Fue una de las grandes cantantes mexicanas de los últimos 40 años. una mujer también originaria de provincia de Veracruz para ser exactos, que había construido una carrera musical paralela y a veces directamente competitiva con la de Lucía Méndez. Aquella cantante se llamaba Yuri, Yuridia Valenzuela Canseco, conocida en todo México simplemente como Yuri, una mujer un año menor que Lucía Méndez, también cantante, también con presencia en telenovelas, también con éxito internacional y según ha documentado la prensa mexicana durante varias décadas,
una mujer que jamás escondió su molestia con la actitud que Lucía Méndez asumía cada vez que coincidían en eventos públicos. La tensión entre las dos se documentó por primera vez con fuerza en el año 2010. Aquel año, Yuri estaba dando una conferencia de prensa en Ciudad de México para promocionar un nuevo proyecto musical, una conferencia de prensa convocada por el equipo de prensa exclusivo de Yuri, con periodistas invitados, con cámaras encendidas y con un tema musical específico que promocionar.
Lo que ocurrió a continuación, según se documentó posteriormente en numerosos medios mexicanos, fue inesperado para todos los periodistas presentes. Lucía Méndez, que estaba ese mismo día en el mismo edificio promocionando otro proyecto distinto, decidió entrar abruptamente a la conferencia de prensa de Yuri, sin invitación previa, sin avisar al equipo de prensa de la jarocha, sin pedir permiso de la productora.
Yuri, según se documentó posteriormente, se molestó visiblemente al ver a Lucía Méndez en su evento y, según relataron testigos presentes, pidió personalmente al equipo de seguridad de la conferencia que sacaran a Lucía Méndez del salón. Aquel incidente, según se ha documentado en numerosos archivos televisivos posteriores, marcó el inicio público de una enemistad que persiste hasta el día de hoy.
Durante los años posteriores, la prensa mexicana documentó múltiples ocasiones en las que Yuri y Lucía Méndez fueron preguntadas sobre la relación entre ambas. Yuri solía limitarse a frases cortas y diplomáticas. Una de las más memorables pronunciada por la jarocha en marzo del año 2024 durante una entrevista a la prensa mexicana fue textualmente esta: “De eso no me pregunten, pues sí que no se lleven tan pesado.
” La pronunció, según se documentó posteriormente, justo después de que Lucía Méndez hubiera insultado públicamente a Verónica Castro en cámara durante el reality Siempre Reinas 2. Yuri trataba de poner santa paz entre dos enemigas suyas a la vez. Y según los gestos faciales que mostraban las cámaras de aquel momento, Yuri estaba claramente incómoda hablando del tema.
Pero la enemistad entre Yuri y Lucía Méndez es solamente el quinto nombre de esta lista. El cuarto nombre, el siguiente, es mucho más reciente y mucho más explosivo. El cuarto nombre de esta lista pertenece a una mujer con uno de los apellidos más poderosos del espectáculo mexicano. La hija mayor de la legendaria Silvia Pinal, la hermana de Alejandra Guzmán, la madre de Stefanie Salas, la abuela de Michelle Salas, esa misma Michelle que años después se haría famosa internacionalmente por ser la hija reconocida del cantante Luis Miguel.
Aquella mujer descendiente directa de la realeza del cine mexicano se llamaba Silvia Pasquel. La enemistad entre Lucía Méndez y Silvia Pasquel nació, según se documentó posteriormente en octubre del año 2022. Aquel mes, la plataforma de streaming Netflix estrenó un reality show mexicano llamado Siempre Reinas.
La premisa era simple. Cuatro divas legendarias de las telenovelas y del cine mexicano conviviendo juntas durante varias semanas dentro de una sola casa de producción. Lucía Méndez, Laura Zapata, Silvia Pasquel y Lorena Herrera. Cuatro divas, cuatro egos enormes, cuatro carreras superpuestas y un guion casi inexistente que dejaba a las cuatro mujeres improvisando libremente delante de las cámaras.
Lo que ocurrió en aquellas semanas de grabación fue, según ha documentado posteriormente la prensa mexicana, una guerra abierta. Silvia Pasquel y Laura Zapata, [música] según se documentó posteriormente en numerosas entrevistas posteriores, se aliaron contra Lucía Méndez desde los primeros capítulos. La razón, según declararon ambas posteriormente, fue que consideraban que Lucía estaba comportándose dentro de la casa como una verdadera diva, con superioridad, exigiendo trato especial.
dando órdenes al equipo de producción y según relataron Silvia y Laura, faltándole el respeto a las otras participantes. La frase exacta que pronunció Silvia Pasquel sobre Lucía Méndez en una entrevista posterior al estreno del reality, según se ha documentado en archivos posteriores, fue textualmente esta. Es una diva desempleada, neta.
