Un hombre que dejó el sacerdocio, pero nunca dejó de hablar con Dios. Un hombre que construiría ranchos con capillas propias, que moriría rodeado de fe, pero también de ausencias. La primera canción que interpretó en público fue Tu camino y el mío de Vicente Fernández. En un concurso de canto en Cuautla de Morelos. La cantó porque antes del concurso interpretó una de sus canciones originales y los organizadores le dijeron que cantara algo más popular.
Eligió a Vicente Fernández porque era el ídolo de su madre. Piensa en eso un momento. Su primera presentación pública y tuvo que cantar la canción de otro hombre porque la suya no era suficiente. Esa humillación se grabó en su memoria y cuando finalmente triunfó, cuando su nombre apareció en marquesinas y estadios, nunca olvidó ese día en Cuautla cuando no le creyeron.
En 1975 conoció a Teresa González. Ella se convertiría en su primera esposa. Con ella tuvo tres hijos, José Manuel, Juan Sebastián y Trigo de Jesús Figueroa González. José Manuel nació el 15 de mayo de 1975 en Estados Unidos. Juan Sebastián nació en 1977, también en Estados Unidos. Trigo llegó después.

Los tres crecieron rodeados de música, de caballos, de un padre que empezaba a construir un nombre, pero que pasaba más tiempo en carreteras que en casa. Para principios de los años 80, Joan Sebastian ya tenía discos publicados. Canciones como Camino del Amor y El Sembrador de Amor empezaban a sonar en radios regionales. No era famoso todavía, no era rico todavía, pero algo estaba cambiando.
Y entonces llegó 1992, el año que cambiaría todo. Joan Sebastian tenía 41 años cuando conoció a Maribel Guardia en un palenque. Ella era actriz, modelo, ex Miss Costa Rica. ex Miss Universo, tenía 33 años, era hermosa, era famosa y quedó deslumbrada por ese hombre de sombrero y botas que cantaba con una voz que parecía salir del alma.
Se dice que la química fue inmediata. Maribel estaba comprometida en ese momento, pero Joan Sebastian bromeó con ella y le dijo que no se casaría. Tenía razón. Se casaron ese mismo año. En 1995 nació Julián Figueroa, el único hijo que tuvieron juntos, el niño de ojos claros que heredaría la voz de su padre, la belleza de su madre y una tragedia que nadie podía prever.
Pero mientras Joan Sebastian construía esta nueva familia, su relación con Teresa González y sus tres primeros hijos se fracturó. José Manuel, Juan Sebastián y Trigo crecieron viendo a su padre en portadas de revistas, en televisión, en palen llenos, pero pocas veces en casa. El éxito llegó en cascada. En 1996 protagonizó junto a Maribel Guardia la telenovela Tú y yo, producida por Televisa.
Ahí trabajó también la actriz Arlet Terán, una mujer joven, atractiva que interpretaba a una de las antagonistas. Imagina la escena. Joan Sebastian, en la cúspide de su fama, casado con una de las mujeres más hermosas de México, padre de un bebé de apenas un año, grabando una telenovela donde cada día veía a Arlet Terán. Y una noche no llegó a dormir.
Aquí viene lo primero que te prometí. 1996, un martes cualquiera. Maribel Guardia y Joan Sebastian están en su casa viendo televisión. El programa Ventaneando está al aire en TV Azteca. Juan José Origel, conocido como Pepillo, es uno de los conductores. Y de repente, en vivo, Pepillo dice, “Ayer estaba en un antro y me encontré a Joan Sebastian bien a gusto con Arlet Terán.
Maribel voltea hacia Joan. ¿Qué le dice? Joan Sebastian suda frío. Niega. Dice que no es cierto, pero Maribel ya sabe. La noche anterior él no había llegado a casa. Llegó a las 6 de la mañana borracho, sin explicaciones. “Tengo unos recuerdos muy tristes de Ventaneando,” confesó Maribel años después en el programa Netas Divinas.
