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EL LADO OSCURO del CINE MEXICANO: ÍDOLOS que terminaron en ESCÁNDALOS

El hecho sucedió en el año 1977. Rodolfo se encontraba conduciendo su coche deportivo por el periférico sur de la Ciudad de México cuando se le cruzó una moto por el frente. Y de no haber sido porque pisó el freno a tiempo, el choque hubiese sido fatal. El motociclista siguió su viaje como si nada, pero el artista quedó furioso, por lo que tomó una muy mala decisión.

Enseguecido por la ira y sus deseos de venganza, aceleró y persiguió al motociclista hasta que lo alcanzó en un semáforo y lo insultó. No obstante, el joven no quiso ser menos y le lanzó una patada al automóvil. Esto fue la gota que rebalsó el vaso de la paciencia de Rodolfo, quien aceleró y lo invistió enviándolo varios metros por el aire.

 El choque fue tan fuerte que el motociclista sufrió múltiples facturas en la pierna, el brazo y varias costillas. Gracias a los testigos, la ambulancia llegó de inmediato y fue hospitalizado de urgencia, logrando de esta forma sobrevivir. Rodolfo no se resistió al arresto y hasta llegó a decir que se merecía lo que le había pasado.

 Ante esta descarada confesión, fue imputado por el cargo de intento de homicidio. El actor pasó 15 días en prisión preventiva. Su defensa dijo que se trató de defensa propia ante una agresión previa por parte del motociclista, pero contra todo pronóstico, la prensa tituló con frases como “De héroe a criminal o el vaquero que perdió el control.

” Su caso generó una gran controversia en el público. Algunos lo dilapidaron, pero otros llegaron a justificarlo. Finalmente, luego de dos semanas de prisión, se llegó a un arreglo sin ir a juicio. La familia de la víctima recibió una gran suma económica como indemnización.  Rodolfo fue liberado y continuó actuando en grandes producciones, pero esta vez lo hacía con una mancha en su historial y el desprecio de muchos que nunca pudieron olvidar aquel día en que el querido actor explotó de ira.

Joaquín Cordero debutó como actor en el año 1944, llegando a participar en más de 200  producciones. Algunas de sus actuaciones más destacadas incluyen a Don Amador en Destilando Amor, el padre Belisario en la madrastra y don Severiano en Abrázame muy fuerte. También fue reconocido por su trabajo en películas como El libro de piedra, El Río y la muerte y Quinto Patio.

 En la mayoría de sus papeles, Joaquín solía interpretar hombres honestos, incorruptibles y siempre del lado de la ley. No obstante, en la vida real no era tan correcto como aparentaba. Se decía que el famoso actor era propietario de un temperamento explosivo y que eran muy pocos los que se atrevían a hablarle cuando  estaba de mal humor.

Sin embargo, había algo en la que la mayoría de las personas estaban de acuerdo y es que Cordero era un hombre  celoso y posesivo con sus parejas. Esto se confirmó una noche en 1954, cuando en ese entonces ya era un artista consagrado y respetado por todos. Pero hubo alguien que se pasó de la raya y dejó al descubierto su peor lado.

Cordero se encontraba cenando en Shamselice, un exclusivo restaurante ubicado en la colonia Kaautemoc. No estaba solo, lo acompañaba una joven actriz de una belleza única y que podía dejar a todos sin aliento. Y esa noche no fue para nada la excepción. Un productor que también estaba  cenando en el lugar quedó fascinado por su belleza y se acercó a saludar sin imaginar las consecuencias de su acto.

El productor no solo la saludó con entusiasmo, sino que puso su mano en el hombro y le dijo algo al oído para luego guiñarle el ojo. Esta secuencia, que para muchos sería interpretado como un simple juego de seducción, provocó que Joaquín Cordero cometiera una locura. De un momento a otro, el productor estaba siendo apuntado por un revólver.

La mirada del actor lo hizo palidecer y se alejó antes de que todo terminara en un baño de sangre. Cordero guardó el arma y siguió con su cena como si nada hubiera ocurrido. No obstante, todos los presentes estaban en shock porque habían sido testigos de la verdadera naturaleza del artista.

 A los pocos minutos, la policía se presentó en el lugar y lo arrestó sin problemas. Joaquín Cordero pasó una noche tras las rejas y fue acusado de portación ilegal de arma de fuego y amenazas. Sin embargo, gracias a su influencia y el pago de la fianza, fue liberado al día siguiente y siguió su carrera como si nada, solo que esta vez con muchísimo más cuidado.

 Su caso demostró que en ocasiones el poder y la fama pueden convertirte en una persona intocable. En su caso, la prensa casi ni habló del tema y la joven actriz, aquella que desgraciadamente quedó en medio del conflicto, no volvió a aparecer en ninguna producción. Los rumores dicen que Joaquín Cordero le entregó una gran suma de dinero a cambio de su silencio y para que abandonara el país.

 Otros creen que el motivo es muchísimo más oscuro y que pudo haberse alejado por miedo, comprendiendo que los hombres con poder pueden salirse con la suya si así lo desean. Pero Joaquín Cordero no fue el único actor de la época dorada que tenía un carácter fuerte. Otro fue José Elías Moreno, quien actuó en  películas como Las tres perfectas casadas, La Valentina y La Horripilante bestia humana.

 Quienes llegaron a conocerlo lo describían como un hombre imponente, con una mirada intensa y una voz grave e intimidante. La expresión dura e inquebrantable lo llevó a interpretar personajes fuertes y hasta villanos. No obstante, no eran solamente sus personajes. José Elías también tenía un temperamento explosivo en la vida real y al igual que Cordero, quedó al descubierto en un restaurante y a la vista de todos.

 Esto sucedió una noche en el año 1957 en un restaurante exclusivo al que acudían los famosos en la ciudad de Guadalajara. En su caso, Moreno no estaba en compañía de una bella dama, sino de colegas con quienes estaba celebrando el fin de un rodaje. Chocaron las copas, pero la champaña se convirtió en tequila, luego en brandy y finalmente en mezcal.

 Ya de madrugada, el actor comenzó a relajarse más y más, olvidando que estaba en un lugar público. Entonces le pidió al mesero que le sirviera otra ronda de alcohol. ¿Por qué la noche, según él, aún estaba en pañales? No obstante, el joven empleado notó que el actor y sus compañeros habían alcanzado cierto límite, por lo que se negó a llenarle los vasos.

 Aunque el mesero intentó explicarles que eran las reglas de la casa, José Elías arremetió contra el pobre hombre sin piedad, completamente alcoholizado, tomó una botella de la mesa y lo golpeó con fuerza en la cabeza. Aturdido. La víctima cayó al suelo en estado de shock. Pero, y siempre existe un pero, la gravedad de su ataque no calmó al artista, quien en vez de volver en sí, comenzó a destrozar el local.

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