Venezuela está pasando por uno de los momentos más difíciles, más oscuros, más temerosos, más horribles y pareciera que Dios no nos escucha. Pero oigan lo que dice San Lucas, capítulo 18, versículo 1. Pueblo de Venezuela, hoy la palabra de Dios nos da una salida. Estamos como un callejón sin salida.
Estamos como rodeados en medio de cuatro paredes sin ver una luz. Esa luz no la da Dios en su palabra. Oigan lo que dice San Lucas 18:1 en adelante. También les refirió Jesús una parábola. Si voy a la casa de Petronilo hasta ahora, sé que en ese momento están rezando el rosario. ¿Vamos a hacerlo? ¿Por qué no? No creemos en Jesús.
No creemos en su palabra que nos dice que tenemos que orar siempre y sin desanimarnos. Y ojo, y después de leer la palabra de Dios, agarran la lectura del día y comparten la palabra de Dios en familia. Oye, hermano, si ustedes hicieran eso, entonces verían, señores, al pasar trabajo. Es urgente, pueblo de Venezuela, es urgente.
Es la propuesta que hoy como sacerdote de Dios Altísimo les traigo y si ustedes lo hagan la prueba y verán qué bueno es el Señor. No decía el salmista hoy, haz la prueba y verá qué bueno es el Señor. Hagan la prueba, los reto. A ver, papá, a ver, mamá, papá. Usted que tiene los pantalones en el puesto y usted que manda en la casa, póngal.
Si usted no tiene los pantalones, dígale a su esposa que se amarre los pantalones ella y que ponga a rezar el Santo Rosario. No van a durar mucho tiempo. Y leen la palabra y comparten la palabra con sus hijos. Ustedes verán las bendiciones. La pruebe, verán qué bueno es el Señor. Verán las bendiciones.
Háganlo en familia. Queridos hermanos, no se queden dormidos, no se queden con los brazos cruzados diciendo, “Pobre de nosotros los venezolanos. ¿Quién vendrá en nuestro auxilio? Esto ya nadie nos puede ayudar. Ya estamos desgraciados, sometidos. Allá estamos sometidos al destinados al fracaso y de aquí no nos saca nadie. Ay, pobre de nosotros.
No tenemos al todopoderoso, tenemos al Dios de los dioses, al Señor de los Señores. Solo falta que hablemos con él. Lo que dice el evangelio este que les estoy leyendo. Van a ver cómo Dios dice que sí se puede, pero va, haga algo. ¿Por qué se quedan con los brazos cruzados? No se pongan a maldecir a nadie. La gente piensa que maldiciendo vamos a maldecir a vernos, vamos a maldecir a quién.
No maldigan a nadie, no sean tontos. Con maldecir no se logra nada. Vamos a orar. ¿Ustedes no se dieron cuenta que lo encomendé en la misa? Vamos a orar por ellos para que tengan un rayo de luz, para que en un momento haya la reflexión, para que el Espíritu Santo obre en ellos también. Vamos a hacerlo. ¿Por qué no? ¿Acaso Dios no es poderoso? Pueblo de Venezuela, el Santo Rosario en familia todos los santos días.
Yo voy a tr la pagué y compartan la palabra el evangelio del día. Si no sabe, pues aquí tenemos el pan diario. Usted puede buscarlo y puede decir o si no lo bajan por internet, preses y ahí están la lectura del evangelio. Pueden preguntarle aquí en la casa cural, cualquiera de la casa cural le dice las lecturas del día de cada cada semana.
Seguimos. Repítalo. También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar, diciendo, “Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. ¡Qué juez más malo! No temía a Dios ni respetaba a los hombres. Lo mismo de Venezuela, lo que estamos viendo en Venezuela.
Ahí está el retrato vivo. Había también en aquella ciudad una viuda la cual venía a él diciendo, “Hazme justicia de mi adversario.” Una viuda. Pobre viuda. No tiene quien la defienda. La más indefensa del pueblo era una viuda. No tenía quien le ayudara. Solitaria. ¿Cómo estamos nosotros en Venezuela, no tenemos quien nos ayude. Otros países dije, “Ay, pobre los venezolanos.
” Y hasta ahí llegan, no hacen nada. Otros se ríen y se burlan. Pueden hacer algo, sí pueden hacer algo, pero no hacen nada. No esperemos que lo hagan ellos. Nunca lo van a hacer. Si hubiesen querido hacer algo, ya lo hubiesen hecho. No lo van a hacer. Entonces, vamos a hacerlo nosotros. Aquí está. Somos creyentes. Hagamos lo que dice Dios en su palabra.
Y él no quiso por algún tiempo. ¿Se da cuenta lo que pasó? Lo que pasa en Venezuela. Cuántas veces le hemos pedido y él por un tiempo no quiso. Dios no ha querido todavía. Por un tiempo no quiso. A mí me gusta esa frase, por un tiempo. Y llevamos un tiempo que usted a lo mejor dice, “Pero yo le he pedido mucho a Dios.
” Está bien, llevamos un tiempo que él no ha querido. Pero después de esto dijo dentro de sí, aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, te haré justicia. No importa, pero no se canse de orar. Ya llegará un día que Dios dice, “Ya esta gente venezolana me tiene cansado. Estos venezolanos ya me cansaron.
Para que dejen de fastidiar les voy a conceder y gran sorpresa.” No se acuerda. Tenemos experiencia. Un día que apareció una noticia, murió el presidente, ¿no se acuerda? Fue una noticia maravillosa. ¿No la recuerdan? Dios le pareció bien. Y cuando Dios manda, ¿quién quién se atreve a a meterse? Hm. Entonces, tenemos experiencia.
Llega el momento en que Dios dice, “Voy a concederle lo que los venezolanos piden y le doy un secreto.” Estamos así, el punto, estamos en que lo logramos. ¿Por qué desmayar? Ahorita estamos, pero que ustedes no lo vean, pero la palabra de Dios de estos días, si quieren los reto, agarren las lecturas del oficio de lectura que Dios le pone a los sacerdotes, pero también a los laicos.
se llama oficios de lectura desde el día de las elecciones para acá y verá que el día de las elecciones Dios un y eso no eso está programado de años atrás. Eso no es que se colocó ayer, eso tiene años programado y ha caído como niño al de lo que dice la palabra de Dios en el oficio de lectura. Los salmos que yo he compartido algunos de esos salmos con ustedes aquí.
¿Y por qué lo he compartido? porque los he leído ahí en oficio de lectura. Llega el momento en que dice Dios para que esa gente, los venezolanos me dejen de fastidiar. Ah, cuando vea que todos los venezolanos estamos rezando el Santo Rosario, estamos leyendo la palabra, estamos adorando al santísimo, pidiéndole a Dios, dice Dios, “Ya, ya, ya me di cuenta que están están decididos. Repítalo.
Sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo me agote la paciencia. Y dijo el Señor, Y dijo el Señor, oíd lo que dijo el juez injusto. Está comparando un juez injusto. Ahora, ¿qué será Dios que es justo? Dios no es injusto. Dios es justo. Con más razón nos va a escuchar.
¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos? Mire la pregunta que Jesús le hace a los venezolanos otra vez. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos? Pueblo de Venezuela, mire la pregunta que Jesús te hace hoy otra vez. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos? Dios es el juez. Para nosotros los cristianos solamente hay un juez que no se vende, que es recto, que hace justicia.
