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De fincas y patrimonio millonario a vigilado y atrapado: Así sobrevive Álvaro Uribe antes del penal

 

Hace poco más de una década, Álvaro Uribe Vélez controlaba una red de poder que se extendía desde Bogotá hasta los confines de Córdoba. Sus decisiones movían ministros, su nombre asustaba enemigos. Sus órdenes se ejecutaban en cuarteles y mesas de haciendas privadas. Presidente de Colombia de 2002 a 2010. Luego senador con llegada al despacho presidencial, propietario de 100 hectáreas en el Uberrimo y otros cientos de lotes dispersos en tres departamentos.

 La geografía del poder tiene un mapa y Uribe lo había trazado con precisión. Control territorial, control político, control judicial. Lo que verás en estos 90 minutos es como ese mapa comenzó a desmoronarse lentamente, luego rápidamente, hasta convertirse en un laberinto de audiencias, testigos y decisiones que escapaban de sus manos.

 Este es el relato de cómo alguien que parecía intocable quedó atrapado en su propia trampa. Espera, antes de continuar necesita saber qué viene después. Este hombre que durante 23 años parecía intocable fue detenido en su propia hacienda por la Corte Suprema. Sus teléfonos fueron intervenidos. Se documentó que intentó sobornar a testigos clave.

 Su hermano fue condenado a 28 años por crímenes de lesa humanidad. Su patrimonio de 20 km² fue expuesto al público como nunca antes. Y luego, en un giro que nadie esperaba, fue absuelto por un tribunal superior. Verás como el hombre más poderoso de Colombia descubre que el poder tiene límites y como incluso dinero y conexiones no pueden comprar impunidad si estas historias de justicia tardía te importan.

 Si quieres entender cómo funciona la política real en nuestro país, quédate con nosotros. Esto apenas está comenzando. Salón de audiencias de la Corte Suprema, filas de asientos ocupados por abogados, periodistas, simpatizantes. Cámaras fotográficas, pancartas en las calles, titulares en rojo, helicópteros sobrevolando la Carolina, la hacienda donde se concentraba su poder político, documentos clasificados, expedientes gruesos siendo trasladados.

El rostro de Álvaro Uribe en 2002 con corbata presidencial, en 2010 con bata de civil, en 2025 envejecido en las escaleras de un juzgado. Narración, durante décadas fue considerado el hombre más poderoso de Colombia. Presidentes lo consultaban, empresarios buscaban su respaldo, sus enemigos temían enfrentarlo.

 Hoy el escenario es muy distinto. Mientras los procesos judiciales avanzan, el expresidente dedica buena parte de su tiempo a defenderse en los tribunales. Audiencias de martes a viernes, abogados penalistas pagados con cifras que pocos mortales pueden imaginarse. un imperio de poder convertido en un problema legal que ni su dinero ni sus conexiones pueden resolver completamente.

 ¿Cómo llegó hasta aquí? Sin explicar nada todavía, solo preguntas que cuelgan en el aire. El hombre que parecía intocable en 1982, un joven de 27 años, director de la Aeronáutica Civil nombrado bajo el gobierno de Julio César Turbay, compró un terreno virgen en Córdoba. ningún cultivo, ningún ganado, solo pastos. Tres décadas después, ese hombre sería presidente de Colombia durante dos periodos consecutivos.

 Gobernaría a 49 millones de habitantes y sus decisiones en seguridad afectarían a millones más en el extranjero. Su nombre era Álvaro Uribe Vélez. Nació en Medellín, en el seno de una familia de ganaderos antioqueños con historia de poder territorial. Su padre, Alberto Uribe Sierra, fue gobernador de Antioquia entre 1970 y 1974.

Su entrada a la política fue temprana. Alcalde de Medellín en 1980 y dos por solo 4 meses bajo Belisario Betancur, tiempo suficiente para que algunos recordaran su mano dura, pero insuficiente para que dejara un legado evidente. La verdadera construcción de poder llegó después. gobernador de Antioquia de 1990 y 5 a 1997, cuando la violencia en el departamento llegaba a cifras desgarradoras.

 Durante esos dos años, según registros oficiales, Antioquia experimentó reducciones en tasas de homicidio atribuidas a políticas de mano firme y a un mensaje que Uribe forjó. Seguridad total. Luego vino el Senado, fue elegido senador para el periodo 1998 hasta 2002 en listas del Partido Liberal.

 En ese tiempo ya había comenzado a construir su narrativa nacional. Un país infestado de guerrilla, un estado débil, necesidad de mano dura. En 2002, cuando se lanzó a la presidencia con su propio movimiento político en busca de candidato, ganó con un margen amplio. El 7 de agosto de 2002 tomó posesión en medio de aplausos. El protocolo de seguridad fue extraordinario.

Líneas de francotiradores en las azoteas del Congreso, despliegue de policía, blindaje total. No era paranoia. Era la realidad de un país donde los paramilitares operaban en varias ciudades, donde la guerrilla hacía retenes en carreteras principales y donde los secuestros superaban las 3,000 víctimas anuales.

 Su propuesta fue clara. La política de seguridad democrática. 8 años de presidencia. El segundo mandato llegó tras una reforma constitucional de 2004 que permitió la reelección enfocados en combate frontal contra las FARC, el ELN y estructuras paramilitares. Cifras que circulaban en medios: reducciones del 60% en secuestros para 2010, disminución en atentados contra infraestructura, operaciones como la del avión derribado en 1999 que rescató a Ingrid Betancurt.

 la operación Orión, que confrontó a milicias urbanas en Medellín. Pero incluso cuando parecía invencible, ya existían sombras que casi nadie quería mirar. El origen del patrimonio, Montería, 1982. El corregimiento El Sabanal en el departamento de Córdoba queda apenas 12 minutos en auto del casco urbano. Tierra plana, Horizonte sin límite, Vallejo del Sinú, Jesús María López, miembro de una de las familias políticas más influyentes de la región.

 le ofrece al joven Uribe, director de Aeronáutica Civil, ambicioso, en ascenso un negocio, comprar tierras en expansión. El Incora, Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, había equipado esa región con sistemas de riego. Tierras vírgenes, pero potencialmente fértiles. Uribe. Educado en el mundo ganadero por su padre. B oportunidad. Compra.

 El 29 de diciembre de 1982, Uribe realiza siete transacciones simultáneas en la notaría 1 de Montería, cada una a miembros de la familia López Peña y a inversiones La Victoria Ltda. Desembolsa 7 millones de pesos de la época equivalentes a aproximadamente 646 millones de pesos de hoy por una extensión que inicialmente rondaba las 100 haáreas.

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