Y es que su popularidad era tan grande que todos lo querían conocer, desde niños enfermos de cáncer, Kiko del Chavo del Ocho siendo uno de sus personajes favoritos de la televisión o bien el mismo Rey Pelé. Todos querían rodearse de Neymar porque se veía que otra de sus virtudes era su actitud, su carisma.
Un tipo sonriente, sencillo, además de estrella. [música] mata ho [música] ese nivel no se apagó jamás. Al año siguiente, después de haber ganado la Libertadores, hizo ocho goles en esa misma competición, dos más que la edición pasada. En los octavos de final ganó un partido por 8 a0. 8 a0 en solo 90 minutos con un doblete y hattrick de asistencias suyas.
Llegó a las semifinales, obviamente marcando ahí también, pero su equipo se quedó corto, no pudo repetir la historia, ser bicampeones. Llegamos al verano del 2012, donde venía una prueba gigantesca para él, los Juegos Olímpicos. A su selección comúnmente se le conoce como el Scratch Duoro por tantos y tantos éxitos a nivel copas del mundo, pero jamás en esta prueba, en donde aquí sí se entrega el oro.
Era lo único que le faltaba a Brasil por conseguir y ahora con una brillante generación la obligación de romper esa malaria, de regresar de Londres con el oro. Neymar fue obviamente el mejor jugador de la canariña en este mini torneo de dos semanas. Estaban figuras ya experimentadas como Tiago Silva, Marcelo Hulk, así como también muchos otros jovencitos destacados como Lucas Moura, Alexandre Pato, Oscar, Damiao, Alexandro y obvio el 11.
el extremo que volaba por izquierda. Sin complicación pasaron de grupos de los cuartos de las semifinales situándose en Wembley, en el partido por el oro olímpico, donde cumplir con la expectativa era lo necesario, darle a su país lo que tanto esperaban de él. Se toparon a un México convertido en fieras con quien no pudieron, dejando en Neymar una frustración, una tristeza grande, misma que intentaría más tarde revertir.
Volvía al Santos y al brasileirao, donde era evidente que este fútbol ya le quedaba corto, ya no estaba a su altura, ya tendría que emigrar porque más y más gente le conocía, más y más gente le quería ver en la Champions. llegaban más y más ofertas y cada que se vestía con los colores de la canariña, pero ahora de la mayor más y más goles, más y más regates, siempre magia, siempre estrella.
21 años de edad recién cumplidos y el momento perfecto había llegado. Neymar Junior a la venta. Saldría de Sudamérica por fin. Después de conocerlo durante bastantes temporadas, emigraría a la élite. El tema era a dónde. Si ya habíamos visto a su padre rechazar y rechazar varias ofertas de equipos millonarios y ganadores como el Chelsea, nos daba a entender que solamente dos clubes podrían competir por él, Real Madrid o Barcelona.
Los más grandes, los más mediáticos, donde jugaban los mejores, donde estaría más cercano de convertirse en lo que se esperaba, en el mejor futbolista de todo el mundo. Esos saludos, abrazos y palabras con los jugadores blaugranas nos daban a entender que el Barça le había hecho un guiño. Usted decía que Messi le había comentado que lo vería pronto, que le encantaría tenerlo como compañero, aunque del otro lado estaba Florentino, el presidente más poderoso a quien nadie le dice que no.
Ellos hambrientos por fichar. Es 2013 donde Mourinho partió, donde tomaba la rienda Anchelotti, donde salieron al mercado a buscarle un complemento a su tridente Benzemá Cristiano y ahora una incógnita. Ese puesto quería el presi madridista lo tomara Neymar y así empieza la novela en el verano. Una oferta, otra oferta lo vinculaban con los merengues, a la semana siguiente con los blaugranas hasta que finalmente se anunció un ganador.
El Fútbol Club Barcelona conseguía fichar al jovencito que más prometía de todos, a la estrella brasileira, al hombre del momento Neymar Junior. Una disputa larga que finalmente terminó por ganar Sandro Rousy. pagaron 57 millones de euros. Bueno, eso se dijo, presentado como lo que era. Ilusión total y de inmediato volver a sus tierras para disputar la Copa Confederaciones.