Ella no hace televisión desde el siglo pasado. En serio. Aquella declaración pública pronunciada durante el programa Pinky Promise el 8 de diciembre del año 2022 terminó por enfurecer definitivamente a Lucía Méndez. Y una semana después, la actriz tomó una decisión inédita en la historia reciente del espectáculo mexicano.
El 15 de diciembre del año 2022, Lucía Méndez publicó en sus redes sociales un comunicado oficial firmado por sus abogados. El comunicado advertía formalmente a Silvia Pasquel y a Laura Zapata que se abstuvieran en un plazo máximo de 24 horas de seguir haciendo declaraciones públicas negativas sobre ella. De lo contrario, según señalaba el documento legal, iniciaría acciones judiciales formales contra ambas.
Silvia Pasquel, según se documentó posteriormente, respondió a la amenaza con una frase corta: “No hay tema, nada que decir y se negó a hablar del tema con la prensa durante semanas. Antes de continuar con el tercer nombre, déjame un comentario diciéndome desde qué ciudad me estás viendo. Yo leo todos los mensajes.
El tercer nombre de esta lista pertenece a la mujer con la que Lucía Méndez terminó protagonizando el escándalo legal más mediático de toda su biografía adulta. Una actriz, también con un apellido legendario del espectáculo mexicano. La media hermana de la cantante internacional Talia, una de las antagonistas más memorables de las telenovelas mexicanas de los años 90.
Gracias a su papel inolvidable de Malvina en María Mercedes junto a Talía. Aquella mujer se llamaba Laura Zapata. [música] Laura Zapata, según se documentó posteriormente numerosos medios mexicanos, era la principal aliada de Silvia Pasquel dentro del reality Siempre reinas. Y según relataron testigos del programa, fue Laura Zapata específicamente quien lideró la campaña verbal en contra de Lucía Méndez durante las semanas de grabación.
Las declaraciones más duras que Laura Zapata pronunció sobre Lucía Méndez, según se han documentado posteriormente en archivos televisivos mexicanos, fueron varias. Una de las más comentadas, pronunciada el 21 de diciembre del año 2022 en una entrevista con el periodista Enrique de la Rosa fue textualmente esta: realmente volver a trabajar con una persona tan insoportable, yo paso sin ver.
Cuando Lucía Méndez envió su carta legal de advertencia a Silvia Pasquel y a Laura Zapata el 15 de diciembre del año 2022, la reacción de Laura Zapata fue diametralmente opuesta a la de Silvia. Mientras Silvia eligió el silencio, Laura Zapata eligió el desafío público abierto. La frase exacta que la hermana de Talía pronunció ante las cámaras de televisión durante aquellos días, según se ha documentado posteriormente en archivos, fue textualmente esta: “No tengo miedo de nada.
Ya no le tengo miedo ni a la muerte. Hombre, por favor, eso no existe. No es una demanda, es una carta amenazadora y a mí no me amenaza nadie por decir la verdad, porque en México existe la libertad de expresión. Aquella respuesta encendida obligó a Lucía Méndez a dar el siguiente paso legal definitivo.
Tres semanas después, el 4 de enero del año 2023, los abogados de Lucía Méndez acudieron al Poder Judicial de la Ciudad de México y según se documentó posteriormente presentaron una solicitud formal de medidas de protección judicial. La solicitud, una de las primeras de su tipo en la historia reciente del espectáculo mexicano, fue concedida días después por las autoridades judiciales mexicanas.
Una orden de restricción formal, una prohibición expresa para Laura Zapata y Silvia Pasquel de mencionar, atacar o referirse al nombre artístico de Lucía Méndez en cualquier medio de comunicación o red social. Bajo amenaza de multas económicas, Lucía Méndez declaró en aquellos mismos días que la situación le había afectado gravemente a su propia salud.
La frase exacta que pronunció Lucía Méndez en el documento judicial, según se ha documentado posteriormente, fue una de las más duras de toda esta historia. la dijo textualmente. Esta violencia me afectó a la salud. Derivado de la angustia, miedo y sosobra, detonó mi presión arterial alta. Hasta la fecha se me alteró el sueño. Tengo ansiedad y depresión.
