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ENTRÓ A CASA… Y DESAPARECIÓ PARA SIEMPRE | El caso Jonelle Matthews

El 20 de diciembre de 1984, una nena de 12  a os entr a su casa, se sac los zapatos y se   sent junto a una estufa el ctrica al lado del rbol  de Navidad. Acababa de actuar en el concierto de   fin de a o de su escuela. Lleg a casa contenta, se  acomod en su lugar favorito del sill n, y en menos   de una hora la casa estaba vac a. No hubo se ales  de lucha. No hubo entrada forzada.

Ning n vecino   escuch nada. Solo quedaron sus zapatos alineados  frente al sill n, y huellas en la nieve del jard n   huellas que alguien intent borrar con un rastrillo  de la familia. Su nombre era Jonelle Matthews. Y   durante 35 a os, nadie supo qu le hab a pasado.

Para entender lo que le pas a Jonelle Matthews,   primero hay que entender qui n era ella. Porque  esto no era solo un nombre en un expediente. Era   una piba real. Ruidosa, graciosa, dram tica en  el mejor sentido de las que entran a un cuarto   y lo cambian. Jonelle naci el 9 de febrero  de 1972 en Santa B rbara, California. Pero su   historia empieza con una decisi n muy dif cil.

Su  madre biol gica, Terry Ver Mart nez, ten a apenas   13 a os cuando naci Jonelle. Trece a os una nena  ella tambi n. Despu s de aproximadamente un mes,   Terry tom la decisi n m s dura que puede tomar  una madre: la dio en adopci n. No porque no la   quisiera, sino porque la quer a lo suficiente  como para querer algo mejor para ella. Y Jonelle   encontr ese algo mejor. Una pareja de Colorado,  Jim y Gloria Matthews, la adoptaron enseguida.

Ya ten an una hija, Jennifer, y la familia qued  completa. Se mudaron a Greeley, un pueblo chico   y tranquilo a unos cien kil metros al norte de  Denver. De esos lugares donde los chicos andaban   en bici hasta que se prend an las farolas, donde  las familias dejaban la puerta sin llave, donde   todos se conoc an. Jim Matthews era director de la  escuela primaria Platte Valley.

Gloria trabajaba   en un restaurante local. Eran activos en su  iglesia, la Sunny View Church of the Nazarene. Y   Jonelle era la chispa de esa familia. Sus  amigos, seg n registros period sticos de la poca,   la describ an como teatral, dram tica, graciosa  a morir. Le encantaba actuar en las obras de la   iglesia, cantar en el coro de la escuela, hacer  pijamadas, y era fan tica del grupo Menudo.

Era de las que le daba importancia a todo porque  para ella, todo la ten a. Y la Navidad se acercaba   Jonelle estaba en modo festivo total. 20 de  diciembre de 1984. Cinco d as antes de Navidad.   Este es el d a en que todo cambia. Jonelle hab a  estado resfriada los d as previos. La mayor a de   los chicos de su edad habr an aprovechado para  quedarse en casa ella no.

Le rog a sus padres   que la dejaran ir. Ten a regalos de Navidad  para darles a amigos que no ver a en semanas,   y lo m s importante: la hab an elegido para cantar  con el Coro de Honor de la Franklin Middle School   en el concierto anual de fin de a o. No hab a  manera de que se lo perdiera. Jim y Gloria le   dieron permiso, con una condici n: volv directo  a casa despu s del concierto y descans .

Jonelle   prometi , y se fue. Esa noche, el concierto se  realiz en una sucursal local del Intra West Bank   de Denver. Fue transmitido por un canal de cable  regional. Jonelle actu con sus compa eros cantando   villancicos. Su amiga Deanna Ross tambi n estaba  ah . Las dos chicas cantaron juntas, se rieron,   y al terminar el padre de Deanna, Russell, se  ofreci a llevar a Jonelle a su casa.