Este torneo de calentamiento rumbo al mundial del próximo año, donde Neymar nuevamente se mostró a la altura o incluso por encima de lo esperado. Fue aquí donde todos los aficionados barcelonistas nos relameamos los bigotes por saber qué nivel de jugador vendría a vestir estos colores. Nei marcó en el primer duelo ante Japón, en el segundo ante México, en el tercero ante Italia.
Neilos comandó para avanzar de Uruguay en las semifinales y así como ya lo había demostrado en la final de Libertadores, lo volvió a hacer en esta final de confederaciones. Se midieron a los que parecían ser invasibles, a los campeones de Eurocopa, Mundial Eurocopa, a la Furia Roja de del Bosque y ellos encontraron la fórmula perfecta para frenarlos.
Un gol de Fred, uno del Rey Ney, uno más de Fred. aplastante 3 a0, obteniendo el premio al mejor jugador de la final nombrado dentro del 11 ideal del torneo. La bota de bronce como el tercer mejor goleador, el Balón de Oro como el mejor jugador, aparte de festejar el primer trofeo con su país. decir que toda la confederaciones se resume en Neymar, donde recuerdo yo a la perfección sus tachones, esos icónicos hyper Venom de Nike naranjas con negro, los cuales se hicieron los más famosos de todos los conocidos como los tachones de Neymar, apareciendo en portadas de
revistas mundiales o nacionales como Fútbol Total, la foto de perfil de muchos en Facebook, los videos más vistos de YouTube, más y más marcas patrocinadas y claro, al regresar a Barcelona, ponerse bajo las órdenes del Tata Martino para que finalmente se dé su debut en el fútbol europeo. Su primer gol llegó desde su segundo partido y llegó como siempre en un duelo importante en una final, la Supercopa de España ante el Atlético del Cholo y aparte en el Calderón.
De cabeza convirtió Neymar el único gol del Barça en toda la Supercopa para que pudiera festejar de inmediato su primer trofeo como culou. cualquier tipo de duda sobre su persona y la posibilidad de no triunfar despejada desde los primeros meses. La adaptación en él no fue un tema, le quitó la titularidad a Pedrito. Una gran combinación con Fábregas jugando como falso nueve o con Alexis cuando era el delantero centro.
Messi empezaba a servirle de ayuda para que entendiera su rol, de no ser solamente un extremo velocista, porque era también necesario verle colaborando con pases claves y todo él lo entendía a la perfección. No llevaba ni un semestre en España cuando ya había marcado en un clásico, cuando había asistido en un clásico.
Hizo su primer hattrick en Champions, taquitos, recepciones mágicas, cañitos, jugadas que se hacían en el Camn y que se ponían de pie todos, recordando a Ronaldinho como el brasileiro estrella del Barcelona. Y aunque todo dentro del campo era brillante, fuera de él era escandaloso. En enero del 2014 tronaba la bomba una crítica gigante a todo lo que rodeó su fichaje en el verano pasado.
Se empezaron a hacer investigaciones, ya que se descubría que esos 57 millones que supuestamente habían pagado por él eran una falsedad. Es un número disfrazado, ya que fue mucho más lo que realmente tuvo que desembolsar el Barça por Nei. Florentino Pérez enfurecía. Iba a hablar con Pedrerol y con infinidad de medios sobre el fraude que cometieron, en el que ellos peleaban y pujaban por el jugador, pero nunca pudieron convencer al Santos porque algo había detrás.
Y es que se descubrió que desde ese 2011, desde ese año del Mundial de Clubes y la Libertadores, el padre de Neymar y el Barça firmaron un preacuerdo de que si salía de Santos saldría solamente al Barcelona. Así que esos supuestos 57 m000ones no habrían sido solamente para el club. Fueron 40,000ones para el padre de Neymar, 17 para el Santos, aunque tampoco fue esto cierto.
Se dice que pagaron arriba de los 100 kg y aunque nunca fue aclarado del todo la situación, hoy Transfer Market reporta su fichaje como uno de 88 millones de euros. Escándalo total. una mancha imborrable en la historia del club coué, el famoso caso Neymar, el cual terminó por hacer que el presidente Sandro Rusy dimitiera de su cargo dejando como interino a Jusp María Bartomeu.
A pesar de todas esas bombas que caían en Barcelona, que intentaban manchar la imagen del club y de su persona, él siguió a la altura. siguió siendo de lo mejor que tuvo este insípido Barça dirigido por Martino. Y es que ese hombre no supo seguir con la racha de Pep o Vilanova, con ese Barça que se había acostumbrado a ganarlo todo.