En la tierra no, pero Dios es el juez. Otra vez. Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos. Él es el juez. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos? No somos sus hijos que claman a él. Escuchen, escuchen otra vez. Que claman a él. Escuchen, por favor, venezolanos otra vez que claman a él. ¿Qué es lo que está fallando? Esto, esto es lo que Dios no está fallando.
Lo que está fallando es el Santo Rosario en la familia. Lo que está fallando es la adoración al santísimo. Ustedes no quieren venir a visitar el santísimo. Lo que está fallando es la lectura de la palabra. Lo que está fallando es la oración del pueblo venezolano. He dicho. Caso cerrado. No se hable más. Dios no falla. no falla. Lo que está fallando es la oración.
En vez de orar, comienzan a maldecir, a lamentarse. Con maldecir y lamentarse no se logra nada. Agarrarse en plomo tampoco. Así no se logra nada. Se logra con la oración. Otra vez que claman a él. día y noche, un poquito más atrás. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos que claman a él día y noche? Venezuela, Dios está dispuesto a ayudarnos si clamamos a él día y noche. Miren la certeza.
Ahí viene la certeza. Palabras que confirman esto. Dale. Se tardará en responderles. Se tratará en responderles. Escuchen. Ahí viene la certeza. Dale, os digo os digo que pronto, pueblo de Venezuela, óiganos la luz de la fe. Oiga el pueblo de Venezuela a la luz de la fe. Os digo que pronto, yo lo creo, soy cristiano, soy creyente, confío en Dios y ustedes verán que si lo hacemos, Dios no miente.
Haz la prueba, desde el salmista, y verá qué bueno es el Señor. Otra vez os digo que pronto les hará justicia. Pueblo de Venezuela, Dios promete en su palabra hoy. Os digo que pronto les hará justicia. ¿Qué es lo que no entienden? ¿Qué es lo que no entienden? Que los hombres no hagan justicia. A mí qué me importa.
Yo creo en la palabra. Dios dice, “Os digo que pronto les hará justicia.” Dios se compromete con el pueblo de Venezuela y ora con constancia, perseverancia día y noche, que pronto le hará justicia. El cómo no sabemos, el cuándo no sabemos. Lo que sí le aseguro que Dios cumple su palabra. Por eso les estoy invitando a orar.
Por eso les estoy invitando a orar con constancia, con perseverancia, sin desanimarse. Porque mire, Jesús dijo que Dios sí estaba dispuesto a hacer justicia pronto, más temprano que tarde. Pero dice que hay un problema. Vean el problema. Véanlo. Vean el problema. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, hallará fe en la tierra.
¿Cuál es el problema? ¿Cuál es el problema? Repítalo. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hayará fe en la tierra? ¿Cuál es el problema? Ayer o esta mañana hablaba con un amigo mío, decía, “Ya perdí la fe.” Muy católico. La pasa en misa. No sé quién será. O sea, no, sí sé quién es, pero no digo quién es para que no pase la pena.
Pero y decía, “Yo ya perdí la fe.” ¿Y qué dice Jesús? Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hayará fe en la tierra? Ese ya le picó el mosquito pata blanca. Le robó la fe. No digo quién es para que no pase la pena, ni lo miro. Bueno, pero miren, oye, hermano, no debemos perder la fe. Dice Jesús, ¿cuál es el problema? El problema es que el pueblo de Venezuela pierda la fe.
Ese sí es el problema. El problema no es que Dios no haga justicia, hará justicia y pronto. El problema es que el pueblo de Venezuela ha perdido la fe y no quiere orar, no quiere rezar el Santo Rosario, no quiere ir a misa, no quiere adorar al santísimo, no quiere nada con Dios. Ah, ese sí es un problema. Ahí sí está el problema.
Cuando venga el Hijo del Hombre, encontrará fe sobre la tierra. Queridos hermanos, como tenemos fe, vamos a demostrarle a Dios que tenemos fe, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen a tener vida eterna el reino de los cielos. No conforme con darnos esta vida, nos ofrece la otra vida. Pero para que nosotros tengamos vida aquí en la tierra, él nos alimenta corporalmente y para que nosotros tengamos vida eterna, él nos alimenta espiritualmente.
No solamente es el gran regalo del amor de Dios, la Eucaristía, el pan vivo bajado del cielo para que coma de ese pan, viva eternamente. No es solamente eso, sino que además Dios se ha tomado la molestia, llamémoslo así, para decirlo abiertamente, claramente, sin tapujos, sin adornos. Decir claramente que el que coma de ese pan vivirá para siempre.
Y dice, “Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del aguardar.” O sea, es lo maximito. Es lo maximito. Tanto amó Dios al mundo que envió a su hijo y ese su hijo ha querido quedarse en medio de nosotros en la Eucaristía. para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Ahí está el centro.
Por eso dice la Iglesia que la Eucaristía es centro y culmen de la vida cristiana. Pero el lo sabe y el sabe que el propósito de Dios es darnos no solamente esta vida, sino la vida eterna y que tengamos vida eterna y nos salvemos. Y dice el “No puedo soportar esto. El pan vivo bajado del cielo para que la gente lo coma y ya no muera, yo no lo permito.
” Y es cuando el se toma la bella iniciativa, entre comillas, de mandar a los evangélicos por el mundo a decir, “No vayan a misa, no coman de ese pan. Eso es invento de los cura. Eso es invento del papa.” No, vente conmigo y le damos galleta con Coca-Cola. Qué bárbaro. Dios mío santo. Es que no lo ven. Hoy yo reto a los hermanos separados que me siguen, porque siempre me siguen los hermanos separados no me quieren, pero me siguen porque algo les llama la atención.
Algo les llama la atención. Y por eso le predico con la Reina Valera. No le voy a predicar con la Biblia católica, no señor, con la Biblia Reina Valero para decirle deja que mate. Porque ahí en los hermanos separados hay gente que ama la verdad, hay gente que está engañada y nadie les ha explicado.
Entonces, yo me tomo la molestia de explicarle a ellos y a ustedes con la palabra de Dios. Me pueden insultar, maldecir, me pueden mandar para el infierno. Lo único que no pueden es refutarme. Eso sí no pueden hacer. Y no me lo pueden refutar porque les doy capítulo y versículos de la misma Biblia de ellos. Reina Valera. Hoy ustedes van a ver el centro.
El centro del evangelio de hoy es el centro de la Iglesia Católica, centro y culmen de la vida cristiana, la Eucaristía. El evangelio que leímos hoy es el Evangelio de San Juan, capítulo 6, versículo 41 al 51. Pero ojo, en el versículo 48 al 51 está el centro del querer de Dios. Y por ahí vamos a comenzar y después regresamos al 41.
Pero vamos a comenzar por el 48 al 51. La máxima revelación. donde Dios habla, claro, no queda confusión. Solamente lo único que nos pide es creer. Creer. Si quiere lee el 47 para que se dé cuenta que lo que Dios pide es creer. Comencemos el 47. De cierto, de cierto os digo, el que cree en mí tiene vida eterna.
Lo primero que pide Jesús antes de darnos a nosotros el la gran revelación, la buena noticia, es creer. Véanlo. Le voy a poner la lupa, le voy a encender la luz y le voy a hacer zoom para que ustedes vean que la Eucaristía no se puede recibir si no es con fe. El que no tenga fe se perdió este gran tesoro, este gran regalo, el pan vivo bajado del cielo.
