Aún así, el interés crece y ahí es cuando el proyecto da un paso más. El productor Robert Steedwood, que viene de impulsar algunos de los musicales más importantes de la época, decide apostar de verdad por llevar Gris al cine. Lo hace, además dentro de una estructura mucho más grande con Paramon Pictures como estudio detrás del proyecto, pero ni siquiera eso significa que lo tengan claro.
De hecho, incluso la dirección refleja bastante bien esa incertidumbre. Se elige a Randal Cler, un director que no viene de grandes producciones de Fin, sino más bien de televisión y de proyectos más pequeños. No es una apuesta segura ni un nombre que garantice nada y en cierto modo encaja perfectamente con lo que es gris en ese momento.

Un proyecto que existe, que interesa, pero que todavía nadie sabe muy bien en qué puede convertirse. Es ahí cuando el proyecto empieza a tomar forma de verdad. aunque todavía sin una dirección del todo clara, porque ni siquiera el casting está definido. Todavía no hay rostros, no hay una identidad clara, solo una idea que está intentando convertirse en algo más.
Y lo curioso es que en ese momento nadie sabe todavía que esa historia que no terminan de ver clara va a acabar encontrando su forma definitiva en unos protagonistas que tampoco eran una apuesta evidente. Uno de esos nombres es el de John Travolta. Travolta no llega a Gris como una gran estrella de cine, al menos no todavía.
Viene de la televisión de empezar a hacerse conocido poco a poco y en ese momento coincide con el productor Robert Steedw, con quien está empezando a trabajar. Actores como Henry Winkler, que ya está triunfando en televisión con ese perfil de chico rebelde, llegan a estar vinculados al proyecto. Es el mismo actor el que decide apartarse por miedo a encasillarse en este tipo de personaje.
Eso deja un hueco clave porque Travolta no solo encaja, sino que además empieza a ganar peso dentro del propio proyecto. es alguien que poco a poco va teniendo influencia real en las decisiones que se toman alrededor de la película y entre ellas una que lo cambia todo, la elección de Sandy.
Porque para ese papel Hollywood tiene en mente nombres muy distintos, actrices mucho más asentadas dentro del cine. Estravolta el que insiste en una dirección completamente diferente. Olivia Newton Jong, una cantante de éxito. Sí. pero con muy poca experiencia como actriz protagonista en cine. Y ahí aparece otra duda importante, porque Olivia no lo tiene nada claro.
No está segura de encajar, no está segura de que el salto al cine sea buena idea y además hay un problema evidente. Olivia tiene en este momento 29 años y como el resto del reparto va a interpretar a un adolescente. algo que en pantalla puede funcionar o puede romper completamente la credibilidad de la historia. De hecho, sus dudas son tan reales que exige hacer una prueba de cámara antes de aceptar el papel.
Algo poco habitual para alguien con su carrera musical, pero necesario para comprobar si realmente encaja en ese mundo. Mientras todo esto está pasando, Travolta sigue ahí empujando el proyecto porque en ese momento, sin que casi nadie lo sepa todavía, su situación está a punto de cambiar por completo.
Durante el propio rodaje de Gris, él ya ha terminado otra película, una historia mucho más oscura, mucho más adulta, que todavía no se ha estrenado. Una película titulada Saturday Night Fever. Cuando esa película se estrena en cines, todo cambia. Travolta pasa prácticamente de la noche a la mañana de ser una promesa a convertirse en una estrella mundial y eso transforma también Gris porque de repente esa película que generaba dudas ahora tiene uno de los rostros más importantes del momento al frente.
Con John Travolt ha convertido en una estrella mundial, la película gana algo que antes no tenía, una identidad clara y también una presión mucho mayor. En medio de todo eso, se termina de cerrar el reparto. Olivia Newton Jong acaba aceptando el papel de Sandy después de esa prueba de cámara que necesitaba para convencerse a sí misma de que encajaba.
