Ser DEMASIADO GUAPO casi ARRUINA su carrera | Jacob Elordi
Aunque suene extraño, ser guapo por poco arruinó la carrera de Jacob Lordi. El mundo lo conoció en el stand de los besos, donde interpretó a Noah Fn, el típico chico guapo. Pero lo que casi nadie sabía es que llevaba años recibiendo exactamente el mismo personaje una y otra vez.
Jacob estaba harto de que la industria lo encasillara, así que cuando finalmente consiguió el papel en euforia, decidió que lo daría todo para demostrar que podía actuar en papeles dramáticos. Así que llevó una escena al límite, tanto que terminó en el hospital con una conmoción cerebral y secuelas graves. Pero ese no fue el único rodaje que acabó así.
Con cada nueva película, Jacob se exigía más a sí mismo. Y aunque desde fuera parecía que ser el chico guapo de Hollywood era un privilegio, detrás de cámaras esa imagen se volvía cada vez más asfixiante. Para que te des una idea, estaba tan cansado de los comentarios que lo reducían a su físico, como las bromas sobre querer su agua de bañera, que cuando un hombre volvió a hacer ese comentario, perdió la paciencia y la situación terminó escalando hasta un altercado físico.
En este video vamos a recorrer su vida personal y su carrera para entender el costo de que el mundo idolatre tu apariencia y lo que eso le ha hecho a la mente de Jacob Lord. De niño, su vida parecía ideal. Padres amorosos, tres hermanas que lo consienten y es popular gracias a que juega rugby. Solo hay un problema.
Jacob se siente en conflicto, es más sensible que sus compañeros y en una escuela de puros hombres y testosterona se siente fuera de lugar. donde realmente encaja es con sus hermanas y en el teatro que logra apasionarlo más que el deporte. El problema es que cuando sus compañeros descubren esta pasión llegan las burlas y los cuestionamientos sobre su masculinidad, así que para proteger su reputación sigue jugando Rugby.
Él mismo ha dicho que en esa época se sentía como Troy Bolton, dividido entre el deporte y el escenario. La primera obra en la que participa es Zeusical, un musical basado en los cuentes del drctor Zeus. Jacob consigue el protagónico del gato en el sombrero y con eso llegan cosas. Número uno, aún más burlas.
Y número dos, la realización de que ama el teatro y que quiere dedicarse a la actuación, aunque claro, no lo comparte con nadie, pues sabe lo que sus compañeros dirían. Después participa en Charlie y la fábrica de chocolate y en Sueño de Una noche de verano, la obra de William Shakespeare. Con cada nueva obra, Jacob se siente más cómodo con esta pasión.
Así, cuando llega el día de la presentación de sueño de una noche, decide dejar de esconderse. Llega al teatro con brillantina morada en los párpados y algunos mechones rosas en el cabello. Sus amigos se quedan pasmados, pero a Jacob no le importa, ya que sabe que tiene un papel que interpretar. A partir de ese momento, Jacob se sumerge por completo en las historias, lee todas las obras que caen en sus manos y devora películas sin parar.
Entre ellas está el laberinto del fauno de Guillermo del Toro, un cuento de hadas oscuro y retorcido. La ve en familia y cuando termina su mamá, sabiendo cuánto le gusta la actuación, le dice medio en broma, medio en serio, que nunca trabaje con Guillermo, pues la imagen del hombre pálido la dejó profundamente perturbada. Además, Jacob pasa horas viendo audiciones y entrevistas de sus actores favoritos.
Uno de ellos es Hit Lger, a quien descubre en el Caballero de la noche. Verlo como el Guasón termina de confirmarle lo que quiere hacer, interpretar personajes complejos e intensos. Y hay un detalle más que lo marca. Heit Ledger también es australiano, lo que le hace pensar que si alguien como él pudo llegar a Hollywood, entonces quizás Jacob también pueda.
A los 14 años empieza a practicar su acento estadounidense tomando como referencia la voz de Vin Diesel. Al mismo tiempo se inscribe en un curso de actuación. En una de las clases interpreta el monólogo de Matt Damon en Goodwill Hunting. Su maestra reconoce su talento y lo conecta con una mujer que lo introduce al circuito del teatro australiano.
Poco a poco, Jacob gana experiencia, entiende cómo funciona ese mundo y comienza a leer novelas y obras de ese mundo que lo termina enamorando, como por ejemplo esperando a Godot. Su mamá lo apoya siempre e incluso le sugiere probar con el modelaje para marcas locales, pensando que podría abrirle puertas. Jacob lo intenta, pero lo rechazan una y otra vez por lo mismo.
Es demasiado alto. Desde los 15 años mide 1.96 m. Mientras tanto, Jacob sigue jugando rugby en la escuela. Es tan bueno que con apenas 16 años entra el equipo representativo de Victoria, donde comparte cancha con jóvenes que después se convertirían en estrellas como Rob Leota, Darcy Swime y Len Ikitao.
Todo apunta a que su futuro en el deporte está definido, pero otra vez no se siente pleno. Actuar su sueño, pero aún no sabe si se atreverá a perseguirlo. Entonces llega el partido que cambia su vida. En una mala jugada, Jacob se rompe un hueso. La lesión es grave, pone fin a cualquier futuro en el rugby, pero también le hace sentir libertad, pues ahora solo le queda una opción, perseguir su sueño.
A partir de ese momento, decide apostar todo por el teatro. Al principio, su papá no está convencido. Le dice que triunfar como actor es una posibilidad entre un millón. Pero Jacob, lejos de desanimarse, le contesta, “¿Y por qué no puedo ser yo ese uno en un millón?” empieza a audicionar sin parar y a involucrarse en cualquier proyecto que le permita actuar, incluso en cortos de estudiantes de cine de la Universidad de Queensland.
Pero pronto se da cuenta de un patrón. Los únicos papeles, para los que lo llaman, son siempre los mismos. El protagonista de un romance adolescente. Y no es casualidad, no podemos negar que Jacob es un chico apuesto y por eso encaja perfecto en esa fantasía romántica que muchas adolescentes idealizan. El problema es que eso no es lo que él busca.
Jacob ama la literatura, la profundidad emocional y los personajes complejos, cosas que ese tipo de romances en su mayoría no ofrecen. Cansado de no encontrar ese tipo de papeles, decide crear uno. Así, junto a su amigo Liam Rordan, escribe el guion del cortometraje Max and Josefa. En la historia, Jacob interpreta a Max, un chico rico que estudia en una escuela privada.