Porque Jesucristo, antes de decirnos con claridad lo que es la Eucaristía, dice, “En verdad, en verdad les digo, el que cree tiene vida eterna.” ¿Cuál es el problema de los protestantes? que lo sepa el mundo entero que no creen. A las prueba me remito. Ustedes que piensan que los protestantes creen tienen mucha fe, los protestantes no tienen fe.
Los protestantes no creen en la palabra de Dios. Los protestantes son creyones. Le cree lo que el fulano pastor diga. Eso sí. lo que diga el fulano pastor, ellos lo meten en la candela las manos y si tienen que morir por eso, mueren por eso. Pero eso no es ser creyente, eso es ser creyellón. No tienen, los protestantes no tienen fe porque la fe es creer no solamente en Dios, creerle a Dios.
Creerle a Dios. Los protestantes hacen lo mismo que el El cree en Dios, pero no le cree a Dios. No hace lo que Dios manda. Los católicos creemos en Dios y hacemos el esfuerzo de creerle a Dios. Esa es la diferencia entre un protestante y un católico. El protestante cree en Dios. Sí. El católico cree en Dios.
Sí, hasta ahí van a igual. El católico le cree a Dios en su palabra y el protestante no le cree a Dios. El protestante le cree a un hombre y si quiere compruébenlo. Yo no yo no gastao aquí tiempo diciéndole a ustedes pamplinada. Se los muestro con capítulos y versículos. A la prueba me remito. Los protestantes me pueden insultar, maldecir y decir lo que quiera. Eso está permitido.
Boten el veneno que quiera. Pero el protestante que tenga un poquito de sinceridad y ame la verdad, podrán descubrir que ellos no le creen a Dios. Lo primero que dice Jesús, entonces otra vez el 47, de cierto, de cierto os digo, ¿qué significa de cierto dos veces? Que no nos está diciendo mentira, que le está hablando en serio.
Hay que escucharlo y hay que creerlo. De cierto, de cierto os digo, ¿qué es lo que dice Jesús? El que cree en mí tiene vida eterna. Listo. Lo que Jesús pide es otra vez, el que cree en mí tiene vida eterna. Listo. Para poder tener vida eterna, esa que los protestantes dicen, “Vente conmigo y serás salvo.
” Te vas para el cielo con tu ropa y zapatos. Mentiras. Jesús dice que para poder ir al cielo, para tener vida eterna, hay que creer en él. El que cree en mí, no dice el que cree en el pastor, no señor, el que cree en mí tiene vida eterna. El reto hoy que nos hace Dios es comenzar a creerle a él. Y entonces ustedes verán como la Santa Madre Iglesia nos enseña a nosotros a creerle a Jesús para tener vida eterna.
Porque él dijo, “De cierto, de cierto digo, el que cree en mí tiene vida eterna.” Y el trabajo mío es demostrarle a los protestantes que ellos no le creen a Jesús, que los engañaron y con la Biblia Reina Valera, se lo compruebo. Los engañaron. Jesús dice, “El que cree en mí tiene vida eterna.” Que Jesús diga eso antes de decirnos a nosotros que nos va a dejar la Eucaristía, o sea, el pan vivo bajado del cielo, para que quien lo coma tenga vida eterna y que ese pan es su carne para la vida del mundo.
Entonces, en castellano está pidiendo que aquí no se trata de razonamientos, de opiniones, aquí se trata de creer. Este mensaje es para los creyentes, para los hombres y mujeres de fe que quieran creerle a Cristo y por tanto ser verdaderos y auténticos cristianos. Porque es una oferta de vida o de muerte. Si lo acepto es de vida y si no lo acepto es de muerte.
O sea, no es un juego. Los protestantes piensan que es una cosa de juego. No es una cosa de juego. La Iglesia Católica sabe que es una cosa seria. En verdad les digo, el que cree en mí tiene vida. eterna. Ahora, después de que dijo que teníamos que creer en él, ya sabe cuál es el trabajo que tenemos que hacer, creer en él. ¿Cuál es el ejercicio que tenemos que hacer? Creer en él, creerle a él lo que él diga.
Protestantes que me siguen y católicos que me escuchan, están dispuestos a creer lo que Jesús diga, así como él lo diga, sin adornarlo, sin quitarle, sin ponerle, así como él lo diga, así como él dice. Están dispuestos a creerlo. Va, ayúdenme. Yo soy el pan de vida. están dispuestos a creerlo. Ahí está otra vez.
Yo soy el pan de vida. ¿Lo ven? ¿Qué es lo que tenemos que creer? Que Jesús es el pan. ¿Qué es lo que no creen los protestantes? Que Jesús es el pan. ¿Qué es lo que nosotros creemos que Jesús es el pan? Por eso vamos a comulgar. Y en la misa del sacerdote nos dice, “El cuerpo de Cristo”. Usted dice, “Amén.” Porque creemos.
Jesús no pidió que creyéramos. ¿Qué es lo que Jesús dice que creamos? Otra vez. Yo soy el pan de vino. Esto es lo que Jesús quiere que creamos, que él es el pan. Repítalo. Yo soy el pan. Listo. Los católicos decimos, si Jesús dijo que él era el pan, él es el pan, porque nosotros somos creyentes. Creemos en Jesús.
El protestante dice, “No, venga para explicarle. Mire, mi pastor dice que él no es el pan, que es un mero símbolo.” No, ahí no dice nada de símbolo. Ahí dice, “Yo soy el verbo ser o estar. Yo soy el pan. Y como es el verbo ser o estar, puede traducir, yo soy el pan. O también puede traducir, yo estoy en el pan. Es el verbo ser o estar.
Yo soy el pan o yo estoy en el pan. Los católicos decimos, nosotros creemos que Jesús es el pan, está en el pan. Por eso es la diferencia. Ustedes no se dan cuenta que hay una gran diferencia entre el protestante y católico. Los protestantes no creen en que Jesús es el pan. No creen que Jesús está en el pan.
No lo creen. Nosotros sí. Por eso ustedes verán que los jueves hacemos la adoración al santísimo. ¿Y qué adoramos? ¿Ustedes no se dan cuenta que colocamos un pedazo de pan y adoramos ese pedazo de pan? Ah, pero adoramos el pan, no adoramos a aquel que dijo, “Yo soy el pan o yo estoy en el pan.
” ¿Y por qué lo adoramos? Porque creemos en su palabra. Él dijo, “El que cree en mí tiene vida eterna.” Y como él dijo, “Yo soy o estoy en el pan.” Los católicos decimos, “Si él lo dijo, él lo cumple.” y colocamos la y adoramos a Jesús sacramentado. Y por eso el sacerdote dice, “Bendito, alabado y adorado sea nuestro Señor Jesucristo que está vivo y presente en medio de nosotros, de manera especial en el santísimo sacramento del altar.
” Y el pueblo responde, “Sea por siempre bendito, alabado y adorado, porque creemos que ahí está.” El protestante no lo cree. Ahora el protestante dice, “Pero nosotros también celebramos la cena del Señor.” Pregunto, ¿cree lo que Jesús dijo? Yo soy o yo estoy en el pan. cree. Ah, no, eso sí. Unos dicen, “No, eso sí. No creemos, es un mero símbolo.
” Otros ya dicen, “Bueno, sí, nosotros creemos. Nosotros vamos a la cena del Señor y nosotros creemos que ahí es el cuerpo de Cristo.” Pregunto, “¿Y lo adoran? ¿Hacen lo que hacemos los católicos que vamos y lo adoramos?” No, porque no creen. Los protestantes dicen, ustedes católicos adoran las imágenes.
