Y me fui al comandante y le dije, “Comandante, soy sacerdote y me duele lo que está pasando. Dígame, por favor, ¿por qué permite esto?” Dijo, “Porque el gobierno tiene que acabar con todos los parásitos de la sociedad. Eso no son personas, esos son parásitos de la sociedad. Que se larguen, que se mueran. No hay que ayudarlos en nada.
Hay que hacerle la guerra para que se alarguen rápido desde aquí. Y los de la izquierda son ladrones y el pueblo que se muera. ¿Cuántos han salido de Venezuela? Más de 8 millones de personas muriéndose de hambre han salido de Venezuela. Y no lo digo yo. Vean usted la noticia. Tuve hambre, no me diste de comer.
Que se va o le disparo. Yo soy sacerdote. Dispáreme, máteme. Pero soy sacerdote del Dios altísimo y tengo que darle comer a esta gente porque son mis hermanos. Esos son unos parásitos de la sociedad que se tienen que morir y acabar, que hay que sacarlos del país, que se larguen. ¿Por qué hay que darles de comer? ¿Por qué hay que ayudarlos? No, que se largue, que no me voy.
La diferencia, ¿cuál es la diferencia? que lo de la izquierda blasfemaban contra Jesús, contra Dios, y nunca se arrepienten. Cada día son peores y nunca se arrepienten. No se dan cuenta del daño que hacen. Mientras que los de la derecha también son ladrones, pero temen a Dios, pero tratan de hacer las cosas bien.
Y al final dice a lo de la derecha, “Tuve hambre y me diste porque son ladrones, pero dejan que el pueblo coma y los de la izquierda son ladrones y el pueblo que se muera.” ¿Cuántos han salido de Venezuela? Más de 8 millones de personas muriéndose de hambre han salido de Venezuela. Y no lo digo yo.
Vean ustedes la noticia. Tuve hambre, no me diste de comer. Estamos en el tiempo que la iglesia está celebrando el de la eh migrantes, de los inmigrantes y nos invita a hablar sobre los inmigrantes y a defender a los inmigrantes. Pues yo soy sacerdote del Dios altísimo y de la Iglesia Católica. Y tengo que hablarles de los inmigrantes porque es una obra de caridad.
Una obra de caridad. Y las obras de caridad nos habla de los emigrantes, de aquella gente que ha tenido que salir de su país a otro país. Y eso se llama en la Biblia era forastero. Era forastero. Y hoy nos toca ser forastero a los venezolanos. ¿Por qué? Por el hambre y la miseria. Los de la izquierda. Tuve hambre y no me diste de comer.
Vaya, miren si allá en Venezuela le da de comer a los que tienen hambre. Se ríen, se burlan. El mundo entero sabe que hay más de 8 millones que han salido y el Papa está diciendo, “Tendámosle la mano a los inmigrantes. Ellos no tienen la culpa, se están muriendo de hambre.” Colombia le ha tendido la mano.
Alabado sea Dios. unos otros no. Pero y ni ni cuenta se han dado, pero le han tendido la mano. Y qué triste, porque vamos a ser juzgados por las obras de caridad. Y qué está pasando que muchas personas dicen, “Pero es que esos son venezolanos, esos lo que hacen es matar, robar y y entonces, ¿para qué lo voy a atender yo?” Por ejemplo, en Perú, para entrar a Perú, yo venezolano estoy, ¿cuánto tengo? Casi casi medio mes ya esperando para ver si me dejan entrar, porque soy venezolano, a pesar de que soy sacerdote, a pesar de que todos,
pero es que los venezolanos son malos, generalizan, generalizan. No, no, no. Pero es que también, ¿qué harían ustedes si tuvieran hambre? se desespera, no tiene trabajo, ¿qué va a hacer? Entonces se va a morir de hambre. Va a morir los hijos de hambre. Hay personas, no justifico, no lo justifico, pero hay personas que roban para comer.
De esos venezolanos roban para comer. No lo justifico. Pero, ¿qué haría usted si se está muriendo de hambre y sus hijos también? ¿No haría lo mismo o peor? Claro que sí. El Papa está hablando de que debemos celebrar el día del inmigrante para que el mundo se dé cuenta lo que está pasando. Abran los ojos porque hoy habla de que tenemos que tener un lenguaje, un lenguaje donde se una, ¿cómo es? Donde se integre todo.
Inclusivo. Pero esos que hablan de un lenguaje inclusivo, ¿por qué no incluyen a los pobres en su lenguaje? ¿Por qué no incluyen a los pobres en sus proyectos? Ahorita hablan del del planeta Tierra, de de del ecología, salvar la naturaleza. Y dentro de la naturaleza, ¿cuál es la obra más maestra de Dios? El hombre.
¿Y por qué hablan de cuidar a los perros y meten preso a los que traten mal a un perro? ¿Y por qué no meten preso a los que tratan mal, a los seres humanos? ¿Y por qué a los perros sí le están gastando mucho dinero hasta para doctores? ¿Y por qué tantos venezolanos muriéndose de hambre y necesidad de medicina y nadie le extiende la mano? ¿A dónde están esos que defienden la naturaleza y la ecología? ¿Dónde están? Pura mentira, pura falsedad, puro invento, lo más importante de la naturaleza del ser humano que Dios ha creado.
Y lo están matando en el vientre de la madre y los están matando cuando están viejos con la eutanasia y los están matando. Si no, miren, miren como en el paso de la frontera de Colombia y en otros partes del de otros países están agarrando los inmigrantes, le sacan los órganos y venden sus órganos.
Los están violando, los están matando. Díganme, ¿qué están haciendo los países que hablan de que hay que cuidar la ecología, que hay que cuidar la naturaleza, lo que Dios ha creado, pura mentira? Es que no lo saben, es que no lo ven. Hablaba un día, tenía 2,000 2,000 personas tiradas en la calle y tenía que darle comida a las 2,000 personas.