Max huye de casa y en el camino conoce a Josefa, un chico de la calle con quien entabla una amistad algo inesperada. Como puedes ver, el corto se aleja de las típicas historias adolescentes para explorar temas con más peso, como los prejuicios de clase social. Es el tipo de proyectos que Jacob quiere hacer. Sin embargo, muy pronto va a descubrir que para abrirse paso la industria, primero tendrá que aceptar historias que repudia.
Ese patrón comienza cuando consigue un papel en Swinging Safari, una comedia satírica australiana ambientada en el verano de 1975. La película sigue a tres familias vecinas cuyos padres deciden sumarse a la revolución sexual mientras los hijos causan destrozos en el vecindario. Como era de esperarse por su apariencia, Jacob se queda con el papel de Roster, el chico guapo y rebelde del barrio que domina la jerarquía social.
Al poco tiempo, Jacob consigue un pequeño papel como extra en Piratas del Caribe, la venganza de Salazar, que se graba en Australia. Aparece como un infante de marina de casaca roja. No tiene líneas, pero la experiencia le sirve para entender cómo funciona un set de cine y lo grande que puede ser ese mundo. Lejos de intimidarse, sale más motivado que nunca.
Empieza a enviar audiciones a todos los castings que encuentra. Una tras otra, las respuestas son negativas, casi siempre por ser demasiado alto. Para Jacob, esto es bastante frustrante, pero lo que hoy siente como mayor desventaja, más adelante terminará abriéndole la puerta al papel más grande de su carrera hasta hoy. Después de más de 100 intentos fallidos, envía una audición más, sin imaginar que esa sería la película que le cambiaría la vida y también la que más llegaría a odiar.
Y esta se llama el stand de los besos. Noa, por favor, por favor, dime algo. Algo. Vámonos. Esta es una comedia romántica de Netflix basada en un libro que nació en Watad, una plataforma donde muchos adolescentes escriben historias románticas llenas de fantasías y clichés. De hecho, el St de los Besos fue escrita por un adolescente y gira en torno a ese ideal del chico guapo sin demasiada profundidad, justo el tipo de papel que Jacob detesta.
La historia sigue a él interpretada por Joey King, una chica que se enamora de Noah Fn, el personaje que le ofrecen a Jacob. Noah, claro, es el típico chico malo, anda en motocicleta y todas las chavas están obsesionadas con él. El personaje tiene todos los comportamientos cliché que te puedes imaginar.
Por ejemplo, cuando unos chicos acosan a el por llevar una falda demasiado corta, no aparece como el novio sobreprotector y se pelea para defender su honor. También tiene diálogos exageradamente cursis, como, “Nunca me había sentido así antes. Me vuelves loco.” Para Jacob, que sueña con convertirse en uno de los grandes nombres de Hollywood, pensar en hacer este papel lo horroriza.
Aún así, entiende que es una oportunidad que no puede dejar pasar, pues si al stand de los besos le va bien, puede usar ese éxito para conseguir mejores papeles. Y si bien lo logrará, este papel traerá algunas consecuencias de las cuales le tomará bastante tiempo librarse. Cuando llega el set, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, conoce su coprotagonista Joey King.
Desde el inicio, la química entre ellos es evidente, tanto que poco después comienzan una relación en la vida real, lo que hace que sus escenas juntos se vean mucho más creíbles. Parte importante del personaje de Noah es que siempre anda en motocicleta y Jacob nunca se ha subido a una en su vida. Así que apenas llega a Sudáfrica tiene que aprender a manejar moto a contrarreloj.
Por suerte lo logra y no solo eso, termina gustándole tanto que después se vuelve una de sus aficiones. Sin embargo, hay otro detalle que sí le genera un conflicto serio. En el libro No es fumador, algo que refuerza su imagen de chico rebelde. Pero cuando Jacob lee el guion y se da cuenta de que en la película eliminaron ese rasgo, se molesta bastante.
Les reclama a los productores que su personaje es un chico malo y que eso se refleja en ese hábito. La respuesta de los productores es tajante en la película. Noa no fuma. Jacob se enfurece. siente que no se están tomando el trabajo en serio. Años después, él mismo admite que quizá exageró. El stand de los besos no es una película que requiera ese nivel de obsesión por el detalle.
Aún así, el episodio deja ver el nivel de compromiso que Jake obtiene. Aunque el proyecto no le apasiona, de todas formas trabaja con la misma disciplina y eso se nota también en la preparación física. Para este papel entrena dos veces al día. Todos los días pues quiere tener el físico de un jugador de fútbol americano, tal como es Noah.
Al terminar el rodaje, Jacob está tan motivado con la actuación que decide no volver a Australia. Después de su primera película para Netflix, se siente con la confianza suficiente para probar su suerte en Los Ángeles. Pero por más que audiciona, los papeles no llegan. Otra vez el problema es su altura.
Pasan los meses y el dinero empieza a desaparecer. Llega un punto en el que ya no puede pagar la renta. Algunas noches duerme en su auto, otras en los sillones de sus amigos. En su cuenta bancaria quedan apenas $400. Si no consigue trabajo pronto, tendrá que regresar a casa. En ese punto, uno de sus amigos le pide ayuda para grabar una audición para un nuevo programa de televisión.
Jacob lo ayuda con el video y casi en el momento decide mandar una audición él también. Después de todo, no tiene nada que perder, pero por dentro ya está agotado de intentar sin resultados. Así decide que este será su último intento. Si no consigue el papel, regresará a Australia para trabajar, recuperarse económicamente y más adelante intentar volver a Hollywood.
Para su sorpresa, poco después recibe una llamada que le informa que le han dado el papel. ¿Y de qué papel estamos hablando? Bueno, de una serie que HBO había estado cocinando y que marcará un antes y después en la vida y carrera de Jacob y esta tiene por nombre Euforia. Aunque Jacob todavía es un completo desconocido, su audición impresionó a los directores del casting.
Su presencia en la pantalla y su mirada oscura los convencieron de que él sería el Nate Jacobs perfecto. Este detalle sobre su mirada va a ser importante más adelante, así que recuérdalo. Con esa buena noticia llega otra más. Por fin se estrena el stand de los besos en Netflix. En cuestión de días, la película se convierte en una de las más vistas del año y Jacob en una estrella de la noche a la mañana, literalmente.