Pero el segundo nombre de esta lista, el penúltimo, es el más doloroso de los cinco y todavía no ha llegado. El segundo nombre de esta lista es el más doloroso de los cinco, porque a diferencia de Yuri, de Silvia [música] Pasquel, de Laura Zapata, esta mujer no fue una simple rival profesional ni una colega antipática.
Esta mujer había sido durante más de 40 años seguidos la mejor amiga de Lucía Méndez, la comadre del espectáculo mexicano, la madrina de su hijo único en algunas etapas. La voz que sonaba a las 2 de la mañana cuando Lucía Méndez necesitaba hablar con alguien. La hermana del alma que la había acompañado durante cuatro décadas en cada estreno, en cada ruptura amorosa, en cada crisis profesional.
Aquella mujer se llamaba Dulce, Berta Elisa Noguerat Cárdenas, conocida en todo México simplemente como dulce. Una de las voces más reconocibles de la música romántica mexicana de los años 80 y 90 con temas como Tu muñeca, lobo, amor en silencio o Soy una dama. Nacida en Tamaulipas el 29 de julio del año 1954, apenas un año mayor que Lucía Méndez y compañera inseparable de la diva de Guanajuato desde el principio de los años 80.
Ambas habían compartido escenarios, habían cantado a dúo, habían viajado juntas, habían vivido las épocas duradas de la música y la televisión mexicana hombro con hombro durante más de 40 años seguidos. El conflicto entre Dulce y Lucía Méndez estalló, según se ha documentado posteriormente numerosos medios mexicanos durante la segunda temporada del reality Siempre reinas, estrenada en el año 2024.
Esta vez Lucía Méndez compartía Casa de producción con Dulce, con Olivia Collins, con Rosagloria Chagoyán y con Lorena Herrera. Durante una de las sesiones grabadas dentro de la casa, según se documentó posteriormente, un vidente mexicano llamado Jorge Flores apareció como invitado del programa y en cámara le mostró a Dulce algo que iba a romper para siempre 40 años de amistad.
Unos supuestos mensajes de texto enviados por Lucía Méndez en los que, según el vidente, la diva de Guanajuato hablaba mal de dulce. La frase textual que aparecía en aquellos mensajes, según se ha documentado posteriormente en archivos televisivos, era brutal. Decía textualmente, perdóname la expresión, Dulce es una hija de P.
Dulce no vale nada. Dulce no se merece nada. Lucía Méndez negó en aquel mismo momento, según se ha documentado posteriormente, la autenticidad de los mensajes. Aseguró que habían sido generados artificialmente, que jamás los había escrito, que se trataba de una manipulación, pero Dulce, según se documentó posteriormente, no aceptó las explicaciones.
La frase exacta que Dulce pronunció en cámara aquella noche mirando directamente a su comadre de 40 años fue textualmente esta: “Olvídate de lo de comadre, aclara las cosas como persona. No me digas comadre porque eso era de un cariño que te habías ganado.” Aquella noche se rompieron definitivamente 40 años de amistad y en una entrevista posterior a TV Notas, Dulce remató con frases todavía más duras.
No era una amistad. No la estoy llorando, ni la extraño, ni me hace falta. La amistad se terminó. Éramos comadres, ya no. Si los que se casaron ya se divorciaron, mucho más nosotras. Pero la parte más cruel de esta historia llegó 11 meses después y nadie la esperaba. 25 de diciembre del año 2024, Navidad, Ciudad de México.
La hermana de Dulce, Isabel Nógrat, publicó en sus redes sociales una fotografía de la cantante junto a un mensaje que paralizó al mundo del espectáculo mexicano. La frase exacta que escribió Isabel, según se ha documentado posteriormente en archivos, fue una sola. Hermana, ya estás con nuestra mamá en el cielo cantándole. Te voy a extrañar. Descansa en paz. Te amo.
Dulce había fallecido aquella misma madrugada en un hospital de la Ciudad de México a los 69 años por complicaciones derivadas de una neumonía aguda y una intervención quirúrgica de decorticación pleuropulmonar. [música] La noticia explotó en todos los medios mexicanos durante las horas siguientes y en algún [carraspeo] momento de aquella misma tarde de Navidad, Lucía Méndez decidió publicar un mensaje de despedida pública para la mujer con la que había roto la amistad de 40 años apenas 11 meses antes. La frase exacta que Lucía
Méndez publicó en sus redes sociales, según se ha documentado posteriormente, fue textualmente esta: “Mi corazón está lleno de tristeza. Hoy se fue una querida amiga, una hermana del alma que compartió conmigo momentos inolvidables, compañera de aventuras y risas. Nuestra amistad siempre permaneció en mi corazón y sé que en el suyo también, aunque su cuerpo ya no esté con nosotros.