Eran las 12 de la noche y estaba dándole comida. Había llevado 500 a mi casa. a dormir y estaba con la gente dándole comida. A las 2 de la noche llegó un carro de la guardia, está hablando Venezuela en la frontera con armas. Cinco y no veo a uno. Cinco y no lo veo. 2,000 personas. ¿Para dónde van a agarrar a esa hora de la noche? cinco y no los veo, les disparo, pero no tenemos para dónde ir.
Nos importa un comino. Los guardias armados se van. La gente comenzó a correr. ¿Para dónde? No sabían. Se metían para el monte, se escondían en el monte. Otros corrían para otro lado y llegó donde estaba yo. No me entiende que tienen que irse. No me voy hasta que no reparta esta comida que tengo aquí. Que se va o le disparo.
Yo soy sacerdote. Dispáreme, mátame, pero soy sacerdote del Dios altísimo y tengo que darle comer a esta gente porque son mis hermanos. Esos son unos parásitos de la sociedad que se tienen que morir y acabar, que hay que sacarlos del país, que se larguen. ¿Por qué hay que darles de comer? ¿Por qué hay que ayudarlos? No, que se largue, que no me voy hasta que no le repartan la comida esta que me queda a esta gente.
Los otros le miraron y le dijeron a ese, entonces que reparta la comida rápido. Reparta pues la comida rápido. Repartí la comida y sacaron todo esta persona al ratico no había uno. ¿Dónde estaban? Metidos en el monte. Allí los malandros, allí la guerrilla, agarraron, violaron, hicieron desastre, robaron y nadie dijo nada.
Y me fui al comandante y le dije, “Comandante, soy sacerdote y me duele lo que está pasando. Dígame, por favor, ¿por qué permite esto?” dijo, “Porque el gobierno tiene que acabar con todos los parásitos de la sociedad. Eso no son personas, esos son parásitos de la sociedad. Que se larguen, que se mueran. No hay que ayudarlos en nada.
Hay que hacerle las guerras para que se alarguen rápido desde aquí. Y era la juventud de Venezuela. ¿Y quién dice nada? Nadie levanta la voz. Pero si fueran perros, si fueran perros ahí sí habría problema. ¿Qué está pasando? Jesucristo dice, “Tuve hambre y me dieron de comer. Un grito y que me oigan los cristianos del mundo entero.
¿Dónde están los que siguen a Cristo y quieren obedecer el mandato del Señor? Porque el juicio final será, “Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed, me diste de beber, era forastero y me hospedaste.” ¿Dónde están los que creen esto? No los que digan, “Yo soy católico, yo soy cristiano.” De esos hay muchos. Los que pongan en práctica lo que dicen creer, yo los quiero ver.
Miles y miles siguen saliendo de los países donde los de la izquierda los hacen morir de hambre. Qué desgracia más grande. Ahí tienen a Rusia destruyendo Ucrania. hablan y dicen y dicen, “¿Y dónde están los cristianos? Yo sé que ustedes no pueden hacer nada, pero sí pueden hacer algo. Venezolanos que hay aquí en Colombia y que no tienen que comer, denle ustedes de comer y que no tienen que vestir.
Denle ustedes de vestir que no tienen que beber, denle ustedes de beber. Que no tienen posada, denle posada. Le voy a contar mi experiencia. Cuando comenzó la gente a salir, estamos hablando del tiempo de la inmigración. Los venezolanos están emigrando, saliendo del país. ¿Cuándo comenzó? Llegaron cuatro personas a mi casa.
Bueno, a casa mía, no, casa de mi hermano. Cuatro personas. Y llegaron esos cuatro personas. Era pandemia, tiempo de pandemia. Estaban durmiendo en la calle, en la carretera donde pasan los carros, en la orilla, los niños encima, el hombre y la mujer se ponían debajo y los niños los costaban arriba por por el frío de la carretera.
Y yo dije, “No, le dije, mi hermano, vamos a meterlo a la casa, pero si son malandros, si nos matan, si nos roban.” Yo creo en un Dios que es más grande que eso. Démosle de comer, démosle. Y los atendimos ciertamente. Al otro día eran ocho, llegaron ocho y mi hermano me dio la oportunidad. Pero ya la mujer de mi hermano comenzó a decir, “Pero tengo hijas y si me violan las hijas.” Y tenía razón.
Al otro día ya llegaron 20 y mi hermano me dijo, “Mi mujer tiene miedo.” Y yo le dije, “Tiene razón.” Pero allá tenía la casa donde está la otra hermana y hay más seguridad. Y yo le dije, “Luémos para allá, que ellos se encierren de la casa y que ellos duerman alrededor.” Y así recibíamos 500 personas diarias a dormir en la noche.
No cabían más, unos sobre otros. Unos sobre otros. Eh, ¿sabe qué? Nosotros buscábamos una cobijita para que se roparan y se la robaban y le dábamos una toalla para que se secaran y se la robaban. Nos robaban todo. Llegó mi hermano y me dijo, “No podemos darle nada a estos son unos ladrones.” Y le dije, “¿Y saben por qué roban?” Porque no tienen.
Ahora usted elija. ¿Quiere ser uno de ellos que desean una cobija y no tiene? ¿O quiere ser el que tenga la cobija y dársela al que lo necesita? Espoja. Porque tiene que ser, tiene que ser usted el que tiene hambre y suplica que le dé comida para sus hijos. Póngase en el lugar.
O prefiere ser el que es capaz de sacar de su plata y darle al que no tiene que darle de comer a sus hijos. Escoja. Tenemos que estar de el lado de allá o de acá. No hay otra opción. Pero si hoy estás en la opción de darle de comer al que tiene hambre, ¿por qué le niegas? Nuestro Dios nos va a bendecir, nos va a robar, nos pueden matar, no nos vamos a morir antes de tiempo.