Alrededor de esa pareja protagonista elegida se construye un elenco donde en su mayoría no hay grandes estrellas de cine, sino perfiles más jóvenes, muchos venidos del teatro o de la televisión que encajan más con ese mundo adolescente que la película quiere construir. Y aún así, hay algo que sigue estando ahí todo el tiempo, el problema de la edad, porque en realidad ninguno de ellos es un adolescente.
Trabolta tiene 23 años. Bivia 29 y muchos del reparto se mueven en ese mismo rango de edad. Eso obliga a la película a tomar decisiones muy concretas. Cómo se rueda? ¿Cómo se iluminan los planos? ¿Cómo se construye la estética para que todo eso funcione sin que el espectador lo cuestione. Mientras todo eso se define, hay otro proceso clave que está ocurriendo en paralelo.
La adaptación del musical a película. El guion en manos de Bronte Wart tiene que transformar ese musical original más crudo y más directo en algo que funcione en cine. Eso implica cambiar cosas o izar otras y sobre todo decidir qué tipo de historia quieren contar realmente, si va a ser una historia más realista o una fantasía musical.
Poco a poco la película empieza a inclinarse hacia los segundos. Es en ese punto cuando arranca el rodaje. En el verano de 1977, el equipo se traslada a los Ángeles y la película empieza a construirse en espacios muy concretos. El Instituto, por ejemplo, no es un decorado levantado desde cero, es un lugar real. El Benis High School se convierte en Ridel Hide en pantalla.
Esa decisión le da a la película algo muy importante, una base reconocible sobre la que construir todo lo demás. Pero al mismo tiempo la película no se queda ahí porque hay elementos en los que esa realidad se rompe por completo. Coreografías como la del coche con todo el grupo alrededor ya no buscan parecer naturales, sino todo lo contrario.
Son escenas pensadas como espectáculo, como un espacio completamente controlado donde todos los movimientos, la energía, incluso la actitud de los personajes responde a una lógica mucho más cercana a la fantasía que a lo real. Es justo en ese contraste donde Gris empieza a encontrar su tono entre lo cotidiano del instituto y lo casi real de sus números musicales.
Un equilibrio que no es fácil de mantener y que obliga a repetir tomas, ajustar coreografías y afinar cada detalle para que todo encaje sin que se rompa la ilusión. Además de todo esto, el ritmo es muy exigente, las coreografías requieren muchísimos ensayos y hay ideas de rodaje especialmente duros, sobre todo en exteriores.
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Algunas escenas se ruedan con temperaturas muy altas bajo el sol de California y con un vestuario que no siempre ayuda. Además, hay una presión que está siempre presente, la de no saber si todo lo que están rodando una vez montado realmente va a encajar porque están mezclando muchas cosas: realidad, fantasía, música, comedia romántica y no hay una referencia clara en ese momento de cómo debería funcionar todo eso junto en cines.
Es en ese proceso, mientras la película todavía se está terminando de construir, donde Gris encuentra realmente lo que es. Porque más allá de la historia, más allá del casting, hay algo que empieza a definir completamente la cinta y ese elemento es la música. Esta no solo funciona como acompañamiento, sino que es el centro de todo y es el elemento que termina de darle identidad a la película.
Muchas de las canciones más reconocibles vienen del musical original y forman parte de esa base que ya funcionaba en teatro. Pero la película no se queda ahí, decide ir un paso más allá y ahí entra una figura clave, John Farr. Farrar viene de trabajar muy cerca de Olivia Newton Jong, conoce perfectamente su voz y su estilo y entiende cómo llevar eso a algo que funcione dentro de la película, pero también fuera de ella.
Es ahí donde aparecen nuevas canciones. Canciones que no existían antes, pero que acaban convirtiéndose en el corazón de Gris. Una de ellas pensada para el final, para ese momento en el que el personaje de Olivia cambia por completo y sorprende con una imagen totalmente distinta, mucho más segura, más atrevida y más alineada con ese mundo.