El mensaje iba acompañado de un colage con fotografías de ambas mujeres en distintas épocas de la vida. Pero la reacción del público mexicano en redes sociales no fue, según se ha documentado posteriormente, la que Lucía Méndez esperaba. En cuestión de [música] minutos, miles de usuarios en Twitter, Instagram y Facebook comenzaron a calificar el mensaje de la diva como hipócrita.
le recordaron con capturas de pantalla el escándalo del año anterior en Siempre Reinas I. Le reprodujeron los videos donde Dulce decía que ya no la extrañaba ni la necesitaba y le acusaron de oportunista, [música] de aprovechar la muerte de su excadre para limpiar su propia imagen pública. Lucía Méndez, según se documentó posteriormente en Archivos Digitales, eliminó el mensaje de Instagram, de [música] Facebook y de Twitter pocas horas después de haberlo publicado.
dejó solamente en su cuenta de la red social X una versión más breve y modificada del mensaje original, pero el daño público ya estaba hecho. Dulce había muerto sin reconciliarse oficialmente con la comadre de 40 años y aquella ausencia de cierre afectivo persiguió a Lucía Méndez durante todo el año 2025. Pero las pérdidas personales de Lucía Méndez no terminaron con la muerte de Dulce.
Apenas 13 meses después, el 30 de enero del año 2026, murió en su casa de Estados Unidos otra figura central de toda la biografía adulta de la diva mexicana. El productor de televisión Pedro Torres, el padre de su único hijo biológico, el gran amor de su vida, según ha declarado ella misma posteriormente. La frase exacta que Lucía Méndez había declarado años antes sobre Pedro Torres en una entrevista con la revista Quién fue textualmente esta.
Pedro es el padre de mi hijo Pedro Antonio Torres Méndez y el gran amor de mi vida. Podría contar mil anécdotas, pero lo más importante es que me dio un [música] gran hijo. Aquella muerte ocurrida apenas 5co meses antes de la grabación de este video dejó a Lucía Méndez emocionalmente devastada. Pero el primer nombre de esta lista, el último, todavía no ha llegado y es el más esperado por toda la prensa mexicana de los últimos 40 años.
El primer nombre de esta lista es también el más esperado, la rivalidad más larga, más documentada y más legendaria de toda la historia reciente del espectáculo mexicano. Más de 40 años de declaraciones cruzadas, más de 40 años de comparaciones públicas, más de 40 años de telenovelas paralelas, de fans divididos, de portadas de revistas alternadas.
Aquella otra mujer se llamaba Verónica Castro y según ha documentado la prensa mexicana durante décadas, es la única mujer del espectáculo mexicano con la que Lucía Méndez no ha logrado reconciliarse en ningún momento durante toda su vida adulta. La rivalidad nació, según se ha documentado posteriormente en numerosos archivos, en el año 1972.
Aquel año, Lucía Méndez ganó el certamen del Heraldo de México como nuevo rostro de la televisión. Verónica Castro había ganado exactamente el mismo certamen dos años antes y según se documentó posteriormente, los productores mexicanos las eligieron a ambas, casi simultáneamente para protagonizar un comercial de una marca de cigarrillos en aquellos primeros años 70.

Lo que ocurrió durante la grabación de aquel comercial, según se ha documentado posteriormente en numerosos medios, fue inesperado. El cliente, en la última versión del comercial, decidió eliminar el papel de Lucía Méndez y dejar solamente a Verónica Castro en pantalla. Aquel desplante profesional, según ha relatado posteriormente la propia Lucía Méndez en una entrevista con El Universal en el año 2003 fue el origen real de toda la rivalidad.
La frase textual que Lucía pronunció en aquella entrevista, según se ha documentado posteriormente, fue brutal. La dijo así: “Una vez nos encontramos en 1972 en un comercial. Yo empezaba mi carrera y ella ya era Verónica Castro. Los fans me empezaron a atacar porque sintieron que era la opositora, la rival, algo así como lo que pasó entre Dolores del Río y María Félix.
Pero la rivalidad profesional, según se ha documentado posteriormente, escaló a otro nivel pocos años después. Durante los años 80, según se ha contado en numerosos medios, ambas actrices se enamoraron del mismo hombre, un actor argentino llamado Jorge Martínez. Verónica Castro había coprotagonizado con él la telenovela Verónica, El rostro del amor, en 1982.
