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MÉXICO 86: La historia que la FIFA no quiere que conozcas

 [música] Y desde el principio deja claro que su interés no está en los goles ni en lo que ocurrió dentro de la cancha, sino en todo lo que pasó antes de que se jugara el primer partido y el precedente que dejó. Quizá por eso eligieron a Gabriel Ripstein para dirigirla. Un cineasta mucho más acostumbrado a contar historias sobre política, poder e intereses que sobre deportes, mientras que Diego Luna decidió involucrarse no solo como protagonista, sino también como productor ejecutivo.

 Después de todo, para él el mundial de 1986 tiene un significado muy especial. Fue el primero que recuerda haber vivido y ocurrió apenas unos meses después del terremoto de 1985. Una tragedia que dejó al país en ruinas y que hizo pensar a muchos que México jamás podría organizar un evento de semejante magnitud.

 Y es precisamente esa idea en la que profundiza la película. Porque más que preguntarse qué ocurrió durante el Mundial, México 86 intenta responder cómo fue posible que el país terminara organizándolo en primer lugar. Una pregunta que Netflix decidió llevar a la pantalla justo cuando una nueva Copa del Mundo volvió a disputarse nuevamente en México.

 Y para encontrar la respuesta tenemos que regresar a 1982. El Mundial de fútbol de 1986 no se hará en Colombia. Cuando el entonces presidente de Colombia, Belizario Betancur, anunció la renuncia del país debido a que no cumplía con los altos requerimientos económicos y logísticas impuestos por la FIFA.

 De hecho, la película recrea este momento utilizando imágenes reales de su mensaje, uno de los anuncios más sorprendentes en toda la historia de fútbol y es que esta ha sido la primera y única vez que un país sede ha renunciado a organizar una Copa del Mundo. Y aunque la cinta relaciona esta decisión con la violencia y el crecimiento del crimen organizado en Colombia, la realidad fue un poco más compleja.

 Si bien el país atravesaba una situación difícil, el principal problema eran las exigencias de la FIFA. Mientras el organismo pedía nuevos estadios, infraestructura y enormes inversiones, el gobierno colombiano consideraba que tenía prioridades mucho más urgentes y eso resulta aún más sorprendente si consideramos que Colombia había sido elegida sede desde 1974.

Y eso es precisamente lo que vuelve tan [música] extraña esta historia, porque normalmente cuando un país recibe la sede de un mundial tiene años para prepararse. Colombia no tuvo 4 o 5 años, tuvo más de una década. Sin embargo, con el paso de los años, las exigencias de infraestructura, [música] estadios y organización terminaron superando lo que el gobierno colombiano estaba dispuesto a invertir.

 Con el paso de los años, muchos terminarían asociando automáticamente esta historia con Pablo Escobar y el narcotráfico. Sin embargo, la renuncia oficial estuvo mucho más relacionada con dinero, organización y capacidad de ejecución que con cualquier otra cosa. Eso no significa que la violencia no fuera un problema.

 De hecho, en los años siguientes, nombres como el de Pablo Escobar terminarían acaparando los titulares y cambiando la forma en que el mundo veía Colombia. Con la renuncia de Colombia, la FIFA tenía un problema enorme. Faltaban menos de 4 años para el mundial y necesitaban encontrar una nueva sede lo antes posible. Varios países mostraron interés en quedarse con el torneo, pero conforme avanzaban las conversaciones, la lista comenzó a reducirse hasta concentrarse únicamente entre Estados Unidos, Canadá y México, que curiosamente son los mismos que

ahora son los anfitriones de la Copa del Mundo 2026. Pero conseguir aquella sede estaba lejos de ser una tarea sencilla. México atravesaba una de las peores crisis económicas de su historia. reciente. En pocas palabras, tenía muy pocas posibilidades de competir contra un país como Estados Unidos, que tenía [música] recursos que parecían imposibles de igualar.

 Era exactamente el tipo de batalla que México no debía ganar. Y es que Estados Unidos parecía tener todas las ventajas, [música] una economía mucho más fuerte y el respaldo de figuras internacionales como Pelé. Además, para la FIFA existía otro incentivo. Estados Unidos representaba un mercado enorme que todavía no había sido conquistado por el fútbol.

 Con México, en cambio, había más dudas que certezas y, sin embargo, México la ganó. La película atribuye buena parte de este esfuerzo a Martín de la Torre, un personaje inspirado en varios directivos que participaron en las negociaciones. Sin embargo, se basa principalmente en una figura clave, Rafael del Castillo, entonces presidente de la Federación Mexicana de Fútbol y no era contador, sino doctor en derecho egresado de la UNAM.

 Según contó el hijo de Rafael del Castillo ESPN, cuando el gobierno comenzó a explorar la posibilidad de traer el torneo al país, la respuesta fue muy clara. No había dinero, pero hubo una oportunidad. Durante una reunión con Miguel de la Madrid, entonces presidente electo, Rafael del Castillo, descubrió que la salvación del Mundial no estaba en Los Pinos, estaba en las oficinas de Televisa y en los pasillos de la FIFA, porque había dos hombres decididos a evitar que el torneo se escapara de México.

 Emilio Azcárraga Milmo, el magnate que controlaba la televisión mexicana y Guillermo Cañedo, un dirigente con suficiente peso dentro de la FIFA para abrir puertas que parecían cerradas. Pero conseguir el financiamiento era apenas el primer paso. [música] Ahora México tenía que convencer a la FIFA de que realmente podía organizar una Copa del Mundo en tan poco tiempo.

 Y para hacerlo necesitaba algo muy concreto, estadios. Aunque México contaba con ventaja por la experiencia del mundial de 1970, [música] la candidatura estaba lejos de ser perfecta. Algunos estadios requerían mejoras, otros seguían bajo evaluación y la FIFA exigía garantías de que las 12 sedes necesarias estarían listas a tiempo.

 Con apenas unas semanas para convencer al organismo, cada inspección se volvió crucial. Pero fue durante una de esas visitas de evaluación cuando ocurrió uno de los momentos más recordados de la historia. Un directivo de la FIFA fue llevado al recién inaugurado estadionesa. Las gradas estaban llenas y miles de personas comenzaron a cantar el himno de la alegría.

 Según dicen quienes estuvieron presentes, el ambiente fue tan impactante que terminó convirtiéndose en uno de los momentos más simbólicos de toda la candidatura mexicana. La película sugiere que detrás de esa aprobación pudo existir también dinero de por medio, lo cual es muy difícil saberlo. Lo que sí sabemos es que la inspección fue un éxito y que México seguía acumulando puntos a su favor.

 Y entonces, cuando llegó el día de la votación, ocurrió algo que parece sacado de una película. Según cuenta el hijo de Rafael del Castillo, mientras las delegaciones se preparaban para entrar al recinto en Estocolmo, un grupo de manifestantes apareció buscando a la comitiva estadounidense. Fue entonces cuando Del Castillo habría aprovechado la confusión para señalarles exactamente por dónde iban a pasar.

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