Ese viaje   en auto fue el ltimo momento normal en la vida de  Jonelle Matthews. Alrededor de las 20:15, Russell   Ross se detuvo frente a la casa de los Matthews,  en el 3243 Avenue Court. Jonelle baj , se despidi   de Deanna, le dese feliz Navidad, y camin  hasta la puerta. Russell y Deanna esperaron   en el auto. Vieron entrar a Jonelle. Y entonces  se encendi la luz del recibidor. Era la se al.

El   acuerdo no hablado entre chicos y padres en los  pueblos chicos: la luz se enciende, significa que   llegu , que estoy adentro, que todo est bien.  Russell arranc y se fue. A las 20:30, Jonelle   atendi una llamada en la casa. Era un maestro de  la escuela de Jim para avisar que no iba a ir al   d a siguiente. Jonelle tom el mensaje para su pap  . Correcta, responsable, completamente normal.

Esa   llamada telef nica es el ltimo contacto confirmado  con Jonelle Matthews. Despu s de eso, silencio.    Algo ocurri en esa casa entre las 20:30 y las  21:30. Y ocurri r pido. Jim Matthews hab a estado   en el partido de b squet de su hija mayor,  Jennifer. Gloria estaba fuera del estado, cuidando   a su propia madre enferma.

Cuando Jim entr a su  casa alrededor de las 21:30, esperaba encontrar a   Jonelle descansando, capaz mirando tele, capaz ya  dormida en su lugar del sill n. Entr , y la casa   estaba c lida la estufa prendida, el televisor  funcionando. El chal favorito de Jonelle colgado   sobre el respaldo del sill n como si lo hubiera  dejado hace un momento. Sus zapatos, perfectamente   alineados en el piso. Jonelle no estaba. Jim  no entr en p nico de inmediato.

Quiz s fue a   lo de alguna amiga. Empez a llamar. Nadie la hab a  visto. A las 22:00 lleg Jennifer del partido. Entr   y llam : “Hola, Jonelle, est s?” Nada. Ese fue el  momento en que el miedo se instal de verdad. Jim   llam a la polic a de Greeley. Llegaron en quince  minutos.

Y lo que encontraron afuera de la casa   dej helado a cada oficial en la escena: huellas en  la nieve fresca, justo afuera de las ventanas del   living. Alguien hab a estado parado ah , mirando  adentro. Las huellas eran demasiado grandes para   ser de una nena, demasiado deliberadas para  ser casuales. Y entonces lleg el detalle que   los investigadores se grabaron a fuego: alguien  hab a intentado rastrillar esas huellas usando un   rastrillo que sacaron del propio garaje de los  Matthews. Sin entrada forzada.

Sin se ales de   lucha adentro. Sin ventanas rotas. Ning n vecino  report haber escuchado nada. Los investigadores   comenzaron a considerar que quien entr esa noche  lo hizo en silencio, con conocimiento del lugar,   y que hab a aprovechado el momento preciso  en que Jonelle estaba completamente sola.    La polic a explor inicialmente la posibilidad  de que Jonelle se hubiera escapado de su casa.

Jim Matthews no lo pod a creer. Les dijo  a los investigadores que hab a demasiadas   cosas buenas pasando en la vida de su hija: ten  a una pijamada planeada para el d a siguiente,   iba a actuar en la presentaci n navide a de la  iglesia, y faltaban cinco d as para Navidad.   Qu piba se escapa cinco d as antes de Navidad?   Revisaron su casillero en la escuela.

Revisaron   su cuarto. No encontraron nada ning n plan de  fuga, ninguna nota, ning n indicio de conflictos   familiares. A medida que pasaron los d as sin  noticias, la teor a de la fuga fue descartada.    Los investigadores dirigieron entonces su atenci n  a Jim Matthews. En casos de este tipo, la familia   siempre es el primer punto de investigaci n, y  Jim lo entendi . Cooper plenamente.

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