Porque justamente cuando me puso el cuerno Joan, yo me enteré por Ventaneando, porque aparte lo dijeron en vivo. Yo estaba con Joan. Ahí fue cuando terminé con él. Joan y yo estábamos ahí viéndolo relató Maribel en entrevista con Facy Nights. Yo volteo y le digo, “¿Qué? Le dije que se fuera de la casa y nunca más volvimos.
Es muy triste que luego te estén viendo la cara de idiota y que el único que no lo sabe eres tú. Eso es lo que más te duele al final de los cuernos. Maribel sacó las cosas de Joan Sebastian a la calle, lo corrió. Ese mismo día, Julián tenía un año de edad. Joan Sebastian negó la infidelidad hasta el último minuto de su vida, reveló Maribel en entrevista con Jordi Rosado.
Hasta el último minuto de su vida me dijo que no era verdad, pero obviamente era verdad. Se dice que Joan Sebastian le dedicó tatuajes a Maribel. Otros aseguran que se la dedicó a Arlet Terán. Joan nunca lo confirmó, pero la canción salió en 1996, el mismo año de la separación. Tatuajes de tus besos llevo en todo mi cuerpo, cantaba.
Julián Figueroa confirmó años después que la letra fue dedicada a su madre, que Joan y Maribel se habían hecho un tatuaje juntos, una rosa y una cruz con sus iniciales, que la frase no era solo metafórica, era literal, pero ya no importaba. El matrimonio había terminado. Maribel se quedó con Julián. Joan Sebastian siguió su camino y Pepillo Origel, el hombre que reveló la infidelidad, contó años después que Joan Sebastian le dejó de hablar durante mucho tiempo.
Me sentí culpable, admitió Pepillo. Pero la verdad es la verdad. ¿Sabes qué pasó después? Joan Sebastian se fue con Arlet Terán. La relación no duró mucho. Después conoció a Erika Alonso, con quien se casó, y tuvo una hija, Juliana Figueroa. Esa relación duró 12 años hasta que terminó por diversas infidelidades por parte de Sebastian, según documentaron varios medios.
Después vino María del Carmen Ocampo, con quien tuvo a Zarelea Figueroa en 1988. Después Alina Espino, con quien tuvo dos hijas más, Joana Marcelia y de Yve Figueroa. Ocho hijos, cinco madres diferentes, un patrón que se repetía, un hombre que cantaba al amor eterno, pero que no podía sostener una relación.
Pero mientras Joan Sebastian coleccionaba mujeres, canciones y premios, algo más grande estaba creciendo dentro de su cuerpo, algo que no se veía, algo que lo mataría lentamente durante 16 años. 1999, Joan Sebastian tiene 48 años. Está en la cúspide de su carrera. Sus discos venden millones.
Sus conciertos llenan estadios. Su nombre es leyenda. Y entonces los médicos le dicen, “Tienes cáncer, mieloma múltiple, cáncer de médula ósea, un tipo de cáncer que ataca las células plasmáticas en la médula ósea, que debilita los huesos, que provoca dolor en la espalda y las costillas, que causa fracturas, debilidad, fatiga, pérdida de peso, infecciones repetidas.
Los médicos no le daban más de un mes de vida. Joan Sebastian tenía 48 años y le acababan de decir que moriría. Llegó a mi vida un monstruo con el que peleo, ese mal llamado cáncer. Confesó en 1999. Tuve que someterme a quimioterapia y me quedé con poco pelo, pero aún así me quito el sombrero y les enseño la calva. Imagina eso.
Un hombre cuya imagen era el sombrero, las botas, el cabello largo, mostrándole al público su cabeza calva, despojándose de la vanidad, aceptando la enfermedad. Pero Joan Sebastian no aceptó la muerte. Luchó con quimioterapia, con radiación, con todo lo que la medicina le ofrecía y también con lo que no.
Según confesó en entrevista con María Elena Salinas y Teresa Rodríguez del programa Aquí y ahora de Univisión, probó de todo. Comizo pilote, comí lo que quieras, dijo. Vino mi amigo, el general, estuvo en Juliantla conmigo y me daba unos licuados de chile. Chile con agua espeso todas las mañanas y no sé cuántas cosas tomé.