Y otra completamente opuesta creada para que ella tenga su propio momento. Una escena mucho más íntima, más emocional, donde la historia se detiene y donde todo gira alrededor de lo que está sintiendo. Toda la música se trabaja en estudio antes del rodaje para así poder cuidar cada detalle, cada voz y hacer los arreglos necesarios.
Después, en el set, todo se construye alrededor de eso. Cuando todo está listo, llega el momento de que la cinta se estrene. Tras las distintas premiers y con dudas todavía sobre si el público va a entrar en ese juego y sobre la edad del reparto va a jugar en su contra, en junio de 1978 Gris llega a los tines.
La gente se sienta en su butaca y así la historia los lleva hasta el verano de 1958. Aquí en una playa, Danis Suuko y Sandy Olson se despiden tras haber vivido un intenso amor de verano. Sandy está triste porque regresa a Australia y teme no volver a ver a Dani nunca más. Este la consuela diciéndole que el verano es solo el comienzo para su historia de amor.
El primer día de su último año en la escuela secundaria Ridel, Dani se encuentra con los miembros de su pandilla, con Sony, Putsy, Dudy y el que es su mejor amigo, Keniky. Dani no se imagina que Sandy no ha regresado a Australia y que va a pasar el último año en Ridel. Esta nada más llegar conoce a French que le presenta la pandilla de las Pink Ladies, Marty J y la líder Betty Riso.
Durante el almuerzo, Danny y Sandy describen a cada pandilla cómo les ha ido el verano. Sandy les dice que vivió un amor increíble con un chico llamado Dan y que teme no volver a verlo nunca más. Las Pink Ladies la acogen y así Sandy se empieza a integrar. acaba apuntándose a animadora y comienza a coquetear con un jugador de fútbol americano llamado Tom.
Keniky, mientras tanto, llega en su preciado coche que planea usar para competir en una carrera. Riso, que ya sabe a qué Dani se refiere Sandy, planea un encuentro entre ellos para ver cómo actúa este. Dani de primera se muestra sorprendido e ilusionado, pero en cuanto cae en la cuenta de que está con sus colegas, se pone chulo delante de Sandy y refuerza su imagen de tipo duro.
Sandy se decepciona al ver que para Dani su historia de verano no supuso lo mismo que para ella. Las Pink Ladies la invitan a pasar una noche de chicas para animarla. French y el resto animan a Sandia que se desmelene un poquito. La animan a fumar y tratan de abrirle agujeros en las orejas. Riso se burla de su imagen de chica buena y French tras esto les anuncia que ha decidido dejar Ridel para apuntarse a la escuela de belleza.
En medio de esto, los dibs irrumpen en la fiesta. Rizo al verlo sale por la ventana y se va con Keniki a tener sexo en su coche viejo. Mientras están allí los Grisszers rivales liderados por Leo y su chica chacha los interrumpen. Al día siguiente, Dani motiva a los tipers a trabajar en el coche viejo de Keniki y darle así una segunda vida para que pueda ganar la carrera.
Más tarde ve a Sandy en una cita con Tom e intenta disculparse con ella por su actitud. Esta no está muy convencida del todo y le dice además que no le ve interés en absolutamente nada. Dani decide para impresionarla probar distintos deportes. Ninguno se le da especialmente bien hasta que da con el atletismo en el que no tiene que competir con nadie.
Hacia el final de su carrera se cae y Sandy aburrida de estar con Tom y sin ver con Conexión con él va a ayudarle. Acepta tras coquetear con él ser su pareja en el próximo baile de la escuela, que además será retransmitido por televisión. Mientras esto ocurre, Riso y Keniki tienen una pelea que les lleva a cortar y Frenchi, tras una desastrosa clase de belleza, decide a regañadientes regresar a Ridel para terminar la secundaria.