No, nosotros no adoramos las imágenes. No digan mentiras. Ustedes adoran a la Virgen María. Nosotros no adoramos a la Virgen María. Nosotros adoramos a Jesús en un pedazo de paz. Eso sí que es verdad. Eso sí. Digan lo que quieran. Pero los jueves nosotros hacemos la adoración. al santísimo. Creemos que el que está en ese pedazo de pan es Dios.
Nosotros tenemos la imagen de la Virgen María, pero no creemos que la Virgen María es Dios, no la adoramos. No creemos que esa imagen es Dios, no la adoramos. Ah, pero sí creemos que en ese pedazo de pan está Dios. El que está ahí es Dios. Eso sí lo creemos, lo adoramos. Y lo creemos porque él dijo, “Yo soy el pan.
¿Qué hago? ¿Creo o no creo? Porque la decisión tenemos que tomarla. ¿Soy creyente o no soy creyente? ¿Le creo a Cristo o no le creo a Cristo? de la Iglesia Católica dice, “Somos cristianos, le creemos a Cristo.” Repita entonces el 40, 47 y 48. De cierto, de cierto os digo, el que cree en mí tiene vida eterna. ¿Qué tenemos que creer? Dale.
Yo soy el pan de vida. Ah, pero no solamente dice, “Yo soy el pan.” Aquí le pone un ingrediente más, el pan. de vida. Pesen eso. Pésenlo, analícenlo, medítenlo. Yo soy el pan de vida. ¿Sabes qué está diciendo? ¿Quieres vida? Quiere la vida eterna. deben comer ese pan que yo les doy, porque ese soy yo. Ahí estoy yo, yo.
Soy el que te puedo dar vida. Los protestantes no te dan vida. El no te da vida. La galleta con Coca-Cola que comen los protestantes no te dan vida. Yo soy el pan de vida. de vida significa que es el pan que al comerlo tendrá vida. Es una oferta, es un regalo, es una dicha, es una gracia, pero solamente ¿qué pide él? Creer.
El que cree en mí tiene vida. Claro, si él es el pan de vida y yo lo creo, lo como. Porque los protestantes no van a misa y no comen de ese pan porque no creen. Y dice, “Eso invento de locura.” Porque el pastor me dijo que eso era inventos del Papa. Andan diciendo tonterías, pero dejemos las tonterías a un lado y agarremos la Biblia.
Protestantes que me siguen. Si no está en la Biblia, Reina Valera, no me crean. Me pueden decir lo que quieran, pero no me pueden refutar. Católicos, vean que en la Santa Madre Iglesia Católica tenemos la doctrina de Jesucristo vivita, bien cuidada, original como él lo dijo, pura, sin contaminar, sin adulterar.
Yo soy el pan de vida. en castellano quieren tener vida, ven y come de ese pan. Y dice el “Qué oferta más grande le da Dios. Si yo les digo que no coman de ese pan, no me van a hacer caso. Imagínese que el venga con cacho y cola y todo negro horrible y le diga, “Buenas, soy don Satanás, vengo a decirles que no coman de ese pan de vida porque yo quiero que ustedes se mueran, que vayan para el infierno.
” ¿Le harían caso, no? Pero entonces, ¿qué tal que el mande a unos protestantes con la Biblia debajo del brazo? Vengo de parte del Señor porque yo soy pastor evangélico. Aleluya. Gloria al Señor. Y dice las Sagradas Escrituras, el que es de Dios, la palabra de Dios escucha. Si usted no la escucha, porque no es de Dios.
Si usted me rechaza a mí, no me rechaza a mí, rechaza a Jehová que me ha enviado. Gloria al Señor. Aleluya. Y le dice, “No coman de ese pan. Vente para el culto, allí se va al cielo con tuy zapato y ropa directamente. Si usted se entrega a Cristo, ya está salvo. No tiene que confesarse, no tiene que ir a misa, usted va directamente al cielo, dice la gente, “No, mejor oferta que esa, no, mejor yo me voy.
” Y cuántos tontos se han ido de su familia, de su comunidad, se han ido creyendo en la oferta de Satanás. que viene solamente a sacarlo de la fe que Cristo nos dejó. El que cree en mí tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. ¿Habrá un pan mejor que ese? El de los adventistas, el de los pentecostales, el de los retornos de Cristo.
¿Habrá al pan mejor que ese? Esa galleta con Coca-Cola que ellos comen, ¿será mejor que este? Ustedes deciden. Pero ya Jesús habló. Yo soy el pan de vida. El pan que ellos da no pan de vida. El que da a Jesús sí es pan de vida. Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron. El maná era un mero símbolo de la Eucaristía.
Y aquellos comieron y murieron. Pero oigan, la promesa de aquel que no miente. Él es el camino, la verdad y la vida. Y por eso nosotros estamos seguros dentro de la Iglesia Católica de lo que estamos haciendo, porque él no miente. Nuestros padres comieron hermandad en el desierto y murieron. Ahora el que es el camino, la verdad y la vida habla.
¿Qué dice? Este es el pan que desciende del cielo para que el el que de él come no muera. No lo ven ciegos. ¿Creen que es mentira? Agarren la Biblia. ¿Qué les cuesta? Está en San Juan, capítulo 6. Ya estamos leyendo el versículo 48 49. No les cuesta nada solamente abrir la Biblia y comprobar con sus propios ojos a ver si es verdad lo que el cura está diciendo.
Es que ese cura no predica la palabra de Dios. Ese cura lo que hace es cambiar la palabra de Dios. A las pruebas me remito. ¿Estoy cambiando la palabra de Dios o la estoy leyendo crudamente así como está? Y le estoy creyendo a Dios como está, sin adornos, sin quitarle, sin ponerle tal y como está. ¿Quiénes son los que adulteran la palabra de Dios? Los católicos, no.
Los evangélicos no son evangélicos, son evangélicos con hk y z al final evangélicos. ¿Y por qué le pone ese nombre? Porque ellos cambian la palabra, distorsionan la palabra. Entonces, yo les cambio el nombre para que se den cuenta que eso no es correcto. Les duele, ¿verdad? Sí, les duele. Pues a Dios le duele más que cambien su palabra.
No tienen por qué cambiar su palabra. Jesús dice otra vez, este es el pan que desciende del cielo para que el que de él come no muera. No les dice nada. Pregunto, ¿no les dice nada? Pregunto, ¿no les dice nada? Dios mío santo, ¿hasta dónde está la ceguera del mundo? ¿Hasta dónde alcanza la ceguera de los protestantes? Otra vez. Escúchenlo, escúchenlo.
Si creen que es mentira, agarren la Biblia, por favor, aunque sea una vez en la vida antes de morirse. Agarren la Biblia para que vean que la Iglesia Católica no te miente y para que vean que los protestantes están fuera de pote, están pelados, están haciéndole el juego al Son protestantes, protestan. directamente con la palabra de Dios protestan a lo que Jesús dice.
Protestan. Y si protestan, ¿qué nombre le pondremos? Matarirerón. Le pondremos protestante matarirerón. ¿Por qué se llaman protestantes? Porque a pesar de que está claro en la Biblia, ellos protesto. Eso es invento de los curas, eso es invento del Papa, eso no lo dice la Biblia. Que no lo dice la Biblia, tápenme la boca.
¿Cuánto tenemos ahorita en internet? 3341. 3348. De esos 3348, 48 son protestantes o 348 son protestantes. Los reto. Tápenme la boca. Manden, manden un mensaje donde diga que eso es mentira, pero donde lo diga la Biblia. Usted puede decir lo que le vengan ganas. Compruébemelo con la Biblia. No son capaces porque es que la palabra de Dios es clara. Repítalo.