Viajó a Cuba, probó veneno de alacrán, tomó remedios naturales que le recomendaban sus amigos. Nunca se me cayó el pelo, alardeó años después. El bigote se me raló un poquito, pero después de todas las quimioterapias y radiaciones, nunca se me cayó el pelo. Y contra todo pronóstico, sobrevivió. En 1999 le diagnosticaron el cáncer. En 2000 estaba en remisión.
Los médicos lo llamaron milagro. Joan lo llamó fe. Pensó que había vencido. Volvió a los escenarios, volvió a las giras. Volvió a los jaripeos donde montaba caballos y toreaba en ruedos improvisados. El rey del jaripeo había regresado y entonces en 2002 compuso una de las canciones más extrañas de su carrera.
Se llama 8 de abril, como el día de su cumpleaños. Es una canción alegre, sarcástica, burlona, donde le canta al cáncer. Pensé que llevaba una vida sana. No le hacía al tabaco ni a la marihuana. No le hacía a la coca dos que tres licores. Si acaso hubo excesos, fue en cuestión de amores. Canta.
Y de repente, ese día que casi estiro la pata, llegaron hombres de ciencia. Todos vestidos en bata. Llegaron hombres de ciencia, entre comillas doctores, gritaron una emergencia, porque este mal no es de amores. Cáncer, yo soy del 8 de abril. Cáncer, soy el signo de Aries. No me haga caso a los doctores. Un hombre riéndose de su propia muerte.
Un hombre burlándose de los médicos que le dijeron que moriría. Un hombre escribiendo su epitafio en forma de cumbia. Pero lo peor aún no había empezado. 2006. Joan Sebastian tiene 55 años. El cáncer regresó en 2007, pero ahora en 2006 está en remisión otra vez. Está haciendo giras. Está grabando discos, está viviendo.
27 de agosto de 2006, Plaza del Valle, Hidalgo, Texas. Joan Sebastian acaba de terminar un concierto. La gente está eufórica. Quieren autógrafos, quieren fotos, quieren tocarlo. Trigo de Jesús Figueroa González, su hijo de 27 años, es el coordinador de seguridad de su padre. Es su trabajo mantener a la multitud alejada.
Es su trabajo proteger a Joan Sebastian. Un grupo de alrededor de 30 personas se acerca. Trigo y el equipo de seguridad les impiden el paso. No se les permite acercarse al poeta del pueblo. Tres de esos seguidores se enojan, discuten, gritan. Uno de ellos está alcoholizado, saca una pistola, comienza a disparar.
Una bala alcanza a trigo en la cabeza. Yo no estuve presente en el momento preciso del balazo que mató a mi hijo trigo”, confesó Joan Sebastian años después a los medios. Lo tuve en mis brazos 50 minutos agonizante, gritando yo auxilio, pidiendo una ambulancia, pidiendo un policía. Imagina esa escena. Un padre sosteniendo a su hijo de 27 años mientras se desangra, gritando auxilio, pidiendo ayuda que no llega.
50 minutos, 3000 segundos. cada segundo viendo como la vida se escapa de los ojos de su hijo. Finalmente llegó la ambulancia. Lo llevaron al Hospital Medical Center de McAlen. Lo llevaron de emergencia al quirófano. Pero ya era tarde. Trigo de Jesús Figueroa González murió ese día. Tenía 27 años, la misma edad que tendría Julián Figueroa cuando muriera 17 años después.
Joan Sebastian sostuvo a su hijo herido hasta que fue llevado al hospital, donde falleció el mismo día documentó el periódico El Financiero. El dolor del cantante fue tan profundo que en 2009 lanzó una canción llamada Trigo. Con tu recuerdo viviré lo que me resta por vivir. Primero Dios, y gracias a mi fe nos volveremos a reunir. Canta en el tema.
Pero antes de que Joan Sebastian pudiera siquiera empezar a sanar, la tragedia volvió a tocar su puerta. Aquí viene lo segundo que te prometí. 12 de junio de 2010, Cuernavaca, Morelos, México. 4 años después de la muerte de trigo. Juan Sebastián Figueroa, de 32 años, segundo hijo de Joan Sebastian y Teresa González, intenta entrar a un bar llamado Gran Hotel Cuernavaca con unos amigos.