El día del baile, Rizo y Keniky llevan como parejas a Leo y a Chacha, básicamente para al otro. Para escándalo de la directora, los Tibert acaban mostrando el trasero en televisión en un concurso improvisado subido de tono. Tras esto, Dani comienza a bailar con Sandy captando la atención de todo el mundo.
Chacha decide meterse en medio y comienza a bailar con él. Ambos ganan mientras Sandy Furiosa se marcha del baile. Para compensarla, Dani lleva a Sandy a un autocine y allí le entrega un anillo. Sandy lo acepta, pero cuando Dani intenta besarla, ella asustada se marcha tirándole antes el anillo. En otra parte, Riso teme haberse quedado embarazada y se lo cuenta a Marty.
El rumor se pasa de unos a otros y acaba llegando a Keniki que le ofrece su ayuda a Riso. Esta furiosa le dice que él no es el padre. El día de la competición, Kenik acaba golpeándose la cabeza con la puerta del coche y aturdido le dice a Dani que sea él el que trate de ganar a su rival. Dani acepta y comienza así la carrera contra Leo, que usa todo tipo de técnicas no muy éticas para lograr ganarle.
Es Daniel que finalmente gana la carrera mientras Sandy lo ve todo a lo lejos. French se acerca a ella mientras el resto celebra y esta le pide irse unos días a casa con ella, ya que le dice, “La antigua Sandy va a desaparecer.” En la fiesta de grabación de Ridel, Riso descubre que no está embarazada y se lo cuenta a Keniki con el que finalmente se reconcilia.
Dani sorprende a los Ters al convertirse en deportista destacado, pero más lo sorprende a el Sandy cuando aparece allí con cambio de look muy al estilo Grissers. Sandy le deja claro que ya no es esa tontita de antes, que tiene las cosas claras y que necesita un hombre al lado que también sepa lo que quiere. Tras reconciliarse, toda la pandilla jura estar juntos pase lo que pase.
Se despiden de Dan y Sandy, que se marchan felices y dispuestos a continuar con su historia de amor. Tras su estreno en cines, Gris se convierte en un éxito enorme. El público conecta, las salas se llenan, las canciones empiezan a sonar en todas partes y lo que hasta ese momento era un proyecto lleno de dudas se transforma en un fenómeno.
La película, que tiene un presupuesto aproximado de unos 6 millones dólares, termina recaudando más de 390 millones en todo el mundo. Una cifra completamente desproporcionada para la época y que la convierte en el musical más taquillero hasta el momento. En medio de todo eso, hay algo que termina de explotar por encima del resto y ese algo es la banda sonora, especialmente esa canción del final que no solo funciona dentro de la película, sino que se convierte número uno en medio mundo. Una canción que no estaba
en el musical original y que acaba definiendo completamente la identidad de Gris. Una decisión que vista con el tiempo resulta completamente visionaria. Para John Travolta, que ya venía de explotar a nivel mundial, la cinta termina de consolidarle como una de las mayores estrellas del momento. Gris se convierte en una pieza clave dentro de su imagen pública, en algo que va a quedar ligado a él durante toda su carrera.

Con Olivia Newton JN ocurre algo muy similar. La película no solo refuerza su carrera musical, sino que la convierte en un icono dentro del cine. Su imagen en ese tramo final, completamente transformada, pasa a formar parte de la cultura popular de una forma casi inmediata. Una imagen que con el paso de los años no pierde fuerza y que de hecho vuelve a impactar especialmente cuando en 2022 se anuncia que ha fallecido.
En ese momento todo lo que representa Gris vuelve de golpe. Ese proyecto lleno de dudas, con un tono que no terminaba de encajar, con actores que no tenían la edad de sus personajes y con decisiones que en ese momento no parecían nada seguras, acaba convirtiéndose en el musical de referencia. Uno de esos títulos que aparecen automáticamente cuando pensamos en el género musical y que para siempre va a quedar ligado a la figura de Olivia Newton John y de John Travolta.
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