Cayeron desde cuartos en Champions donde solo Neymar marcó. Perdieron la liga en la última jornada ante el Atlético. Perdieron la final de Copa ante el Real Madrid con un gol justamente del fichaje que tuvo que hacer Florentino por no poder comprar al brasileiro Gareeth Bale. Es decir, que se fueron en blanco. Su primer año fue de una supercopa del escándalo en cuanto a la cifra de su fichaje, eso sí, de una gran bienvenida por parte de toda la afición, de sus primeros destellos de magia, de unos tremendos números, 15 goles, 15 asistencias. Y entonces con 22
años, Brasil 2014, su primer Copa del Mundo. Su debut mundialista llegaré acompañado de todo, de estrellas, de su gente por jugarse en su país, de su nivel top y también de expectativa. Siempre el discurso era que en las copas del mundo América para los americanos, Europa para los europeos. en referencia a que si el torneo se jugaba en continente americano, siempre lo ganaba una selección de este continente y como estaba por disputarse en Brasil, ellos resultaban como los principales candidatos, aunado a que tendrían la
obligación de vengar lo sucedido en el 50, donde estuvieron muy cerca de lograrlo, donde cayeron en ese último partido en casa en el famoso maracanazo y como Neymar hasta el momento y a pesar de solamente tener 22 años no había tenido grandes caídas. Todos los brasileiros soñaban, creían, confiaban en su sexta Copa del Mundo.
No me puedo ni imaginar la presión puesta en él. Seguro era sofocante, abromante, pero él no lo reflejaba dentro del campo. Él volaba, él rendía, él siempre cumplía. Su primer partido en Copas del Mundo, el inaugural ante Croacia. Lo iniciaron perdiendo y cuando más se le necesitaba, gol de zurda, gol de penal, remontada y tres puntos.
el segundo duelo ante México, donde estuvo muy cerca de hacer uno o dos goles, pero aquí se topó con un Memochoa inspirado, quien le impidió el seguir con el paso perfecto. Eso sí, en el cierre del grupo otro doblete. Llevaba cuatro goles apenas terminando la primer ronda. Era el goleador del torneo junto con James Rodríguez.
Era el mejor de Brasil, probablemente el mejor del mundial, acompañado por un muy buen ataque, Jul Kcar Fred, con una gran defensa con Marcelo, Dani Alves, David Luis, Tiago Silva, dirigidos aparte por un campeón del mundo, Luis Felipe Colari, Felipao, llegaron a los octavos de final, donde el 10 no pudo ante la marca incesante y frustrante de los chilenos, quienes se dedicaron a bajarlo y bajarlo constantemente, quienes obligaron a que el partido llegara hasta los penales.
Le tocó tirar el quinto, lo convirtió y tras un cobro errado por parte de Chile, sudar, sufrir, pero avanzar. Brasil a los cuartos de final. Ahí se midieron a los colombianos, a la selección de James, quien se sentía crecida, la cual venía embalada hasta que se toparon con pared brasileira. Los anfitriones no se dejaron. Neymar desde el cóner sirvió para el gol de Tiago Silva.
David Luis hizo uno de los tantos más icónicos de todo el mundial. Un tiro libre con un golpeo único, un festejo aún más memorable, corriendo como loco por todo el campo, el sueño de ganar el mundial más vivo que nunca. Y justo cuando ya estaban por descansar para jugar las semifinales, la tragedia en Neymar. Al minuto 88, con el partido definido, Juan Camilo Zúñiga, un recargón por detrás, el cual lo dejaba tirado en el piso, doliéndose, reclamando, gritando, pero como ya se le había etiquetado al de ser un jugador exagerado, de esos que fingen lesiones o
que fingen dolores para perder tiempo, se pensaba que eso estaba haciendo. Él no pudo continuar. tuvo que ser sacado en camilla y a la hora de hacerle los análisis se despedazaba la ilusión y la esperanza. Neymar Junior sufrió una fractura de la tercera vértebra lumbar. Corrió con muchísima suerte.