Y durante el rodaje, según se documentó [música] posteriormente, comenzaron una relación sentimental. Lo que muy pocos sabían, según ha confirmado la prensa mexicana en distintas entrevistas, era que Lucía Méndez había intentado conquistar al mismo Jorge Martínez años antes sin éxito.
La frase exacta que Verónica Castro pronunció años más tarde, en el año 2018 sobre Jorge Martínez fue textualmente esta: Era un hombre abusivo y aprovechado. Una frase que retrataba indirectamente la calidad humana del hombre por el que ambas divas se habían enfrentado durante años. Y la guerra silenciosa siguió. La explosión más reciente de aquella rivalidad ocurrió en marzo del año 2024 durante la grabación del reality show Siempre Reinas 2.
En uno de los capítulos del programa, según se documentó posteriormente, la actriz Lorena Herrera contó delante de cámara una broma sobre la posibilidad de que Verónica Castro se sumara como invitada especial al reality. Lucía Méndez, sentada frente a ella, reaccionó instantáneamente con visible molestia. Y según se ha documentado posteriormente en archivos televisivos, pronunció la frase que iba a recorrer todos los medios mexicanos durante semanas seguidas.
La dijo textualmente, perdóname la expresión. Ya parece que le voy a dar a esta pen mi cuadro, si esto es internacional. Aquella frase pronunciada en cadena nacional por la diva de Guanajuato sobre la diva de Ciudad de México terminó por demostrar lo que muchos sospechaban desde hacía más de 40 años. Lucía Méndez y Verónica Castro jamás se han reconciliado y según ha confesado la propia Lucía Méndez en entrevista posteriores, jamás se reconciliarán.
Cinco nombres, cinco historias, cinco heridas abiertas, algunas como la de Yuri, breves y específicas, otras como la de Laura Zapata y Silvia Pasquel, transformadas en escándalos legales mediáticos con orden de restricción judicial incluida. Una, la de dulce, marcada para siempre por la imposibilidad biológica de la reconciliación.
Y una última, la de Verónica Castro, convertida ya en parte del folklore cultural mexicano. La rivalidad eterna que jamás se encontrará final. Después de escuchar estas confesiones, no se puede mirar a Lucía Méndez con los mismos ojos. Su testimonio no es una simple lista de nombres. [música] Es el eco de una carrera vivida entre la luz del aplauso y la sombra del desprecio profesional.
¿Fue valiente Lucía Méndez al hablar o simplemente fue humana? En un mundo donde el silencio diplomático suele ser sinónimo de elegancia, Lucía Méndez eligió lo contrario. Contar su verdad sin gritarla, pero también sin disfrazarla. Y eso dice mucho más de ella que cualquier premio Grami o disco de oro de toda su trayectoria.
No se trata de destruir legados ajenos, se trata de darle voz al suyo propio. Porque si algo ha demostrado esta mujer de 71 años durante los últimos 50 años de su vida, es que detrás del maquillaje, los focos y los micrófonos también hubo lágrimas, decepciones [música] y una soledad profesional que muy pocos imaginaron desde el sofá de sus casas mientras la veían cada noche en Colorina, en Vanessa, en Tú o Nadie o en el extraño retorno de Diana Salazar.
Lucía Méndez ha perdido demasiado durante los últimos años. Perdió a Dulce en diciembre del año 2024, sin reconciliación, sin perdón, sin abrazo final. perdió a Pedro Torres, el gran amor de su vida y padre de su único hijo biológico en enero del año 2026 y ha perdido durante los últimos 40 años la posibilidad de tener una verdadera amistad profunda con Verónica Castro, la única mujer del espectáculo mexicano que comparte con ella el privilegio de haber sido considerada durante medio siglo seguido una verdadera diva absoluta del canal de
las estrellas. Y nosotros como espectadores solo podemos mirar hacia atrás con otros ojos. pensar en esos duetos que jamás ocurrieron, en esas escenas conjuntas que jamás se grabaron, en esas miradas esquivas que escondían rivalidades silenciosas, en esas palabras que, aunque fueron susurradas en privado, dejaron huella pública.
Lucía Méndez ya no necesita defenderse, ya no compite, ya no espera aplausos de nadie, solo quiere que cuando alguien escuche su voz cantar corazón de piedra o un alma en pena, también escuche su historia completa, porque algunas verdades duermen durante años hasta que una mujer como ella decide despertarlas.
Y ahora tú, que has llegado hasta aquí también la sabes. Si esta historia te marcó, compártela en WhatsApp con tu comadre. Esto fue Fama destruida. Yeah.
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