El guardia de seguridad les niega la entrada. Juan discute. La discusión verbal se vuelve física. El guardia saca un arma. Dispara. Juan Sebastián Figueroa recibe disparos en el cuello y abdomen. Las balas provocan hemorragias internas y externas. Muere ahí mismo en la entrada del bar. Esa es la versión oficial.
Esa es la versión que las autoridades aceptaron. Pero horas después apareció un narcomensaje. El mensaje estaba firmado por el cártel del Pacífico Sur. Reivindicaban el asesinato de Juan Sebastián. Lo llamaban venganza. Joan Sebastian nunca confirmó ni negó la conexión con el narco, nunca habló públicamente de ese mensaje.
Pero la sombra de la violencia del narcotráfico quedó suspendida sobre su familia. Dos hijos muertos. Trigo a los 27 años, Juan Sebastián a los 32, ambos asesinados, ambos en circunstancias violentas, ambos dejando a un padre destruido. Y el cáncer seguía ahí esperando, alimentándose de los huesos de Joan Sebastian. 2007. El cáncer regresa por segunda vez.
Joan Sebastian vuelve a la quimioterapia, vuelve a las radiaciones, vuelve a pelear. 2012. El cáncer regresa por tercera vez. Esta vez las secuelas son más graves, afecta sus cuerdas vocales. Su voz, esa voz que vendió millones de discos, empieza a debilitarse. Pero sigue cantando, sigue componiendo, sigue montando caballos en sus jaripeos.
Hasta que en 2014 los médicos le dicen, “Si no dejas los caballos, te quedan entre 6 y 7 años de vida.” Joan Sebastian anuncia su retiro de los jaripeos. Hace una última gira llamada La última maroma. Se presenta en el Palacio de los Deportes. Miles de personas lo despiden. Me retiro de los caballos porque ya no puedo montar, dice en conferencia de prensa.
Estoy preparado para echarle trancazos cada vez que regrese. Pero el cáncer regresó antes de lo que esperaba. A mediados de 2014 confirma en un show en Zacatecas que está bajo quimioterapia otra vez. Hace dos meses que contraté estas fechas, no sabía que iba a tener necesidad de la quimioterapia otra vez. Confiesa al público.
Esta es la cuarta vez, la cuarta vez que el cáncer regresa y esta vez no se irá. Aquí viene lo tercero que te prometí. Abril de 2015. Joan Sebastian es hospitalizado en Puebla. Su médico personal, Guillermo Ruiz Argüeyes, supervisa un tratamiento de cemento óseo. El mieloma múltiple ha destruido sus huesos, los ha convertido en cristal.
Cada movimiento es una agonía, cada paso es un riesgo de fractura. El cemento óseo es un procedimiento donde se inyecta una mezcla de polímeros directamente en los huesos para fortalecerlos. Es doloroso, es invasivo, es desesperado. Según información que trascendió en los medios, el tratamiento fue realizado en una clínica privada en Puebla.
Joan Sebastian lleva 16 años luchando contra el cáncer, 16 años de quimioterapia, 16 años de radiación, 16 años de dolor. Y ahora le están inyectando cemento en los huesos para que no se rompan. Su hijo José Manuel reveló en ese momento que Joan presentaba desde hace un mes fatiga, náuseas y vómito por el suministro de un medicamento contra el cáncer.
Pero Joan Sebastian se niega a morir en un hospital. Se niega a morir lejos de Juliantla. se niega a morir sin sus caballos, sin su tierra, sin su gente. En sus últimos días, según informó el programa Despierta América, estuvo al cuidado de una joven llamada Rosa, a la que él llamaba R. Ella se ocupaba de él en el rancho, el rancho Cruz de la Sierra en Teacalco, Guerrero, a 15 minutos de Juliantla, el lugar que Joan Sebastian construyó con hectáreas de tierra, caballerizas, un lago, cabañas, lienzo charro, zona de entrenamiento para caballos y una
capilla. Pedro Seguro, administrador del rancho, contó que cuando Joan vivía, el rancho tenía alrededor de 800 empleados. Un día Joan le dijo que había siete maravillas en el mundo y que él iba a construir la octava. Por eso llamó a uno de sus ranchos la octava maravilla. La casa donde pasó sus últimos días consta de dos niveles.