Se dice que si le golpeaban un par de centímetros hacia abajo, no podría caminar nunca más en su vida. Es una zona vital para el movimiento del cuerpo. Afortunadamente podría volver a las canchas, pero ya no en el mundial. Brasil perdía su estrella, a su esperanza, a su 10. a su crack. Lógicamente quedaba despedazado. Probablemente sea este el golpe más fuerte en toda su carrera o hasta en toda su vida.
Cuando mejor estaba, cuando mejor se sentía, cuando sabía que podía, se caía su mundial y junto con él cayeron todos sus compañeros. Intentaron, o bueno, ni pudieron intentar ante Alemania, quien los papeó 7-1. Lo mismo que con Holanda en el partido por el tercer lugar, 0 a TR, finalizando con un pésimo recuerdo del cual pudo haber sido el mejor de toda su carrera.
Tras su recuperación volvió a Barcelona para afrontar cambios en la plantilla, de los cuales todos fueron positivos. Adiós al Tata Martino para traer a Luis Enrique. Adiós a Fábregas, Alexis Sánchez para que llegaran Rakitic y sobre todo el que revolucionó su etapa como culé, Luis Alberto Suárez Díaz. Con la llegada del pistolero significaba que el Barça tendría su tridente armado, así como el Madrid, quien recién había levantado la primer Champions con su BBC, conformada por Benzemá Bale Cristiano.
Ahora se complementaría el ataque con un uruguayo, un brasileiro, un argentino. Arrancaba así la 2014-2015 con victorias, goles y asistencias desde el inicio. Otro tanto marcado al Real Madrid a pase justamente del pistolero. Había partidos en los que se destacaba más a Messi o a Suárez, pero él nunca se quedaba atrás.
Es decir, que habían dos o tres MVPs por partido. Un extremo completísimo, veloz, ágil, regateador, encarador, goleador, también siendo un hombre que se sabía meter por el centro. Messi empezaba a cumplir con el rol de estar más libre, de meterse cada vez más como un enganche. Esto hacía que Suárez y Nei de vez en cuando terminaran como una doble punta y esto solo hacía que hiciera aún más goleador a la estrella.
Primer lugar de la tabla en liga, avanzando y avanzando en Copa del Rey y en Champions, su mejor versión. Le marcó al PSG en la ida de los cuartos. Le hizo un doblete al PSG en la vuelta de los cuartos. En las semis ante el Bayern, Messi fue quien más destacó por ese pedazo de doblete, aunque él no se quedó atrás y también marcó.
Así como en la vuelta en el Alliance Arena, donde el 11 brasileiro, otros dos más a la cuenta. Un hombre de momentos importantes, tres en cuartos, tres en semis y para la final, La Cereza en el pastel. Jugaron en Berlín el partido por el campeonato, por la orejona, por sellar la temporada perfecta.
ya habían levantado la Liga, la Copa del Rey, claramente con un gol suyo en la final. Es decir, que solamente necesitaban festejar la Champions para completar toda su vitrina como blaugrana. Se midieron a la mejor defensa de Europa, a la Juve, al arquero de experiencia casi imbatible, al cual batieron una, dos y tres. El último cortesía suya, el que mata, el que fue auténticamente la cereza en el pastel.
El último detalle a esta obra de arte llamada El triplete de Luis Enrique, la confirmación de la MCN, el mejor tridente del mundo, la quinta orejona blaugrana, la última que han conseguido. Tras esa lesión y esa caída mental fuerte que sufrió en el verano pasado en el Mundial, qué forma de levantarse de regresar, siendo estrella absoluta de un equipo que era insuperable.
no se llevó el Balón de Oro porque el 10 pues simplemente es Messi. Pero él no se quedó lejos de hacerlo. Marcó 39 goles aparte de repartir 11 asistencias, 50 goles producidos en una misma temporada. Aparte de que fue el goleador de la Champions y que marcó siempre los partidos importantes, cuartos de ida y de vuelta, semis de ida y de vuelta y hasta en la final.