Este es el pan que desciende del cielo para que el que de él come no muera. Habrá una mejor oferta. No dicen que Jesús es el camino, la verdad y la vida. Pues si Jesús es el camino, la verdad, la vida y él dice que este es el pan que ha bajado del cielo para que el que él coma no muera.
Si él es la verdad, yo le creo. Él es el camino, la verdad y la vida. Yo le creo. Digan lo que quieran. Maldíguenme, insúltenme, mándenme para el infierno. Pero yo le creo. Él es el camino, la verdad y la vida. ¿Cómo hago yo para creerle a un pastor protestante, a un mentiroso, si tengo a Jesús, que es el camino de la verdad y la vida? ¿Cómo hago yo para creerle a esos mentirosos? No puedo creerle a esos mentirosos.
Si son mentirosos, porque van directamente en contra de la verdad que es Jesús. Yo soy el camino, la verdad y la vida. Qué qué bravo Jesucristo fue claro. Repítalo de nuevo y analicen esto. Escuche. Este es el pan otra vez. Este otra vez. Este otra vez este. Cuando Jesús dice este está diferenciándolo de los demás.
Otra vez este lo está diferenciando del pan de la panadería. Otra vez. Este lo está diferenciando del pan que dan los protestantes. Galleta con Coca-Cola. Otra vez. Este, este significa no el de Martín Lutero, no el de Carlos Parán, no el de José Mí, no el de los testigos de Jehová, no el de los pentecostales, no el de la luz del mundo, no el retorno de Cristo, eso no.
Este, el que yo les voy a dar, el que yo le dejé dentro de la iglesia, este, este es el pan que desciende del cielo. ¿Por qué descendió del cielo? Porque no es el pan que dejó Carlos Parano José. Es el pan que dejó Jesucristo, que es Dios. Y él ha bajado del cielo. Y si él es Dios y ha bajado del cielo, el pan, este es el pan que ha bajado del cielo.
Esto significa este es el pan de Dios. El pan de Dios para mostrar la diferencia entre los otros panes y los otros cultos en las otras iglesias que no son el pan de Dios. Este es el pan bajado del cielo para que el que de él come no muera. Él nos invita a comerlo para que el que el de él coma. Nos está invitando a comerlo.
Por eso la iglesia te invita a hacer la primera comunión. Por eso la iglesia te dice, “Si misa dominical no hay vida cristiana. Este es el pan que bajo del cielo para que el que de él coma no muera. No muera. Por eso es que la iglesia te dice, “Cásate para que puedas comer de ese pan. No viva en concubinato. Santifica el hogar.
Por eso la iglesia te dice, está viviendo con otra pareja que no es suya. Apártate. Por eso la iglesia te dice, está viviendo hombre con hombre, mujer con mujer. No lo hagan para que puedan recibir el pan vivo bajado del cielo, para que el que de él coma ya no muera. Ahí es donde el entra en acción y dice, “Yo no quiero que tengan vida.
” Y ahí es donde comienza el a sacar sectas protestante para sacar gente. Todas las sectas protestantes tienen una intención, sacar la gente de la Iglesia Católica para que no coman de ese pan y así mueran. Y Jesús entonces está en otra finalidad. Es la lucha entre el bien y el mal, entre Dios y el Dios dice, “Este es el pan que ha bajado del cielo para que el que te coma ya no muera.
” Y viene el y dice, “Venga, yo le doy otro pan mejor que ese. Vente conmigo y serás salvo. Vente al culto, no vayan a misa, no coman de ese pan, porque sabe cuál es el resultado. El que de él coma ya no muera.” O sea, que el imagínense que el sabe que que coma de ese pan, vivirá para siempre. Y por eso el no quiere que la gente venga a misa y comulgue.
Y por eso usted verá que mucha gente va a misa pero no comulgar, porque el está trabajando, no deja de trabajar de una u otra manera. Por eso muchos de ustedes no comulgan, porque el los está agarrando y no quiere que comulguen. Sigue Jesús diciendo, “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo. Si otra vez, otra vez, yo soy el pan vivo.” ¿Qué dice Jesús? lo vuelve a repetir, pero ahorita le agrega un poquito más.
Ahorita dice, lo vuelve a repetir, yo soy. Repítalo, yo soy. ¿Se da cuenta? No es un símbolo, es la realidad. Él es el pan. Nosotros lo creemos. Otra vez. Yo soy el pan. Yo soy el pan. Pero ahora le agrega un poquitico. Mire la palabra que le agrega. Dale. Yo soy el pan vivo. Ve lo que le agregó. El pan vivo. ¿Alguna vez usted ha ido a la panadería a comprar un pan vivo? ¿Dónde? ¿En qué parte del mundo? ¿Cómo hace usted para comer un pan vivo? Eso no existe.
Y si no existe, ¿por qué Jesucristo dice, “Yo soy el pan vivo?” Porque él está diciendo que ese pan es él y él no está muerto, él está vivo. Y que cuando nosotros comemos de ese pan, nos lo estamos comiendo a él que está vivo. Yo sé que algún protestante ya se está rasgando la vestidura por lo que yo estoy diciendo.
Señor, cura. Cuando yo como de ese pan comiendo a Cristo. Eso no lo dice la Biblia. Que no lo dice la Biblia. Réteme, réteme, réteme. Dígame que la Biblia no lo dice. Réteme, así me gusta a mí que me reten. Que la Biblia no dice que si como de ese pan, me estoy comiendo a Cristo, que no lo dice o que usted no lo ha leído.
Léame el 57. El 57 Jesús viene a decir que al comer del pan nos lo estamos comiendo a él y por eso dice, “Yo soy el pan vivo.” Escúchenlo de la Biblia Reina Valera para decirle a los protestantes jaque mate. Véalo. Como me envió el Padre viviente y yo vivo por el Padre. Vean, vamos a ver si al comer el pano lo estamos comiendo a él. Escuche.
Asimismo el que me come otra vez. Así mismo, así mismo el que me come, así mismo así mismo el que me come. Cuando comemos de ese pan, nos lo estamos comiendo a él. Otra vez. Así mismo. Asíismo. El que me come ve que al comer el pan nos comemos a Cristo. Está escrito, “¿Qué hago yo? Le creo a Jesús o no le creo.
O Jesús es mentiroso o Jesús dice la verdad. Si Jesús es el camino, la verdad, entonces yo creo que al comer el pan me lo como a él. Ahora, si Jesús es un mentiroso y él no es el camino, la verdad y la vida, entonces mi respeto para los protestantes, ellos están en lo cierto. Pero yo creo que Jesús es la verdad. Y él dice otra vez, así mismo el que me come otra vez.
El que me come así mismo. O el que me come. El que me come otra vez. El que me come. Otra vez. El que me come. ¿Qué es lo que no entienden? Otra vez. El que me come. ¿Qué es lo que no entienden? Otra vez. El que me come está en el pan, que no está vivo en el pan, que no está vivo en el pan. Otra vez, el que me come, él también vivirá por mí.
Ah, él es el pan vivo. El que me come vivirá por mí. Porque al comerme a mí, comió la vida. Yo soy la vida. Yo soy el camino, la verdad y la vida. El que me come. Entonces nosotros los católicos hacemos una opción. Si Jesús lo dice, yo lo creo. Yo lo como. Entonces volvemos al 51. Yo soy el pan vivo. Por eso dice el que me come.
