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MARIBEL DOMÍNGUEZ: el ESCÁNDALO de ACOSO que DESTRUYÓ su LEGADO… el PACTO de SILENCIO en el TRI

Así de simple, así de cruel, así de definitivo. Piensa en eso un momento. El talento estaba ahí [música] desde el primer día. la capacidad para marcar goles, para leer el juego, para moverse en la cancha con una intuición que muy pocos [música] tienen. Hombres o mujeres, todo eso estaba presente desde que podía caminar con un balón a los pies.

Y aún así, la primera batalla que tuvo que librar Maribel Domínguez no fue contra un rival deportivo en una cancha oficial, fue contra la sociedad que le decía que ella simplemente por haber nacido mujer no tenía derecho [música] a estar donde quería estar. Eso deja una marca, siempre la deja. No necesariamente una marca visible, no necesariamente algo que se pueda señalar en una fotografía de archivo, pero sí una comprensión muy temprana y muy profunda de que para alguien como ella, para una mujer en un deporte que no la quería, las reglas del

juego siempre iban a ser distintas, [música] que iba a tener que pelear por cada centímetro de espacio, que nadie le iba a regalar nada, que el sistema, si no lo rompías tú activamente te rompía a ti sin siquiera darse cuenta. A mediados de los años 90, cuando el fútbol femenil organizado empezaba a dar sus primeros pasos tímidos en México, Maribel se integró al Club Liones, uno de los primeros equipos femeniles organizados en el país.

No había infraestructura, no había ligas profesionales, no había contratos, ni sueldos ni patrocinadores que pusieran dinero sobre la mesa. Las jugadoras se movilizaban por su cuenta, entrenaban en condiciones básicas y competían en torneos que el mundo deportivo profesional ni siquiera tomaba en cuenta, pero era fútbol organizado y para Maribel era suficiente para empezar.

[música] Luego llegó al Club León Femenil, donde empezó a destacar de forma consistente [música] goles más goles, capacidad de desequilibrar defensas enteras, liderazgo natural dentro del equipo y fue ahí, en esos primeros equipos femeniles de finales de los 90, donde alguien que la vio jugar entendió que lo que tenía delante no era simplemente una jugadora promedio del fútbol local, era algo diferente, era alguien con proyección real, con potencial internacional con la capacidad de representar a México en el más alto

nivel si alguien le abría la puerta. [música] Y la puerta se abrió en 1998. Cuando tenía 20 años, Maribel Domínguez recibió su primera convocatoria a la selección mexicana femenil. Grábate ese número, 20 años. Para muchas jugadoras de hoy, los 20 años son el inicio de una carrera que puede durar 15 o 20 años más con el apoyo de una liga profesional.

contratos, nutricionistas, [música] fisioterapeutas y un sistema que las cuida y las desarrolla. Para Maribel, a los 20 años le estaban abriendo la primera puerta oficial después de haber pasado años tocando paredes que no cedían y la aprovechó de inmediato. Su actuación con el equipo fue tan destacada que la selección mexicana femenil logró algo que nunca había logrado antes.

Clasificar a la Copa del Mundo femenina de la FIFA de 1999, celebrada en Estados Unidos. Era la primera Copa del Mundo a la que México llegaba habiendo pasado un proceso clasificatorio completo, [música] con una identidad real como equipo, con jugadoras que empezaban a entender que podían competir a nivel mundial y Marigol ya era una pieza central de ese proyecto.

En la Copa del Mundo de 1999, [música] el trifemenil se midió contra las mejores selecciones del planeta. Fue una experiencia dura, [música] como suele serlo para cualquier selección latinoamericana en una Copa del Mundo femenina. donde las potencias europeas y norteamericanas llevan décadas [música] de ventaja en infraestructura, desarrollo y financiamiento.

Pero Maribel marcó el único gol de México en el torneo [música] en una derrota ante Brasil por 7 a1 en el Giants Stadium de East Rutherford, Nueva [música] Jersey. Un gol en derrota aplastante. Para muchos eso es una estadística menor enterrada en el marcador de un partido que [música] no se ganó. Para Maribel Domínguez, ese fue del primer gol de su historia en una Copa [música] del Mundo.

La primera marca de muchas que vendrías a dejar en la historia de ese torneo y de ese deporte. Escucha esto. En ese momento, en 1999, [música] el fútbol femenil en México no tenía liga profesional. No existía ningún circuito organizado donde una jugadora pudiera desarrollarse y ganar un sueldo digno. Las jugadoras que querían vivir del fútbol tenían que emigrar a Estados Unidos, a Europa o sobrevivir con lo que pudieran conseguir en torneos locales que no pagaban casi nada.

El talento sobraba [música] en México, el sistema no existía y esa contradicción brutal, talento enorme en un sistema vacío, fue la que marcó toda la primera etapa de la carrera de Maribel Domínguez y la de toda su generación de futbolistas mexicanas. En la Copa Oro de la Concaf del año 2000, Maribel demostró de nuevo que era una jugadora de nivel continental.

Marcó cinco goles en solo tres partidos de ese torneo. Cinco goles en tres partidos. Cuando eres la máxima anotadora de un torneo continental, el mundo empieza a mirarte de una manera diferente. Empiezan a entender que lo que tiene delante no es una casualidad de un ciclo, sino una constante. Así que en 2002, sin una liga profesional en México donde crecer y sin posibilidades económicas reales de mantenerse como futbolista en el país, Maribel tomó la única decisión posible para alguien con su nivel de ambición, emigrar a Estados Unidos. Tenía 24 años.

Se incorporó al Kansas City Mystics en la W League, una de las ligas semiprofesionales femeninas de Norteamérica. Primera temporada, 17 goles y 12 asistencias. Campeona de la División Medio Oeste, MVP del torneo. En su primer año en el extranjero, en un país donde el fútbol femenino tenía una estructura que México ni siquiera podía imaginar, Maribel fue la mejor.

No entre las mejores, la mejor. la jugadora más valiosa del torneo, pero la doble UIG no era el nivel máximo y Maribel quería el nivel máximo. Al año siguiente, en 2003, fichó por el Atlanta Beat en la Women’s United Soccer Association, que era en aquel momento la primera división del fútbol femenino de los Estados Unidos, la liga más competitiva del mundo en esa categoría.

Al hacerlo, se convirtió en la primera jugadora nacida en México en firmar con un equipo de la Wusa [música] la primera en toda la historia del fútbol femenino mexicano hasta ese momento y fue una [música] pieza importante en un equipo que competía con las mejores del planeta. La liga se disolvió poco tiempo después por problemas [música] económicos, como ha ocurrido con muchas ligas de fútbol femenino que no logran el respaldo financiero suficiente para sostenerse y Maribel tuvo que volver a buscar [música] opciones. Pero lo que construyó

en esos años en Estados Unidos quedó registrado de forma inequívoca. Era una jugadora de primer nivel internacional capaz de adaptarse rápidamente a nuevos contextos, de rendir bajo presión, de marcar goles en cualquier circunstancia. Cuando regresó a México para seguir el proceso olímpico, su actuación fue fundamental para que el trifemenil lograra lo que nadie había logrado antes.

[música] Clasificara los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, la primera participación olímpica en la historia del fútbol femenil mexicano. Un hito que [música] sonó en todo el país. Un logro que durante años fue la referencia de lo que el fútbol femenino mexicano podía conseguir cuando se le daba la estructura mínima para competir. Y Marigol fue pieza clave de ese proceso clasificatorio, siendo además la máxima anotadora del torneo preolímpico que le abrió las puertas a Atenas.

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