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El DÍA que STALLONE tocó FONDO antes de crear a ROCKY | Sylvester Stallone

 Bueno, pues eso es algo que tiene desde el día de su nacimiento. Si bien esto le dificultará la vida más adelante, por ahora todavía es un bebé y crece junto a sus padres en Hill’s Kitchen, uno de los barrios más peligrosos de Nueva York. Su madre se llama Jackie y trabaja como corista en un club nocturno llamado Billy Roses Diamond Hstu.

 Su padre se llama Frank y es veterano de la caballería del ejército estadounidense. Como el dinero no alcanza, Frank trabaja de peluquero y envían a Silvester a una pensión entre semana, mientras en casa las discusiones son constantes. Cuando nace su hermano Frank y se mudan a un mejor suburbio, las peleas empeoran.

Sylvester Stallone Signs With Independent Artist Group

 En la escuela, Silvester tiene problemas para adaptarse y un trastorno de lenguaje que le dificulta encajar. Para escapar de su realidad, el cine se convierte en su refugio. Pasa horas frente a la pantalla, olvidándose de todo y soñando con ser un héroe como los de las películas. Al volver a casa, se para frente al espejo, imita gestos y repite diálogos.

 Años después contaría que uno de sus personajes favoritos era Hércules, especialmente en la versión de 1958 con Steve Reeves, un físico culturista con un físico imponente. Esa imagen de héroe fuerte se quedó grabada en su mente y se volvió su modelo a seguir. Con el tiempo, la relación entre sus padres se rompe por completo y terminan divorciándose.

 Aunque cada uno toma un rumbo distinto, se reparte en la custodia. La madre se muda a Philadelphia y abre un gimnasio para mujeres, mientras que el padre se instala en una zona rural en una casa con muchas carencias. Frank pasa más tiempo con la madre y Silvester con el padre, quien para la mala suerte de Silvester comienza a volverse violento.

Para pagar las cuentas consigue trabajo como encargado de mantenimiento en un club de polo y tanto Silvester como el padre comienzan a cuidar caballos. Con el tiempo los caballos se convierten en la gran pasión de Silvester y este empieza a jugar polo. Mejora tan rápido que llega a clasificar a nivel nacional, pero según cuenta, su padre nunca se sintió orgulloso de sus logros.

 Para que te desas una idea de su relación con su padre, Silvester contó una escena que nunca olvidó. Durante un partido de polo, su padre bajó furioso de las gradas, lo agarró del cuello, lo tiró al suelo frente a todos, por lo que desde ese día Silvester no volvió a jugar polo. No olvides esta escena porque más adelante él hará algo similar, pero frente a muchas cámaras.

 Cuando crece, el chico comienza a tener problemas de conducta en la escuela, por lo que es mandado a una escuela militar. Ahí recibe ayuda con su problema de lenguaje y mejora su camino. Viéndolo hoy y como él mismo cuenta, da la sensación de que su forma de actuar no era más que un reflejo de la frustración y el ambiente nocivo que vivía con su padre.

 Tras terminar la preparatoria, obtiene una beca para estudiar en una universidad en Suiza, donde la actuación empieza a ser una posibilidad real. Con más madurez se toma en serio la idea de expresarse a través de un personaje y entra a un taller de teatro donde Luiones entiende el oficio y protagoniza la obra La muerte de un vendedor.

 Y es en esa actuación donde encuentra lo que quiere hacer el resto de su vida. Por esto, cuando regresa a los Estados Unidos, se inscribe en clases de improvisación. Durante este tiempo conoce a John Herfeld, con quien comparte el amor por el cine y todo lo que eso implica. Se hacen muy cercanos y al terminar la universidad se mudan juntos a Nueva York con la idea de abrirse camino en la industria cinematográfica.

 Sin embargo, la vida de quien quiere dedicarse al arte no es fácil y Silvester tiene que ingeniárselas para sobrevivir sin mucho apoyo económico de sus padres. Para salir adelante, trabaja como alimentador de leones en un zoológico y como acomodador en un cine. Duerme donde puede y adopta a Butcus, un lindo bulmastif de mirada noble que se convierte en su única compañía real, una criatura que no lo juzga por lo que no tiene y le da su compañía incondicional.

Mientras tanto, se presenta a todas las audiciones que puede, pero en cada casting le dice que habla raro, que tiene los ojos caídos o que no tiene la imagen que buscan. Comentarios duros para alguien que sueña con estar en ese mundo. Para entender por qué tanto rechazo, hay que ver el contexto en el que intenta abrirse paso como actor.

Durante mucho tiempo, Hollywood siguió el mismo patrón. Protagonistas atractivos con valores intachables que siempre salían victoriosos al final. Películas como Ben Hur o el príncipe de los piratas reflejan ese tipo de héroes fuertes que el público quería ver. Sin embargo, en los años 70 hay una nueva generación de cineastas cansados de esta fórmula y que buscan contar historias más reales, por lo que Silvester tiene una oportunidad.

 Mientras tanto, el chico continúa con su vida, trabaja, se enamora de una fotógrafa llamada Sasha y los fines de semana los dedica a reunirse con su amigo John para escribir juntos. En una de esas sesiones de escritura nace un personaje al que llama Rocky. Y aunque por ahora solo es una idea suelta, ya está en su mente. Los chicos intentan hacer su primera película independiente, una sobre caballos en donde ponen en práctica lo que han aprendido y como no pueden costear la grabación de sonido, se convierte en una película muda. Sin

embargo, aunque grabaron mucho material, nunca lograron terminarla ni estrenarla. Después de esto, Silvester logra acercarse a un director llamado Woody Allen, quien está buscando extras para una película llamada Bananas. Al principio, Allen lo rechaza porque, según él, no lo ve como alguien que pueda intimidar, pero esta vez Silvester no acepta ese no como respuesta.

 Él mismo cuenta en una entrevista que para convencerlo se vistió como un delincuente e intimidó al director, lo que terminó por convencer al hombre y le dio el papel. Es un rol pequeño con poco tiempo en pantalla, pero marca oficialmente su entrada al mundo del cine. Gracias a este papel, consigue entrar una película ambientada en los años 50 sobre un grupo de tipos rudos de Brooklyn, Los Amos de Flatbos.

 Una historia que retrata a un grupo de amigos que forman parte de una pandilla callejera. Chicos sin rumbo, con conflictos internos, atrapados entre la rebeldía y la presión social. Cuando empieza a rodar sus escenas, no está conforme con el guion, así que comienza a improvisar, reescribe sus líneas, prueba nuevas actitudes y aporta mucho de sí mismo al rol.

 Ese proceso de modificar el guion mientras actúa le da experiencia para entender cómo funciona una historia desde dentro y cómo puede moldear un personaje para hacerlo más auténtico y poderoso. Una habilidad que usará en todas sus películas y papeles que dirija y en las que actúe. El problema es que este papel también termina encasillándolo.

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