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RENATO Ibarra: el “MONSTRUO” sin alma… La paliza a su esposa EMBARAZADA y el sucio PERDÓN

Ese era el perfil de Renato desde joven. Grábate este dato porque es importante para entender el mérito real de lo que construyó. En Ecuador, el camino para un jugador de pueblo hacia el fútbol profesional no tiene la estructura organizada que existe en algunos países europeos. No hay academias con infraestructura en cada ciudad.

No hay reclutadores sistemáticos que recorren los pueblos buscando [música] talento. El talento tiene que ser visto por las personas correctas. Tiene que estar en el lugar correcto, en el momento correcto y tiene que haber alguien que lo lleve a un club que tenga presupuesto para desarrollarlo. Renato tuvo ese primer paso crucial.

empezó a jugar en las categorías juveniles [música] del Club Valle del [ __ ] el club de su zona, y de ahí fue captado por el CE del Nacional de Quito. El Nacional es uno de los clubes históricos del fútbol ecuatoriano, el equipo del ejército, un club que durante décadas ha sido formador de jugadores que luego siguieron carreras internacionales, que ha sido referencia en la liga ecuatoriana y que tiene una academia con tradición y método.

Para un chico de ambuki, llegar al Nacional siendo adolescente era ya una señal de que algo serio estaba pasando. Se estrenó en primera división con el Nacional en 2007, cuando tenía apenas 16 años. 16 años jugando en primera división del fútbol profesional ecuatoriano. [música] Eso no le pasa a cualquiera. Lo que sí le pasó durante esos años en Ecuador fue code exigencia y aprender en ese entorno.

El fútbol ecuatoriano de finales de los 2000 era competitivo, físico, con jugadores que habían pasado por selecciones juveniles, que tenían experiencia continental, que venían de distintas escuelas de fútbol. Renato fue aprendiendo en ese caldero y fue mejorando. En 2011 llegó el primer gran reconocimiento internacional que marcó el mapa de su carrera.

La selección de Ecuador lo llamó para el Campeonato Sudamericano Sub-20, donde disputó nueve partidos completos. Ese mismo año fue parte del equipo ecuatoriano que jugó la Copa Mundial Sub20, donde Ecuador llegó hasta octavos de final. Para un chico de 20 años que venía de un pueblo de la provincia de Imbabura, representar a su país en un mundial juvenil y marcar diferencia en el torneo sudamericano era una experiencia que transformaba la perspectiva de lo que era posible, que confirmaba que el camino podía seguir creciendo. Y también fue en 2007 cuando

ganó su primera medalla importante, medalla de oro en los Juegos Panamericanos con la selección sub20 de Ecuador, un título continental antes de los 20 años de edad. El currículum de Renato Ibarra se estaba construyendo con seriedad y con resultados verificables. Escucha esto porque aquí está uno de los puntos clave de toda su trayectoria.

El siguiente paso fue Europa. Renato firmó con el Vitese Arnem de los Países Bajos que juega en la Heredivicie. La heredivisia holandesa no es la Premier League ni la liga española en términos de presupuesto, pero históricamente es una de las ligas más respetadas del mundo en cuanto a desarrollo de jugadores, filosofía de juego y calidad técnica.

El Ajax la domina desde décadas, pero hay equipos medianos como el Bitz, que también tienen proyectos serios de fútbol y que han servido de plataforma para jugadores que después llegaron a los clubes más grandes del continente. Para un jugador sudamericano que quiere probar que puede competir fuera de su región, pasar por la eredivicia y rendir bien es una credencial importante.

No todos los que van a Europa desde Ecuador se adaptan. Las exigencias son diferentes. El ritmo es más alto, el espacio de juego es más reducido, las demandas tácticas son más precisas. Los que se adaptan son los que en verdad tienen el nivel para ese tipo de fútbol. Renato se adaptó. No fue una temporada testimonial, tuvo participación real y eso abrió puertas.

Después de Holanda, pasó por el Atlético Nacional de Colombia, uno de los clubes más importantes de América del Sur. Medellín, el equipo de Maturana, el equipo que ganó la Copa Libertadores, una institución con peso histórico enorme en el fútbol latinoamericano. El fútbol colombiano tiene una identidad propia, físico y técnico a la vez, con una historia que incluye algunos de los mejores jugadores del continente.

Renato estuvo ahí, sumó experiencia, acumuló kilómetros en ligas diferentes, cada etapa fue un escalón. el Nacional de Ecuador, el Vitese de los Países Bajos, el Atlético Nacional de Colombia y luego México, el Club América de Cuapa. Piensa en eso un momento. La trayectoria de Renato Ibarra antes de llegar al América no era la de un jugador que llegó de rebote porque nadie más lo quería ni la de alguien que fue fichado como un experimento barato.

Era la de un jugador que había recorrido ligas, que había representado a su país en mundiales juveniles y en la Copa América [música] absoluta, que había demostrado en varios contextos diferentes que tenía el nivel para exigirse y rendir. [música] mayo de 2014, el técnico de la selección ecuatoriana, Reinaldo Rueda, lo incluyó en la lista preliminar de 30 jugadores para el Mundial de Brasil 2014.

El 2 de junio de ese mismo año fue confirmado en la lista definitiva de 23 para el torneo. Ecuador fue al Mundial de Brasil 2014 con Renato Ibarra en su plantel, no como turista, como jugador convocado oficialmente, seleccionado de entre todos los futbolistas ecuatorianos disponibles. Al año siguiente participó en la Copa América de Chile 2015 con la selección [música] absoluta.

En total, a lo largo de su carrera internacional, Renato Ibarra acumuló 49 partidos con la selección ecuatoriana y un gol oficial. 49 partidos con la absoluta de Ecuador es una cifra importante. Es un jugador que fue convocado regularmente, que tuvo presencia sostenida en el esquema seleccionador, no alguien que apareció una vez y nunca más.

En junio de 2016, el Club América anunció el fichaje de Renato Ibarra. No fue un traspaso menor ni un préstamo de prueba. América pagó por él. Lo contrató como parte de su plantel para que aportara desde el primer día y lo hizo por razones deportivas concretas y calculadas. Necesitaban ese perfil de extremo veloz por la derecha que pudiera desequilibrar en el uno contra uno, que llegara al fondo y generara situaciones de peligro constante.

El sistema de juego del América en esa época necesitaba exactamente ese tipo de jugador. Lo que también llegó con Renato a Ciudad de México, aunque muy pocas personas lo supieran en ese momento, fue Luz Lee Estefanía Chalarcía. Lucelye era ecuatoriana. Tenía entonces alrededor de 20 años y llevaba con Renato desde 2013, según lo que ella misma revelaría después en los medios mexicanos.

Habían crecido juntos como pareja mientras él escalaba en el fútbol. Ella lo acompañó a los Países Bajos cuando fue al Vit, lo acompañó a Colombia cuando fue al Atlético Nacional y finalmente lo acompañó a la Ciudad de México cuando el Club América firmó el contrato. Desde afuera, desde las redes sociales de ambos, era la imagen de la pareja joven ecuatoriana que triunfa en el exterior.

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