Los comerciantes lo seguían por las tiendas pensando que iba a robar. A los 7 años, Ruth le preguntó a su madre, “¿Por qué me odian?” Ella le respondió, “No te odian a ti, odian lo que eres.” Pero había algo que Ru podía hacer mejor que cualquier niño blanco, jugar al fútbol. Y ese talento era su única salida.
A los 8 años ya jugaba en las calles de Jordán con chicos de 15. No balón, seo de cuero, pelota de trapo, no cancha, la calle con coches estacionados y el niño era diferente, técnicamente perfecto, rápido, fuerte, inteligente, pero también arrogante, seguro de sí mismo, desafiante.
“Dale la pelota al negro”, gritaban los otros niños. No como insulto, como reconocimiento, porque cuando Ru tenía el balón ganaban. A los 10 años, un casatalentos del DWS, un equipo de tercera división de Ámsterdam, lo vio jugar. Le dijo a sus padres, “Este niño tiene algo especial, puede llegar lejos.” George Golit le preguntó, “A pesar de ser negro, el casatalentos no supo que responder.
Los primeros pasos DWS Io Shah Harlem, 1973. Rut tiene 10 años. entra a las juveniles del Deves, un club pequeño, sin infraestructura, sin dinero, pero tenían algo. Le dieron una oportunidad a un niño negro. En las prácticas, Rud era claramente el mejor, técnicamente superior, físicamente más fuerte, mentalmente más maduro, pero los entrenadores lo ponían de lateral izquierdo, de defensa, de volante defensivo, nunca de delantero, nunca de mediocampista ofensivo, porque en Holanda, en los 70, los negros no jugaban en posiciones de
inteligencia. Jugaban en posiciones de fuerza. Rud lo aceptó durante 2 años hasta que cumplió 12 y entonces hizo algo que ningún niño negro se atrevía a hacer en Holanda. Le dijo al entrenador, “Yo no juego más de defensa. ¿Juego de mediocampista o no juego?” El entrenador lo miró como si hubiera dicho una blasfemia.
¿Quién te crees que eres? El mejor jugador de este equipo, el entrenador lo sacó del equipo una semana, dos semanas, tres y el equipo empezó a perder. Una derrota, dos, tres. Los padres de los otros niños empezaron a quejarse. ¿Por qué no juega el negro? El entrenador tuvo que ceder. Ru volvió como mediocampista y el equipo volvió a ganar.
Esa fue la primera batalla de Rud Gulit contra un sistema que quería ponerlo en una caja y ganó. A los 16 años Ru debutó en primera división con el Harlem, un club de segunda categoría, pero era profesional. Primer partido, Harlem contra Utrecht. 1978. Ru entra en el minuto 60 con 16 años. Dreadlock shora hasta los hombros.
El primer jugador holandés con ese peinado. Los hinchas de Lutrecht empiezan a hacer sonidos de mono. Uh, uh, uh, uh, uh, uh, uh, uh. Rud los ignora, recibe el balón, regatea a dos defensores, tiro al ángulo, gol. Y cuando lo celebra, mira directamente a la tribuna de Lutrest y sonríe como diciendo, “Sigan haciendo ruido, yo seguiré metiendo goles.
” Y esa actitud, esa arrogancia, esa rebeldía lo iba a llevar a la cima del fútbol mundial, pero también lo iba a destruir. Tres temporadas en el Harlem, 73 partidos, 32 goles desde la posición de mediocampista y los clubes grandes empezaron a llamar Ajax of Feyenord, PSB, pero Rud eligió el Feyenord en 1980 con 18 años.
La razón, el Feyenord le prometió que sería titular inmediato y que lo dejarían jugar como él quisiera. Y en el Feyen Nord, Ruth Gullit se convirtió en estrella, pero también en enemigo público, porque lo que hizo en Rotterdam casi causa una guerra racial. La gloria Feyenord y el racismo brutal. ¿Recuerdas el video que te mencioné? El de los plátanos.
Ahora vas a ver qué pasó realmente. Marzo de 1983, Feyenor contra Ajax, el clásico holandés. Estadio Olímpico de Ámsterdam. 50,000 personas, 45000 del Ajax, 5000 del Feyen Nord. Ru Gulit, 20 años, capitán del Feyen Nord. Minuto 15. Ru recibe el balón en el medio campo. Los hinchas del Ajax empiezan. negro de [ __ ] Vuelve a Surinam, mono y entonces empiezan a tirarle plátanos.