No vamos a morir el día que nos toque. Llevamos, ¿cuándo comenzó la pandemia? 2020. De 2020 al 2023. Todos los santos días, no ha pasado un día que no salga un venezolano. En la pandemia recibíamos 2000 diarios. Ahorita han bajado, ahorita está aumentando de nuevo. Hay 100, 200 diario, 50 diarios y lo recibimos todos los días y Dios nos ha bendecido y nos ha dado cómo ayudarle.
Y aprovecho para decirle a través de las redes a los que nos han ayudado, Dios les pague. Ese es el evangelio. Porque gracias a los que ayudan y dan su granito de arena, hemos podido ayudar a toda esa gente. Y Dios ha tocado el corazón de muchas personas en otros países y ellos se han dejado llevar por Dios y han colaborado, han ayudado y seguimos ayudando.
Pero la pregunta es, ¿vamos a ser salvos solo por la fe? ¿Y qué vamos a hacer con la gente que se está muriendo de hambre? ¿Y qué vamos a hacer con los venezolanos que están yendo por todos los países buscando trabajo? Y ustedes dicen, “Nos van a quitar el trabajo.” No sea egoísta. Trabajo hay para todos.
Comparta el trabajo con esa persona. Listo. Vamos a darle trabajo. Vamos a ayudarle. Vamos. ¿Por qué no? Hoy por ti, mañana por mí. Colombia lo sabe. Colombia una época que fue a Venezuela y Venezuela le tendió la mano. Ahora toca al revés y muy y no muy tarde, muy yo creo que más temprano que tarde.
Si no se ponen las pilas van a estar igual que nosotros porque para allá van. No no no se no se tapen los ojos. Y si se tapan los ojos, problema de ustedes. Pero yo como sacerdote del Dios altísimo se lo tengo que decir. Oye, si el mismo Cristo lo dijo, los de la izquierda no le dan de comer a los hambrientos, se agarran todo para ellos.
Los de la derecha también roban, pero dan de comer. Y no saben, no saben lo que están haciendo. Porque escuchen, escuchen lo que sigue a los de la derecha otra vez. 41, mami. 41. Entonces dirá también a los de la izquierda, apartad. Ah, estamos los de la izquierda. Malditos, malditos al fuego eterno preparado para el y sus ángeles.
A lo de la izquierda. ¿Por qué la Biblia dice así? No sé. Porque tuve hambre y no me disteis de comer. Tuve sed y no me disteis de beber. Fui forastero y no me recogisteis. Estamos en el tiempo del forastero. El Papa está pidiendo que se hable y se levante la voz. Y eso es lo que estoy haciendo yo hoy, por los forasteros, por los que han emigrado.
Estuve desnudo y no me cubristeis. No son los venezolanos en otros países el retrato vivo de lo que Cristo está dibujando aquí. Enfermo y en la cárcel. No son los venezolanos los que están enfermos en otros países y no tienen medicina. Y en el misma Venezuela. Venezuela el que se enferme se muere. No hay opción para ir al médico.
¿Con qué va a ir? Pero eso es un paraíso según la gente. Y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán diciendo, “Señor, cuando te vimos, Señor, cuando te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo o en la cárcel y no te servimos.” Oigan lo que dice Jesús. Vean lo que viene. Vean lo que viene.
¿Cuándo? Entonces le responderá diciendo, paren la oreja porque ese es el juicio final. Allá vamos a llegar. No hay escapatoria. Lo dijo el maestro. De cierto os digo, nos lo advierte antes de que lleguemos al juicio final, que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, otra vez, que en cuanto no lo hicisteis, no lo hiciste a uno de estos más pequeños, a uno de esos los más pequeños.
¿Cuál es lo más pequeño? La basura de la sociedad, los que dicen los del gobierno de Venezuela, unos parásitos de la sociedad que que tienen que morir y se tienen que ir. Eso los más pequeños cuando no lo hiciste con ellos. ¿Cuáles son los más pequeños? Los que están en los semáforos ahí pidiéndole una limonita.
No tengo nada que comer. ¿Cuáles son los más pequeños? vayan a las calles y vean los que están durmiendo en las calles con el frío que no tienen cómo arroparse. Vayan los más pequeños, los despreciables, los que no vale, los que están tirados la basura, lo que vale más un perro que ellos. Ahí está Cristo ahí, según dice la Biblia, si lo crees, no vas a salvarte por la fe solamente, sino por las obras de caridad. Amén.
Porque si no tienes obras de caridad, tu fe está muerta. Aquí tiene el Padre el el la palabra de Cristo. Tuve hambre y me diste. Me imagino que esta canasta la recibe el Padre llena todos los días de ustedes. Me imagino. Sí hay. Perfecto. Muy bien, padre. Te felicito. Ah, venga, venga para acá. Te felicito. Sí, hay que hacerlo.
Y los que lo hacen, le felicito. Van por buen camino, aunque no sepa quién lo están haciendo. Porque, ¿cuándo, Señor? Pues, ¿cuándo lo hiciste con uno de esos? Era conmigo. Padre, tengo una pregunta. Bueno, de lo que entiendo, Jesús está hablando literalmente, pero siempre se enfoca en las obras corporales y las obras espirituales tienen la misma importancia.
Es decir, un católico que solamente practique obras espirituales, pero no corporales, también tiene la misma oportunidad de salvación. O Jesús se enfoca por ser más visibles las obras corporales en este caso, padre. Eh, gracias. Gracias. Cuando Jesús dice, “Tuve hambre y me diste de comer, no me importa el hambre que sea.
