HAY UN colombiano que FUE el 6° mejor del mundo en 1993 y el mundo lo OLVIDÓ ASPRILLA
El 17 de septiembre de 1997 en ST James Park, Newcastle, un delantero colombiano delgado, tan flaco que la camiseta a rayas blancas y negras le quedaba enorme, como si le hubiera prestado la ropa a alguien más grande. Corrió hacia el área del Barcelona. Figo estaba en ese equipo, Rivaldo estaba en ese equipo, Luis Enrique estaba en [música] ese equipo, era el Barcelona, era la Champions League, era el partido más importante en la historia del [música] Newcastle United.
Y Faustino Asprilla, que días antes había sido multado por el club por faltar a una reunión de equipo, hizo lo que quiso durante 90 minutos. marcó el primero, marcó el segundo, marcó el tercero. Se convirtió en el primer jugador en toda la historia de la Champions League en marcarle [música] una tric al Barcelona. Nadie lo había hecho antes.
Nadie lo volvería a hacer en fase de grupos [música] en las siguientes décadas y 4 meses después estaba vendido. Al final de enero de 1998, con Newcastle en dificultades en la liga y eliminado de la Champions, la etapa de Asprilla en Newcastle llegó a su fin. fue vendido de vuelta al Parma por 6 millones de libras.
¿Cómo pasa eso? La respuesta a esa pregunta es la historia de Faustino Asprilla, no la versión de los goles, aunque los goles son imposibles de ignorar. La otra versión, la de un hombre que fue por 90 minutos en otoño del 97 literalmente el mejor jugador del mundo y que al mismo tiempo era completamente incapaz de ser el jugador que el fútbol [música] europeo quería que fuera.
Faustino Asprilla fue el sexto mejor jugador del mundo según la FIFA en 1993. Ganó tres títulos europeos con el Parma antes de cumplir los 26 [música] años. marcó dos goles en la goleada histórica de Colombia 5-0 a Argentina en Buenos Aires. Jugó 57 partidos con la selección y anotó 20 goles. Y sin embargo, si le preguntas a alguien nacido después de 1998, quien fue Tino Asprilla, hay posibilidades reales de que no sepa responder.
Quédate porque al final de [música] este video vas a entender algo que el fútbol latinoamericano necesita entender, que no siempre el que más talento tiene es el que queda en la memoria. A veces el que queda en [música] la memoria es el que aprendió a portarse bien y Asprilla nunca quiso aprender eso. Faustino Hernán Asprilla y Nestrosa nació el 10 de noviembre de 1969 en Tuluá, una ciudad [música] tropical del Valle del Cauca en Colombia.
Creció en pobreza junto a seis hermanos, sostenido por el cuidado de su madre y los ingresos de su padre como trabajador en una plantación de caña de azúcar. Ese detalle importa, no como justificación de nada, sino como contexto. Porque Asprilla llegó al fútbol europeo sin el filtro que da la educación formal [música] en academia.
Llegó con la libertad del jugador de calle que nunca tuvo que obedecer un sistema táctico para sobrevivir. Y eso fue al mismo tiempo su genialidad y su [música] condena. Debutó como profesional en 1988 con el Cúcuta Deportivo. Un año después lo fichó el Atlético Nacional de Medellín, el club más poderoso de Colombia en ese momento.
En tres temporadas con Nacional marcó 38 goles en 78 partidos y ganó un título de liga. Sus números eran tan absurdos que Juventus, Fiorentina y Barcelona lo querían. Parma ganó la carrera y lo firmó por 10,9 millones dó en 1992. Lo que llegó a Italia fue un problema hermoso.
