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MISA POR VENEZUELA: Padre Luis Toro ora por un país que sufre y llora

Venezuela está pasando por uno de los momentos más difíciles, más oscuros, más temerosos, más horribles y pareciera que Dios no nos escucha. Pero oigan lo que dice San Lucas, capítulo 18, versículo 1. Pueblo de Venezuela, hoy la palabra de Dios nos da una salida. Estamos como un callejón sin salida.

 Estamos como rodeados en medio de cuatro paredes sin ver una luz. Esa luz no la da Dios en su palabra. Oigan lo que dice San Lucas 18:1 en adelante. También les refirió Jesús una parábola. Si voy a la casa de Petronilo hasta ahora, sé que en ese momento están rezando el rosario. ¿Vamos a hacerlo? ¿Por qué no? No creemos en Jesús.

 No creemos en su palabra que nos dice que tenemos que orar siempre y sin desanimarnos. Y ojo, y después de leer la palabra de Dios, agarran la lectura del día y comparten la palabra de Dios en familia. Oye, hermano, si ustedes hicieran eso, entonces verían, señores, al pasar trabajo. Es urgente, pueblo de Venezuela, es urgente.

 Es la propuesta que hoy como sacerdote de Dios Altísimo les traigo y si ustedes lo hagan la prueba y verán qué bueno es el Señor. No decía el salmista hoy, haz la prueba y verá qué bueno es el Señor. Hagan la prueba, los reto. A ver, papá, a ver, mamá, papá. Usted que tiene los pantalones en el puesto y usted que manda en la casa, póngal.

Si usted no tiene los pantalones, dígale a su esposa que se amarre los pantalones ella y que ponga a rezar el Santo Rosario. No van a durar mucho tiempo. Y leen la palabra y comparten la palabra con sus hijos. Ustedes verán las bendiciones. La pruebe, verán qué bueno es el Señor. Verán las bendiciones.

 Háganlo en familia. Queridos hermanos, no se queden dormidos, no se queden con los brazos cruzados diciendo, “Pobre de nosotros los venezolanos. ¿Quién vendrá en nuestro auxilio? Esto ya nadie nos puede ayudar. Ya estamos desgraciados, sometidos. Allá estamos sometidos al destinados al fracaso y de aquí no nos saca nadie. Ay, pobre de nosotros.

 No tenemos al todopoderoso, tenemos al Dios de los dioses, al Señor de los Señores. Solo falta que hablemos con él. Lo que dice el evangelio este que les estoy leyendo. Van a ver cómo Dios dice que sí se puede, pero va, haga algo. ¿Por qué se quedan con los brazos cruzados? No se pongan a maldecir a nadie. La gente piensa que maldiciendo vamos a maldecir a vernos, vamos a maldecir a quién.

 No maldigan a nadie, no sean tontos. Con maldecir no se logra nada. Vamos a orar. ¿Ustedes no se dieron cuenta que lo encomendé en la misa? Vamos a orar por ellos para que tengan un rayo de luz, para que en un momento haya la reflexión, para que el Espíritu Santo obre en ellos también. Vamos a hacerlo. ¿Por qué no? ¿Acaso Dios no es poderoso? Pueblo de Venezuela, el Santo Rosario en familia todos los santos días.

 Yo voy a tr la pagué y compartan la palabra el evangelio del día. Si no sabe, pues aquí tenemos el pan diario. Usted puede buscarlo y puede decir o si no lo bajan por internet, preses y ahí están la lectura del evangelio. Pueden preguntarle aquí en la casa cural, cualquiera de la casa cural le dice las lecturas del día de cada cada semana.

Seguimos. Repítalo. También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar, diciendo, “Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. ¡Qué juez más malo! No temía a Dios ni respetaba a los hombres. Lo mismo de Venezuela, lo que estamos viendo en Venezuela.

 Ahí está el retrato vivo. Había también en aquella ciudad una viuda la cual venía a él diciendo, “Hazme justicia de mi adversario.” Una viuda. Pobre viuda. No tiene quien la defienda. La más indefensa del pueblo era una viuda. No tenía quien le ayudara. Solitaria. ¿Cómo estamos nosotros en Venezuela, no tenemos quien nos ayude. Otros países dije, “Ay, pobre los venezolanos.

” Y hasta ahí llegan, no hacen nada. Otros se ríen y se burlan. Pueden hacer algo, sí pueden hacer algo, pero no hacen nada. No esperemos que lo hagan ellos. Nunca lo van a hacer. Si hubiesen querido hacer algo, ya lo hubiesen hecho. No lo van a hacer. Entonces, vamos a hacerlo nosotros. Aquí está. Somos creyentes. Hagamos lo que dice Dios en su palabra.

Y él no quiso por algún tiempo. ¿Se da cuenta lo que pasó? Lo que pasa en Venezuela. Cuántas veces le hemos pedido y él por un tiempo no quiso. Dios no ha querido todavía. Por un tiempo no quiso. A mí me gusta esa frase, por un tiempo. Y llevamos un tiempo que usted a lo mejor dice, “Pero yo le he pedido mucho a Dios.

” Está bien, llevamos un tiempo que él no ha querido. Pero después de esto dijo dentro de sí, aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, te haré justicia. No importa, pero no se canse de orar. Ya llegará un día que Dios dice, “Ya esta gente venezolana me tiene cansado. Estos venezolanos ya me cansaron.

Para que dejen de fastidiar les voy a conceder y gran sorpresa.” No se acuerda. Tenemos experiencia. Un día que apareció una noticia, murió el presidente, ¿no se acuerda? Fue una noticia maravillosa. ¿No la recuerdan? Dios le pareció bien. Y cuando Dios manda, ¿quién quién se atreve a a meterse? Hm. Entonces, tenemos experiencia.

 Llega el momento en que Dios dice, “Voy a concederle lo que los venezolanos piden y le doy un secreto.” Estamos así, el punto, estamos en que lo logramos. ¿Por qué desmayar? Ahorita estamos, pero que ustedes no lo vean, pero la palabra de Dios de estos días, si quieren los reto, agarren las lecturas del oficio de lectura que Dios le pone a los sacerdotes, pero también a los laicos.

 se llama oficios de lectura desde el día de las elecciones para acá y verá que el día de las elecciones Dios un y eso no eso está programado de años atrás. Eso no es que se colocó ayer, eso tiene años programado y ha caído como niño al de lo que dice la palabra de Dios en el oficio de lectura. Los salmos que yo he compartido algunos de esos salmos con ustedes aquí.

¿Y por qué lo he compartido? porque los he leído ahí en oficio de lectura. Llega el momento en que dice Dios para que esa gente, los venezolanos me dejen de fastidiar. Ah, cuando vea que todos los venezolanos estamos rezando el Santo Rosario, estamos leyendo la palabra, estamos adorando al santísimo, pidiéndole a Dios, dice Dios, “Ya, ya, ya me di cuenta que están están decididos. Repítalo.

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