No me importa que sea hambre de la palabra, no me importa que sea hambre de conocimiento, no me importa que sea hambre de comida. Lo importante que le dé com de comer. Si usted me habla entonces de la parte espiritual, pues dale de comer. Al que no sabe, enséñal. Por eso la Santa Madre Iglesia enseña las obras corporales y las obras espirituales que son muy parecidas. Sí, enseñar al que no sabe.
Eso eso es darle de comer al hambriento, ¿verdad? Y al sediento. Entonces, sí hay que practicarlas de las dos campos. No podemos quedarnos con un solo campo. Pero Jesucristo cuando habla, habla allí. Estuve enfermo. ¿Cuántas personas espiritualmente están enfermas? ¿Cuántos protestantes están enfermos? Y nadie le nadie quiere darle la medicina.
No son los sanos quean de médicos, sino los los enfermos. enfermos. Está hablando de enfermos espirituales, pero si ciertamente va conjugando las dos cosas. Pero yo lo que quiero es que recalcar lo que el Papa está pidiendo. El Papa quiere que se oiga la voz de los inmigrantes, de los forasteros, que seamos voz de los que no tienen voz.
Pero Jesucristo dice, “Yo los voy a juzgar. dentro de los cristianos dos grupos, los de la derecha y los de la izquierda. Tuve hambre, me diste de comer. Los de la izquierda no le dan de comer ni a su madre, solo agarran y roban. Bendito de mi Padre. Y ustedes si no lo quieren creer, no lo crean, pero es la palabra de Dios.
Y algún día pregúntense por qué el ladrón malo estaba a la izquierda y el ladrón bueno a la derecha. ¿Y por qué el de el de la derecha se ganó el cielo? Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso. Y el otro más bien renegaba de Dios. Ah, entonces necesitamos ver las obras de caridad que Jesucristo dice. Sin obras de caridad nosotros no podemos alcanzar el cielo.
Me permiten un momentico. Habla con tu conciencia. ¿Cuántas personas han pasado por tu lado? Le han pedido, podías dar y no diste con la excusa de que lo necesitabas para otras cosas. Y entonces aparece San Lucas, capítulo 21, versículo 1 en adelante. Con la excusa de que es lo único que tengo, con la excusa que yo soy un pobre también.
Ciertamente todos somos pobres si nos comparamos con los demás. Y ciertamente que todos somos ricos si nos comparamos con los demás. Si yo me comparo con uno que está en la calle, que no tiene nada que comer, yo soy rico. Si yo me comparo con uno de esos del gobierno que están agarrando mucho dinero, yo soy pobre, ¿o no? Pero, ¿qué dice la Biblia? Que yo no tengo que esperar tener demasiado para colaborar con el pobre, con el necesitado.
Oigan, ¿qué dice Lucas 21? Al levantar la vista, Jesús vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. Vio también a una viuda muy pobre que echaba dos moneditas y dijo, “En verdad, esta viuda pobre echó más que todos, porque todos estos de sus obras dieron la ofrenda. Pero ella de su pobreza echó todo el sustento que tenía.
C la idea para Jesús no hay excusa. Jesús dice, “Si tiene dos moneditas, dos moneditas, esas dos moneditas Dios se la dio para que usted compartiera con otra persona y no tiene excusa. Para ayudar a un forastero, no hay excusa. hambriento, no hay excusa. Solo los que no creen sacan excusa. Pero aquí está mostrando Jesús que hasta las dos moneditas Dios se la dio.
Dice, “Pero los ricos daban bastante, pero daban de lo que le sobraba. Sobraba. Y a Dios no le importa eso. A Dios le importa que demos de lo que nosotros nos hace falta, pero lo damos porque sabemos que nos estamos ganando. El cielo. Tuve hambre. y me dieron de comer. Es la oportunidad que tengo de salvarme. Así lo dice Mateo, capítulo 6, versículo 19.
Atesoren tesoros en el cielo. Otro. Venga usted que que lo encontró. A ver, Mateo 6:19. No junten tesoros y reservas aquí en la tierra. donde la polilla y el óxido hacen estragos y donde los ladrones rompen el muro y roban. Junten tesoros y reservas en el cielo, donde no hay polilla ni óxido para hacer estragos, y donde no hay ladrones para romper el muro y robar.
¿Qué es lo que no entienden? ¿Qué es lo que no entienden? Pero Jesucristo, que es el camino, la verdad y la vida, nos habló tan claro y raspado. Así de sencillo. Y nos dice, cuando esta mujer que dio las dos moneditas, lo dio porque sabía que estaba atesorando tesoros en el cielo. Y eso es más importante.
Te vas a morir y no vas a tener una mansión en el cielo porque no has mandado nada para el cielo. ¿Sabe quiénes son los que llevan eso para el cielo? Los pobres, los necesitados. Y tú con los pobres no quieres nada. Qué bárbaro. Tuve hambre, ese era yo y no me diste de comer. Tuve sed, ese era yo y no me diste de beber. era forastero de Venezuela o de Nicaragua o de Cuba o de cualquier otra parte donde está la izquierda y no me diste de comer o también de la derecha porque también hay hambre, pero la diferencia es que unos temen a
Dios y otros no. Unos creen en Dios y otros no. Eh, entonces, queridos hermanos, Jesucristo dice, “Atesoren.” Ya comenzó a atesorar. Sí, yo tesoro en el banco, tengo una cuenta en el banco, esa plata que tiene en el banco le pertenece a los pobres. Claro que sí. Pero esa me la gané yo con el sudor de mi frente.
Me la gané yo con el sudor de mi frente. Sí, claro. ¿Y quién se la dio? ¿Y quién le dio la salud para que trabajara? ¿Y quién le dio para que usted pudiera tener ese trabajo? Pues Dios. ¿Y por qué? ¿Por qué lo mete en el banco? Porque yo tengo que ser como la hormiguita, tener prevención y obrar para mañana. Mentira. Es porque tú no crees que Jesucristo dice, “Preocúpese por el reino de los cielos y lo demás viene por añadidura.