No quiero demeritar lo hecho por Vini, por Jud, Rodri, Hand o cualquier otro jugador por el cual recientemente se ha pedido un Balón de Oro. Pero es que este nivel y esta cantidad de participaciones en gol, solo él, solo Messi o Cristiano. Lástima la época en la que le tocó brillar porque lo he hecho por Ney en esta 1415 es de Balón de Oro y mucho más.
arrancaba otra temporada en la cual volví a cambiar de look, ahora rapado con el pelo bastante corto, con la responsabilidad de cargarse al Barça, ya que Leo estuvo fuera por un par de meses. Él respondía marcándole un póer al Rayo Vallecano. Ese golazazo ante el Villarreal con el sombrerito que nos dejó boquia abiertos a todos.
un 4 a0 al Real Madrid en el que hacía gol y asistencia, además de la infinidad de pases a gol que le ponía el pistolero. Al mismo tiempo, seguía siendo lo más destacado o bueno, lo único destacado en Brasil, ya que después de ese mundial todos se apagaron menos él. Dejaron de brillar los que antes lo hacían con cambios de entrenador, de portero, de atacantes, de compañeros, él firme como estrella, portando aparte el gafete de capitán, desplazando a leyendas como Ronaldinho, Kaká, Pico, Rivaldo, Romario en la lista de goleadores históricos de la canariña.
Cada vez más y más cerca de Pelé o Ronaldo el fenómeno para ser el número uno de su selección. Me parece que en este año 2016 vivimos su prime a nivel juego. ¿Qué recurso quieres? Porque los tenía todos. Taquitos, cañitos, elásticas, sombreros, recepciones precisas, golazos desde fuera del área, marcando con zurda, diestra de cabeza.
Bailar a tres o cuatro jugadores, aunque también dentro de tanta fama empezaban dos oscuridades, sus actitudes y su padre. Se empezaba a decir que él era un provocador, que era él quien siempre buscaba la amonestación del rival, tirándose al piso constantemente, fingiendo faltas, exagerando toques del defensa de enfrente, reclamándole al árbitro a tal grado que le llamaban payaso.
Y lo peor, su padre, el quien hasta el momento fue clave en su vida para bien, ya que él lo hizo millonario. fue dosificando de buena forma, encontrando que el Barcelona era su mejor opción, aunque ahora cambiaba su perspectiva, [música] empezaba hacerle entender que él necesitaba ser más protagonista, que lo merecía, que se lo tenía ganado, pero como en ese club estaba el 10 argentino, nunca brillaría.
Así que le dejaba puesto sobre la mesa a su hijo el que contemplara la opción de salir de España, mientras él seguía metido en lo suyo, en lo que le correspondía, en jugar, en seguir abrazándose con la MSN, en mantener esta relación sana de amistad fuera del campo para que dentro de él se hiciera evidente el nivelazo, que solo era mejor semana con semana, a pesar de que en Champions simplemente no podían.
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Volvería, aunque ahora lo hacía como refuerzo mayor, obviamente portándola 10 atrás, el gafete de capitán y lo hacía jugando de local. estos juegos a disputarse en Río de Janeiro, en su mítico Maracaná. Había prometido volver a esta justa para darles ese tan ansiado oro y lo que promete lo cumple, o al menos en esos momentos sí lo hacía.
Como siempre marcando cuando más se le necesitaba. Gol en los cuartos, doblete en las semis, golazo de tiro libre en la final ante Alemania. Era la revancha del 7 a 1, pero ahora para hacer una medalla de oro. Llegaron a los penales. A él le tocó ejecutar el quinto y tras convertirlo el oro para Brasil.
Lo único que le faltaba esta nación para completar el palmarés del fútbol. Neymar Junior cumplía. Neymar Junior se colgaba la medalla más preciada y pesada de todas. Seguía subiendo este rol de estrella, de figura, de ser top de tops. Le volvía a decir entonces su padre que se diera cuenta como en Brasil, cuando lo dejaban brillar, nadie lo hacía mejor que él.
seguía insistiendo con que dejara Barcelona. Él seguía firme con la idea de mantenerse en lo que él creía era el mejor equipo del mundo hasta que llegaron los octavos de final en marzo del 2017, cuando se enfrentaron al PSG y cayeron 04 en la ida. Volvieron al Camp para vivir la noche más grande posiblemente de toda su carrera.
Nadie creía. Pocos se atrevían a imaginar una remontada. Él siendo uno de esos pocos locos, poniendo en Instagram una frase que después se inmortalizó dentro de este deporte. Si hay 1% de probabilidad, tendremos 99% de fe. Una noche histórica ante el Paris Saint-Germain en el que soñaron desde el primer tiempo con un penal que él provocó para que Messi le arrebatara el foco el reflector, convertir el 3 a0 y después ser apagados por un tanto de Cavani.