Al subir las escaleras, hay una campana que Joan hacía sonar cuando necesitaba asistencia de su personal. La cama donde descansaba está cubierta por una colcha de cuero. Sobre las paredes hay trajes que usaba en sus presentaciones, unos tenis rojos que utilizaba, varios cuadros de caballos, porque Joan Sebastian amaba a los caballos más que a casi nada.
Amaba la tierra, amaba a Juliantla, amaba ese pueblito en la montaña que nunca lo olvidó. Quiero volver con mis padres, mis hermanos, mis amigos, mis paisanos y mi perro fiel. Cantaba en su canción Juliantla. Y el 13 de julio de 2015, a las 19:15 horas, Joan Sebastian regresó, no como quería, no caminando, no cantando, pero regresó.
Murió en su rancho Cruz de la Sierra. Tenía 64 años. Había luchado 16 años contra el cáncer. Había enterrado a dos hijos. Había dejado ocho hijos vivos, cinco madres diferentes, más de 932 canciones registradas, cinco premios Grami, siete premios Grami latinos, 51 propiedades en Guerrero, Morelos y Veracruz, millones de dólares en contratos con disqueras, regalías de casi 1000 canciones y ni una sola línea de testamento.
Hoy partió serenamente, rodeado por nosotros. Su familia, dijo el comunicado oficial. Fue un guerrero con alma poética que luchó hasta el final. Su hijo, José Manuel Figueroa, reveló que Joan murió como quiso. “Mi padre fue una persona afortunada”, dijo. “Murió donde quiso. Él no quería morir en el hospital, sino en el campo, en el rancho, cerca de la naturaleza.
Murió rodeado de sus seres queridos. Yo estuve ahí con él hasta el último momento. Me tocó cerrarle los ojos y decirle, “Te amo”. Pero también se dijo que murió en brazos de Julián, el hijo que tuvo con Maribel Guardia. El velorio duró tres días. Las puertas del rancho Cruz de la Sierra se abrieron para que el público pudiera despedirse.
Miles de personas hicieron fila. Los restos de Joan Sebastian fueron colocados en el ruedo donde practicaba con sus caballos para sus presentaciones en los jaripeos. El cuerpo fue llevado a la catedral de Cuernavaca para una misa de cuerpo presente. El jueves 16 de julio hubo un homenaje en la Sociedad de Autores y Compositores de México y el viernes 17 de julio fue cremado.
Sus cenizas regresaron a Juliantla, como había prometido. Cerca de las 18:00 horas del 15 de julio, un grupo de jinetes montando una centena y media de caballos salieron del rancho de su hermano Federico Figueroa hacia Cruz de la Sierra. Una cabalgata en memoria de Joan Sebastian. Esta cabalgata es en memoria de mi hermano dijo su hermano Juan Marcos Figueroa.
No lo estamos dejando descansar. Él nos enseñó a ser parranderos. Toquen su música. Recuérdenlo cómo era en vida, feliz, dichoso, recuerden lo bonito. Maribel Guardia escribió en Facebook, un aplauso a la vida del amigo, el padre, el gran ser humano. Hoy nace la leyenda de uno de los más grandes ídolos del pueblo.
José Manuel Figueroa no pudo contenerse el llanto al hablar con la prensa. Escribió en Twitter, “Joan Sebastian, te amo con toda mi alma.” y después escribió algo más, algo que resume todo. Hoy comprendí que morir es un acto de amor. Mi papá no murió de cáncer, murió de los golpes que le dio la vida en el corazón.