La película se estrena de madrugada, por lo que Jacob se va a dormir como cualquier chico normal y despierta con 4 millones de nuevos seguidores en Instagram. La fama, sin embargo, no resulta tan atractiva como la había imaginado. De pronto, millones de personas revisan su cuenta personal de Instagram, opinan y analizan cada detalle.
Y lo más incómodo es que casi todos esos comentarios no hablan de su actuación, sino de su cuerpo y su físico. Jacob empieza a sentirse tan invadido y expuesto que termina borrando casi todas sus fotos. con el tiempo incluso decide desactivar su cuenta por completo. Pero cerrar Instagram no resuelve el problema porque en Twitter hoy ex la conversación continúa.
Personas que escriben cuánto desean tocarlo y tener relaciones íntimas con él, que fantasean con meterse a su casa para robar su ropa interior e incluso que analizan sus fotos en traje de baño para calcular cuánto mide su miembro. Al leer estos comentarios, Jacob se siente muy incómodo. Le molesta que lo sexualicen y hablen de él como si fuera un objeto para consumir y no una persona.
Esa misma frustración la expresa en una entrevista con la revista Men’s Health. Ahí explica que lo que más le pesa es que aunque él quiere ser tomado en serio como actor, mucha gente solo se fija en su cuerpo y en su altura. También señala algo interesante que casi nunca se habla de la sexualización de los hombres y aunque reconoce que quizás no es comparable con lo que viven muchas mujeres, cree que también es un tema que merece atención.
Sin embargo, al mismo tiempo, reconoce que su físico es en gran parte la razón por la cual consiguió el trabajo. Por eso mismo comparte que ha empezado a sentir mucha presión por mantener un cuerpo musculoso y atlético. Con todo esto encima, Jacob empieza a preguntarse si la actuación es realmente el camino que quiere seguir.
Le gusta actuar, pero no todo lo que viene con ello. Por ahora decide continuar, pero la duda seguirá dando vueltas por su cabeza. Unos meses después se muda a Vancouver para grabar Two Hearts, donde una vez más interpreta al galán que enamora la chica. Aunque no es el tipo de papel que quiere porque solo lo encasilla más en ese estereotipo, tampoco está en posición de rechazarlo.
Necesita el trabajo, así que continúa aceptando estos proyectos. En su vida personal, las cosas tampoco salen como esperaba. A pesar del éxito del stand de los besos, la relación entre Jacob y Joy no dura. Poco después comienza el rodaje de euforia, donde otra vez le toca interpretar al chico rudo. A primera vista parece el mismo estereotipo de siempre, pero esta vez hay algo diferente.
El personaje tiene más capas, lo que le da a Jacob una verdadera oportunidad. de demostrar lo que puede hacer como actor. Verás, la serie sigue un grupo de estudiantes de preparatoria, pero se aleja por completo del drama adolescente tradicional. En lugar de idealizar esa etapa, se enfoca en sus lados más oscuros: la adicción, la sexualidad, la violencia y el trauma.
Dentro de ese mundo, Jacob interpreta a Nate Jacobs, la estrella del equipo de fútbol. Por fuera parece seguro y dominante, pero por dentro vive con estallidos de ira, atrapado en un ideal de masculinidad nocivo y en conflictos que no sabe cómo manejar. En el fondo, todo ese comportamiento nace de un secreto que arrastra desde niño.
Como se podrán dar cuenta, este papel va mucho más allá del chico guapo. Jacob lo sabe y entiende que este papel podría cambiar la manera en que lo ve la industria, así que no piensa desaprovecharlo. Para prepararse empieza a entrenar en los mismos gimnasios que frecuentan muchos tiktokers, observando su lenguaje corporal y la forma en que se relacionan con las chicas.
También encuentra una fuente de inspiración fuera de lo común, los tiburones. Como Nate tiene actitudes de un depredador, Jacob pasa horas viendo documentales sobre tiburones para adoptar ciertos manierismos. Pero todavía hay un problema. Jacob no tiene un lugar fijo donde vivir. Cuando comienza el rodaje de Euforia, un productor nota que pasa casi todo el tiempo entre su tráiler en el set y su coche.
Jacob le explica su situación y el productor le consigue un cuarto de hotel para el resto de la filmación. El rodaje, sin embargo, resulta muy exigente. Durante meses, Jacob tiene que habitar la mente de Nate Jacobs, un personaje violento, volátil y emocionalmente fracturado. Para él, ese periodo se convierte en una etapa especialmente oscura.
Constantemente debe recordarse dónde termina Nate y dónde empieza él para no perderse en esa intensidad, algo que ya le ha ocurrido a otros actores. Aún con el costo emocional que implica, está decidido a demostrarse a sí mismo y a los demás que es mucho más que una cara bonita. Jacobs sabe que una de las escenas más intensas de su personaje ocurre al final de la temporada.
Ahí Nate se enfrenta a su padre en una pelea que termina con el colapso mental de su personaje. Eso es todo lo que el guion indica, pero Jacob decide ir más allá. Al momento de grabar, cree que la mejor forma de expresar toda la frustración, la ira y la impotencia de Nate es golpearse la cabeza contra el suelo. Y lo hace de verdad una y otra vez.
El resultado es una escena excepcional, pero las consecuencias son severas. Jacobs sale del set con la cabeza sangrando. Al terminar la jornada, las náuseas se vuelven insoportables y empieza a vomitar. Lo llevan al hospital donde le confirman que sufrió una conmoción cerebral causada por el trauma físico que él mismo se provocó.
Aún así, no se arrepiente. Para él, este era el precio de tomarse la actuación en serio y dejar atrás el encasillamiento del chico guapo. El problema es que esta no será la única vez que esa necesidad de probar su talento lo lleve demasiado lejos. Esta vez fue una conmoción, pero después vendrán decisiones cada vez más extremas que pondrán en riesgo su salud y lo volverán a llevar al hospital.
Afortunadamente, la serie resultó ser un éxito a nivel global. La crítica aplaude su interpretación y muchos se sorprenden al descubrir que Jacob no fue elegido solo por su apariencia, sino por su talento, consolidándose como uno de los actores jóvenes más prometedores de su generación. Los elogios crecen cuando la serie se convierte en un fenómeno global, especialmente por sus tramas polémicas.