No uno, no dos, docenas lloviendo desde la tribuna. Los árbitros no hacen nada. Los jugadores del Ajax se ríen. El entrenador del Feyenor le grita a Rud que ignore, pero Rud no ignora. Camina hacia uno de los plátanos, lo recoge, le da una mordida. se lo come y le hace un gesto de gracias a la tribuna. El estadio explota.
Algunos hinchas del Ajax se ríen, otros se enfurecen más. Empiezan a tirar botellas. El partido se detiene 5 minutos. La policía tiene que intervenir y al día siguiente los periódicos holandeses no hablan del racismo, hablan de Ru. Gulit provoca a los hinchas. Gulit busca atención. Gulit es el problema. Conferencia de prensa después del partido.
Sala llena de periodistas. Todos blancos. Rud sentado en una mesa solo. Un periodista pregunta, “¿Por qué provocaste a los hinchas?” Rud mira fijamente. 10 segundos de silencio. Yo provoqué. Ellos me tiraron plátanos. Me llamaron mono y yo soy el que provoca. Pero te comiste el plátano. Eso fue una provocación. Tenía hambre.
Algunos periodistas se ríen incómodos. Otros escriben furiosamente. Al día siguiente los titulares Guliti se burla del racismo. Gulit no se toma en serio el problema. Y ese día Rud aprendió algo que lo perseguiría toda su vida. Cuando eres negro y te defiendes, eres el problema. Pero Rud no iba a cambiar y siguió brillando. Temporada 82 a 83.
Feyeno Nord, campeón de la Copa de Holanda, Ru Máximo, goleador del equipo con 19 goles y el PS Hoven lo quería. El equipo más rico de Holanda, patrocinado por Philips, la empresa de electrónica, le ofrecieron triplicar su salario, casa, auto, todo lo que quisiera y Rud aceptó. En 1985 con 23 años, PSV Avenu poco era diferente, más profesional, más ambicioso, con jugadores de clase mundial, pero Ru llegó con una condición, ser capitán.
Los directivos dijeron que no eres nuevo, tienes que ganártelo. Rud amenazó con irse. O soy capitán o me voy. Se dieron y Rud se convirtió en el primer capitán negro en la historia del PSB. Temporada 85 a 86. Pose úpido campeón de Holanda. Rud, figura del torneo. Temporada 86 a 87. P Seupito, campeón de nuevo.
Rut, mejor jugador de Holanda. Y entonces llegó la llamada que cambió todo. AC Milan, el club más grande de Italia, propiedad de Silvio Berlusconi, el hombre más rico de Italia. Le ofrecieron a Rud 6 millones de dólares anuales, una fortuna, el jugador mejor pagado del mundo, y una transferencia de 18 millones de dólares al PSB.
Récord mundial. Ruth aceptó, pero antes tenía algo que hacer con Holanda, ganar la Eurocopa. Eurocopa 1988, la consagración. Junio de 1988, Alemania occidental, Eurocopa. Holanda llegaba como uno de los favoritos. Ru Gulit, Marco Van Basten, Frank Rikard, Ronald Kuman. La mejor generación holandesa desde la época de Ch, Rinus Michels, el inventor del fútbol total, era el entrenador y eligió a Rud como capitán.
Primer partido, Holanda 1, Unión Soviética 0. Rud anotó el gol de cabeza después de elevarse 3 met. Segundo partido, Holanda 0, Inglaterra 0. Empate decepcionante. Tercer partido, Holanda 1, Irlanda 0. Clasificaron a semifinales. Semifinal Holanda contra Alemania. El clásico, el partido más importante para cualquier holandés. 20 de junio de 1988.

Estadio Volkspark Stadion, Hamburgo. 60,000 alemanes, 5,000 holandeses. Tensión absoluta. Los alemanes ganaban 1 a0. Minuto 74. Holanda estaba eliminada y entonces Rud hizo lo que los capitanes hacen. Balón largo desde la defensa holandesa. Ruth salta. Dos defensores alemanes intentan marcarlo. Es más alto, más fuerte.