Pero la historia no terminó ahí, porque aunque Joan Sebastian murió en 2015, su familia sigue sangrando. 8 de abril de 2023 sería el cumpleaños número 72 de Joan Sebastian, pero Joan lleva 8 años muerto y su hijo Julián Figueroa, de 27 años publica un mensaje en Instagram. Que despacio han pasado 8 años.
Desde el día de tu partida el tiempo sabe más amargo, escribió. Y proclaman las personas, el tiempo todo ha de arreglar, pero es una bil mentira. Cada día duele más y sin temor a herir susceptibilidades, aquí les va. Vituperan los fanáticos. Viva el poeta del pueblo. Pero a mí me importa un bledo.
Solo quiero a mi papá, al demonio con los gramis, con la fama y el dinero, pues mi único deseo es abrazarte una vez más. Te amo, papá, y si me duele tu muerte es porque tu vida era tan valiosa para mí. Era la última publicación que haría Julián Figueroa. Un día después, el 9 de abril de 2023, Julián fue encontrado inconsciente en su habitación en la casa de su madre, Maribel Guardia, en la colonia Jardines del Pedregal, en la ciudad de México.
Maribel estaba en el teatro. Cuando regresó, encontró a su hijo de 27 años muerto en su cuarto. La causa de muerte fue infarto agudo al miocardio y fibrilación ventricular. Un ataque al corazón fulminante a los 27 años. Ruego comprensión por el profundo dolor por estamos pasando, escribió Maribel Guardia.
Quisiera hablar con toda la gente que está intentando comunicarse, pero en verdad no tengo fuerza para hacerlo todavía. Ruego respeto a todos por nuestra privacidad y el doloroso momento que pasamos. Agradezco a todos los mensajes de apoyo y amor que me han estado enviando, pero en este momento no tengo alma para contestar a nadie.
Julián Figueroa tenía 27 años, la misma edad que tenía trigo cuando lo asesinaron en 2006. Tres hijos de Joan Sebastian muertos. Trigo a los 27, Juan Sebastián a los 32, Julián a los 27. Según comentó el periodista Gustavo Adolfo Infante, Julián había atravesado por periodos de depresión recientemente, pero se encontraba ya en recuperación.
La gente comenzó a hablar de maldición, de karma, de castigo divino. Tres hijos muertos, dos asesinados. Uno de infarto, pero no es maldición. Es el resultado predecible de vivir una vida donde las ausencias pesan más que las presencias, donde el éxito no llena el vacío que deja la familia rota, donde el dinero no compra la paz que se pierde cuando entierras a tus hijos.
Joan Sebastian tuvo ocho hijos, cinco madres, ningún testamento. Y ahora, 10 años después de su muerte, sus herederos siguen peleando. Aquí viene lo cuarto que te prometí. Según el abogado Cipriano Sotelo, representante legal de la familia Figueroa, la herencia de Joan Sebastian consiste en 51 propiedades repartidas entre Guerrero, Morelos y Veracruz.
varios millones de dólares, contratos vigentes con disqueras, regalías de casi 1000 canciones, producciones sin finalizar. Pero Joan Sebastian no dejó testamento, no especificó quién hereda qué, no dejó instrucciones. El hombre que escribió 932 canciones no escribió ni una línea sobre su patrimonio. Desde 2015 hasta hoy, febrero de 2026, los hijos de Joan Sebastian han estado enfrascados en un proceso legal que no termina.
En 2020, el abogado Sotelo declaró que los bienes se repartirán de manera equitativa entre cada uno de los coherederos, que se pondrán de acuerdo con respecto a las propiedades que deseen, pero en caso de no lograrlo, estas se pondrían a la venta y el dinero recaudado se dividiría. En 2021, Juliana Figueroa, la hija menor, denunció públicamente que se ocultaron bienes y cuentas bancarias.
que no había recibido su parte correspondiente de la fortuna de su padre, que sus hermanos se habían repartido propiedades sin incluirla. Sus otros hermanos desestimaron sus dichos. En 2021, Julián Figueroa puso en renta una de las propiedades de Joan Sebastian, un rancho ubicado en Cuernavaca, Morelos.