Pero no hay ningún pan vivo en el mundo. Eso es verdad. Pero la Eucaristía sí es un pan vivo, porque él está vivo en el pan. Al punto que al comer el pan nos lo comemos a él. El que me come vivirá por mí. El 51. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo. Si alguno comiere de este pan, invitación otra vez. Si alguno comiere de este pan, invitación otra vez.
Si alguno comiere de este pan, si alguno comiere de ese pan, se va para el infierno. Vamos a ver. Vivirá para siempre. No se va para el infierno. Vivirá para siempre. Si alguno comiere de ese pan, vivirá para siempre. Por eso dice, “El que me come, yo soy el pan. El que me come vivirá para siempre. El que me come.
Lo recuerdan el 57, ¿no? El que me come, yo soy el pan vivo bajado del cielo. Si alguno comiere de ese pan, vivirá para siempre. ¿Qué es lo que no entienden? No son capaces de ver con claridad la mentira y el error garrafal de los protestantes. No lo pueden ver. ¿Qué quieren? Se les estoy sirviendo en bandeja de oro.
Solamente agarren la Biblia y lo compruébenlo. Si no está la Biblia, no me crean. Ahora comprenden cómo los protestantes se dejan engañar por el y cómo los protestantes trabajan para el y no para Dios, engañando a la gente, mintiéndole a la gente y destruyendo la fe de la gente. Por eso no debemos estar creyendo que ellos son evangélicos, son evangélicos, no creen en el evangelio.
Pero que los protestantes no quieren hablar conmigo. Cuánto tiempo tenemos aquí. ¿Por qué no han querido hablar conmigo? Dígale alguno de sus familiares que venga a hablar conmigo y lo ponemos en la plaza un sonido y hablamos que me digan que eso es mentira. Es público. ¿Por qué no han creído? Porque la mentira dura hasta que llega la verdad.
Pero el mundo entero ha de saberlo. Oye, hermanos, está bien que yo no le mostrara con la Biblia. Está bien. Usted puede decir, “Es mentira del cura.” Y si alguno cree que es mentira, pase para acá, lo lee. Y estamos aguando y usted lo lee. El que quiera pasa para acá y lo lee a ver si es verdad o mentira. O agarre la Biblia y mire, ese es el evangelio de hoy.
Otra vez el 51. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo. Si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre. Vivirá para siempre. Y ahora quer necesitamos saber y ese pan qué es. Vean qué es la Eucaristía. Vean qué es la Eucaristía. El cuerpo de Cristo. Véanlo. La carne de Cristo y que tenemos que comerlo. Véanlo.
¿Quién lo dijo? La iglesia. No. Cristo. Escuche. Y el pan que yo daré. Y el pan que yo daré. El pan, la consagrada que yo daré. Es mi carne, que no está escrito, que es mentira, que es invento de los curas, que es invento de los obispos, que el curatoro está manipulando la Biblia. Tápenme la boca. Ya sé que dicen que yo soy un mentiroso.
Ahora demuéstrenlo. Demuéstrenlo. Esto no me lo perdonarán jamás los protestantes y seré su enemigo toda la vida por decirles la verdad. Pero ya es hora de que el mundo conozca la verdad. Es que el mundo sepa por qué existe la Iglesia Católica y por qué la Iglesia Católica dice que ese pan consagrado, que la Eucaristía es la carne de Cristo.
¿Y por qué el sacerdote le dice a usted el cuerpo de Cristo? Usted tiene que decir amén porque ahí está escrito. Y el pan y el pan que yo daré y el pan que yo daré, la Eucaristía es mi carne. ¿Qué más quiere? ¿Qué es lo que no entienden? Díganme, ¿qué es lo que no entiende? No se trata de entender, se trata de creer.
Y el pan que yo daré es mi carne. Trata de creer. ¿Cree que es la carne de Cristo? Sí, listo. No, listo. No hay otra alternativa. Soy creyente si creo. Soy creyón, si no creo. Voy a creer lo que diga otro hombre. Yo prefiero creerle a Cristo y hoy quiero revelárselo a ustedes. Y ahora, ¿y si lo creo que es su carne y lo como, entonces? Mire en el final.
Miren el final. La cual yo daré por la vida del mundo. ¿Para qué la dio Cristo? Por la vida del mundo. ¿Para qué la dio Cristo? Por la vida del mundo. Ahora comprenden por qué Satanás no quiere que lo comamos. para que no tengamos vida. Pero recuerdan cómo comenzó el evangelio le doy un premio, pues, al que se acuerde cómo comenzó el versículo 41, el evangelio, cuando comenzó a leer la el evangelio, ¿se acuerdan que era el versículo 41? Escúchenlo porque yo sé que no se acuerdan. Escúchenlo.
Murmuraban, murmuraban. ¿Saben lo que es murmurar? No. Protestar, criticar, no estar de acuerdo con algo. Lo que hacen los protestantes ya estaba dibujado en la Biblia. Murmurar, criticar. Protestar contra qué? Contra Cristo. Al no creer que Cristo es el pan vivo bajado del cielo y que lo coma tendrá vida eterna.
Ponga cuidado. Ya está escrito. Por eso no me no me desespero. Ya está escrito en la Biblia que hay quienes van a murmurar, criticar o protestar. De modo que usted y yo tenemos dos opciones. Criticar o creer, protestar o creer, murmurar o creer. Otra vez murmuraban entonces de él los judíos. ¿De quién murmuraban? ¿A quién criticaban? ¿De quién protestaban? Otra vez.
Murmuraban entonces de él. ¿De quién? criticaban, murmuraban, protestaban de Jesús, murmuraban de él. Dios mío santo, vean lo grave, vean lo mal de los protestantes. No critican contra el Papa, no murmuran contra el Papa, no murmuran contra el curatoro, critican, murmuran y protestan. contra él, contra Jesús, porque lo que yo estoy diciendo es palabra de Dios, tan así que lo puedes comprobar.
capítulo 6, versículo 41 al 55 de la Biblia Reina Valera para decirle jaque mate. Solamente tiene que agarrar la Biblia y comprobar si es verdad o mentira. Y compare lo que yo le estoy diciendo con lo que dice el pastor Petro Nilo o Pánfilo, a mí que me importa. Son unos mortales que se lo van a tragar los gusanos igual que a ustedes y a mí.
No son Dios, no son el camino, la verdad y la vida. Ellos no tienen la verdad. La verdad la tiene Cristo. Murmuraban contra él. Pregunto, ¿ustedes católicos están dispuestos a murmurar contra Cristo? Uy, no, padre. Ustedes protestantes que me siguen están dispuestos a murmurar contra Cristo. No. Epa, cuidado, porque miren cómo aquí dice la Biblia, ¿quién murmura contra él? Contra Cristo.
¿Quiénes son? Ahí vienen. ¿Quiénes? ¿Quiénes son los que murmuran contra Cristo? ¿Y por qué murmuraban contra Cristo? Contra él, diciendo, escuchen, escuchen. Murmuraban. Entonces de él los judíos, porque había dicho, ¿por qué murmuraban? ¿Por qué protestaban? Porque Jesús había dicho, presten atención, exactamente por lo que critican, murmuran y protestan los protestantes hoy.