Cabezazo, perfecto. Esquina derecha, gol. Holanda 1, Alemania 1 y 3 minutos después Marco Van Basten anota el 2 a 1. Holanda gana, Alemania eliminada, el estadio en silencio, los holandeses eufóricos y Ru corriendo hacia la tribuna holandesa con los brazos abiertos, con los dreadlocks volando, con una sonrisa que decía, “Este es mi momento.
Final Holanda contra Unión Soviética. 25 de junio, Estadio Olímpico de Munich. Holanda ganó 2 a0. Van Basten anotó los dos. Uno de ellos el gol de bolea más espectacular en la historia de las Eurocopas. Ru Gulit levantó el trofeo, el primer capitán negro en ganar un campeonato europeo. Y en Holanda, millones de personas celebraron. Blancos y negros juntos.
Por un momento el racismo se olvidó. Por un momento, porque lo que vino después demostró que ganar no cambia el color de tu piel y que Holanda nunca iba a aceptar completamente a un capitán negro. Hace Milán, el rey de Europa. Julio de 1987, Rud llega a Milán. 18 millones de dólares, el jugador más caro del mundo.
AC Milan no ganaba nada importante desde 1969, casi 20 años de sequía. Berlusconi había comprado el club en 1986 y prometió hacerlo el mejor de Europa. Fichó a Rud, luego a Marco Van Basten, luego a Frank Rard, los tres holandeses de la Eurocopa, y contrató a Rigo Sachi como entrenador, un desconocido, un hombre que nunca había jugado al fútbol profesional.
Los jugadores italianos no lo respetaban. ¿Qué nos va a enseñar este que nunca jugó? Pero Sachi tenía ideas revolucionarias. Presión alta, línea de cuatro, todos corriendo como locos. Y Rud lo entendió inmediatamente porque era fútbol total, como Michels lo había enseñado en Holanda, temporada 87 a 88. Milan, campeón de Italia.
Después de 9 años y en 1980 8, Rut Gulit ganó el Balón de Oro, el mejor jugador del mundo, el segundo jugador negro en ganarlo después de Eusebio en 1965. Y en diciembre de 1988, Ru dijo algo en la ceremonia que nadie esperaba. Este premio no es solo para mí, es para todos los niños negros en Europa que sueñan con jugar al fútbol para que sepan que sí se puede.
Los periodistas europeos no sabían cómo reaccionar. Algunos aplaudieron, otros miraron incómodos porque Rud había roto una regla no escrita. Los futbolistas no hablan de racismo y esa declaración le iba a costar muy caro. Temporada 88 a 89. Milan, campeón de Europa. Copa de Campeones. Derrotaron al Esteagua Bucarest 4 a0 en la final.
Ru anotó dos goles y levantó el trofeo como capitán. Temporada 89 a 90. Milan campeón de Europa otra vez. Derrotaron al Benfica 1 a0. Dos copas de Europa consecutivas, algo que no se veía desde el Real Madrid de los años 50. Y Rut Gulit era el símbolo, el líder, el mejor, pero había un problema, un problema enorme.
Arriigochi lo odiaba. Esta es la primera revelación que te prometí, la pelea brutal con Arrigo Sachi. Marzo de 1990. Milan acababa de perder contra el Nápoles de Maradona. 2 a0. Una humillación. Vestuario del Milan. Saniro. Silencio sepulcral. Sachi entra furioso. Empieza a gritar, a insultar, a culpar a los jugadores y entonces mira a Rud.
Tú, tú eres el problema. Te crees más importante que el equipo. Rud lo mira fijamente. Yo soy el capitán. Yo gané las dos copas de Europa. ¿Qué ganaste tú antes de llegar acá? Sachi se acerca pecho con pecho. Yo soy el entrenador. Tú eres un empleado. Yo soy Ru Gullit. Tú eres un don. Nadie que tuvo suerte.
Sachi le tira un empujón. Rud responde. Franco Baresi y Paolo Maldini tienen que separarlos. Sachi grita, “Estás acabado. Te voy a sacar de este equipo.” Rud responde, “O tú te vas o yo me voy, pero los dos no nos quedamos.” Y sale del vestuario azotando la puerta. Al día siguiente, Ru va a las oficinas del Milan, pide hablar con Berlusconi, le dice, “O Sachi se va o yo pido transferencia.
