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La Mujer Que Perdió Su País, Su Nombre y Casi Su Vida… Y Que Camilo Sesto Inmortalizó Para Siempre

La Mujer Que Perdió Su País, Su Nombre y Casi Su Vida… Y Que Camilo Sesto Inmortalizó Para Siempre

¿Alguna vez te han quitado algo que era tuyo? No hablo de un objeto, hablo de algo que define quién eres, tu hogar, tu identidad, tu lugar en el mundo, algo que creías que nadie podía arrebatarte y que un día de repente ya no estaba. Hubo una mujer que lo perdió todo, su país, su nombre, su carrera, sus bienes, hasta su ciudadanía.

 Le quitaron todo y en lugar de rendirse luchó. Desde el exilio, sola contra un régimen entero, durante 7 años hasta que volvió. Camilo VI lo vio, lo sintió y lo convirtió en música,  en una canción que millones cantaron pensando que era una historia de amor, sin saber que era algo mucho más grande. Hoy vas a descubrir quién era esa mujer y qué canción le dedicó Camilo V.

1975, España. Franco lleva 40 años en el poder, 40 años de silencio obligado, 40 años en que había cosas que no se podían decir, canciones que no se podían cantar, ideas que no se podían expresar sin consecuencias. 40 años en que un artista tenía que  medir cada palabra, en que una canción podía ser censurada por un funcionario que decidía que iba contra los valores del régimen, en que la  radio tocaba lo que le mandaban tocar y callaba lo que le mandaban callar. Pero algo está cambiando.

 El dictador tiene 82 años y está  enfermo. Todo el mundo lo sabe, aunque nadie lo diga. en voz alta. Se  nota en el ambiente, en las conversaciones susurradas en los bares, en esa sensación colectiva de que algo está a punto de terminar y de que nadie sabe muy bien lo que viene después. En ese contexto, Camilo VI entra al estudio a grabar su sexto álbum y lo titula  Amor Libre. Piensa en eso un momento.

Amor libre  en España en 1975, bajo Franco. Ese título, solo sin más, ya era una declaración, porque en la España de Franco el amor libre no existía, no se nombraba, no se celebraba. Era una idea peligrosa que olía a izquierda, a rebeldía, a todo lo que el régimen quería mantener lejos de las familias españolas.

Y Camilo lo puso en la portada de su disco. Pero eso no es lo más valiente que hizo en ese álbum.  Lo más valiente estaba dentro. Era una canción, una canción que todo el mundo iba a escuchar, que todo el mundo iba a cantar, que sonaría en las radios, en los bares, en las casas de toda España y que muy poca gente entendería de verdad, porque esa canción tenía dos capas.

una que todo el mundo veía y otra que había que saber buscar. Pero para entender esa canción, primero tienes que conocer a una mujer, una mujer extraordinaria, cuya historia es una de las más increíbles del siglo XX y cuyo nombre probablemente hayas escuchado muchas veces sin saber quién era realmente.

 Se llamaba Melina, Atenas, Grecia. 18 de octubre de 1920 nace María Amalia Mercury en una de las familias más influyentes del país. Su abuelo Spyros Mercouris fue alcalde de Atenas durante décadas. Su padre fue diputado en el parlamento griego. La política le corría por las venas desde que era niña. Pero Melina no quería ser política. Melina quería actuar y actuó.

Debutó en el cine en 1955 con una película llamada Estela. La llevaron al festival de Cans. No ganó  la palma de oro, pero algo más importante ocurrió en ese festival. Melina conoció a un director de cine norteamericano llamado Jules Daan, un hombre que había sido incluido en la lista negra del macartismo en Estados Unidos.

 Un hombre que había tenido que huir de su propio país por sus ideas  políticas. un hombre que entendía perfectamente lo que significaba que te persiguieran por pensar diferente. Melina y Jules se enamoraron y juntos crearon una de las películas más importantes del cine europeo del siglo XX. Se llamaba Nunca en  domingo. Salió en 1960.

Era la historia de una mujer griega libre, alegre, que vivía la vida a su manera, sin pedir permiso a nadie. Melina la interpretó con una energía que nadie había visto antes en la pantalla grande. El mundo se enamoró de ella. La nominaron al Óscar a mejor actriz. Ganó el premio a mejor actriz en el festival de KS. ganó Los Bafta.

 La canción de la película Los niños del pireo, se convirtió en una de las melodías más reconocibles del cine europeo. ¿Has escuchado alguna vez esa melodía griega que suena como el sol del Mediterráneo? Esa que te hace pensar en el mar azul y las tabernas con vino blanco. Esa es la canción de la película de Melina. De repente, Melina Mercury era famosa en todo el  mundo, la actriz griega más importante de su generación, una mujer libre, apasionada, sin miedo, exactamente  el tipo de persona que los dictadores temen. Y lo que pasó

después lo  cambió todo. 21 de abril de 1967, Atenas. De madrugada, un grupo de coroneles del ejército griego da un golpe de estado. En cuestión de horas, la democracia griega desaparece. Los tanques salen a las calles, los políticos son arrestados. Las radios emiten música militar.  El país amanece bajo una dictadura que nadie esperaba y que nadie sabe cuánto va a durar.

 Es el régimen de los coroneles y Melina Mercury está fuera de Grecia cuando ocurre. Podría haber callado, podría haber seguido con su carrera, con sus películas, con su vida, podría haber dicho que ella era actriz, no política y que esas cosas no eran asunto suyo. Muchos lo hicieron. Melina no. Desde el primer día, Melina se convierte en la voz más visible de la resistencia griega en el exterior.

Organiza conciertos contra la dictadura. Recorre Europa y América  reuniéndose con presidentes, con intelectuales, con periodistas, con cualquiera que pueda escucharla y hacerse eco de lo que está pasando en su país. ¿Sabes lo que cuesta hacer eso? Renunciar a tu carrera, renunciar a tu comodidad, renunciar a la posibilidad de volver a casa.

 Todo por defender algo en lo que crees. Piénsalo en términos concretos. Melina Mercury era en 1967 una de las actrices más famosas del mundo. Tenía proyectos, contratos, oportunidades. Tenía una vida construida con mucho esfuerzo durante muchos años. Podría haberlo perdido todo si se callaba o podría haberlo perdido todo si hablaba. Eligió hablar.

 Porque hay personas que cuando tienen que elegir entre su comodidad y su conciencia, eligen su conciencia sin dudar, aunque duela. La dictadura responde con todo lo que tiene. Le confiscan todos sus bienes en Grecia. Censuran sus películas y sus discos. Y finalmente hacen algo que creían que la hundiría para siempre.

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