Porque había dicho, ¿qué había dicho Jesús? Yo soy el pan que descendió del cielo. ¿Por qué protestaban? ¿Por qué criticaban? ¿Por qué murmuraban? Porque contra Jesús porque él había dicho dos cosas. Una, “Yo soy el pan.” ¿Por qué protestaban? Porque Jesús había dicho que él era el pan, que al comer el pan no lo estamos comiendo a él, que él estaba en el pan y murmuraba, decía, “¿Cómo se le ocurre? Así va a estar Jesús en el pan.
Eso es imposible. Use la razón. Eso no puede ser. Eso es un mentiroso. Eso es un falso. Así cuando estoy comiendo el pan, me estoy comiendo la carne de Cristo, los brazos, la pierna de Cristo. Está loco, los curas. Mur contra él porque había dicho, “Yo soy el pan.” Listo. Porque no les cabía en la cabeza que Jesús fuera el pan, que al comernos a Jesús, al pan, comemos a Jesús.
No le cabía en la cabeza. Y además, segunda cosa, por lo cual murmuraban, porque él dijo, “Yo soy el pan.” Y segundo, que descendió del cielo. El segundo problema es que no creían que Jesús había bajado del cielo, que era Dios. No creyeron. Y cuando Jesús ve que critican eso, claro, Jesús es Dios, ha bajado del cielo, es Dios.
Entonces, como es Dios, fácil, ahí está la respuesta. Él puede estar en el pan. está en todas partes, pero de manera especial en el pan. Yo soy el pan. ¿Cómo se le ocurre? Porque él es Dios. Él es Dios y puede quedar en el pan. Solamente lo puede hacer él. Sigue. Y decían, “¿No es este Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo pues dice este, del cielo he descendido?” No creen que Jesús es Dios.
La prueba de que no es Dios la tienen ellos. Conocemos su padre, conocemos su madre. ¿Cómo va a decir que es Dios? O sea, el problema de no creerle a Jesús cuando él dice que él es el pan vivo bajado del cielo es por no creer que él es Dios. Por eso los judíos dicen, “¿Cómo va a decir que ha bajado del cielo que él es Dios? conocemos a no es este el carpintero, el hijo de José, no es no conocemos a su padre, no conocemos a su madre, ¿cómo va a decir que ha bajado del cielo? En vez de creer que él es Dios, entonces comienza a
decir, “Él es un simple hombre, es hijo de José y María. Es un hombre como cualquiera, nos está mintiendo, nos está engañando. Porque hasta que usted no crea que Jesús es Dios bajado del cielo, usted no puede creer que él está en la porque ese milagro solamente lo hace Dios. Nosotros los católicos creemos que Jesús está en la Sí.
¿Por qué? Porque creemos que es Dios y por eso los jueves lo adoramos porque creemos que es Dios. ¿Por qué los protestantes no lo adoran en la consagrada? Porque ellos no creen que Jesús es Dios. Y nosotros creemos que es Dios, pero un Dios tan poderoso que es capaz de quedarse en un pedazo de paz. Si la palabra se hizo carne, la palabra que es invisible, la palabra carne, ahora el pan no se va a hacer carne.
Si el agua, el agua Jesús la convirtió en vino, con su palabra, el agua lo convirtió en vino, ahora el vino no lo va a convertir en su sangre. Él es Dios, él puede hacerlo. Ah, pero el problema es que ellos murmuraban porque ellos decían, conocemos a su padre y a su madre, es decir, Jesús es su nombre. Entonces, en vez de ejercitar la fe, ejercitaron la razón.
Es hijo de José, es hijo de María, no ha bajado del cielo. Usaban la razón, pero no usaban la fe. Por eso Jesús ahora viene a decir cuando ve que ellos están criticando, mire lo que dice Jesús. Jesús respondió. Jesús respondió y les dijo, “No murmuréis.” ¿Qué le dijo a Jesús? No murmuréis. Está mal murmurar. Está mal.
¿Por qué murmuran? Cállense la boca. No digan nada. ¿Por qué protestan? Si no quieren creer, respeten. No murmuren. Respeten. Es es lo que deberían hacer los protestantes. Si no quieren creer, ¿quién lo va a obligar? Pero al menos respeten. Los católicos come hostias. que van a comer puro oblea. Respeten, no murmuren. Jesús lo dice, no murmuren.
Está prohibido, no es correcto, no está bien. Otra vez, no murmuréis. No murmuréis, protestante. Lo dice el Señor. Ese que ustedes dicen que es su Señor, Jesucristo. Dice otra vez, Jesús respondió y les dijo, “No murmuréis. Hoy le dice Jesús a los protestantes otra vez, “No murmuréis entre vosotros. No murmuren.” Vean como los protestantes, a pesar de que le estoy leyendo con la Biblia, están murmurando.
Si no, vean los mensajes para que vean. Toro loco, hijos del Bueno, eso dicen, ¿cuántas cosas? Purburan. Pregúntenme si me importa. Pregúntenme a mí que me importa. Yo no le predico para que los protestantes me crean. Yo le predico para que el que quiera ver vea y el que quiera oír oiga. El que quiera creer crea y si no quiere creer seguimos siendo amigos. Fe verán.
Esa es la tarea. A mí me mandaron como sacerdote de Dios Altísimo a esta comunidad para predicarles la palabra de Dios con detenimiento y así como lo estoy haciendo, estoy cumpliendo mi deber. que ustedes crean, que no crean, eso es problema de ustedes. Ninguno puede venir a mí si el Padre que me envió no lo trajere.
Escuchen lo que dice eso. No murmuren entre ustedes. Otra vez, ninguno puede venir a mí. Él está en el pan. Él es el pan, pero ninguno puede ir al pan, a Jesús en el pan. Miren otra vez. Ninguno puede venir a mí. Jesús está en el pan, pero ninguno puede ir a él en el pan. Si el Padre que me envió no lo trajere.
Si el padre que lo envió desde el cielo para que se quedara en el pan, tanto amó Dios al mundo que envió a su hijo para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Entonces, nadie puede ir a la Eucaristía a comer el cuerpo de Cristo, beber su sangre para tener vida eterna si el Padre no lo atrae.
Esto significa entonces que nosotros tenemos que dejarnos guiar por Dios, dejarnos guiar por la fe para poder llegar a Cristo, viva, pan bajado del cielo, pan vivo bajado del cielo. Y si no nos dejamos guiar por Dios Padre a la luz de la fe, nunca llegaremos a Cristo. Nunca llegaremos a Cristo la Eucaristía. Nunca.
Por eso nosotros hacemos un esfuerzo de recordarlo siempre y hacemos la adoración al santísimo. Y se acuerda cuando decimos, “Bendito, bendito, bendito sea Dios.” Los ángeles cantan y alaban a Dios. Yo creo, Jesús mío, que estás en el altar. Oculto en la te vengo a adorar. Oculto en la te vengo a adorar.
Aunque yo no lo vea, yo sé que el que está en la es Dios y por eso lo vengo a adorar, vengo a convencerme a mí mismo que ahí está Dios. Por eso ustedes cuando vienen a misa o cuando vienen de la iglesia, lo primero que tienen que hacer es pasar allí donde está el santísimo. Lo primero no es ir a la imagen de la Virgen. No, señor.
La imagen de la Virgen, segundo lugar. Aquí está el jefe. Primero tengo que saludar el jefe. Ahí están. Ahí están para que se arrodillen. Ahí está algo especial para él. Primero el jefe. Y por eso cuando usted pasa por frente de la iglesia se hace la cruz o al menos hace la venia.