” Berlusconi elige a Sachi porque Sachi es italiano, porque Sachi es blanco, porque Sachi no le cuestiona. Y Rud por primera vez en su vida entiende algo. No importa cuánto ganes. Si eres negro siempre serás reemplazable. Pero Rud no se iba a ir así no más. Iba a quedarse y su último año en el Milan iba a ser el más explosivo de todos.
La caída, la guerra civil. En el Milan, temporada 9091. Rut Gulit contra Rigo Sachi. Sachi lo ponía en el banco. Ru se negaba a entrar. Sachi lo multaba. Ruth no pagaba. El vestuario del Milan se dividió. Algunos jugadores apoyaban a Rud, los holandeses Van Basten, Ricard y algunos italianos Baresi, Costacurta.
Otros apoyaban a Sachi, los jugadores más jóvenes, los que tenían miedo de perder su lugar. Y entonces, en diciembre de 90, pasó algo que cambió todo. Ru se lesionó, rodilla derecha, ligamentos, cirugía. Seis meses fuera, Isachi aprovechó. Gulit está acabado, ya no es el mismo, hay que venderlo.
Berlusconi escuchó y en junio de 1991, Sachi renunció al Milan. Se fue a entrenar a la selección italiana, pero el daño estaba hecho. Rud volvió de la lesión, pero no era el mismo. Más lento, menos explosivo, más vulnerable. Temporada 91 a 92. Milan campeón de Italia sin ser campeón de Europa. Perdieron en la final contra el Barcelona de CF 4 a0, una humillación y Ru jugó esa final lesionado a media máquina porque Fabio Capelo, el nuevo entrenador, lo presionó para jugar.
Si no juegas te vendo le dijo Capelo. Rud jugó y fue un desastre. Los periódicos italianos lo destrozaron. Gulit está acabado. Gulit es un fraude. Gulit se robó el dinero del Milan y en junio de 1993 el Milan lo vendió a la Sampdoria por 3 millones de dólares. De 18 millones a 3 millones en 6 años. Una caída brutal.
Pero lo peor no fue la caída deportiva, lo peor fue lo que estaba pasando con la selección holandesa. La destrucción de Holanda. Eurocopa 1992. Esta es la segunda revelación que te prometí. ¿Por qué Holanda nunca volvió a ganar nada? ¿Recuerdas la reunión del hotel que te mencioné? Rud, Van Basten, Richard y Michels.
Ahora vas a saber qué pasó. Junio de 1992, Holanda se prepara para la Eurocopa en Suecia. Llegaban como campeones defensores, favoritos absolutos. Pero había un problema. Ruth Gulit y Marco Van Basten se odiaban. En el Milan jugaban juntos, ganaban juntos, pero no se hablaban fuera de la cancha. La razón, ego.
Los dos querían ser la estrella. Los dos querían el crédito y en la selección los dos querían ser capitán. Rinus Mitchells, entrenador de Holanda, llamó a una reunión privada. Hotel Juister Dwin. Cuatro personas, Mitchells, Rud, Marco y Richard. El tema, ¿quién sería el capitán? Michels propuso que Ru siguiera como capitán.
Había levantado la Eurocopa del 88. Era el líder natural. Van Basten explotó. ¿Por qué él? Yo metí más goles, yo gané más títulos con el Milan. Rud respondió, “Porque yo soy mejor líder que tú. Tú solo piensas en ti. Eres un egoísta. Mira quién habla.” Separaron. Ricard lo separó. Mitchells gritó. “Siéntense.” Pero el daño estaba hecho. La grieta era irreparable.
Michels tomó una decisión. Ru sería capitán. Van Basten tendría que aceptarlo. Van Basten aceptó, pero no perdonó. Eurocopa 1992, primer partido. Holanda 1, Escocia 0. Victoria ajustada. Segundo partido, Holanda 0, Alemania 3, humillación. Tercer partido, Holanda 2. Holanda clasificó de milagro a semifinales.
Semifinal Holanda contra Dinamarca. 26 de junio, Estadio Ulevi Gotemburgo. Dinamarca, el equipo sorpresa del torneo, ganaba 2 a 1. Minuto 85. Holanda necesitaba un gol. Michels miró al banco. Rud, entra. Ruth se levantó. Van Basten, que estaba jugando, lo miró con desprecio. Ya es tarde. Rud entró. 5 minutos de juego. No alcanzó.