” Es porque usted no ha tenido la fe de vivir en la divina providencia que Dios es el que te puede dar todo. Y ojo, sí tienes esta plata en el banco, pero le va a pasarlo a los venezolanos. los venezolanos que tenían plata en el banco. Cuando eh ese socialismo destructor devaluó la moneda, lo que tenía en el banco se le volvió nada.
Sacaban bolsas de billetes grandes y no valía ni un dólar. Para que ustedes se den cuenta, para que saquen saquen cálculos. Venezuela le ha quitado este socialismo seis ceros a la moneda. O sea, pongan pongan atención. 6 ceros. Un y 3 ceros es 1000. Un y 6 ceros 1 millón. Mañana valía $. Me captaan la idea. Me captaan la idea. La desgracia que hay en Venezuela.
Así me entienden, ¿verdad? ¿Quieren más? Gana una persona mensualmente en Venezuela. Saquen cuentas, saquen cuentas. Es que vienen simplemente a molestar a los colombianos y a los de otro país. No, se están muriendo de hambre. no capan. Y por eso el Papa levanta la voz y dice, eh, es el momento de levantar la voz por los forasteros, por los inmigrantes.
Ya basta. Algo está pasando. Algo está pasando. Y Cristo dice, “Atesoren tesoros en el cielo.” Cristianos, nunca, pero nunca habíamos tenido la oportunidad de ganarnos el cielo como ahorita. Nunca teníamos la oportunidad de encontrarnos a Cristo tan cerquita de nosotros como ahorita, que nos lo encontramos en cada esquina, en el pobre, en el necesitado. Nunca.
Pero estamos perdiendo la oportunidad de atesorar tesoros en el cielo donde nadie nos lo puede robar. ¿Y dónde lo estamos atesorando? en la tierra. Y pregunto, hombre, ¿para quién es ese tesoro, esa plata que tú tienes en el banco? Mañana te mueres. ¿Para quién es? Para que su esposa se lo goce con el mozo.
¿O no? Dime que no. Dime que no. Dímelo. Dímelo. Dime que no. Dímelo. Papá y mamá. Todo eso que está atesorando, ¿para qué es? para que sus hijos cuando ustedes mueran se echen plomo por la herencia. Dime que no, dímelo, dímelo. Que ese es el el lo cotidiano de nosotros los sacerdotes, tener que atender a la gente porque se están matando los hijos por la herencia de los padres.
Dime que no. Entonces, ¿y los tesoros del cielo, ¿qué están haciendo? ¿Qué está pasando? Y no es un juego. En labios de Jesús dice, “En el juicio final reuniré a todas las naciones y les voy a preguntar si me dieron o no me dieron de comer en el más pobre, en el más necesitado. He visto por internet, por la noticia, personas que han dejado todas sus riquezas para los perros de la calle, millones de dólares.
No he visto un cristiano que haya dejado su herencia para los pobres. Yo no lo he visto. Sé que los hay, pero yo no lo he visto. Tampoco eso es noticia. No lo sacan noticia. Pero, ¿qué mundo estamos? ¿Y dónde están los cristianos? ¿Y dónde están los creyentes? Ah, bárbaro. ¿Qué está pasando? A ver, ¿quién iba a decir algo? Venga, venga, rapidito.
No hables mucho. Sí. No, padre, en mi en mi pobre conocimiento, yo pienso que si uno le obedece a Dios en los sacramentos, en los mandamientos, porque toca no dejar eso aparte, hay que enseñarle a los cristianos que si uno se porta mal, que si uno comete pecado, no surge. Y por eso ha venido el desempleo, por la falta de esa conocimiento, que el matrimonio se respeta, que un noviazgo se respeta, que las palabras que uno dice contra el otro hay que tener cuidado, que hay que bendecir mucho al otro. Sí, hay que
practicar mucho las obras de caridad, pero también le doy prioridad a la obra que a la palabra que dice, “Enseña al que no sabe.” Y hay mucha gente que está sin Dios y no conoce a Dios y eso nos está empobreciendo más que cualquier cosa. Amo mucho la Santa Eucaristía y la santísima eucaristía está nuestro Señor brindándonos ese alimento espiritual que muchos están muriendo por ese alimento y por falta de ese conocimiento.
Los invito a que recemos mucho el Santo Rosario, porque el Santo Rosario saca muchas maldades de nuestro corazón, de nuestras familias y de mucha y de la sociedad. Entonces, los invito a eso y perdón, padre, por haber intervenido. Está perdonada, pero seguimos. Está perdonada, pero seguimos. Seguimos. Ahora, miren ustedes lo que dice aquí. Estábamos leyendo a Mateo.
Ahora vamos a San Lucas, eh el capítulo el capítulo eh 9 16 de San Lucas. Estamos leyendo Mateo 6:19, ¿verdad? Al 169 de de San Lucas. 16. Vamos a leer el 9 de San Lucas. 169. Capítulo 16, versículo 16. Nueve. Capítulo 16 versículo 9 de San Lucas. Y yo os digo, ganad amigos, por medio de las riquezas injustas, para que cuando estas falten os reciban en las moradas eternas.
Gánense el cielo con la plata que tienen. Eso dice en castellano. Versículo 13. Venga usted el 13. Ningún siervo puede servir a dos patrones, porque necesariamente odiará a uno y amará al otro. O bien será fiel a uno y despreciará a otro. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero. Ah, bárbaro. Versículo 16. A ver qué dice el 16 o el 14.
¿Qué dice el 14? Estamos en el 14. Ajá. Ahí 13. Escuche, esto, lo leemos despacio, porque cuando Jesús estaba diciendo lo que yo les estoy repitiendo con capítulo y versículo, había un grupo que lo estaba escuchando y estaba que le que le caía en la piedra. Como sé que aquí hay gente que no está de acuerdo, pregúnteme si me importa.