Algunos padres critican las escenas explícitas y el retrato de sustancias, sexo y situaciones extremas, considerándola una mala influencia. En cambio, muchos adolescentes conectan profundamente con la historia, aunque algunos empiezan a romantizar a Nate Jacobs. Jacobs responde que la serie es un retrato honesto de realidades que pueden vivir algunos adolescentes y deja claro que Nate es un narcisista y un sociópata cuyas acciones no son justificables, o sea, que no hay glorificación de nada. Sin embargo,
justo cuando empieza a ser visto como un actor serio, Netflix le llama para decirle que tiene que regresar a grabar las secuelas del stand de los besos. Y sí, escuchaste bien, Secuelas. Graban la parte dos y la parte tres, una detrás de la otra. Para Jacob, la experiencia es incómoda y contradictoria.
Para empezar, la película nunca fue un proyecto que le entusiasmara, ni algo de lo que se sintiera particularmente orgulloso. Encima de eso, el contraste emocional de pasar de interpretar a un personaje tan oscuro como Nate a volver a ser el interés amoroso en una comedia romántica es bastante fuerte. A eso se suma que tiene que trabajar de cerca con su ex Joey King.
Aún así, aunque hay cierta tensión, ambos se mantienen profesionales y sacan adelante sus escenas. Con el proyecto Ya atrás, Jacob decide tomarse un respiro y se va de vacaciones a Grecia. Pero no solo viaja con su coprotagonista en euforia Sendaya. Todo apunta a que la conexión nació en el set y con el tiempo se volvió algo más.
Sin embargo, optan por la discreción de cara al público. Insisten en que solo son amigos. E incluso Jacob dice en una entrevista con GQ Sendaya es como su hermana. Pero las imágenes desde Grecia reavivan los rumores y estos crecen cuando Sendaia viaja a Australia para pasar el día de acción de gracias con la familia de Jacov.
Para muchos eso confirma la relación. Aún así, ninguno de los dos aclara nada. Prefieren mantener su privacidad y no alimentar la conversación. Poco después, Jacob consigue un papel en aguas profundas, un thriller protagonizado por Benafle y Ana de Armas. Durante el rodaje, Jacob aprovecha para pedirle un consejo a Ben. Sabe que es alguien que ha vivido durante años bajo esa mezcla constante de fama, morbo y sexualización.
Si alguien puede decirle cómo manejar esa presión, es él. Pero su respuesta no lo tranquiliza. Le advierte que llega un punto en el que empiezas a preguntarte si realmente quieres privacidad o si también disfrutas la atención y que a veces puedes sentirte como una farsa. Con eso, Jacob entiende que el costo de esta carrera es más alto de lo que imaginaba.
A partir de entonces, la duda pesa más. no sabe si está preparado para todo lo que perseguir su sueño implica. Aún así, se prepara para grabar la segunda temporada de Eforia, pero antes llega la pandemia del COVID-19 y todo se detiene. La producción de la serie queda suspendida por tiempo indefinido. En medio de esa incertidumbre, Jacob decide volver a Australia para pasar el confinamiento con su familia.
Sin embargo, la distancia termina afectando su relación con Sendaya. Con el paso de los meses, ambos se van alejando y la relación llega a su fin. Para empeorar las cosas, se estrena la película que tanto le incomoda, el stand de los besos dos. Y una vez más, el proyecto se convierte en un éxito masivo.
Pero los fans comienzan a notar que durante las entrevistas promocionales, Jacob se ve miserable. Por ejemplo, cuando le preguntan cómo se preparó para el rol, Jacob responde, “Solo improvisé.” No había mucho que pudiera hacer al respecto. Fue como un sueño largo. Estaba tan agotado después de meses grabando euforia que siento que nunca terminé de despertarme del todo.
Creo que simplemente lo saqué adelante. En otro momento, un entrevistador le pregunta si le gustaría hacer una cuarta película y qué cree que pasaría en ella. Apenas escucha cuarta película y a Jacob se le borra la sonrisa. Luego responde con un tono claramente sarcástico. Creo que me gustaría verlos a todos juntos en un asilo de ancianos.
Y cuando le preguntan cuál es su parte favorita de la película, responde algo políticamente correcto, pero nada en su expresión hace pensar que lo dice en serio. Más bien, parece que quiere que la entrevista termine lo antes posible. Al mismo tiempo, los comentarios que lo reducen únicamente a su físico comienzan a multiplicarse.
Y no solo en redes sociales, también frente a frente, en entrevistas. Cuando visita el programa de Hellen, en vez de profundizar en su trabajo o en el personaje, la conductora lleva la conversación a las escenas en las que aparece sin camisa. Jacob comenta que le parece extraño que algunas películas insistan en mostrarlo así, incluso en momentos donde no aporta nada a la historia, como una escena cualquiera en un centro comercial.
Dice que muchas veces simplemente no tiene sentido. Helen le responde, “Mírate, ese es el sentido.” Jacob suelta una risa tensa y casi de manera instintiva se cruza de brazos para cubrirse el torso. Un gesto que parece delatar cuánto le incomoda la situación. Fíjate bien en esto, porque más adelante, cuando lleguemos a las giras promocionales de Salburne y Cumbres borrascosas, vamos a ver a un Jacob muy diferente, más dispuesto a jugar con esa mirada sexualizada que antes parecía incomodarlo. Y entonces va a surgir la
pregunta de si ese cambio nació de una decisión propia o si fue forzado a ello. Volviendo a su vida amorosa, en septiembre del 2020 aparecen fotos de Jacob con una nueva pareja, Kaya Gerber, hija de la supermodelo Cindy Crawford. Esta relación es muy distinta a la que tuvo con Sendaya. Esta vez no intentan esconderse, al contrario, hacen pública su relación y hasta comparten en redes una foto de sus disfraces de Halloween.
Elvis y Priscilla Presley. Una coincidencia llamativa considerando el proyecto en el que participará en algunos años. Y bueno, ahora sí, finalmente llega el momento de grabar la segunda temporada de euforia, pero esta vez todo avanza mucho más lento. Los protocolos por el COVID complican la producción y además el director Sam Levinson decide filmar toda la temporada en película analógica de 35 mm, un formato que requiere largos tiempos de preparación entre cada toma.
Por todo esto, la grabación se extiende casi 9 meses. Para Jacob eso significa pasar mucho más tiempo dentro de la mente de Nate, un personaje que conforme avanza la historia se vuelve cada vez más oscuro. Esta temporada se mete de lleno en la relación de Nate con su papá, con escenas especialmente duras, pero lo que más le pesa a Jacob son las que comparte con Casey, el personaje de Sydney Swinnie.
