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La HISTORIA detrás del HOMBRE que lo PERDIÓ TODO | Keanu Reeves

Con el padre fuera de sus vidas, Patricia busca un futuro mejor y se traslada primero a Sydney, Australia y luego a Nueva York. Allí cuando Kanu tiene 6 años, la madre conoce a Paul Aaron, un director de cine y productor de Broadway reconocido por sus trabajos aclamados sobre temas sociales.

Su conexión es inmediata y en 1970 se casan. Tras el matrimonio, la familia se muda nuevamente, esta vez a Toronto, donde Patricia cree que los niños crecerán en un entorno más adecuado. De hecho, que el padrastro del chico sea director de cine permite que por esta época comience a tener un primer acercamiento con este mundo. Para los niños, esta nueva ciudad representa una oportunidad para formar una familia, pero su estabilidad se ve nuevamente afectada cuando tras solo un año de matrimonio, su madre y Paul se separan.

A pesar de la ruptura, Paul se mantiene presente en la vida de Keano, introduciéndolo al mundo del cine y la actuación. Es él quien lo anima a explorar su interés en las artes escénicas y años más adelante lo recomienda para su primer trabajo en un teatro en Pennsylvania, donde trabaja como aprendiz y asistente.

Durante esta etapa Kanu participa en su primera obra Dem Yankees y poco a poco empieza a involucrarse en producciones teatrales escolares y comerciales. Con respecto a la educación del chico, esta es complicada, pues había tenido problemas con el aprendizaje y ahora ha sido diagnosticado con dislexia. Y aunque al principio le cuesta, con el tiempo que Anu se convierte en un lector competente, mientras que su inclinación por lo visual se mantiene y refuerza su amor por el cine y los cómics.

Durante estos años desarrolla una tendencia antiautoritaria que lo lleva a desafiar la estructura académica, lo que provoca dificultades con sus profesores y constantes cambios de escuela. Sin una figura paterna fuerte que lo guíe, Anu aprende a valerse por sí mismo. Es entonces cuando su exprastro Paul Aaron decide retomar el contacto con él.

Durante las vacaciones escolares, Kananu viaja a visitarlo pasando tiempo en los sets de producción de películas como A Force of One, A Different Story y la serie dramática, ganadora del Emi: The Miracle Worker. Estas experiencias refuerzan su deseo de dedicarse a la actuación.

Aproximadamente a los 15 toma la decisión de que su destino está en la actuación, así que se inscribe en la escuela secundaria Alternativa Abondell, donde puede estudiar mientras trabaja como actor. Llega a sus 17 y el chico abandona la escuela sin obtener un diploma. Todo para entregarse por completo a su pasión por la interpretación.

Sin un camino claro y con pocos contactos en la industria, enfrenta años de incertidumbre, pero lucha por abrirse camino en el mundo del teatro y la televisión, sin dejar que los rechazos y las dificultades lo desvíen de su meta. Aparecen comerciales, incluyendo uno de Coca-Cola, donde su energía y naturalidad frente a la cámara comienzan a destacar.

Paralelamente asiste a una escuela de teatro comunitaria. Aquí su talento llama la atención de la directora Rose Duben. Aunque aún es un actor en formación, su entrega y pasión lo diferencian de otros estudiantes. Yao intenta ingresar a varios lugares relacionados a la actuación, como el prestigioso festival de Stratford en Ontario, pero su solicitud es rechazada en dos ocasiones.

Y es que mientras más nos adentramos en su historia, nos daremos cuenta que en ocasiones parece que lo que más ama se va de su vida, lo abandona o muere, dando como resultado una vida con episodios tan dolorosos que por momentos llega a parecer absurda. No obstante, su perseverancia con respecto a la actuación pronto da frutos. Consigue su primer papel teatral relevante en Wolfby, una obra de Brad Fraser presentada en un teatro de Toronto.

Gracias a esto que Anu comienza a hacerse un hombre en la comunidad del teatro. En 1984 trabaja como corresponsal en el programa juvenil Going Great, lo que le consigue hacer su debut en la televisión con un episodio de la serie Hanging Ann, una comedia canadiense transmitida en CBC y brevemente en Nickelodeon. Y una vez que ella debuta, el chico empieza a obtener más papeles en el teatro, interpreta a Mercurio en una producción de Romeo y Julieta y participa en otras producciones más.

Con cada proyecto su talento se hace más evidente y su reputación como actor prometedor empieza a crecer. Esa nueva vida en la que todo gira en torno a las obras de teatro lo lleva a mudarse a Los Ángeles para incursionar aún más en este mundo. Ahora estando en el lugar más reconocido por su creciente ola de artistas, comienza a participar en diversas producciones, esta vez para televisión.

Aunque estos proyectos no le brindan fama inmediata, le permiten ganar experiencia y empieza a familiarizarse con la industria cinematográfica estadounidense. Su primera película, un poco más reconocida, llega con Young Blood, un drama deportivo dirigido por Peter Markle y protagonizado por Rob Low, Cynthia Gib y Patrick Swise.

La cinta recibe críticas no tan buenas y su trama es considerada predecible, pero para qué anu esta interpretación representa su primer gran impulso en la industria del cine. Compartir pantalla con actores que ya estaban en un nivel más alto le abre las puertas a proyectos más importantes. Después de esto llega Rivers Edge, donde Kananu protagoniza un intenso drama policial que aborda la reacción de un grupo de adolescentes ante un asesinato basado en un caso real.

La película se estrena en el Festival Internacional de Cine de Toronto y en su mayoría recibe buenas críticas. De hecho, el periódico de New York Times destaca especialmente a Kananu por su interpretación describiéndola como natural y muy conmovedora. Debido a esto, el chico deja de ser solo un aspirante y se convierte en una promesa real de Hollywood.

Cada proyecto le permite perfeccionar su arte enfrentando desafíos que poco a poco lo acercan a convertirse en uno de los actores más icónicos de su generación. Durante este periodo, Keanu llega a cuestionarse su propio nombre. Se pregunta si quizás es demasiado étnico para Hollywood, si debería cambiárselo por algo más convencional para encajar mejor en la industria, pero afortunadamente decide no hacerlo.

Hacia finales de la década de los 80, Kananu participa en varias producciones, entre ellas Permanent Record. Esta película en particular merece un poco de contexto. La historia gira en torno a David Sin, interpretado por Alan Boys, un estudiante brillante, talentoso y querido por todos. Sin embargo, de forma repentina, David decide autoeliminarse dejando a su mejor amigo Chris Toen, encarnado por Keanu Revives en una profunda confusión y un insoportable sentimiento de culpa.

A medida que Chris intenta encontrarle sentido a la pérdida, la trama explora el devastador impacto del hecho en la familia, amigos y una comunidad que jamás imaginó lo que ocurría puertas adentro. El papel de Chris se convierte en el eje emocional de la película. A diferencia de David, Chris es un joven tranquilo, alguien común que disfruta de la vida sin mayores complicaciones, pero la muerte de su amigo lo golpea con fuerza, obligándolo a enfrentar emociones que nunca había experimentado.

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