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FERNANDO MONTIEL: de CAMPEÓN MUNDIAL a la BASURA… La DROGA y el OSCURO pacto que lo HUNDIÓ

FERNANDO MONTIEL: de CAMPEÓN MUNDIAL a la BASURA… La DROGA y el OSCURO pacto que lo HUNDIÓ

fue un multicampeón mundial intocable, un guerrero de sangre pura con una técnica exquisita que enamoró a todo México, Fernando Cochulito. Montiel parecía invencible, el rey absoluto de las divisiones pequeñas, pero en el boxeo profesional eres tan valioso como tu última victoria y el negocio no tiene piedad con los caídos.

 Una sola  noche fatídica, un solo golpe devastador bastó para que toda la industria  que lo alababa le diera la espalda de un día para otro. Hoy en Sombras del Olimpo vamos a contarte la verdadera historia detrás del declive de Fernando Montiel, cómo  es que los promotores desechan a una leyenda como si fuera mercancía vencida en el instante exacto en que muestra debilidad  de gloria eterna sombra olvidada.

 Esa frase le queda perfecta a este hombre. Porque hablamos de un boxeador que fue campeón mundial en tres divisiones de peso distintas,  que en el año 2010 fue considerado por la revista The Ring como el séptimo mejor peleador del mundo libra por libra y que apenas unos meses después de alcanzar ese reconocimiento vio como todo se derrumbaba en cuestión de minutos.

 44 victorias, 34 de ellas por knockout, contra apenas dos derrotas  en toda su carrera hasta ese momento. Esa era la cifra que Fernando Montiel exhibía con orgullo cuando llegó a Las Vegas en febrero de 2011. Esa era la cifra que lo convertía en teoría en uno de los activos más  valiosos del boxeo mexicano de pequeñas divisiones.

 Y sin embargo, lo que estás a punto de escuchar no es solo la historia de una derrota deportiva, es la historia de cómo una industria entera que durante años se llenó los bolsillos con  la sangre de este hombre lo dejó solo en el momento exacto en que más lo necesitaba. Grábate esto porque va a ser importante para entender todo lo que viene.

 El boxeo profesional no es un deporte que recompensa la lealtad. Es un negocio que te ama cuando ganas y  te ignora cuando pierdes. Sin importar cuántas noches le hayas dado al público, sin importar cuántos millones le hayas generado a los promotores.  En los próximos minutos vas a conocer cuatro cosas que probablemente nunca te habían contado sobre Fernando Montiel.

 Primera, como una dinastía familiar completa encabezada por su propio padre construyó a este peleador desde cero en los gimnasios de Los Mochis,  Sinaloa, hasta convertirlo en campeón mundial en tres divisiones distintas. Segunda,  el momento exacto, segundo por segundo, de la noche del 19th of February 2011 en el Mandalay Bay de Las Vegas, cuando  un solo gancho de izquierda del filipino Nonito Doni no solo lo mandó a la lona, sino que cambió para siempre la forma en que la industria del boxeo  lo veía.

Tercera, como en cuestión de meses los contratos millonarios que antes llegaban solos simplemente dejaron de existir y como Montiel pasó de estelarizar carteleras en Las Vegas y Tokio a pelear en gimnasios de pueblo  frente a un puñado de espectadores. Y cuarta, ¿qué fue lo que hizo Fernando Montiel cuando entendió que la industria lo había dado por terminado y cómo construyó fuera del ring algo que ningún promotor pudo quitarle? Te voy a avisar cuando llegue cada una de estas revelaciones. Si te vas antes del final,

te vas a perder la parte más importante de toda esta historia. Como un hombre que lo dio todo por una industria que solo entiende de números,  encontró la forma de no desaparecer cuando esa industria decidió que ya no servía. Pero para entender la magnitud de la caída, primero necesitas entender la magnitud de lo que este hombre construyó.

 Porque Fernando Montiel no llegó a la cima por suerte. llegó ahí después de toda una vida dedicada literalmente a una sola  cosa. Todo empieza en Los Mochis, Sinaloa, una ciudad del norte  de México que, sin que mucha gente lo sepa, se convirtió durante los años 90 y 2000  en una auténtica fábrica de campeones mundiales de boxeo.

 Fernando Montiel Martínez nació ahí el 1st of March of 1979  y escucha esto porque es clave. Su apellido Montiel no era cualquier apellido en esa ciudad. Su padre Manuel de Jesús Montiel López, conocido en todo el ambiente boxístico como cochul, había sido boxeador profesional años atrás y cuando dejó la actividad como peleador en 1978, un año antes de que naciera,  Fernando, se reinventó como entrenador y manejador.

 Primero dentro de la Universidad Autónoma de Sinaloa, como instructor de la disciplina del boxeo. Grábate este dato porque te va a ayudar a entender absolutamente todo lo que viene después. Para cuando Fernando nació, su padre ya llevaba años metido de lleno en el boxeo como  formador de peleadores. No hablamos de un padre que un día decidió llevar a su hijo a un gimnasio porque sí.

 Hablamos de un hombre que para entonces ya acumulaba décadas dedicadas a esto y que con el tiempo terminaría sumando más de 50 años en el mundo del boxeo, formando a peleadores que llegarían a disputar más de 50 combates por título mundial. Y aquí viene algo que probablemente no sabías. Fernando no fue el único producto de ese gimnasio familiar.

 De ahí también salieron Jorge el Travieso, Arce y Hugo Increíble Cázares, dos nombres que  cualquier aficionado al boxeo mexicano reconoce de inmediato. Los tres, Montiel, Arce y Cázares, salieron de  Los Mochis, salieron de gimnasios dirigidos por la misma escuela y los tres terminarían siendo campeones  mundiales.

 Eso no es casualidad, eso es una industria local, una verdadera maquinaria de  producción de campeones. y Fernando Montiel fue durante años su producto insignia. Sobre el origen de su apodo Cochulito, hay un dato curioso que vale la pena contarte porque desmiente un mito que ha circulado durante años. Mucha gente asumió que el apodo tenía algo que ver con un gallo, dado que Montiel terminaría peleando justo  en la división de peso gallo, pero no.

 La realidad es mucho más simple  y mucho más familiar. Según ha explicado el propio Fernando, una de las hermanas de su padre no podía pronunciar  correctamente el nombre Manuel de Jesús cuando era niña y terminó llamando a su hermano Cochul. Con el tiempo, ese apodo pasó a Fernando en forma diminutiva, Cochulito, que vendría a significar algo así como el pequeño cochul.

 No tiene nada que ver con gallos ni con nada relacionado al boxeo en sí. Es simplemente el nombre de una dinastía familiar que pasó de generación en generación. Fernando hizo su debut como boxeador profesional el 6 de diciembre de 1996.  Escucha bien esta fecha y esta edad. Tenía apenas 17 años. 17 años y ya estaba subiendo a un ring cobrar por golpear y ser golpeado.

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