Sus personajes inician una relación que rápidamente se vuelve tóxica, pues Nate manipula, humilla y lastima. Jacob ha contado que al grabar estas escenas se sentía casi como un Para interpretar esa crueldad tenía que desconectarse y apagar su empatía, pero aún así eso le generaba una culpa real porque al final estaba tratando así a una compañera con la que tenía una buena relación.
La experiencia termina siendo mucho más pesada que la primera temporada, no solo por la intensidad de la historia, sino por lo que implica permanecer tanto tiempo habitando a alguien así. La buena noticia es que en agosto se libra de aquel proyecto que lo ha perseguido durante los últimos años, el stand de los besos.
Se estrena la tercera y última película con la que Jacob queda libre de esa franquicia. En ese momento se promete a sí mismo que nunca más volverá a aceptar ese tipo de papeles que lo reduzcan a su apariencia. A partir de ahora, solo elegirá personajes que lo reten y le exijan algo más que verse bien en pantalla. Así se suma a The Sweet East, una película indie del director Sean Price Williams.
Interpreta a Ian, una estrella de cine británica que está filmando una película de época. El personaje funciona casi como una sátira de sí mismo, alguien que se toma sus papeles demasiado en serio. A diferencia de los sets enormes de Euforia y Netflix, The Sweet East es un proyecto guerrilla, un grupo de amigos haciendo cine en medio de un ambiente caótico pero divertido.
Jacob lo disfruta muchísimo, lo siente como un respiro después de la presión constante de Hollywood. Cuando la película se estrena en el festival de Canes, las críticas son muy positivas. En especial destacan la actuación de Jacob, quien demuestra sus habilidades cómicas, algo que casi no había tenido oportunidad de mostrar en los últimos proyectos.
Pero una vez más, la vida tan atareada de Jacob afecta sus relaciones. Tras un año juntos, él y Kbert terminan, aunque quedan en buenos términos. Kaya incluso ha dicho que le agradece lo mucho que le enseñó sobre actuación. Jacob no pasa mucho tiempo soltero. Un mes después empieza a salir con Olivia Jade Guianuli, hija de Lori Logrin, conocida por Full House.
La relación es inestable. Empiezan, cortan, regresan y vuelven a terminar. Así durante meses, hasta que finalmente le ponen punto final. En 2022 se estrena el tráiler de la película del director Bass Lurman sobre Elvis Presley. Cuando Jacob lo ve, le llama la atención que el cantante tenía la misma gran obsesión que él.
Ambos querían ser parte de las grandes estrellas de Hollywood. A partir de ahí, Jacob decide comprar su biografía para entender mejor y es entonces cuando descubre algo más. Elvis quería ser como James Dean y Marlon Brand, las mismas figuras que Jacob admira. Cada vez se sumerge más en la historia del cantante hasta que encuentra una entrevista en la que este aparece completamente exhausto.
Sigue siendo carismático y gracioso como siempre, pero en sus ojos se nota que ya no puede más. Jacob se siente identificado. Tal vez no vivieron exactamente lo mismo, pero hay emociones que sí comparte. Y justo después de sumergirse en esta pequeña obsesión, Jacob escucha de un nuevo proyecto que no puede creer.
La aclamada directora Sofía Copola está trabajando en una película sobre Elvis. Bueno, no exactamente. Se trata de una adaptación de la vida de Priscila, la esposa de la leyenda del rock. Jacob, que ya está super preparado, manda su audición. Cuando la directora lo ve, sabe que su búsqueda ha terminado.
Irónicamente, no elige a Jacob únicamente por sus habilidades actorales, sino también por su físico. Entrevistas, Sofía ha comentado abiertamente que necesitaba alguien que hiciera creíble que una chica como Priscila pudiera enamorarse perdidamente de él. Y Jacob encajaba perfectamente en esa idea. Así una vez más, Jacob se enfrenta a la realidad de que aunque el énfasis en su apariencia muchas veces le pesa, le guste o no, también le abre puertas en Hollywood y parece que esta idea empieza a mover algo en él. Porque
pronto la forma en la que maneja la atención de sus fans y de la prensa va a comenzar a cambiar. Unos días después, Jacob toma un avión para viajar a Londres, pero no para ver el Big Ben ni para subirse al London Eye o molestar a los guardias en el palacio, ¿no? Jacob va a audicionar para otra película que lleva por nombre Salutborne.
Esta película es dirigida por Emerald Fennel. En la sala solo están Jacob y otro actor leyendo escenas, sin cámaras ni una gran producción. por primera vez en mucho tiempo vuelve a sentirse como un actor y no como una celebridad. Esa energía renovada la lleva directo a su interpretación y consigue el papel de Félix, el personaje secundario.
La película sigue a Oliver, un estudiante universitario que intenta encajar en el rígido sistema de clases de Oxford. En ese proceso conoce a Félix, un joven de la aristocracia británica que es popular, rico y aparentemente perfecto. Todo lo que Oliver no es. Los dos se hacen amigos y Félix invita a Oliver a pasar el verano en la finca de su familia llamada Salhborne.
Es ahí donde Oliver empieza a poner en marcha un plan para ir ocupando poco a poco el lugar de Félix. Para prepararse para el papel, Jacob le retorno a Bright’shead, la novela de Evely Wach, una de las principales inspiraciones de la película. Pero no se queda solo en eso, también toma elementos de su propia vida.
El sistema de clases en Australia es muy parecido al de Inglaterra y Jacob lo vivió desde joven. Asistía a una escuela privada en Melbourne, pero su familia no tenía el mismo nivel económico que muchas de las de sus compañeros. Esos recuerdos se vuelven clave para construir a Félix. Asimismo, se muda a Chelsea, una zona acaudalada de Londres para perfeccionar su acento.
Ahí observa de cerca a chicos de clase alta, imita sus gestos y su forma de hablar y pasa las tardes viendo made in Chelsea, un reality sobre jóvenes adinerados. Cuando inicia el rodaje, Jacobs se da cuenta de que esta experiencia es muy distinta a todo lo que había vivido antes. En lugar de que cada actor se hospede en un hotel o en su propio departamento, todos viven bajo el mismo techo en la mansión Trayon, prácticamente aislados del resto del mundo.
