Posted in

Prometieron Estar Juntos Para Siempre En Barcelona Pero Una RESPONSABILIDAD Inesperada A Los Quince Años Destrozó Por Completo Sus Sueños Y Su Juventud

Prometieron Estar Juntos Para Siempre En Barcelona Pero Una RESPONSABILIDAD Inesperada A Los Quince Años Destrozó Por Completo Sus Sueños Y Su Juventud

PARTE 1

En Barcelona, las promesas de amor eterno suelen hacerse en sitios donde el viento despeina, las luces quedan bonitas y nadie tiene suficiente experiencia vital para saber lo que está diciendo.

Lara y Mateo hicieron la suya en los búnkers del Carmel, una tarde de octubre, con quince años, dos bocadillos de tortilla envueltos en papel de aluminio y una botella de refresco que habían comprado en un súper paquistaní porque era lo único que les llegaba con las monedas que llevaban encima.

La ciudad se extendía debajo de ellos como si alguien hubiera volcado una caja de luces: la Sagrada Familia levantándose entre grúas, el mar al fondo, las calles del Eixample perfectamente ordenadas como una libreta de matemáticas, y más allá, los barrios subiendo y bajando por las colinas con esa mezcla barcelonesa de belleza, humedad y gente que camina deprisa aunque no sepa exactamente hacia dónde.

—Cuando seamos mayores —dijo Mateo, tumbado boca arriba sobre una chaqueta vaquera—, viviremos allí.

Señaló hacia una zona imposible de distinguir.

Lara entrecerró los ojos.

—¿Dónde? ¿En el aire?

—No, tía. Por ahí. Cerca del mar.

—Ah, claro. Cerca del mar. Barato, sencillo. Igual alquilamos también la luna para tender la ropa.

Mateo se incorporó, ofendido de broma.

—Tú ríete, pero yo voy a componer música para videojuegos. Ganaré pasta.

—¿Música para videojuegos?

—Sí.

—Mateo, ayer intentaste tocar “Cumpleaños feliz” en la guitarra y sonó como una impresora muriendo.

—Era jazz.

—Era una denuncia vecinal.

Read More