Según afirmó, esa propiedad siempre estuvo a su nombre, por lo que no tenía relación con lo que se disputan sus hermanos. La pandemia alentó aún más el proceso legal, según declaró el abogado. Y entonces, en marzo de 2025, Juliana Figueroa publicó en su cuenta de Instagram una serie de capturas de pantalla y documentos legales, mostrando la supuesta distribución de la herencia del poeta del pueblo.
En esas capturas acusó a sus hermanos de autoasignarse diferentes bienes del intérprete mexicano. señaló que José Manuel Figueroa, Zarelea Figueroa, el fallecido Julián Figueroa y Claudia Alina, expareja del cantante, se asignaron propiedades, dinero y otros bienes materiales. Y no he recibido ni un peso”, declaró Juliana.
“Nada de lo que me corresponde.” También denunció que sus hermanos se repartieron joyas que pertenecían a Joan Sebastian y más cosas de las que no existen listas, escribió. Solo ellos saben qué hicieron con todas las joyas de mi padre, lo cual me dicen que también se las repartieron después de que falleció mi padre. Juliana le mandó un mensaje público a su hermano mayor, José Manuel Figueroa.
José Manuel tiene casi 50 años y está peleando por algo que él fue el que más disfrutó a mi padre en vida. Escribió, imaginar que está peleando con unas niñas, tanto conmigo como con Diabe y Marce. Yo no odio a nadie y estoy con que se haga justicia para todos, pero que nos toque por igual.
El abogado Cipriano Sotelo reveló en noviembre de 2024 que la herencia podría repartirse a más tardar el 15 de diciembre de 2024. Esa fecha pasó, nada se repartió. En enero de 2025 informó que los nueve herederos de Joan Sebastian finalmente llegaron a un acuerdo y que la herencia podría ser repartida en los primeros meses de 2025.
Estamos en febrero de 2026. Todavía nada. El abogado también reveló que José Julián, el hijo del fallecido Julián Figueroa, ya es considerado como beneficiario de la herencia de su abuelo, Marco Chacón. esposo de Maribel Guardia, es tutor legal del niño. Presentó la resolución de un juez donde determina que Juliancito es el heredero de todos los bienes y él es el representante legal.
Entonces, él tiene su papel reconocido en el juicio de Joan Sebastian, explicó Sotelo. Por último, el abogado reveló que Erika Alonso, madre de Juliana Figueroa, fue desestimada por un juez de la herencia de Joan Sebastian. Ella había solicitado ser tomada en cuenta bajo el argumento de que era la esposa del intérprete en el momento de su muerte.
Ya un juez determinó que la niña, por supuesto, es hija de Joan. Tiene derechos que nosotros respetamos, pero la señora Erika Alonso no. Dijo Sotelo. Mientras tanto, las 51 propiedades están abandonadas. Según el abogado, muchos de estos inmuebles están en malas condiciones porque desde la muerte del artista no se les ha dado mantenimiento.
Los ranchos que Joan Sebastian construyó con tanto orgullo se están cayendo a pedazos. Los caballos que tanto amaba ya no están. Los ruedos donde toreaba están llenos de maleza. La octava maravilla se está convirtiendo en ruinas y sus hijos siguen peleando por el dinero que no pueden tocar. Recapitulemos esta historia en números fríos. 1951.
Nace José Manuel Figueroa. Figueroa en Juliantla, Guerrero. 1968. Deja el seminario a los 17 años. Elige la música sobre Dios. 1975 nace su primer hijo José Manuel con Teresa González. 1977 nace su segundo hijo Juan Sebastián. 1992 se casa con Maribel Guardia. 1995 nace Julián Figueroa, su hijo con Maribel.
1996, Maribel lo corre de la casa por infidelidad con Arlet Terán. 1999 le diagnostican mieloma múltiple, cáncer de huesos, le dan un mes de vida. 2000. Vence el cáncer por primera vez. 2006. Su hijo Trigo es asesinado a los 27 años en Texas. 2007. El cáncer regresa por segunda vez. 2010. Su hijo Juan Sebastián es asesinado a los 32 años en Cuernavaca.
