no había ninguna relación entre la muerte de Ursula y la de Charlotte. Y la última cuestión planteada por la defensa de Benedict es una cuestión técnica, pero que a mí me parece bastante interesante.

La última persona que vio con vida a Charlotte fue una amiga suya. Cuando fue a verla a su apartamento, ambas compartieron una botella de vino. La amiga solo bebió una copa y ni siquiera se la acabó porque no le gustó ese vino. Cuando se marchó dice que quedaban tres cuartas partes de la botella. Sin embargo, cuando la policía científica inspeccionó el apartamento de Charlotte, en la botella solo quedaban unos 30 ml.

Charlotte no pudo beberse el resto del vino, ya que la concentración de alcohol detectada en su sangre era demasiado baja, como para haber consumido todo el vino que faltaba, así que alguien tuvo que bebérselo. Si Charlotte hubiera querido tirar ese vino, lo lógico es que hubiera vaciado toda la botella, no hubiera dejado 30 ml.

Así que, ¿quién se bebió ese vino? Y de esta manera, apoyándose en el ADN relacionado con el caso de Úrsula German, con las huellas de los zapatos sin identificar y con el vino desaparecido, la defensa sostuvo que una persona ajena había entrado en el apartamento de Charlotte y que esta persona era el verdadero asesino. Y aunque las dudas sobre el ADN, las huellas y el vino nunca llegaron a aclararse, el tribunal consideró probado que Benedict había acabado con su tía.

La sentencia para declararle culpable se apoyaba en 14 indicios que desde la perspectiva del tribunal demostraban su culpabilidad. En la resolución puede leerse palabras textuales lo siguiente. Cada uno de los indicios obtenidos durante la práctica de la prueba, considerados de forma aislada, no bastan por sí solos para demostrar plenamente que el acusado mató a Charlotte Boringer en su vivienda el 15 de mayo de 2006.

Sin embargo, la valoración conjunta de todos los indicios sí permite alcanzar esa conclusión. Los 14 indicios que llevaron a la condena de Benedict pueden resumirse de la siguiente manera. Uno, Benedict tenía un motivo para matar a Charlotte. Dos, los demás familiares, que también podrían haber tenido un motivo para acabar con ella, quedaban descartados como posibles autores. Tres.

Ninguna otra persona tenía un motivo para acabar con Charlotte. Además, la investigación descartó tanto un móvil sexual como un robo por homicidio por las pruebas encontradas en la escena del crimen. Cuatro. Benedict tuvo la oportunidad de cometer el crimen, ya que carecía de una cuartada para el periodo en el que se produjo el asesinato. Cinco.

Cuando fue detenido, llevaba encima 2,300 € en efectivo. Al menos 2,000 € coincidían con el dinero que, según la acusación, había sido sustraído del patrimonio de Charlotte durante el crimen y no existía ninguna explicación lógica sobre el origen de ese dinero. Seis. Los periódicos que desaparecieron en la puerta del apartamento de Charlotte el día que se descubrió el cuerpo, aparecieron en la misma edición dentro de la papelera de Benedict en su casa.

Él aseguró que solía  esos periódicos prestados en la tienda en la gasolinera, pero esa explicación, por lo que fuera, quedó descartada. Siete. El ADN de Benedict apareció en objetos del apartamento directamente relacionados con el crimen. El monedero de Charlotte, una tarjeta de crédito y su testamento.

Ocho. En la chaqueta de Charlotte se localizaron rastros de Benedict en la zona por la que el autor de los hechos tuvo que sujetarla. Según los peritos, por su tamaño y ubicación, esas huellas no pudieron producirse cuando Benedit encontró el cuerpo. Nueve. El supuesto viaje a Burgo que Benedit afirmó haber realizado el día en el que apareció el cuerpo carecía de sentido y presentaba un montón de contradicciones. 10.