Pregúntenme como sé que hay gente que a través de las redes sociales este cura se la fumó verde. Pregúnteme si me importa. Pero yo no puedo callar. Y el Papa nos ha pedido que hablemos de los forasteros, de los inmigrante y lo está sucediendo y tengo que hacerlo. Va. Oigan, hay un grupo que se ríe y que se burla de lo que estoy diciendo. Escuche.
Los fariseos que, ¿cómo se llama el grupo? fariseo, hipócritas, razas de víboras, sepulcro blanqueado, que a lo mejor van a misa todos los días, que a lo mejor rezan el rosario todos los días, que a lo mejor dicen, “Yo soy católico y cristiano porque yo hago muchas cosas en la iglesia, yo le lavo hasta la sotana alcura, a mí qué me importa.
” Eh, fariseos hipócritas, si no lo practicamos. Escuche otra vez. Los fariseos que amaban el dinero, que amaban el dinero, oyeron también todo esto. Oyeron también todo esto y se burlaban de él. Si se burlaban de Cristo, no se van a burlar de mí. Pero Cristo no cayó y yo tampoco. Y se burlaban de él. Entonces Jesús les dijo, entonces Jesús les dijo, “Lo mismo que yo les voy a decir no son palabras mía de yo, son de Jesús.
Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos. Ustedes se alaban ustedes mismos se justifican ustedes mismos. ante los hombres. Pero Dios conoce vuestro corazón. Lo que los hombres tienen por sublime para Dios es abominable. Aquí está claro. Lo que usted le da mucha importancia para Dios no tiene mayor importancia.
Le digo a los fariseos, pero escuchen, queridos hermanos, escuchen algo. Escuchen algo. Un día llegó un joven a hablar con Jesús, dice San Lucas, capítulo 18, versículo 18, y le hizo la pregunta del millón. La pregunta del millón. Venga, 18. Escuchen la pregunta del millón. Un hombre principal le preguntó, principal de aquellos de lo de caché.
Un hombre principal le preguntó diciendo, “La pregunta está muy buena, por eso le pongo la lupa. Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Alabado sea Dios. Esa pregunta yo también se lo hubiese dicho a Jesús. Claro, porque yo quiero tener la vida eterna. Yo quiero salvarme. Yo no quiero condenarme. Yo quiero alcanzar el cielo.
Maestro, ¿qué tengo que hacer para ganarme el reino de los cielos? Jesús fue tan claro y sencillo. Oiga, Jesús le dijo, “¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo Dios. Los mandamientos, ¿sabes? No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre. Él dijo, todo esto lo he guardado desde mi juventud.
Estoy seguro que ustedes también van a decir lo mismo. Nosotros en la iglesia hacemos lo que nos manda el cura, lo que nos manda la Santa Iglesia. Nosotros estamos bien. Nosotros vamos directamente para el cielo. Ya va, ya va, que falta una cosa. Eso es bueno. Eso está bien, pero falta algo. A ver. Jesús oyendo esto le dijo, “Aún te falta una cosa.
¿Qué come Jesús que adivina? ¿O sería que Jesús se equivocó? Jesús sabe, Petronilo, Pánfila, que te falta una cosa. Ya sé que vas a misa, ya sé que rezas el rosario, ya sé que haces esto, ya sé que haces aquello. Sí, ya lo sé, pero te falta una cosa. ¿Qué, Señor? Porque yo quiero ganarme el reino de los cielos.
¿Qué me falta? Vende todo lo que tienes y dalo a los pobres. Señor, ¿por qué hablamos otro día mejor? Otra. Hasta ahí bien. Hasta ahí bien. Tan bonito que yo había escuchado este cura predicar por internet. Qué bonito. Y vine y se ya se metió a hablar pamplinada. Se cura hasta ahí a mujer vende todo lo que tiene y dáselo a los pobres. Ajá. Y y ¿qué? Escuche.
Y y entonces y ¿qué voy a ganar con eso? Y tendrás tesoro en el cielo. A ver, sencillo. ¿Lo creo o no lo creo? Punto. He dicho caso cerrado. No se hable más. Ah. Ah. Pero usted sabe qué hace el comunismo? El comunismo dice, “Hay que darle los pobres, no con la plata mía. Hay que quitarle lo demás para darle los pobres.
Le un poquitico los pobres y el resto para ellos.” Y Jesús dice, “Es lo suyo de usted dello a los pobres.” Si los demás no lo hacen, el problema de ellos. Y tendrás un tesoro en el cielo. ¿Y cómo se fue el joven? Y ven y sígueme. Ah, y ahora sí, ven y sígueme. Si no, no me sigue. Si no, no eres discípulo mío. Un discípulo de Cristo no puede ver un pobre y dejarlo sin nada.
No puede ver un un forastero y dejarlo que se muera de de hambre y de frío sin nada. Entonces él oyendo esto se puso muy triste porque era muy rico. ¿No será la misma historia suya? se vuelve a repetir. Sé que muchos de ustedes dirán, “Todo iba muy bonito, pero hasta aquí yo de lo mío no le doy a nadie.
Eso me lo gané yo con el sudor de mi frente. El día que te mueras no te llevarás nada, pero absolutamente nada. Morirás pobre espiritualmente.” Claro, no, no solamente ahí. Ahora mire un doctor de la ley. Lucas capítulo 10 versículo 25. No solamente cualquier joven, sino ahora un doctor de la ley y viene y le dice a Jesús. Viene él 10:25.