Dinamarca ganó. Holanda eliminada. Y después del partido en el vestuario, Van Basten dijo algo que todos escucharon. Si hubiera sido capitán, yo habríamos ganado. Ru se levantó, se acercó a Van Basten, cara a cara. Ganamos la Eurocopa conmigo de capitán. La perdimos con voz de estrella. Van Basten lo empujó.

Rud empujó de vuelta. Richcard se interpuso y Mitchells, de 63 años gritó, “Se acabó. Ustedes dos destruyeron a esta selección. Esa fue la última vez que Ruth Gulit y Marco Van Basten jugaron juntos en la selección y Holanda nunca volvió a ganar un torneo importante. Sampdoria y el fin de la carrera. 1993, Ru llega a la Sampdoria.
Genénova, Italia, un equipo que acababa de ganar la Copa de Italia con jugadores como Roberto Mancini y Gianluca Viali, pero Rud llegó con 31 años. Lesionado, lento, ya no era el mismo. Jugó una temporada, 22 partidos, tres goles, pésimo rendimiento. Y en 1994, cuando terminó su contrato, ningún equipo grande lo quiso.
Chelsea, un equipo de mitad de tabla en Inglaterra, le ofreció un contrato. Como jugador entrenador, Rud aceptó, no porque le gustara, porque no tenía otra opción. Llegó a Londres en julio de 1995. Con 33 años jugó dos temporadas más, 53 partidos, cinco goles. Y en 1997, a los 35 años se retiró como jugador, pero su carrera como entrenador apenas comenzaba y lo que pasó en el Chelsea fue más importante que todo lo que había hecho como jugador.
Chelsea, el entrenador rebelde. Esta es la tercera revelación que te prometí, la campaña para destruirlo en Inglaterra. 1996. Ru Gullit, jugador entrenador del Chelsea, hizo algo que ningún entrenador había hecho en Inglaterra. Trajo cultura al vestuario. Puso música regue antes de los partidos. Bob Marley, Peter Tos contrató jugadores extranjeros.
Gianfranco Sola de Italia, Roberto Di Mateo de Italia, Frank Lev de Francia. Implementó un estilo de juego diferente, ofensivo, técnico, bonito. El Chelsea empezó a ganar y la afición lo adoraba, pero la prensa británica lo odiaba. Deson escribió, “¿Qué es esa música de negros que pone Galit?” Daily Mail escribió, “Gullit está destruyendo la identidad inglesa del Chelsea.
The Daily Telegraph escribió, demasiados extranjeros, muy pocos ingleses. Era racismo, disfrazado de nacionalismo, disfrazado de tradición. Pero Ru no se dejó. Siguió haciendo las cosas a su manera. Y en mayo de 1997, Chelsea ganó la FA Cup, el primer título importante en 26 años. Ruth Gulit se convirtió en el primer entrenador negro en ganar un trofeo importante en Inglaterra y la afición del Chelsea lo cargó en hombros.
Lo llamaron Rey de Londres, pero Ken Bates, dueño del Chelsea, no estaba contento. ¿Recuerdas la grabación que te mencioné? La junta de directiva. Ahora vas a escuchar lo que dijeron. Agosto de 1997, oficinas del Chelsea. Ken Bates reunido con tres ejecutivos del club. Un empleado dejó una grabadora encendida por accidente o a propósito.
Baites, Golit se cree dueño del club. Contrata a quien quiere, hace lo que quiere. Ejecutivo uno, pero está ganando. Batites. No me importa. Este negro cree que puede hacer lo que quiera. Vamos a enseñarle quién manda aquí. Ejecutivo 2. ¿Qué propones, Bates? Primero, le cortamos el presupuesto. Segundo, filtramos historias a la prensa.
Tercero, si no se calma, lo echamos. Esa grabación se filtró en 2015, 18 años después, y confirmó lo que Ru siempre había sospechado. Querían destruirlo desde el principio. Temporada 97 a 98. Chelsea empezó bien, primeros lugares de la liga, pero en enero de 1998, Rud tuvo una pelea con Baites por dinero. Ruth ganaba 200.000 libras al año, menos que varios jugadores del equipo, menos que entrenadores de equipos más chicos.