Y cuando esto ya no solo era 99 a 1, era 99.9 a 0.01, solo él se atrevió a soñar. marcó un golazo de tiro libre. A la siguiente jugada, un penal pidió la pelota, también convirtió, los dejaba a uno y cuando los segundos para el final se volvían escasos, cuando subía la tensión y el C no se ilusionaba, él volvió a tomar las riendas del Barça.
Él lo intentaba con centros hasta que consiguió el dardo perfecto al pie de Sarg Roberto para vivir la remontada mágica, absolutamente icónica, imposible de entender cómo es que se dio solo con él. solo a través de su mentalidad, su talento, su garra, su personalidad. de 4-0 a 6 a 1 con 1% de probabilidad con 99 de fe.
Neymar Junior hacía que el Barcelona le diera la vuelta a esta llave y meterse a los cuartos de final de Champions. Una victoria que en cuanto a la ronda que fue no era más que salvarse de un fracaso y que no sirvió de mucho porque a la siguiente los cuartos contra la Juve despachado sin complicación provocando que la era Luis Enrique llegara a su fin y en él que todas esas ideas de su padre empezaran a cobrar sentido.
Se le había caído el sueño y la percepción de que el Barça era el mejor equipo del mundo, porque los enfrente el Real Madrid tenían ya dos orejonas conseguidas de forma consecutiva. Así que empezaba a dudar de si realmente estaba donde tendría que estar. Se compró la idea de su padre de que este equipo se le quedaba corto y que aparte nunca podría ser él número uno.
Si en este esquema de jerarquías jamás podría superar al líder, al 10, al argentino. Se creció en cuanto a sus actitudes, a su forma de ser, a lo que se le conoce como ego. Se peleó con el auxiliar de Luis Enrique. Salían diarios a anunciar que la discusión llegó a tal grado que era o uno u otro, pero esto no podría continuar.
Volvió a pelearse ahora con Nelson Semedo y entonces sí el adiós mucho más probable que el quedarse. Un verano de locos con una novela absoluta entre el se va o se queda, al que LIFI, presidente del PSG, preparaba ofertas millonarias. Muchos insiders reportaban su salida. Su padre quería que saliera mientras Gerard Piqué decía lo contrario.
Se queda hasta que iniciando agosto, cuando la temporada ya estaba por empezar, llegó la oferta los despachos de Bartomeu, con la cual no pudo decir que no. 222 millones de euros, una cifra impensada. Jamás se había visto algo similar ni cercano a ese nivel de oferta. Obviamente por tanto dinero tendría que decir que sí. Neymar, convencido por las ideo, de aires, de país, de liga, de compañeros le vendría mejor, le haría ser mucho más estrella, le traería su Balón de Oro y, se aparte vendrían 222 millones del puro fichaje. Además de 30
kg por temporada, no habría forma de rechazar esta megaoferta. Despedazó el corazón de muchos blaugranas. Con solo 25 años se fue de Barcelona. Solo estuvo cuatro temporadas. fue de lo mejor que se ha visto en este equipo. Hizo más de 100 goles, lo ganó todo, dejó un tridente que nunca se olvidará, pero según él lo mejor estaba por venir y todo lo que imaginó fue contrario a lo que sucedió, porque ese rol de ser la única figura que buscaba tampoco se cumplió.
Justo venía llegando a préstamo un jovencito de nombre Killian Mbappé y al ser él nuevo, el niño, el de moda, rápido lo desplazó como el atractivo del PSG. Eso sí, nunca se quedó lejos en cuanto a rendimiento. Es más, lograba hacer más vistosas sus jugadas de mago, de futsal, de yogo bonito, porque esa liga de granjeros se lo permitía.
Logró compaginar de buena forma con Cavani o con el propio Killon. empezó a verse mucho más maduro en el sentido de que su función como jugador fue evolucionando a convertirse en más Messi que en el Neymar de Barcelona, en jugar más como un 10. Un playmaker, un armador de jugadas, un gran asistidor. Poco a poco se fue olvidando de la banda izquierda para meterse más por el centro.
Se le veía disparando desde lejos, desde fuera del área, probando cada vez más con los tiros libres. Dentro de la cancha todo se le daba y fuera de ella también. Porque se sabía que viernes o sábados en la noche, Neymar en París fiesta asegurada. Y cuando llegaban las épocas de su cumpleaños o el de su hermana entre febrero y marzo, cuando llegaba el carnaval en sus tierras en Brasil, él milagrosamente o mágicamente se lesionaba.
