Posted in

EL GÜERO PALMA: la Venganza qué Cambió el Cartel de Sinaloa Para Siempre

Ya te crees el jefe. No es personal, compadre. Usted sabe que siempre será parte de Sinaloa. Sinaloa es mi organización. Que puede llevar a un hombre a desatar una de las guerras más sangrientas en la historia del narco. Para Héctor el Hüero Palma, socio fundador del cártel de Sinaloa, la respuesta llegó en una caja de metal refrigerada.

Adentro estaban los restos de su esposa. Días después, la historia de sus hijos terminó en un puente en Venezuela. Esta no es solo la historia de un capo, es la crónica de una venganza que hizo pedazos los códigos de la mafia y forjó una leyenda de brutalidad, una nacida de la pérdida total.

 Desde sus inicios, como un simple ladrón de coches hasta la cima del poder junto al Chapo Guzmán. Esta es la historia de cómo un hombre lo perdió todo y en respuesta se convirtió en una de las figuras más temidas del crimen organizado. De veras que lo quiere la gente. Palma tiene carisma. E es lo que se dice un líder.

 Ya lo oí, Neto. En el corazón de Sinaloa, en la pequeña y polvorienta comunidad de la noria de Abajo en Mocorito, nació Héctor Luis Palma Salazar el 29 de abril de 1960. Su vida no arrancó con promesas de poder ni de riqueza, sino con la dura realidad de la pobreza rural mexicana. No hay apenas datos de su infancia, pero se sabe que desde muy joven Palma demostró que lo suyo no era seguir las reglas.

 La vida en el campo no era para él. Sus ambiciones, aunque toscas al principio, apuntaban mucho más allá de los surcos de la Tierra. Empezó su carrera delictiva en las calles no como un gran capo, sino como un simple ladrón de autos. Era un oficio arriesgado, pero le daba una adrenalina y un dinero que el trabajo honesto no podía ni soñar con igualar.

Rápidamente pasó de robar coches a vender droga en las esquinas, un escalón más en el bajo mundo. Lo que distinguía el gero, apodo que se ganó por su piel clara, no era solo su audacia, sino un talento criminal que parecía innato. Tenía una frialdad para calcular y una habilidad con las armas que no pasaron desapercibidas.

Era un tipo de pocas palabras, pero de acciones directas. Un perfil que encajaba a la perfección en el violento mundo del crimen de Sinaloa. Su reputación creció como la espuma, no solo por lo que hacía, sino por su estilo. A Palma le empezó a gustar la ostentación, algo que se volvería su sello personal.

 Su pistola, que se hizo legendaria, no era cualquier arma, era un símbolo de estatus. Se trataba de una pistola con cachas de oro y piedras preciosas, un objeto que gritaba poder y que demostraba que no tenía miedo de presumirlo. Originario de irónicamente esta misma pistola sería clave en su caída, pero en sus años de ascenso era la prueba de que aquel niño de rancho había dejado atrás la pobreza para siempre.

Su nombre empezó a sonar en los círculos correctos, o más bien en los incorrectos. Su fama de eficiente y despiadado llegó a oídos de los que movían los hilos del narcotráfico a gran escala. Ya no era un ladrón más, era un sicario en ascenso, un hombre con potencial para ser una pieza clave del engranaje criminal.

 El salto a las grandes ligas del narco era inminente. El joven de Mocorito estaba a punto de conocer a los hombres que cambiarían su destino y lo lanzarían a la cima de un imperio de sangre y cocaína. Voy a estar haciendo unos cambios en la organización. Mazatlán la va a operar aquí Héctor Palma. El talento de Héctor Palma para la violencia y la logística no tardó en llamar la atención de la figura más poderosa del narco en México durante los 70 y 80.

El Güero' Palma se vuelve a quedar a las puertas de la cárcel: las autoridades frenan otra vez su liberación | EL PAÍS México

 Miguel Ángel Félix Gallardo, el jefe de jefes. Félix Gallardo era el cerebro detrás del cártel de Guadalajara, una federación de capos que controlaba casi todo el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. Vio en el herero palma no solo a un sicario, sino a un hombre con madera de líder. Una vez reclutado, Palma dejó de ser un simple operador para convertirse en un lugar teniente de confianza de Félix Gallardo.

Su ascenso fue rapidísimo. Le asignaron una de las tareas más importantes y peligrosas: controlar el paso de marihuana y cocaína por Sonora, una de las arterias principales hacia el mercado gringo. Palma no solo cumplió, sino que superó todas las expectativas. demostró una habilidad increíble para corromper autoridades, borrar del mapa a sus rivales y asegurarse de que los cargamentos llegaran a su destino.

 Su nombre se convirtió en sinónimo de eficiencia y brutalidad. La DEA no tardó en identificarlo como una figura clave del cártel de Guadalajara. ¿Quién les enseñó jugar estos cabrones? Cuánto tiempo, [ __ ] compadre. Dentro de la organización, Palma forjó la alianza más importante de su vida. Ahí conoció a un joven con su misma ambición y también de Sinaloa.

 Joaquín Guzmán lo era, el Chapo. Ambos compartían una visión, una impaciencia por crecer y una lealtad que los convirtió en compadres y socios inseparables. Junto a ellos, otra figura que empezaba a sonar, Ismael el Mayo Zambada, completaba un trío que pronto iba a cambiar el mapa del narco para siempre. Los tres eran vistos como la nueva sangre, hombres que respetaban a Félix Gallardo como su maestro, pero que soñaban con el día en que pudieran manejar su propio imperio.

Dicen que las plazas se van a volver cada uno a su propio cártel. Van a trabajar por separado. Ese día llegó en 1989. El secuestro, tortura y asesinato de la gente de la DEA, Enrique Kiki Camarena en 1985 había puesto al cártel de Guadalajara en la mira de Estados Unidos y del gobierno mexicano.

 La presión fue brutal y terminó con la captura de Félix Gallardo. Sin su líder, la federación se vino abajo. Los grupos que antes operaban en una paz muy frágil empezaron a matarse por el control de las plazas. Era el momento que Palma Guzmán y Zambada estaban esperando. Con el jefe de jefes tras las rejas, el herero Palma y el Chapo Guzmán decidieron volar solos.

 rompieron con lo que quedaba del cártel de Guadalajara y fundaron su propia organización, el cártel del Pacífico, que más tarde el mundo conocería como el cártel de Sinaloa. Esta nueva organización no era una simple banda, era una empresa criminal multinacional que desde Sinaloa extendía sus tentáculos para controlar las rutas de droga que inundaban Estados Unidos.

Y si te gustan los videos de la mafia, dale like, dale hype y suscríbete para más. Seguimos. Tijuana se va a ser fuerte, pero cuando se armen bien hago ahí, ¿eh? Empezar la guerra. ¿Con quién? La separación no fue para nada amistosa. Los hermanos Arellano Félix, sobrinos de Félix Gallardo, se quedaron con la plaza de Tijuana y se convirtieron en sus peores enemigos.

Read More