Ru pidió aumento. Bates le ofreció 50,000 libras más. Es un insulto”, dijo Rud. “Es lo que hay”, respondió Bates. Entonces me voy. Y en febrero de 1998, Ken Bates despidió a Ru Gullit, el entrenador que había ganado la Fake Cup, el entrenador que había revolucionado al Chelsea. Despedido. La afición protestó.
10,000 hinchas marcharon a Stanford Bridge. Gulit se queda, Bates se va, pero no sirvió de nada. Rud estaba fuera y lo que vino después fue el silencio, el olvido, el racismo que ya no gritaba, el racismo que simplemente no llamaba, el Desenlace Newcastle. El fracaso. Agosto de 1998. Rud fue contratado por el Newcastle United, un club grande del norte de Inglaterra con historia, con afición apasionada, pero con un equipo en crisis, sin dinero, sin fichajes, sin dirección.
Rut intentó implementar su estilo fútbol ofensivo, posesión, ataque. Pero los jugadores ingleses del Newcastle no lo respetaban, no seguían sus indicaciones, se burlaban de su acento. Alan Sheirer, el capitán y delantero estrella, nunca aceptó a Ru como entrenador. No voy a recibir órdenes de alguien que nunca jugó en Inglaterra, dijo Sheer en privado.
Los resultados fueron malos, derrotas, empates, descenso a la mitad de la tabla y la prensa británica lo destruyó otra vez. Gulit no entiende el fútbol inglés. Gulit es demasiado extranjero para este país. Gullit debería volver a Holanda. En agosto de 1999, después de ocho partidos sin ganar, Newcastle despidió a Ru Gullit. 11 meses en el cargo, 11 meses de humillación.
Y Rud entendió algo. Inglaterra nunca iba a aceptar a un entrenador negro. No importaba cuánto supiera, no importaba cuánto hubiera ganado. El ostracismo. Esta es la cuarta y última revelación que te prometí porque nunca volvió a dirigir un equipo grande. 2000. Ruth Gulit tiene 38 años, uno de los mejores futbolistas de la historia, ganador de dos copas de Europa, Balón de Oro, campeón de la Eurocopa y ningún equipo grande lo quiere como entrenador.
Arsenal, Liverpool, Manchester United, Real Madrid, Barcelona, Bayern Munich. Todos contrataron entrenadores con menos experiencia que Rud, con menos logros, con menos conocimiento, pero ninguno contrató a Rud. En 2004, Rud dio una entrevista a The Guardian, una entrevista que pocos recuerdan. Le preguntaron, “¿Por qué crees que no consigues trabajo como entrenador?” Rud respondió, “Sé por qué.
” Todos saben por qué, pero nadie lo va a decir. El racismo no lo voy a decir yo, pero ustedes saben la respuesta. El documento del Real Madrid que te mencioné. Ahora vas a saber qué decía. 2003. Real Madrid busca entrenador después de despedir a Vicente del Bosque. Jorge Bdano, director deportivo, preparó una lista de candidatos.
Ruth Gulit estaba en esa lista. Currículum Balón de Oro. Dos copas de Europa como jugador, campeón de la Eurocopa, entrenador ganador de la FA Cup, más calificado que varios de los otros candidatos. Pero al lado de su nombre alguien escribió a mano, “No encaja con la imagen del club. Ese alguien era Florentino Pérez, presidente del Real Madrid.
Y ese documento se filtró en 2016, 13 años después. Un periodista español lo publicó y causó escándalo. Pérez negó todo. Es falso. Yo no soy racista, pero el documento era real. La caligrafía era suya y la frase estaba ahí. No encaja con la imagen del club. Traducción: Es negro.
Y ese fue el destino de Ruth Gulit, el mejor jugador negro de su generación, bloqueado del mundo de los entrenadores por el color de su piel. Feyen Nord, el último intento. 2007. Rud, de 45 años, recibió una oferta del Feyenord, su viejo club, entrenador principal, una oportunidad de reivindicarse en Holanda. Aceptó. llegó con ideas, con energía, con ganas de demostrar que todavía podía dirigir.