El propio Asprilla lo describió años después en una entrevista para la Gaceta de Sport. No tenía cabeza, no me gustaba entrenar, me costaba entender lo que [música] me pedían los entrenadores. Estaba acostumbrado a jugar con libertad. Su entrenador en el Parma lo ponía de titular de [música] todas formas porque en su primera temporada en Italia, Asprilla marcó un golazo de tiro libre desde 25 m que le valió al Parma una victoria uno o cer contra el Milán de Gullit y Van Basten, [música] acabando con el invicto histórico del equipo rosonero en 58 partidos. Eso era
Asprilla, un hombre que llegaba tarde a los entrenamientos y luego hacía el gol del año. Entre 1992 y 1995, [música] el Parma de Asprilla fue uno de los mejores equipos de Europa. No el más famoso, eso era el Milan o el Barcelona, pero sí uno de los más peligrosos. Y Asprilla era su arma más imprevisible. En su primera etapa en el Parma, Asprilla ganó la Recopa de Europa de 1993, la Supercopa Europea de 1993 y la Copa de la UEFA de 1995.
Tres títulos europeos en 3 años. En la Copa UEFA del 95 fue decisivo, marcó tres goles en dos partidos de semifinal contra el Bayern Leverkusen y estuvo en el 11 titular para ambas piernas de la final contra la Juventus, que el Parma ganó 2-1 en el global. Para 1993, la FIFA lo clasificó como el sexto mejor jugador del mundo a sus 23 años.
Un colombiano [música] en la Serie A, mientras jugaba en Italia, era considerado uno de los cinco mejores jugadores de toda la Serie A. Su nombre aparecía regularmente como candidato al Balón de Oro. En Colombia, la televisión nacional transmitía los partidos del Parma los fines de semana. La gente los veía desayunando en pijama, animando a su héroe.
Pero fuera de la cancha, Asprilla era una tormenta continua. En 1993 pateó un autobús [música] cuyo conductor le había cerrado el paso. En 1994, una pelea dejó a un policía con un corte en la frente. En los mismos años, un vigilante en Cali lo acusó de apuntarle con un arma [música] de fuego en la puerta de un club nocturno.
Desde 1992, cuando llegó al Parma, Asprilla no paró de tener problemas similares en sus temporadas vacacionales. Para el técnico Nevi Escala era demasiado. En 1995, con el título de la Copa UEFA recién ganado, Scala comenzó a marginarlo del equipo. A principios de la temporada 1995, Asprilla se encontró fuera de los planes del entrenador.
En febrero de 1996, tras hacer solo seis apariciones en los primeros 5co meses de la temporada, se unió al Newcastle United, líder de la Premier League, por 6,7 [música] millones de libras. La llegada al Newcastle es una de las imágenes más icónicas de los años 90 en el fútbol inglés. Asprilla ya apareció en ST James Park para finalizar el traspaso durante una tormenta de nieve vestido con un abrigo de piel extravagante recién llegado en un avión privado.

Era como si alguien hubiera traído el trópico colombiano al nordeste gris de Inglaterra. El Newcastle era líder de la Premier Leage por nueve puntos. La ciudad entera creía que iba a ganar el título y entonces llegó Aspray y dependiendo de a quien le preguntes o los ayudó a seguir soñando o les rompió el ritmo que necesitaban para ganar.
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El manager Kevin Kiggen y su compañero Kate Guillespi discrepan de la versión de que Asprilla fue la causa de que se dieran el título al Manchester United. Lo que no discute nadie es que el Newcastle no ganó ese año y luego llegó septiembre de 1997. El Newcastle clasificó a la Champions League, su primera vez en el torneo en toda su historia.
El primer partido de la fase de grupos era contra el Barcelona. Alan Schider estaba lesionado. Les Ferdinand había sido vendido. El entrenador Kenny Dalgis solo contaba con Asprilla para la delantera y se vio obligado a llamarlo. A pesar de la tensión previa y de haber llegado sobre la hora al estadio, el colombiano protagonizó una de las actuaciones individuales más memorables de la historia de la Champions League.
El primer gol llegó al minuto 22 con un penalti [música] que el mismo había fabricado, sancionado por el árbitro Pierluig y Collina, considerado el mejor árbitro de la historia. Ningún jugador del Newcastle quiso ejecutarlo. Fue entonces Asprilla el que tomó la pelota al ver que nadie de mis compañeros tuvo la valentía de agarrar la pelota y decir, “Yo pateo.” Entonces la cogí yo.