2012, el cáncer regresa por tercera vez. 2014, el cáncer regresa por cuarta vez. Se retira de los jaripeos. 2015. muere el 13 de julio a los 64 años en su rancho sin haber dejado testamento. 2023, su hijo Julián muere de infarto a los 27 años. 2025, su hija Juliana denuncia públicamente que no ha recibido nada de la herencia en 10 años.
- La herencia sigue sin repartirse. 16 años de cáncer, cuatro diagnósticos. Tres hijos muertos, ocho hijos vivos, cinco madres, 51 propiedades, 932 canciones, cero testamentos. ¿Es esto maldición? No es el resultado predecible de construir un imperio sin cimientos, de tener hijos con mujeres que nunca serán familia entre sí, de dejar un legado sin instrucciones, de cantar al amor eterno mientras coleccionas infidelidades, de predicar la fe mientras abandonas el sacerdocio, de componer sobre la familia
mientras la tuya se desangra. Joan Sebastian merecía tiempo. Tiempo con sus hijos antes de que los mataran. Tiempo con Maribel antes de que la traicionara. Tiempo con su madre antes de que lo mandaran a internados a los 8 años. Tiempo con Juliantla antes de que la fama lo arrastrara a carreteras interminables.
No lo tuvo. Nadie se lo dio. Ni el cáncer que lo devoró durante 16 años. ni la violencia que le arrancó tres hijos, ni la industria musical que lo exprimió hasta el último concierto, ni las mujeres que amó y dejó, ni los hijos que procreó y abandonó parcialmente por estar en giras.
Y el mundo, ese mundo que lo llamó poeta del pueblo y rey del jaripeo, que llenó estadios para verlo cantar y ruedos para verlo montar, también falló. Porque cuando murió, dejamos que su familia se desangrara en pleitos legales. Dejamos que sus propiedades se pudrieran. Dejamos que sus hijos se odiaran por dinero que no pueden tocar.
Quizá tú también conoces a alguien como Joan Sebastian, alguien que construyó algo grande, pero dejó los cimientos rotos. Alguien que cantó al amor, pero no lo practicó. Alguien que tuvo hijos, pero no familia. Alguien que murió rico, pero dejó a sus herederos pobres de unidad. Y si conoces a Kiki conoces a alguien así, quizá esta historia te recuerde que el éxito sin testamento es un regalo envenenado, que la fama sin familia es un escenario vacío, que las canciones sin convicción son solo palabras
bonitas. Pero la historia de Joan Sebastian no existe en el vacío. Existe en el contexto más grande de la música regional mexicana, donde las tragedias familiares son casi un requisito para ser leyenda, donde el dolor se vende en versos, donde morir joven o morir destruido es parte del mito. Y hablando de mitos destruidos, hay una historia que México necesita escuchar, una historia sobre otra cantante que construyó un imperio, que también tuvo hijos con múltiples parejas, que también murió dejando un
legado enredado en pleitos legales y cuya familia también se desangró en público mientras el mundo miraba. La próxima semana, Juan Gabriel, el divo de Juárez, el hombre que fingió su muerte, el padre que nunca reconoció a sus hijos en vida y el artista, cuyo cadáver todavía genera preguntas que nadie quiere responder.
que así como Joan Sebastian murió en su rancho rodeado de familia, pero sin testamento, Juan Gabriel murió en un hotel de Santa Mónica, rodeado de sospechas y su cuerpo fue cremado tan rápido que hasta sus propios hijos dudan de que esté muerto, porque las leyendas son humanas y los humanos mueren.
Pero las preguntas que dejan, esas no mueren nunca. Si esta historia te impactó, si crees que las verdades incómodas deben contarse, dale like, suscríbete porque la próxima semana viene Juan Gabriel y la historia más polémica de la música mexicana. Y deja en comentarios, ¿crees que la familia de Joan Sebastian algún día resolverá la herencia o seguirán peleando hasta que no quede nada? Porque las leyendas son humanas y cuando los humanos mueren sin cerrar sus historias, sus fantasmas se quedan para siempre en las peleas de sus hijos. Nos vemos la
próxima semana. M.
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