Sí, 10:25 de Lucas. Un maestro de la ley que quería ponerlo a prueba se levantó y le dijo, “Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?” La misma pregunta, pero se lo hizo ahora un maestro de la ley. Jesús le dijo, “¿Qué está escrito en las escrituras?” Ustedes van a misa. Ustedes saben la Biblia, ustedes ya están estudiando la Biblia.
¿Qué está escrito en las Escrituras? ¿Qué lees en ella? ¿Qué lees en ella? El hombre contestó, escucha, Israel. La inspiración del doctor de la ley. Ya vaico. No me empuje. El hombre se inspira. Jesús le dice, “A ver, a ver, a ver, dime, ¿qué qué has aprendido? ¿Qué sabes? El hombre tiene que demostrar que él sabe. Escucha, Israel, amarás al Señor.
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con toda tu fuerza, con todo tu ser y al prójimo como a sí mismo. Qué lindo. Seguro que Jesús le iba a poner 20 puntos y para el cielo con tu ropa. Él esperaba eso y eso es la pregunta que le hace. Siga. Jesús le dijo, “Excelente respuesta.
Excelente respuesta.” Pero le le otra parte era y ama a tu prójimo como a ti. Excelente respuesta. ¿Qué más? Haz eso y vivirás. Haz eso y listo. Ama a Dios y ama a tu prójimo. Al prójimo. Excelente respuesta. Haga eso y porque tiene que ir unido el amar a Dios y al con el amar al prójimo.
¿Y sabe qué significa el prójimo? El que está próximo, el que está al lado. No me importa que sea mi enemigo, no me importa que sea feo, que sea bonito, que sea gordo, que sea pobre, que sea rico. No me importa el que está próximo, el que está cerquita mío, el que yo me encuentro en el camino, ese es el prójimo. Y ya lo sabemos. Y entonces el hombre queriéndose justificar le dice, “¿Y quién es mi prójimo?” “¿Y quién es mi prójimo? Vean, vean cómo habla de los inmigrantes.
Jesús empezó a decir, “¿Baba un hombre por el camino de Jerusalén a Jericó?” Iba, salió de una de una ciudad a otra, salió de Venezuela, iba para Colombia o o iba para Estados Unidos, pero tenía que pasar por Colombia, etcétera. Pasó. Sí. ¿Qué más? Y cayó en manos de bandido. En el Damián, ¿cómo que llama? En el ¿Qué? Darién, en el Darién, en el Darién, en el tapón de Darién.
Cayó en manos de bandidos. Vean, vean que qué retrato, ¿no? De Cristo, ¿no? Lo mismo que está pasándole los migrantes. Cayó en mano de bandidos que lo despojaron hasta de su ropa. No, no, no, no. Lo despojaron hasta de su ropa. ¿Me permiten? Les cuento algo. La Guardia Nacional de Venezuela, una cabala normal la cabala. Ah, no llegaba al kilómetro.
Otra alcabala. Otra cabala muy normal. Y luego cuando comenzó a salir la gente, montaron no otro, ni siquiera 1 kilómetro, otra alcabala y y a cada persona le cobraban por pasar la cabala siendo venezolano, por territorio venezolano, por pasar por ahí a pie o $10 por persona. Y si no, no van a pasar.
Y las mujeres que no tuvieran plata, al frente tenían una casa sola de un hombre que les ayudaba para que la metieran para allá y los guardias estaban con ella y tenían que pagar con rama, como decían. Y si no, no pasaba. Guardia nacional que protege los derechos del pueblo. Hm. Y si no tenían plata, le quitaban los zapatos y lo mandaban descalzo o la ropa o el reloj o el celular.
Y todo mundo lo veía y lo sabía, pero venía comandado por los jefes. Qué desgracia. Y yo agarraba el carro y lo buscaba en la calle y me venía con el carro lleno y me decía, “No pueden pasar si no paga por cada uno $10. Soy sacerdote, a mí qué me importa. Si no se regresa y los deja donde estaba.
Me regreso y los dejo donde estaba. Me regresaba y en la curva le decía, “Vájense aquí y yo los espero después de la alcabala. pas y así y cómo y para que no le hagan nada, esperen que haya unos 500 y se van cuando van llegando a la guardia comienzan todos en masa y cantan el himno nacional y pasan y era la única manera para que no los robaran y los esperaba allá y los montaba y me lo llevaba.
Yo lo viví. Yo lo experimenté y la gente no le daba de comer y la gente no le daba de beber, se desmayaban del hambre y lo seguimos viviendo. ¿Qué es lo peor? Si alguno quiere vaya a Venezuela y yo lo llevo. Yo tengo un refugio donde los recibo, donde lo buscamos en la calle y lo llevamos para la casa y le damos de comer. Vamos para que vean.
Si es verdad, mentira. Es más, los retos lo voy a montar por YouTube el 24, que es el día del del inmigrante. Le voy a montar los videos para que ustedes lo vean. Esté pendiente, padre Luis Toro, para que ustedes vean lo que les estoy diciendo, pero ahora no en palabras con videos porque los grabé para que ustedes vean venezolanos.
Y eso está pasando. Lo agarraron unos malandros, llámense guardias, llámense policía, llámense ladrones, llámense como se llama, porque en Venezuela no se sabe quién es quién. Pero bueno, ¿y qué pasa? Lo dejaron medio muerto. Esos son los inmigrantes. Eso es lo que tienen que pasar los migrantes.
Y nosotros en el refugio tenemos que decirle a las mujeres vayan preparadas que las violen y si son bonitas las van a violar mil veces más o si no la matan. cree que eso es humano? ¿Cree que eso no clama al cielo? ¿Y dónde están los derechos humanos? ¿Y dónde están los potencias? ¿Dónde están los los otros países del mundo? Se se pronuncien, que hagan algo, ¿qué cuento? Por casualidad pa, bajaba por ese camino un sacerdote.