Es algo parecido a un campamento de verano y eso, de hecho, ayuda a crear la atmósfera correcta entre los actores. Al poco tiempo, finalmente, se anuncia que Jacob será Elvis en el proyecto de Sofía Copola. El problema es que la noticia llega apenas 3 meses después del estreno de la película de Bas Lurman. Para muchos es demasiado pronto para otra versión de Elvis Presley.
Jacob lo sabe y la presión es enorme. Pase lo que pase va a ser comparado con Austin Butler, cuya interpretación había sido muy celebrada. Para prepararse Jacob toma un camino poco convencional. En lugar de basarse en la imagen pública de Elvis, construye su interpretación a partir de Elvis and Me, de Priscilla Presley, quien fue la esposa de Elvis.
Como la historia está contada desde su perspectiva, se apega al elvis íntimo que ella describe, controlador, inseguro y emocionalmente dependiente. Luego viene la transformación física. Jacob es alto y delgado, así que necesita ganar peso para acercarse a la complexión más robusta del cantante.
Empieza a comer mucho más y modifica su entrenamiento para ensanchar su figura. Pero los cambios pasa factura. Se siente inflamado, pesado, agotado, pero continúa. Quiere hacer el mejor trabajo posible y dejar atrás la etiqueta de solo un chico guapo. Toma clases de karate para trabajar los característicos movimientos de cadera y estudia entrevistas, sobre todo las más informales, para captar cómo hablaba cuando no estaba frente a las cámaras, porque no va a interpretar a la estrella, sino al esposo.
Cuando arranca el rodaje de Priscila, el equipo de maquillaje pasa horas transformándolo. Entre charlas le cuentan que su siguiente proyecto será Frankenstein, la nueva y más personal película de Guillermo del Toro. Fan del director, Jacobs se entusiasma, pero al saber que Andrew Garfield interpretará la criatura, no puede evitar pensar.
Le habría encantado ese papel. Desde entonces empieza a imaginar qué habría hecho él con un personaje tan icónico. Meses después, la película Priscila se estrena en el festival de Canes y recibe una ovación de pie de 8 minutos. Aunque Jacob no es el foco principal de la historia, su actuación es elogiada por la crítica.
Destacan su habilidad para capturar los lados menos atractivos del cantante, como su dependencia, las pastillas o lo controlador que es con Priscila. Y aunque lo presenta vulnerable, incluso patético, en ningún momento se pierde la sensación de estar viendo al rey del rock. Asimismo, parece que las horas estudiando la voz de Elvis rindieron frutos, porque muchos están de acuerdo en que hizo un excelente trabajo.
Como él mismo lo esperaba, lo comparan con Austin Butler, pero no de una forma negativa. Revistas como Variety y Rolling Stone aplauden la valentía de Jacob al desmitificar a Elvis. Dicen que mientras Austinó a la leyenda, Jacob interpretó al hombre. El público también nota la diferencia casi ridícula de altura entre Jacob y su coestrella Kyle.
Parados uno junto al otro, Jacob se ve gigante junto a ella. Pero esto no es un accidente. Sofía Copola quería representar visualmente la dinámica de poder entre ambos. Con esta película, Jacob termina de consolidar su reputación como un actor serio, pero ese reconocimiento también trae polémicas. Cuando aparece en la portada de Squire le preguntan por el stand de los besos y Jacob responde sin diplomacia.
Dice que le parecen películas ridículas y que nunca tuvo un interés real en hacerlas, aceptó porque eran su puerta de entrada a Hollywood. La entrevista de Zata Críticas muchos lo ven malagradecido y pretencioso. Sus coprotagonistas reaccionan públicamente. Joey King lamenta que él lo ve así, pues para ella fue una experiencia divertida.
Y Taylor Sacha Pérez señala que es un error tirar piedras a tu propio tejado. Ante la polémica, Jacob aclara que está agradecido por la oportunidad, pero insiste en que no es el tipo de cine que quiere hacer ni el legado que busca construir. Para algunos esto confirma su pretensión, para otros demuestra que simplemente no quiere que esas películas lo definan.
Afortunadamente llega el estreno de Salborne, una película de la que Jacob sí se siente orgulloso, pero con ella también llega una avalancha de atención en redes impulsada por sus escenas controvertidas. La más comentada es la de la bañera. Oliver, el personaje de Barry Kagan, obsesionado con Félix, Jacob, lo observa mientras se baña y se autocomplace.
Cuando Félix se va, Oliver entra y bebe el agua que queda en la tina. La escena se vuelve viral en TikTok, donde miles reaccionan en tiempo real. La conversación escala aún más cuando aparecen velas etiquetadas como el agua de baño de Jacob Lordi. Considerando lo incómodo que él se siente cuando lo reduce en un objeto, el resto parece el extremo de esa lógica.
Sin embargo, en el programa de Jimmy Fadon decide tomárselo con humor cuando le piden oler una de ellas. Más tarde, al hablar de la reacción del público, se muestra agradecido. Dice que le entusiasma provocar respuestas viscerales. Si la gente grita en el cine o crea velas inspiradas en una escena, entonces la película logró entrar en la cultura y para él es justamente lo que busca como artista.
Este momento marca un quiebra interesante con el Jacob que habíamos visto antes. Aquí ya no parece pelearse con la atención que recibe por su cuerpo y su atractivo. Al contrario, da la impresión de que ha aprendido a jugar con ella. Pero hay un episodio que pone en duda qué tan genuinas eran esas respuestas y es el siguiente.
Algunos meses después de la entrevista, Jacob fue a un hotel en Sydney. Ahí un hombre se le acercó grabándolo con el celular. Era Joshua Fox, productor del programa de radio más escuchado de Australia, The Kyle and JK Show. Según medios locales, Joshua le preguntó en tono de broma si podía darle un poco del agua de su baño.
Esta vez a Jacob no le hizo gracia, le pidió que dejara de grabar y borrar el video. Cuando el productor se negó, presuntamente Jacob se enfureció, lo tomó por el cuello y lo empujó contra la pared. El aterado escaló hasta que intervino la policía y se abrió una investigación. Sin embargo, Joshua no presentó cargos, el caso no avanzó y nunca hubo confirmación oficial de que los hechos ocurrieran exactamente así.