Benedict conocía perfectamente las costumbres de Charlotte y por tanto podía aprovechar el momento adecuado para cometer el crimen. 11. Había demostrado durante mucho tiempo que era capaz de mantener engañado a todo su entorno. 12 Aunque en el apartamento aparecieron huellas de zapatos desconocidas, el tribunal consideró que no eran necesariamente del asesino. 13.

El ADN relacionado con el caso de Úsula German tampoco tenía por qué corresponder con el autor del crimen. Y 14. El hecho de que la agresión se realizara principalmente con la mano derecha no excluía que Benedict, pese a ser zurdo, pudiera haber golpeado con la mano derecha. Según el tribunal, Benedict asesinó a su tía para alcanzar una serie de objetivos económicos.

La sentencia sostiene que Benedict estaba convencido de que con independencia de lo que dijera el testamento terminaría recibiendo la dirección del aparcamiento. En su percepción, todos los miembros de la familia lo consideraban la única persona capacitada para hacerse cargo del negocio y dirigir aquel rentable aparcamiento habría puesto fin a sus problemas económicos.

Esa fue al menos la conclusión que alcanzó el tribunal y Benedictot fue declarado culpable. La sentencia le impuso cadena perpetua con la apreciación de especial gravedad de la culpabilidad. Eso significaba que una vez cumplidos los 15 años que constituyen el periodo mínimo de una cadena perpetua en Alemania, no podría solicitar libertad condicional como otros condenados.

Llegado ese momento, sería necesario valorar cuánto tiempo más debía permanecer en prisión. Durante la lectura de la sentencia, su abogado salió de la sala hecho una furia bastante bastante indignado. En los años siguientes, tanto Benedict como su familia, que piensan que es completamente inocente, hicieron todo lo posible por conseguir que la condena fuera revisada.

Y tanto sus familiares como sus amigos siempre, siempre, siempre han defendido que él era incapaz de acabar con la vida de su tía. Y mientras Benedict respondía ante los tribunales, su hermano Martín asumió la dirección del aparcamiento. Por su parte, Benedict continuó defendiendo su inocencia no solo durante los interrogatorios y el juicio, sino también a lo largo de todos los años que pasó en prisión.

El propio abogado de Benedict, que siguió siendo su abogado y lo sigue siendo hasta día de hoy, criticó un montón de aspectos de la investigación. Entre otros, dice que la policía no buscó a nadie más, no investigó adecuadamente el crimen, encontró un culpable, según ellos, y se limitó a buscar pruebas que le incriminaran. Pero la fiscalía siempre rechazó esas críticas. Claro.

Y tan indignados estaban tanto los abogados como Benedict, que en el año 2012 y en el 2019 presentaron solicitudes para reabrir el procedimiento, pero ambas fueron rechazadas. También presentaron recursos ante el Tribunal Federal de Justicia y ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y también fueron desestimadas.

Sin embargo, en el año 2024 se presentó un nuevo recurso ante el tribunal que sí ha sido considerado. No se ha llegado una resolución, pero esta vez sí ha sido considerado y se está estudiando porque se contrató un perito que hizo una reconstrucción de los hechos que dice que por las manchas de sangre las cosas no pasaron como dijo en un principio la policía, sino que todo había ocurrido de otra forma muy diferente.

Y es que había alguien en casa de Charlotte, habían bajado juntos la escalera, tuvieron una discusión al pie de esa escalera y ahí empezaron a producirse los golpes y que los golpes fueron escalando hasta acabar la muerte de esta mujer. Según esta hipótesis, con ella encajarían tanto las huellas de los zapatos como el vino desaparecido y también los restos de ADN encontrados en la copa del lavaplatos.