Seguro que ese sí le echó la mano. Seguro que sí, porque ese sí, un jurasí. Los curas sí. Pero, ¿qué talento tenía Cristo para mostrar que incluso los curas nos podemos volver de corazón de piedra? Eh, yo he escuchado algo que no me gusta, pero lo he escuchado. Los curas son como los chulos o los amuros, no sé cómo le dicen ustedes aquí.
Eso que comen todas las basuras chulos muy cachunos. Yo, a mí no me gusta, pero lo tengo que decir porque yo lo he escuchado. Los curas son como los chulos, comen de todos y de ellos no come nadie porque son agarrados con los pobres y los necesitados. No estoy de acuerdo con eso porque conozco sacerdotes que hacen muchas obras de caridad, pero también conozco al otros y digo, pues a lo mejor la gente vio uno de esos y dice por eso.
Pero Jesucristo dijo que vino un sacerdote y supuestamente ese fue que iba a ayudarle. Vamos a ver qué hizo el sacerdote. Lo vio de un rodeo y siguió. Increíble. Si no lo dijera Cristo, yo no lo creería. Increíble. Pero hay sacerdotes que tienen riquezas y no comparten con los pobres. Obispos que tienen mansiones y riquezas y no comparte con los pobres.
No todos, pero sí lo hay. Lo mismo hizo un levita que llegó a ese lugar. lo vio de un rodeo y pasó de largo. Un seminarista, no es con usted, no con los otros semistas, no con usted un levita. Bueno, vemos un semarista algo, si lo miramos en la pandemia, eso fue lo que hicieron los curas con los enfermos. No hicieron nada con los enfermos porque se contaminaban y se iban a morir.
Un samaritano también pasó por aquel lugar, lo vio, pero este se compadeció de él. No era judío, era samaritano. No se la pasaba metido en el templo, no se la pasaba metido en las cosas de Dios, pero tuvo compasión. ¿Sabe qué? Hay gente que no está en la iglesia y siente compasión por los que ustedes y yo a veces no sentimos compasión.
Se acercó, curó sus heridas con aceite y vino. Curó sus heridas con aceite y vino y se las vendó. Después lo montó sobre el animal que traía, lo condujo a una posada y se encargó de cuidarlo. Si usted tiene miedo, piensa que es un ladrón y te puede secuestrar, hágalo de este hombre, págale una posada. Claro. Y que pase la noche ahí y que coma ahí.
Al día siguiente sacó dos monedas y al otro día vaya a ver cómo amaneció y dele dos moneditas. Y se las dio al postradero diciéndole, “Cuídalo y si gastas más yo te lo pagaré a mi vuelta.” Qué cristiano. De esos cristianos hacen falta. Sigue Jesús. Entonces le preguntó, aquí está el detalle. Listo. Jesús entonces le preguntó, “¿Según tu parecer?” Según tu parecer, ¿cuál de estos tres hombres se hizo prójimo de aquel hombre? ¿Cuál de los tres se hizo prójimo? Samaritano.
El maestro de la ley contestó, “El que se mostró compasivo con él.” ¿Y qué le dijo Jesús? ¿Se acuerda cuál era la pregunta? ¿Qué tengo que hacer para ganarme el reino de los cielos? Y qué le dijo Jesús entonces vete y haz tú lo mismo. ¿Qué nos dice Jesús hoy? Vete y haz tú lo mismo. ¿Qué nos dice Jesús hoy? Vete.
Vente y haz tú lo mismo. ¿Qué nos dice Jesús hoy? mismo. Si quieren ganarse el reino de los cielos, no nos conformemos con conocer los mandatos de Dios, con ir a misa, con decir, “Yo amo al prójimo.” Que se te note, vete, haz tú lo mismo. tendrás un gran tesoro en el cielo. Es la oportunidad de oro que tenemos. Es la oportunidad para salvarnos.
¿Por qué desperdiciarla? San del pan, ¿cómo que llama? El que reparte el pan. El pan de de San Antonio. San Antonio. San Antonio. Un día que le llegaron le llegó le llegó un un hambriento. Bueno, un hambriento. Un de la calle. Uno de la calle San Antonio de Padre. Estaba con sus alumnos, con sus discípulos.
Eh, estaban ayunando y después de ayunar dijo, “Vamos a comer.” Y y agarró un pan, vamos a picarlo, el pan para todos. Y en eso llegó un mendigo, “Me estoy muriendo de hambre, denme de comer.” Y San Antonio de Paso vio los discípulos y le dijo, “Démosle el pan.” Y dijo uno, “Tenemos hambre.” Y los otros, “Pues sí.” Y dijo, “San Antonio, no hay ningún problema.
¿Cuántos son?” Ta ta ta. El mío se lo doy a él. Y con una sonrisa en los labios se lo dio, lo agarró, le dio un abrazo, un beso y un murdico en el pescuezo. Y cuando se fue, regresó feliz a donde estaban los discípulos con una emoción como si se hubiese ganado el kino o la lotería y le dijo, “Yo no sé quién gana más, el mendigo que se comió el pan o yo que me gano el cielo por darle el pan al mendigo.
Yo no sé quién gana más.” ¿Ustedes qué opinan? ¿Quién gana más? Nosotros si le damos el pan al mendigo, ganaremos más que el mendigo que se ganó el pan, porque nos ganaremos el reino de los cielos. Lo dijo Jesús. Benditos de mi Padre, vengan al reino preparado por usted, para ustedes desde la creación del mundo.
Porque tuve hambre, me dieron de comer, tuve sed, me dieron de beber, era forastero, me hospedaron. Señor, cuando cuando lo hiciste con uno de esos emigrantes, caminantes, no me importa del país que sea, pero que estaban necesitados, era conmigo. Nuar, señor, de haberlo sabido hubiese hecho maravillas. El tiempo se me cumplió, ¿verdad, padre?
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