La colocó en el poste derecho del arquero Rudes. Esp. El segundo llegó 9 minutos después, al minuto 31. Desde un centro de Kate Gilespi, Asprilla se elevó, le ganó la espalda al defensor y cabeceo con una fuerza violenta para firmar el 2-0. Guilespi fue uno de los jugadores más rápidos que yo vi. Cuando yo vi que él tira [música] el centro, yo me levanto, no sé cuánto salté e impacto la pelota con una fuerza muy violenta.
La pelota, por fortuna, entró por encima del arquero. El tercero llegó al minuto 49, [música] casi una copia del segundo, con una mague al defensor Nadal incluido. Asprilla le hizo una mague como si fuera al segundo palo. Cuando el defensor salió hacia allá, él retrocedió, miró al arquero y la puso [música] exactamente donde quería.
3-0 Barcelona con Figo, Rivaldo y Luis Enrique en Champions League. La celebración era la de siempre, la que toda Colombia conocía. Persignación, voltereta, corte de manga y grito a la tribuna. Años después, Asprilla reflexionaría sobre aquella noche. Marcar una trick en la Champions no era absolutamente nada fácil. Después de que terminó el partido, me di cuenta de lo que había hecho. Antes no.
Eso es lindo. Una vez termina tu carrera deportiva, te quedan estas cosas que lograste. Luis Enrique y Figo descontaron para el 32 final. No importó. El Newcastle ganó y Asprilla entró a la historia. Lo que pasó después es la parte que nadie cuenta. En lugar de aprovechar el éxito [música] de aquella noche mágica, el Newcastle perdió cuatro partidos consecutivos en Europa.
Una victoria en el último partido de la liguilla no fue suficiente para clasificar. El equipo quedó eliminado de la Champions. El 3 de octubre de 1997, apenas 16 días después del trick al Barcelona, Asprilla fue operado de una hernia inguinal que le obligó a reposar seis semanas. El delantero venía sufriendo fuertes dolores desde hacía dos meses, lesión [música] que se agudizó durante el partido de Champions ante el Dinamo de Kiev.
El hombre que había sido el mejor jugador del mundo por 90 minutos estaba en una cama de hospital tres semanas después. Asprilla solo marcó tres goles más con el Newcastle antes de ser vendido de vuelta al Parma en febrero de 1998. El Newcastle terminó esa temporada en la posición 13 de la liga, 4 meses, del trick al Barcelona a la venta al Parma.
Así terminó la historia de Tino Asprilla en el fútbol de élite europeo. Lo que vino después fue una serie de paradas que parecían estaciones de un tren que iba perdiendo velocidad. Volvió al Parma y ganó otra Copa UEFA en 1999. Entró como suplente en la final mientras el Parma derrotaba al Marsella. Luego pasó por el Palmeiras de Brasil, donde ganó la Copa de Campeones en el 2000.
Luego por México, por Chile, por Colombia, por Argentina. En 2008 fue arrestado en Colombia por presuntamente disparar un arma automática contra agentes de seguridad cerca de su hacienda. Fue puesto bajo arresto domiciliario por cargos de posesión de armas. Mientras tanto, el fútbol colombiano seguía produciendo figuras Freddy Rincón, Carlos Valderrama, Jorge Bermúdez, más adelante Radamel Falcao, James Rodríguez, pero nadie volvió a hacer en la Champions League lo que Asprilla hizo esa noche de septiembre del 1997,
hasta 2024, cuando Luis Díaz marcó un hattrick con el Liverpool contra el Bayern Leverkusen, solo dos colombianos en toda la historia habían anotado un triplete en la Liga de Campeones. dos colombianos en casi 30 años y el primero fue aquel flaco de Tuluáa que llegó tarde a la reunión de equipo la semana anterior.