Gran parte de lo que se supo provino de su propio testimonio, pero de ser cierto, este episodio podría sugerir que todo el tema de la vela y el agua de baño no le parecía tan gracioso como dio a entender en el programa de Jimmy Fallon. Entonces, ¿por qué ahí sí se rió y siguió la broma? Bueno, no sé. Quizá porque entendió que esa narrativa sensual que el público proyecta sobre él puede jugar a su favor en su carrera o tal vez no quería hacer ahí ningún tipo de escena, no lo sé.
Sin embargo, en su vida privada no parece sentirse tan alineado con ella. Pero esta es solo una posible explicación. Me encantaría saber qué piensas tú en los comentarios. Volviendo a Salburnne, la crítica le da una recepción bastante positiva. La actuación de Jacob es elogiada e incluso recibe una nominación a los premios BAFTA como mejor actor de reparto, aunque al final no se lleva el premio.
Gracias a esto, el director australiano Justin Cursell invita a Jacob a protagonizar su nueva miniserie, El camino estrecho al norte profundo, una adaptación de la novela del mismo nombre. La historia sigue a Dorry Gemans, un médico de guerra que es capturado por el ejército japonés y debe sobrevivir en un campo de prisioneros.
Jacob acepta el papel con muchísima emoción, pero pronto descubre que no va a ser nada fácil. Para poder verse como un verdadero prisionero de guerra tiene que someterse a una dieta estricta y a un entrenamiento físico intenso. En solo 6 semanas baja 9 kg. El problema es que tanta exigencia termina pasándole factura.
Su cuerpo resiente el esfuerzo. Jacob queda agotado tanto física como mentalmente. Incluso hay noches en las que se despierta de madrugada por el dolor. Aún así, insiste en que todo valió la pena. Para él, si la actuación lo exige, está dispuesto a pagar el precio. Justo en medio de esa preparación estalla una noticia.
Andrew Garfield tiene que abandonar el proyecto con Guillermo del Toro. Las huelgas del sindicato de actores desordenan su calendario, lo que deja espacio a que alguien más ocupe el rol. Y será Jacob Elordi quien tome el papel de la película de Frankenstein. Cuando Andrew avisa que se baje del barco, el equipo de producción de Frankenstein entra en pánico.
En solo 9 semanas tienen que empezar a filmar. Necesitan encontrar a otro protagonista de inmediato. Según el director de casting Robin D. Cook, el actor que buscan debe medir casi 2 m y además tener la capacidad actoral suficiente para sostener un papel tan complejo. Con esas características las opciones se reducen muchísimo.
En realidad solo hay tres nombres posibles y uno de ellos es Jacob Lordi. Lo irónico es que su estatura, esa misma que al inicio de su carrera le cerraba puertas, ahora se convierte en su mayor ventaja. De pronto, Jacob recibe una llamada del equipo de Del Toro para una reunión por Zoom. La conversación con el director es breve, pero suficiente para Guillermo.
No hay duda, Jacob será su criatura. ¿Por qué? Según el director, Jacob tiene una mirada inocente, llena de humanidad y vulnerabilidad, justo lo que necesita para el personaje. Y aquí hay algo interesante. Si recuerdas, para euforia lo eligieron por su mirada fría, incluso intimidante.
Ahora lo eligen porque en esos mismos ojos ven algo completamente distinto. Eso nos habla del rango que tiene como actor, que con solo su mirada puede transmitir muchísimo. Sí, Jacob entra en uno de los proyectos más grandes de su carrera, porque Frankenstein no es cualquier película, es el proyecto que Del Toro ha intentado levantar durante 15 años, una pensada como la adaptación definitiva de la novela de Frankenstein de Mary Shelly.
La visión del director es que su monstruo no sea aterrador, sino más bien como un niño abandonado, alguien que busca desesperadamente el amor de su padre. Con solo 4ro semanas antes del rodaje, Jacob leyó la novela y descubrió a una criatura elocuente y reflexiva interesada en la filosofía. También observó a su perrita Laila, y tomó de ella movimientos que transmitieran inocencia para incorporarlos al personaje.
Luego viajó a Toronto, donde se filmaría gran parte de la película. Ahí del toro le pidió estudiar Buto, una danza contemporánea japonesa nacida en la posguerra, conocida como la danza de la oscuridad, caracterizada por movimientos erráticos y grotescos. Para sumergirse por completo en el papel, Jacob se aisló del resto del elenco.
Quería sentir, aunque fuera de manera artificial, el rechazo que su criatura experimentaba en la historia. Aún así, no hay tiempo para descansar. La directora Emerald Fennell tiene un nuevo proyecto y quiere que Jacob sea el protagonista. Se trata de una adaptación de cumbres borrascosas, la novela de Emily Branty, una de las obras de romance gótico más famosas de la historia.
Cuenta la historia de Katy y Hitcliff, una relación marcada por el dolor, la pérdida y la obsesión. Recordemos que Jacob nunca se sintió cómodo como galán romántico, así que se dice que aceptó el papel con una condición, no repetir el molde clásico de Hollywood, sino explorar el lado más cruel y miserable de Hitclive.
Sin embargo, cuando la película se estrene, habrá quienes sientan que pese a esa intención, el resultado no terminó de romper con esa imagen. Aún así, a Emerald le encanta la propuesta, pero el público no reacciona igual. En la novela hay pistas de que Hitcliff es una persona racializada, escrito como Hitano o Láscar, por lo que muchos critican que el personaje recaiga en un actor blanco.
La polémica crece con las primeras imágenes. La estética parece más de video musical que de época y tanto Jacob como Margot Robby lucen vestuarios que se sienten más modernos que del siglo XIX. Si conoces el trabajo de Fennel, esto nos sorprende. Es alguien que prioriza el estilo y tiene una identidad visual muy marcada como en Salthborne.
Así que no busca una adaptación fiel, sino una reinterpretación personal. El rodaje comienza en Yorkshire, un paisaje frío y gris que refleja la relación tormentosa entre Hitcliff y Katy. Una vez más, Jacobs se entrega por completo al personaje. Como Hitcliff es rudo y endurecido por la vida, decide no usar abrigo durante el rodaje para sentir el frío y esa incomodidad constante.
La tensión le cambia la postura, la forma de caminar y el ánimo, sumado a la construcción del papel. Cuando maquillaje intenta añadirle cicatrices falsas, bromea con que ojalá tuviera cicatrices reales. Esa misma noche, agotados se apoyan unas perillas de vapor en la ducha y se quema la piel. Grita, pide ayuda y lo trasladan al hospital donde le diagnostican una quemadura de segundo grado.