Así le sucedió en su primer año, en su segundo, también en su tercero. Siempre empezando febrero, llegando a marzo, se tenían que despedir del rey Ney. Él emprendía el vuelo a su país a disfrutar. Y entonces, claramente se despertaba en todo el mundo el sentimiento de que fue un error, fue una pésima decisión la que él tomó de salir de Barcelona, donde sí, probablemente no era el uno ni la estrella, pero en el PSG las posibilidades se volvían casi nulas si eras dirigido por Un Emery.
Solamente tuvo en toda su etapa un entrenador top, uno con el cual casi lo logran, en el que es el mejor recuerdo de Neymar dentro de este equipo. Un solo mes durante la pandemia. en ese confinamiento que se vivió en Portugal para jugar los cuartos, las semis y la final de Champions en 2020, donde él solito se cargó al PSG para remontarle al Atalanta, pasar de Leipzig en la semis caer apenas por un gol ante el Bayern, aunque me parece que se sobrevalora un poco este mini prime de Neil, porque en ninguno de esos tres
partidos anotó ni un solo gol. Sé que fue fundamental y que fue clave, aunque creo que se exagera un poco, solamente por ser él. Y es que justo en eso se resume su paso por París. Solo por ser él. Solo por ser él se le permitía ausentarse de los partidos importantes. Solo por ser él se le creía que tanta lesión era normal.
Solo por ser él le daban extensiones de contrato y solo por ser él aguantó tanto tiempo sin traer éxitos a este equipo que lo dejó todo por ficharlo. Así pasó el 2020. El 2021 llegó Messi, Ramos, Donaruma, Jaquimi y nada cambió. El 2022 y en el 2023 ya no aguantó más ni la directiva, ni sus entrenadores, ni sus propios aficionados. Lo empezaron a bochear.
No soportaron el verlo. Nuevamente lesionándose, nuevamente siendo deficiente, subiendo aparte de peso, cuidando siempre sus tobillos, sus rodillas, siendo sumamente frágil. Y como resultados fueron pobres y como nunca consiguió esa orejona que tanto prometió y como no se convirtió en el mejor jugador del mundo como él lo pensó, entonces a buscarle salida.
Estuvo lesionado durante 134 partidos. Se perdió 134 partidos por lesión, solamente jugando 174. Prácticamente se podría resumir en que era un juego, sí, al otro lesionado. Uno sí participaba, al otro descanso. Uno sí anotaba, al otro carnaval. Podría ser este uno de los peores fichajes de todos los tiempos por el costo contra el beneficio que obtuvieron, por la expectativa contra el resultado.
Ney había cumplido ya los 30 años y existía una dualidad tremenda entre club y selección. A nivel club era el blanco perfecto de críticas, de hacerlo trizas, con frases como el ejemplo del príncipe que no quiso ser rey, el talento desperdiciado, el ego y la indisciplina matando al jugador, pero en selección una situación distinta.
se convirtió en el máximo anotador en la historia de su país, superando nada más y nada menos que a Pelé, siendo él el que se cargaba su verde amarela en competiciones importantes, como aquel mundial de Qatar, donde él hizo hasta lo imposible, pero sus compañeros fallaban los penales. ¿Qué decir de esa Copa América donde los comandó a la final, donde solo él apareció ante los argentinos, aunque ellos entendieron la fórmula para pararlos? coser a Neymar a patadas, recordando cómo lo hacían los rivales con Maradona, ya que solo así se podría
frenar a este escurridizo jugador. Los clubes de la élite sabían que ficharle era correr un gran riesgo, era apostar por tener el compromiso de un futbolista que llevaba años sin estar comprometido. sabían que era comprar un jugador expuesto a lesionarse cada partido que disputaría, pero también sabían que era venta de camisetas aseguradas, eran golazos, era magia, eran taquillas agotadas.
Se habló de una posible llegada al Chelsea, al Manchester United o a diferentes clubes de la Premier League, aunque su destino y su siguiente vuelo apuntó a la Liga de los retirados. Arabia Saudita, si la carrera de Neymar parecía estar en las ruinas o en la cuerda floja de ser un acabado, un casi retirado, confirmaba su poco interés por el éxito deportivo, priorizando siempre lo económico.