Pero el Feyenord estaba en crisis financiera, sin dinero para fichajes, con jugadores mediocres, con una directiva corrupta. Ru duró 6 meses, 14 partidos, cuatro victorias, seis empates, cuatro derrotas y en febrero de 2008 el Feyen Nord lo despidió. Resultados insuficientes, dijeron, pero la verdad era otra.
La directiva nunca lo quiso ahí. Lo contrataron por presión de los hinchas y lo echaron a la primera oportunidad. Esa fue la última vez que Ruth Gullit entrenó un equipo profesional, 46 años y su carrera como entrenador estaba acabada. La vida después del fútbol. 2008 a 2026, 18 años. Ruth Gullit se convirtió en comentarista de fútbol para BBC, para Sky Sports, para cadenas holandesas.
Buen trabajo, bien pagado, respetado, pero no era lo que él quería. Él quería entrenar, él quería estar en el campo, él quería competir, pero las puertas estaban cerradas y nunca se volvieron a abrir. En 2015, cuando salió la grabación de Ken Baites del Chelsea, Ru dio una conferencia de prensa. Ahora entienden por qué mi carrera como entrenador terminó.
No fue por falta de talento, fue por esto. Le preguntaron si sentía amargura. No siento tristeza por todos los jóvenes entrenadores negros que nunca tendrán una oportunidad porque el sistema no ha cambiado. Y tenía razón. En 2026, de los 92 clubes en las cuatro divisiones de Inglaterra, solo tres tienen entrenadores negros.
En España cero, en Italia uno, en Alemania cero. El fútbol europeo sigue siendo un club de blancos y Rut Gulit fue la prueba. Hoy, enero de 2026, Ruth Gulit tiene 63 años. Vive en Ámsterdam con su familia. Trabaja como comentarista. Da conferencias sobre racismo en el deporte. Su legado como jugador es intocable.
Dos copas de Europa, Balón de Oro, Eurocopa del 88, uno de los mejores mediocampistas de todos los tiempos, pero su legado como entrenador es una mancha, un que hubiera sido, porque Ru Gulit pudo haber sido uno de los grandes. Pudo haber entrenado al Real Madrid, al Barcelona, al Manchester United, pero nunca tuvo la oportunidad. No porque no fuera bueno, porque era negro.
Rut Gulit demostró que ser el mejor no es suficiente, que ganar títulos no cambia el color de tu piel, que Europa nunca iba a aceptar completamente a un líder negro. ¿Fue culpa suya? No fue culpa de su rebeldía. Tampoco fue culpa de un sistema, un sistema racista, un sistema que todavía existe. Pero Ru no se rindió. No se cayó, no pidió perdón por ser quien era y eso lo convierte en algo más importante que un futbolista.
Lo convierte en un símbolo. No voy a cambiar quién soy dijo Ru en 1983 después del incidente de los plátanos y nunca cambió. No cambió su peinado cuando le dijeron que se veía profesional. No cambió su música cuando le dijeron que era de negros. No cambió su forma de hablar cuando le dijeron que su acento era demasiado extranjero.
Esa autenticidad lo hizo leyenda, lo hizo ídolo, lo hizo inolvidable. Pero esa misma autenticidad lo destruyó como entrenador, porque el mundo del fútbol quería que fuera como ellos, blanco, sumiso, silencioso. Y Rud prefirió ser el mismo, aunque le costara todo. Ruud Gullit demostró que el talento no vence al racismo, que ser el mejor no te protege, que el sistema siempre gana, pero también demostró que hay cosas más importantes que ganar, como la dignidad, como la autenticidad, como no traicionarse a uno mismo. Si
esta historia te hizo pensar, si ahora ves diferente el racismo en el fútbol, ayúdame a que más personas la conozcan. un like, una suscripción para que historias como esta no se pierdan, para que entendamos que el fútbol todavía tiene mucho que cambiar. La próxima semana, George Best, el genio que pudo ser mejor que Pelé, que jugó en el Manchester United, que ganó el Balón de Oro 22 años, pero que el alcohol, las mujeres y la fama destruyeron antes de los 30.
Una historia de talento, excesos y un final trágico. Nos vemos ahí.
Disclaimer : This content may be created by AI for entertainment purposes. Any resemblance to real persons, events, or places is coincidental.