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HUMBERTO ZURITA: Por ESTO Calló 4 Años la Verdad de Christian Bach

 Tú la viste en Cañaveral de Pasiones. Tú la viste todas  las noches en el mejor horario de Televisa con ese peinado impecable y esa mirada que lo decía todo sin tener que abrir la boca. ¿Cómo es posible que una  mujer así de famosa se hubiera murido sin que tú te enteraras de que estaba enferma? Esa pregunta es la que  vas a responder hoy y para responderla tienes que entender una cosa primero.

Christian Bach no se murió de  la enfermedad que se llevó a otras actrices. Christian Bach se murió de algo mucho más complicado de explicar. Se murió  en un silencio que ella misma exigió y ese silencio después  de su muerte dejó de protegerla. Empezó a ahogarla. Hoy vas a descubrir cuatro cosas que nunca te contaron sobre el caso de Christian Bach y Humberto Surita.

Te las voy a anunciar ahora y te voy a avisar cuando llegue cada una. Primero, la verdadera enfermedad de Cristian. esa enfermedad que su familia ocultó  durante 4 años que Humberto solo confirmó en agosto de 2023 en una entrevista con Anette Kuburu y que sigue siendo un misterio  incluso para sus fanáticas más fieles.

Vas a entender por qué El secreto, por qué 4 años y por qué justo en ese  momento. Segundo, la maquinaria que la pareja Zurita Bach construyó durante 30 años para  controlar absolutamente todo lo que se decía de ellos, su productora propia,  sus contratos con Televisa, su salto a Telemundo y la forma en que esa maquinaria,  que los hizo intocables en vida, fue la misma que silenció a Cristian cuando  ya no podía hablar.

Tercero, lo más doloroso, la cronología real entre la muerte de Cristian y la nueva pareja de Humberto, no la versión bonita que aparece  en las revistas, la versión documentada con fechas, con nombres y con una pregunta que ninguna periodista mexicana ha querido formular en voz alta.

 quien acompañaba a Humberto durante los años en que Cristian estaba encerrada en una casa de los ángeles. Y  cuarto, una frase, una sola frase que Humberto ha repetido en cada entrevista  durante 7 años, exactamente igual, sin cambiar una palabra. Cuando entiendas por qué la repites siempre así, vas a entender todo lo demás.

Antes de  que empecemos, necesito que te quedes porque esta  historia no es un chisme de revista. Esta historia es sobre una mujer que te acompañó  en tus noches durante cuatro décadas. Una mujer que para ti era  tan familiar que la reconocías por su manera de caminar.

 Una mujer que te merece la verdad completa,  aunque la verdad completa incomode a quienes prefirieron el silencio. Para entender lo que pasó  con Christian Bach, tienes que viajar conmigo a un departamento de Buenos  Aires en 1976. Una mujer  joven de 17 años abre la puerta.

 Se llama Adela Cristian Bach Botino, pero todos la llaman Adela. Su nombre artístico, Christian Bach, vendrá después. Adela vive con sus padres en un departamento clase media. Su mamá se llama Adela Adamogua Botino y  es una leyenda. Antes de ser mamá, Adela Adamo fue primera bailarina del teatro Colón de Buenos Aires. Bailó en la ópera de París.

Bailó en la escala de Milán. Su propia mamá, la abuela materna de Cristian, había bailado en el Bolsoy de Moscú. ¿Te das  cuenta de lo que significa eso? Christian Bach no llegó a las telenovelas desde la pobreza. Llegó desde una casa  en la que su mamá le corregía la postura en la mesa y le hablaba de Viena,  de los cisnes de Chaikovski, del ballet ruso, una niña educada en la disciplina de las bailarinas clásicas, una niña  a la que su mamá le enseñó a no quejarse nunca, nunca, aunque le doliera todo.

Recuerda ese detalle, la disciplina  de no quejarse la vas a necesitar más adelante. A los 17  años, mientras estudiaba la preparatoria, Cristian consiguió su primer papel en una telenovela argentina. Se llamaba El amor tiene cara de mujer. Era el año 1976. En  Argentina gobernaba la dictadura militar, pero esos detalles se los reservaba la realidad.

  En la pantalla, Christian aprendía a moverse, a llorar a cámara, a sonreír cuando le decían acción. Después de la preparatoria, Cristian hizo algo raro. Se metió a la Universidad de Buenos Aires a estudiar derecho.  Sí, derecho. 5 años de carrera, materias  durísimas, códigos civiles, tribunales.

Y  mientras estudiaba seguía haciendo telenovelas. Brigada en acción. La mujer frente al amor, propiedad horizontal, se graduó de abogada en 1979  a los 20 años. El detalle no es menor. Christian  Bach era abogada, entendía de contratos, entendía de letras pequeñas, entendía mejor que nadie en la industria  cómo funcionaba el sistema.

 Por eso lo que le pasó después no fue un accidente. Por eso lo que ella y Humberto hicieron  con su carrera tampoco lo fue. El mismo año que se graduó, Christian se subió a un avión a la Ciudad de México. Tenía 20 años. Una belleza que cortaba el aire de Polanco al pasar y una decisión ser actriz en el país que en esos momentos producía las mejores telenovelas del mundo.

México en 1979  era otro planeta. Era el México de López Portillo. Era el México del estallido del petróleo  y de la crisis que vendría 3 años después. Era el méico de las antenas  parabólicas que aparecían en los techos de las casas y  sobre todo era el México de Televisa. Televisa  en esa época era todo.

 No era  una televisora, era un país dentro del país, un monopolio que producía telenovelas para toda América  Latina, que exportaba hasta Rusia, hasta China, hasta Europa  del Este. Eran las novelas que tú veías en tu casa y que también veían en Corea, en Polonia, en Marruecos.

 Y en medio de todo eso había un hombre que decidía quién  sería estrella y quién no. Ese hombre se llamaba Ernesto Alonso. Le decían el señor telenovela. Y no era exageración. Ernesto Alonso producía las telenovelas  más importantes de la cadena. tenía relación directa con la familia Azcárraga, los  dueños de Televisa y tenía algo más importante.

Tenía el  ojo, el ojo para detectar a la actriz que iba a ser estrella en 6 meses. Ese  ojo se posó sobre Christian Bach un día de 1979.  Don Ernesto la mandó llamar. le dio un papelito en Los ricos también lloran. Esa novela que tú probablemente recuerdas con Verónica Castro. Christian apareció apenas, pero lo que importaba ya  había pasado.

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