Sea una señal de que cree que ahí está Jesús. Y por eso usted en el día debe venir a adorarlo. Oculto en la te vengo a adorar. Creo que es Dios y está oculto, no lo puedo ver, pero creo en su palabra y yo le resucitaré en el día postrero. El padre lo trae y yo lo resucitaré en el día postrero. Escrito está en los profetas. Cuando la gente murmura Jesús para ayudarle a despertar la fe, dice, escrito está en los profetas y serán todos enseñados por Dios.
No murmuren. Está escrito que todos serán enseñados por Dios. O sea, se está cumpliendo las Escrituras, las profecías. Aquí estoy yo, dice Jesús, que soy Dios. Y les estoy diciendo que yo soy el pan vivo bajado del cielo. Y el que coma de ese pan vivirá para siempre y el pan que yo daré en mi carne para la vida del mundo.
No se lo está diciendo el papa, no se lo está diciendo el curatoro, se lo está diciendo yo que soy Dios, pues está escrito, serán todos enseñados por Dios. Es la cita más clara donde Jesús se proclama Dios, donde él mismo con su palabra dice que él es Dios, serán todos enseñados por Dios. Por eso le dice, “No murmuren.” Están murmurando contra Dios. Acéptenlo, créanlo.
Por eso dice, “El que crea tendrá vida eterna porque es Dios.” Entonces, el católico no es que sea un tonto, el católico es creyente. Si es Dios, lo creo. Otra vez está escrito. Escrito está en los profetas y serán todos enseñados por Dios. Y como hemos sido enseñados por Dios que es Jesús, lo creemos a ciega.
No lo sometemos a juicio, no lo adornamos, no le sacamos el cuerpo, creemos lo que él dijo. Así que todo aquel que oyó al Padre y aprendió de él, viene a mí. Si es verdad que cree en Dios, debe ir a la Eucaristía, debe comer el cuerpo y la sangre de Cristo. Si es verdad que cree en Dios, si no está perdiendo el tiempo.
No me voy a alargar. Pero sí quiero decirles a ustedes que San Pablo creía que lo que Jesús había dicho era verdad. Primera de Corintios, capítulo 10, versículo 16, San Pablo recuerda y dice, Jesús lo enseñó, él es Dios. Y por eso nosotros comemos, bebemos de la copa y comemos del pan para entrar en comunión con Jesús, que es Dios. Escúchenlo.
Primera de Corintios 10:16. La copa de bendición que bendecimos no es la comunión de la sangre de Cristo. Y ahora miren la Eucaristía, el pan, la ponga cuidado. El pan que partimos y el pan que partimos, no el pan de la panadería, no el pan, la galleta con Coca-Cola que los protestantes, la fracción del pan, la Eucaristía y el pan que partimos.
Vean qué dice Pablo. No es la comunión del cuerpo de Cristo. San Pablo dice que efectivamente, como Jesús lo enseñó, comer de ese pan es comer el cuerpo de Cristo, el pan vivo bajado del cielo, mi carne para la vida del mundo. Pablo se lo recuerda a los corintios, porque el que lo enseñó fue Dios.
Y escuche lo que viene. Atención. Siendo uno solo el pan. Atención, ¿cuántos fueron los panes que dejó Jesús? Uno. Siendo uno solo el pan. No se refiere pan de la panadería, porque en el pan de la panería hay muchos panes. El pan francés, el pan no sé qué, el pan no sé qué más. Jesús no habla aquí de ese pan porque ahí hay muchos panes.
Está hablando de un pan el que Jesús dejó, la Eucaristía. Otra vez, siendo uno solo el pan, uno solo el pan de que Jesús dijo, “Esto es mi cuerpo.” Uno solo el pan. Miren, miren cómo tenemos que comerlo para entrar en comunión con Cristo. Siendo uno el pan, nosotros con ser muchos, todos los cristianos del mundo entero, todos los creyentes, por aún que somos muchos, vean que tenemos que comer del pan.
Somos un cuerpo. Somos un cuerpo. Al comer del pan, nos estamos comiendo el cuerpo de Cristo y formamos un solo cuerpo. O sea, en castellano nos unimos a Cristo, una común unión. Todos, siendo muchos, formamos un solo cuerpo. ¿Cómo un solo cuerpo? Pues todos comimos el cuerpo de Cristo. Y eso está escrito, no me pierda ahí en Juan 6:56.
El que me come forma un solo cuerpo conmigo. Vive él en mí y yo en él. Por eso dice, “Aunque seamos mucho, fumamos un solo cuerpo.” Ponga cuidado. El Juan 6:56. El que come mi carne y bebe mi sangre. Y que coma mi carne y beba mi sangre. Atención. En mí permanece y yo en él. Eso se llama común unión.
Formamos un solo cuerpo en mí permanece y yo en él. Por eso se llama común unión. Porque todos somos muchos. Comemos un solo cuerpo, un solo pan para formar un solo cuerpo. El que coma mi cuerpo y mi sangre. permanece en mí y yo en él. Repítalo. El que come mi carne y bebe mi sangre en mí permanece y yo en él. Como unión.
Por eso dice, “Un solo pan, siendo muchos para formar un cuerpo.” Repítalo. Siendo uno solo el pan, siendo uno solo el pan, nosotros con ser muchos. Nosotros con ser muchos, miren, nos unimos al cuerpo de Cristo. Pongan cuidado. Somos un cuerpo. Somos un cuerpo. Somos un cuerpo. Pues todos participamos de aquel mismo pan, pues todos participamos, comemos, ¿no? El pan de la panería de aquel de aquel el que Cristo nos dejó en la última cena, de aquel la Eucaristía, de aquel el pan vivo bajado del cielo, de aquel que Jesús dijo, “Yo soy el pan
vivo bajado del cielo.” El que come este pan vivirá para siempre pan que yo eres mi carne de aquel mismo pan. Y eso San Pablo entonces viene a decir que es la cena, la mesa, la comida. que Dios nos da. Versículo 21. Versículo 21. Van a ver entonces que esa ese pan donde comemos el cuerpo de Cristo siendo muchos nosotros es la mesa del Señor.
No podéis beber la copa del Señor y la copa de los demonios. No podéis participar. de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios. La Eucaristía es la mesa del Señor, donde todos, siendo muchos, al participar del mismo pan, formamos un solo cuerpo. Y dice Pablo, entonces no podemos beber de la copa del Señor y de la copa de los demonios.
No podemos participar de la mesa del Señor, que es la Eucaristía y la mesa de los demonios. Tenemos que participar de la Eucaristía, sí, pero de lo demás no. Entonces, queridos hermanos, sabiendo de que ahí está Jesús en la consagrada, por eso nosotros lo adoramos y sabiendo que él se nos da en la Eucaristía, por eso nosotros venimos a misa y hoy de manera especial lo hacemos por Venezuela.
Hoy venimos a esta misa a pedir a Jesús, que es Dios y está en medio de nosotros en la consagrada, pedirle por Venezuela. San Lucas en el capítulo 18 versículo 1, nos lo enseña y nos dice que no tenemos que desmayar. A pesar de que no lo encontremos lo que pedimos en el mismo momento, tenemos que hacerlo y no cansarnos.
Pueblo de Venezuela, tenemos a Jesús, que es Dios, está con nosotros, nos alimentamos de él, él vive en nosotros. Esa es la idea, que él viva en nosotros. Dijo Pablo, ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí. También nosotros al comer a Cristo podemos decir eso. Ahora tenemos a Cristo con nosotros, tenemos al Emmanuel, Dios con nosotros.
¿Qué tenemos que hacer? Pedirle, orar.
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