Posted in

Jennifer Mendoza fue hallada en un colchón en Lima Perú

 

El 15 de enero de 2026, San Martín de Porres, uno de los 43 distritos que conforman la provincia de Lima, Perú, amaneció como cualquier otro día. O al menos eso pensaban los vecinos de la zona, hasta que en un descampado cerca de la intersección de las avenidas Naranjal y Pacasmayo advirtieron la presencia de un colchón.

 Si bien no era extraño ver basura tirada en aquel lugar, la intuición los hizo acercarse y encontraron algo terrible. Los vecinos no tardaron en llamar a la policía, que al abrir de par en par el colchón se llevaron una gran sorpresa. La única pista que los agentes tenían era un video de vigilancia donde se veía dos hombres llegando al descampado en un mototaxi y descartando el colchón como si de mera basura se tratara.

Yo soy Emanuel Castelar y esto es el criminalista nocturno. Buenas noches, bienvenidos al criminalista Nocturno. En 2025, Jennifer Lisbeth Mendoza Segura tenía 25 años y vivía en el cantón Milagro, ubicado en la provincia de Guayas, Ecuador. Había crecido en una familia de bajos recursos y su situación económica no había mejorado.

 Era madre de cuatro niños de 2, 6, 8 y 10 años y estaba en una relación con un hombre llamado Ariel, cuyo apellido no fue revelado. Desconoce si Ariel. Era el padre de los hijos de Jennifer, pero sí se sabe que cuidaba de los niños y que junto a su pareja intentaba sacar la familia adelante. Ariel trabajaba en un taller mecánico, mientras que Jennifer había conseguido un trabajo temporal que no ha sido especificado, cuyo contrato culminó en diciembre de ese mismo 2025.

 A partir de entonces, Jennifer buscó un nuevo empleo, pero no tuvo éxito y entró en crisis. No solo necesitaba dinero para cuidar de sus hijos, sino que también debía ayudar a su madre, quien padecía problemas de salud que le impedían trabajar a tiempo completo. Enero de 2026, Jennifer le contó a su pareja que finalmente había encontrado una oportunidad laboral.

 El problema era que debía mudarse, al menos temporalmente a la ciudad de Lima en Perú. Jennifer aceptó la oferta con el plan de quedarse uno o dos meses, no más, porque sabía que extrañaría a sus hijos, según declaró Ariel posteriormente. La mujer no le contó a su pareja en ningún momento en qué consistía el trabajo y tampoco está confirmado que ella supiera exactamente qué tareas debía realizar.

Antes de partir, le pidió a su hermana que cuidara de sus cuatro hijos y le prometió enviarle dinero para que no les faltara nada. El 11 de enero viajó por Vía Terrestre hasta Tumbes y allí tomó un avión hacia la ciudad capital de Lima sin pasaje de regreso. Al llegar al país vecino, Jennifer llamó a su pareja y este le pidió que se cuidara.

 Algunos medios indican que a partir de ese día el contacto entre ambos se interrumpió para siempre. Sin embargo, otras fuentes detallan que según Ariel, Jennifer sí se comunicó con él los días siguientes a su llegada a Lima, pero no solía hablar de su nuevo trabajo. Todos esos mensajes y audios se centraban en sus hijos.

 preguntaba cómo estaban, si habían comido o si se habían bañado. También había manifestado el deseo de adquirir un terreno y comprarse una casa con el dinero que ganaría por aquel misterioso empleo. Sin embargo, el martes 13 de enero, a tan solo dos días de su llegada a Perú, Jennifer le manifestó a Ariel que deseaba regresar pronto a su Ecuador natal porque extrañaba demasiado a sus hijos.

A partir de entonces, la mujer dejó de comunicarse con su pareja y el resto de sus familiares. Finalmente, Ariel decidió interponer una denuncia por desaparición, pero no pasó mucho tiempo para que llegara la triste respuesta de las autoridades. El 15 de enero, los vecinos de San Martín de Porres, un distrito ubicado en Lima, advirtieron la presencia de un colchón abandonado en un descampado.

Podía tratarse de basura, pero también era cierto que estaba envuelto con sábanas y atado con lazos, lo cual era bastante particular. Al acercarse un poco más, los vecinos notaron que entre los pliegues del colchón sobresalía una mano humana. No tardaron en dar aviso a la policía, cuyos oficiales intervinieron en la zona y acordonaron el área.

 Una vez solos, abrieron el colchón y vieron que dentro yacía el cuerpo de una mujer de entre 20 y 30 años. Vestía un top blanco y un short en color rosa con flores, aunque era imposible no ver que estaba repleto de heridas que parecían haber sido ocasionadas con un arma blanca. En el primer momento, los oficiales no pudieron identificar a la víctima, ya que no tenía con ella sus documentos.

Pero cuando publicaron las fotografías en los medios, el llamado que los agentes tanto esperaban llegó. En las imágenes replicadas en los noticieros se podía ver como la víctima tenía un tatuaje en uno de sus brazos con el nombre de Ariel y una corona. Pronto, la pareja de Jennifer la reconoció y se puso en contacto con la policía de Perú para develar la identidad de la mujer.

 En cuanto pudo hablar con los agentes, a Ariel les mostró un tatuaje similar que él tenía con el nombre de Jennifer y relató que llevaba días sin poder contactarse con ella. La policía nacional supo entonces que la mujer cuyo cuerpo había sido hallado dentro de aquel colchón era Jennifer Lisbeth Mendoza Segura. El cuerpo fue trasladado hacia el servicio médico forense para que se llevara a cabo la necropsia de ley que detalló que la víctima presentaba las eraciones en las venas yugulares, el pulmón y el riñón izquierdos.

Además de heridas en el mes enterio, la membrana que une los intestinos a la pared abdominal, la causa del deceso se atribuyó a un shock hipobolémico hemorrágico, es decir, a una pérdida masiva de sangre, como si todo esto fuera poco. El informe también confirmó que Jennifer había sufrido más de 30 apuñaladas perpetradas con un arma blanca.

Desde Ecuador, Ariel expresó a los medios que deseaba viajar a Lima. para seguir el caso, pero no tenía dinero suficiente. A partir de entonces, el crimen comenzó a ser investigado por el segundo despacho de la 1erª Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Lima Norte, que rápidamente revisó las cámaras de seguridad de la zona donde se había producido el hallazgo del cuerpo de Jennifer y lo que vieron los perturbó completamente.

Las imágenes captaron como un mototaxi trasladaba el colchón por la vía pública de San Martín de Porres. En un momento dado, el conductor cubría la matrícula del vehículo con un trapo, probablemente con el fin de dificultar su identificación. Al llegar a la intersección de las avenidas Naranjal y Pacasmayo, el conductor y otro hombre más bajaban el colchón y lo dejaban tirado en el descampado para luego darse a la fuga.

Read More