El Algilal le puso al PSG la escandalosa cantidad de 90 millones de euros, un absoluto exceso, algo que ni un otro club estaría dispuesto a pagar, además de unas cifras difíciles de leer, por tanto, cero para él. Se habla de muchos otros lujos y requisitos que pidió, cómo tener varios chefs personales a todas las horas del día, un avión privado a disposición suya, una casa con varias albercas y cierta cantidad de cuartos para recibir amigos para hacer sus fiestas.
temas que no han sido comprobados, pero sabiendo cómo es él, no me sorprendería ni poquito. Y otra cosa que no sorprendió ni poquito es saber el pobre rendimiento que tuvo. El que volvió a lesionarse. Fueron dos años enteros en Arabia en los que jugó solamente siete partidos. Siete partidos en dos años enteros.
Siete partidos para 90 millones de euros del fichaje, además de su sueldo. Les hablaba yo de que el traspaso suyo y suera en el PSG es de las peores en la historia. Pues este podría ser el peor. No se puede creer ni entender cómo es que el jugador brillante que estaba en Barcelona ahora era esto. No quedaban ni restos de él. Un hombre que ahora prefería ser gamer a futbolista. Mír tobillo roto.
Mír rotura de ligamento cruzado. Mír Millones contra cero fútbol. Su carrera pasó al olvido. Dejó de ser convocado incluso por Brasil. Ahora en su nación hay más esperanza en jugadores como Vinicius Rafiña. El gafete de capitán heredado a futbolistas comprometidos y constantes como Marquiños o Casemiro. Se tenía el presupuesto de que al terminar su carrera se le incluiría como uno de los mejores de todos los tiempos y parece ser que no será ni uno de los mejores de su época.
Le han pasado futbolistas con mucho menos talento como Benzemá, Modric, Lewandowski, Suárez, Cross, Iniesta, Xavi, Ramos de Bruin. Hoy futbolistas de su edad siguen en la élite, siguen cosechando triunfos, trofeos o distinciones individuales. Caso perfecto, Courtois, Van Dij, Harry Kane, Mohamed Salah y muchos otros incluso más grandes que siguen, siguen y seguirán.
Tras su asqueroso paso por Arabia, volvió a casa. Una vuelta emocionante en el que se dio cuenta que se había perdido, que ese jovencito talentoso que salió de Santos, que tocó la cima en Barcelona, era uno muy distinto al que estaba regresando con 32 años, perdido por la fama, las indisciplinas, los egos, probablemente también los excesos, pero él se dio cuenta, probablemente aceptó el ya no ser estrella ni ser figura a nivel mundial, solo serlo a nivel local, dejando atrás los cheques millonarios, priorizando el aplauso del público, de
su público, el que lo conmovió hasta las lágrimas, el que ha vuelto a festejar goles suyos, donde sigue lesionándose, donde sigue sin ser el mismo de antes, donde se sigue poniendo en tela de juicio si va o no al siguiente mundial, pero al menos ha intentado volver, ha cambiado su fórmula, ha vuelto a querer ser el verdadero Neymar, porque en él encontramos la prueba férrea de que un jugador con mucho talento, pero con una mala gestión, no resultará más que un desperdicio.

Porque a pesar de que él enamoró a millones con su magia y se convirtió en uno de los mejores primes en esta era, el recuerdo final que tendremos de Nei o el tema de conversación alrededor de él siempre terminará en ser un talento desperdiciado, un príncipe que no quiso ser rey, un heredero que renunció a la corona, un monarca que se negó a reinar y prefirió cobrar, lesionarse, estar en carnavales.
Y eso es lo que termina marcando la diferencia entre Messi, Cristiano, él. No es el talento, la habilidad, los goles o los títulos. Es el saberte rodear de los mejores. Es seguir y perseguir tu convicción. Es entender que en este deporte, así como en la vida, no se brilla más en solitario. Se puede brillar de la misma forma, acompañado de alguien igual o mejor que tú.
Neymar es el claro ejemplo del futbolista indisciplinado, talentoso, que terminó por ser olvidado. Esta fue la historia del hijo pródigo del Santos, el supuesto rey, quien solo nació para eso, porque ha decidido vivir como plebello. No.
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