Y además también se ha presentado una nueva versión sobre la lectura del ADN que encontraron en la chaqueta de Charlotte, según la cual ese ADN estaba mezclado, no era un ADN puro de una sola persona, que podía corresponder con ADN de cualquier miembro de la familia de Benedict. Y bueno, como os he dicho antes, con estos datos se presentó el tercer recurso de revisión y el Tribunal Regional de Eugburgo consideró admisibles los motivos alegados por la defensa y esto podría conducir a que el juicio se reabra, lo que no significa que esto

haya ocurrido porque la fiscalía ahora mismo ha recurrido a esa decisión y el procedimiento sigue pendiente de resolverse. Desde el 24 de abril de 2023, Benedict es libre tras pasar 17 años en prisión. La condena quedó suspendida y el resto pasó a cumplirse en libertad condicional. Pero poco después de recuperar esta libertad se abrió un nuevo procedimiento contra él por un supuesto delito de cohecho que presuntamente habría cometido durante su estancia en prisión.

Al parecer le habría dado una botella de licor a una funcionaria para obtener acceso a un teléfono móvil. una acusación que él negó desde el primer momento y sostuvo que la funcionaria se lo habría ofrecido voluntariamente y que la botella era simplemente un regalo de agradecimiento por una caja de refrescos que había recibido previamente.

Finalmente fue condenado una multa, una multa cuantiosa que la ha recurrido y ya no sé en qué ha quedado el tema. Bueno, y hay un último dato que os voy a dar sobre esta historia que no tiene que ver con el crimen. Es un dato de los que yo llamaría levemente irrelevante. No voy a decir que completamente, pero bueno, levemente, porque esto no ayuda a comprender el caso, pero sé que a muchos os surge la curiosidad de qué pasó con el testamento.

Bueno, pues el testamento de Charlotte Boringer decía que su patrimonio debería repartirse entre sus dos sobrinos. 50% para Benedict y el otro 50% para su hermano. Es decir, sobre el papel, Benedict sí figuraba como heredero de una parte muy importante de la fortuna de su tía, pero tras su condena por asesinato, esa mitad de la herencia quedó bloqueada.

Para evitar que ese 50% correspondiente a Benedict acabara en manos del Estado, su hermano inició un procedimiento civil para que Benedict fuera declarado indigno para heredar. Según se ha explicado en distintas informaciones sobre el caso, esa demanda se presentó de común acuerdo con la familia y también como parte de la estrategia jurídica que busca abrir una nueva vía para revisar el caso.

Benedict, por supuesto, no se opuso a esa demanda, como os he dicho, fue un acuerdo con la familia y finalmente fue declarado indigno para heredar y perdió todos sus derechos sobre el patrimonio de Charlotte. Como consecuencia, la herencia completa pasó a su hermano Maté. Así que aunque la acusación sostuvo que Benedict había matado a su tía para beneficiarse de su fortuna, lo cierto es que nunca llegó a recibir esa herencia.

Ahora también os digo, esa herencia ha quedado al 100% en manos de su hermano gracias a que él no presentó ningún recurso. Así que me imagino que legalmente no, pero estoy completamente convencida de que Benedict se está beneficiando de esos 50 millones de herencia que recibió la familia por la muerte de Charlotte. Y un último dato, esta vez sí que sí un dato bastante irrelevante, el parking se vendió y el lático también, así que esto ya no pertenece a la familia.

Y bueno, con este dato, esta vez sí escasamente relevante, me despido del caso de hoy, un caso que estoy convencida de que la gran mayoría de vosotros no conocíais, pero es un caso famosísimo en Alemania, un caso sobre el que se ha escrito y se habla muchísimo, un caso sobre el que Sky ha hecho un documental, está en alemán, no está ni en inglés ni en español.

Yo no lo he visto, así que no puedo hablar de la calidad de este documental, pero bueno, si alguno habla alemán o tiene posibilidades de verlo, yo creo que tiene que ser un documental muy muy interesante. Y bueno, como os digo, hasta aquí el caso de hoy. Si os ha gustado, por favor, dejarme un like, activar la campanita, comentar, compartir, suscribiros si no lo estáis.

Recordad que tengo otro canal, Letra Pequeña, donde subo vídeo todos los martes y en este subo vídeo todos los viernes. Así que hasta la semana que viene.

Disclaimer : This content may be created by AI for entertainment purposes. Any resemblance to real persons, events, or places is coincidental.