Días después regresa al set con una marca visible. Mientras otros se preocuparían, él vuelve encantado. Ahora tiene una cicatriz real que puede incorporar a su interpretación. No se lastima a propósito, pero su reacción revela un nivel casi obsesivo de dedicación. En medio de todo esto, finalmente se estrena Frankenstein y la respuesta es enorme.
El público la recibe con entusiasmo y la crítica también. Casi todos coinciden en que la criatura de Jacob es de lo mejor de la película, ya que es un monstruo que piensa, siente y sufre. Y en gran parte es gracias a Jacob que logró humanizarlo de una forma que cambia por completo la manera en que lo vemos. Con este proyecto el público empieza a querer verlo en más películas de este nivel.
La actuación le consigue el premio como mejor actor de reparto en los Critic Choice Awards, e incluso una nominación al Óscar. Ahora solo queda esperar a las siguientes semanas de este marzo 2026 para ver si también se lleva la estatuilla. Su buena racha no se detiene, se acerca el estreno de Cumbres Borrascosas y con él una gira promocional que empieza a dar de qué hablar, sobre todo por la química que proyectan Jacob y Margot Braby.
En la sesión para Bog, las fotografías los muestran especialmente cercanos, casi como si fueran pareja. En Hollywood es común que los actores jueguen con la atención de sus personajes durante la promoción, pero aquí el tono parece ir un poco más lejos de lo habitual. En una de las imágenes aparecen en el pasillo de un hotel demasiado cerca el uno del otro.
Ella lleva un vestido casi traslúcido y la escena transmite algo romántico, sensual, incluso un poco prohibido. En otra, Margot rodea la cintura de Jacob con las piernas, lo que hace que la escena parezca un momento íntimo entre dos enamorados. Luego vienen las entrevistas. Margot cuenta que en San Valentín Jacob la sorprende llenándole la habitación de rosas.
Él dice que durante el rodaje ella se ve espectacular con el vestido de novia. Bueno, en realidad con cualquier cosa. El tono romántico llama la atención, sobre todo porque Margot está casada y la cosa escala. En entrevistas posteriores ella confiesa que se vuelven codependientes y admite que cuando Jacob no está cerca siente como un niño sin su mantita.
También revela que manda hacer unos anillos inspirados en Kathy y Hitcliff con la frase, “Sea de lo que estén hechas nuestras almas, la suya y la mía son iguales.” Jacob tampoco se queda atrás, describe lo suyo como una obsesión mutua. Si tienes la oportunidad de compartir set con Margot Broby, vas a querer estar a 5 o 10 m de ella todo el tiempo.
Te quedas viéndola tomar té, comer, hacer cualquier cosa y piensas en qué momento se va a equivocar, cuándo se va a romper la magia, pero eso nunca pasa. Los comentarios desatan rumores en redes. Para algunos es un romance real, para otros una estrategia promocional similar a la que impulsó comedias como Con todos menos Contigo, donde la química entre SN sini y Glenn Powell ayudó a vender la película, que la verdad por la publicidad que he visto que hacen en redes, yo sí pensaría que es parte del marketing, pero bueno, es solo mi punto
de vista. Si de verdad es una estrategia, el contraste resulta llamativo. No hace mucho que Jacob se quejaba de la sexualización y de la invasión a su vida privada. Decía sentirse incómodo cuando todo giraba alrededor de lo romántico y sin embargo ahora esa energía coqueta no aparece solo con Margot sino también con otras entrevistadoras.
En una charla para el Wall Street Journal, por ejemplo, la periodista le dice que tiene algo en la mejilla y él en tono juguetón responde, “Ven a quitármelo”. En otra entrevista, cuando le menciona lo romántico que es el gesto de Hitcliff cubriendo a Katy de la lluvia, Jacob se levanta y lo replica con la entrevistadora dejándola sin palabras.
Cuando la película finalmente se estrena, el público se encuentra con otra contradicción. Aunque Jacob ha sido muy abierto sobre su rechazo a la etiqueta de chico guapo en la que intentan encasillarlo, la película parece reforzar justamente esa imagen. Hay varias escenas donde aparece sin camisa que no aportan mucho a la trama, más bien parecen estar ahí solo para exhibir su físico y en el fondo la historia termina concentrándose sobre todo en la tensión sexual y las relaciones íntimas entre los personajes.
Con todo esto, el cambio de Jacob es evidente, así que la pregunta es, ¿qué lo provocó? Bueno, la verdad la va a saber solo él, pero puede que simplemente se haya acostumbrado a la atención y hasta le divierte jugar con ella. O quizás sea algo más pragmático. En Hollywood, una película no se vende solo por su calidad, sino por sus estrellas, por el deseo y la fascinación que generan.
Por eso, una obra independiente, por brillante que sea, rara vez compite con una superproducción encabezada por una celebridad. Ahí están los números. Amog recaudó 36 millones dó mientras Yumanji, bienvenido a la jungla, superó los 900 millones. Así que aunque Jacob quisiera ser reconocido solo por su talento, está inmerso en un sistema en donde él también es parte del producto.
Si quiere que sus películas vendan y que los estudios sigan apostando por él, necesita mantenerse atractivo para el público. Y en Hollywood, pocas cosas funcionan mejor que alimentar la atención romántica y la fantasía. Quizás su mayor sacrificio no han sido las hospitalizaciones ni las transformaciones físicas, sino aceptar que para seguir en proyectos grandes tendrá que convertir partes de sí mismo en espectáculo al menos por un tiempo.
Algo parecido a lo que hizo con el stand de los besos. Quizás no era el proyecto de sus sueños, pero lo utilizó como plataforma para llegar a historias que sí lo retratan y lo movieran más. En términos más generales, la realidad es que no siempre podemos elegir el sistema en el que jugamos, pero sí la forma en la que nos movemos dentro de él.
A veces toca aceptar ciertas reglas para usarlas como escalón hacia lo que realmente queremos construir. Obviamente siempre y cuando no crucen límites, que nos dañen o nos obliguen a traicionarnos. Pero bueno, después de explorar la situación un poco más a fondo, ¿tú qué opinas? ¿Crees que Jacob participa en estas dinámicas por gusto? ya le gustó, ya se acostumbró o por pragmatismo.
Y hasta qué punto debería un actor o un artista o lo que sea ceder su imagen para mantenerse vigente? Me encantaría leer tus opiniones en los comentarios.
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