Hay una imagen de septiembre de 2025 que resume todo. El Newcastle volvió a jugar contra el Barcelona en Champions League 28 años después y el club publicó un homenaje a Asprilla en sus redes sociales aquella noche contra el Barcelona del 97. Una trick de Tino Asprilla en una noche mágica que definió al club demostrando que en el Newcastle [música] United la llama nunca se apaga.
Asprilla estuvo en el estadio ese día. [música] Los niños en la tribuna gritaban Tino y pedían fotos. Pero en el mismo día, en una entrevista con la radio colombiana, Asprilla manifestó su descontento. En Colombia, donde también jugó y fue figura, no lo reconocen igual. El país que más debería recordarlo es el que menos lo recuerda.
¿Qué hace que un jugador sea recordado? En el caso de Faustino Asprilla, la respuesta duele un poco porque los números están ahí. Sexto mejor del mundo en el 93, tres títulos europeos, 57 partidos y 20 goles con la selección. Eltric al Barcelona que ningún otro jugador había logrado antes en toda la historia del torneo.
Esos números no son los de un jugador olvidado, son los de una leyenda. [música] Pero las leyendas se construyen con coherencia, con una narrativa limpia, con la imagen del jugador que lo dio todo durante 20 años, que aparecía cuando más se le necesitaba, que agradecía a sus entrenadores en las conferencias de prensa y posaba sonriente para los patrocinadores.
Esa imagen. Aspri nunca fue esa imagen. Asprilla era el jugador que llegaba tarde a la reunión, que dejaba a su entrenador en vilo hasta el minuto de salir al campo y luego hacía el hattrick al Barcelona. Era el jugador que en Buenos Aires, en el estadio Monumental, ante 73.00 argentinos que los habían insultado en el aeropuerto, le robó la pelota al defensor Jorge Borelli, galopó hacia el arco de Goicochea y pichó la pelota con una delicadeza absurda, una pausa en mitad del sprint para anotar el cuarto gol de la goleada 5, cero más importante
de la historia del fútbol colombiano. Neogol. Ese gol, ese gol específico es el resumen de todo lo que fue Asprilla. La velocidad explosiva que de repente se convierte en calma, la potencia que se convierte en precisión milimétrica, un jugador que no sabía comportarse en ningún lado, excepto dentro del área, donde era absoluto.

El fútbol latinoamericano produce jugadores así cada tantas décadas, jugadores que tienen tanto que la estructura no los puede contener, que explotan con una brillantez insoportable durante una noche. una temporada, un año y luego desaparecen porque el mundo moderno no tiene paciencia para los que no pueden ser constantes.
Hoyas Prilla tiene 55 años y vive en su hacienda en Colombia. Conduce su propio espacio en ESPN Colombia. Sigue siendo exactamente lo que siempre fue, irreverente, honesto hasta el absurdo, sin ningún interés en construir una imagen que no sea la suya. En septiembre de 2025, 28 años después de aquella noche, volvió a ST. James Park para ver al Newcastle enfrentar al Barcelona de nuevo.
Los aficionados lo reconocieron, se sacaron fotos con él. El estadio, cuando apareció su imagen en las pantallas, lo ovasionó. Ese aplauso fue para el hombre que por 90 [música] minutos en otoño del 97 fue literalmente el mejor jugador del mundo y que 4 meses después estaba vendido. ¿Fue víctima del fútbol o de sí mismo? Esa es la pregunta que quiero que me dejes en los comentarios, porque creo que la respuesta no es simple.
Y creo que si eres de los que aman el fútbol latinoamericano, de [música] verdad, el fútbol de los que llegan de los barrios tropicales y hacen cosas imposibles bajo la nieve inglesa, ya sabes lo que piensas. Comparte este video con alguien que todavía no sabe quién fue Tino Asprillo. Porque nosotros, los que sabemos que América Latina produce los mejores jugadores del mundo y que el mundo elige cuál es recordar, somos los únicos que podemos hacer que estas historias no mueran.
[música] Hasta la próxima. Ah.
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