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JHONNY GONZÁLEZ: el PACTO sucio… cómo la MAFIA del boxeo SECUESTRÓ su carrera

Y desde ese momento, el sistema del boxeo profesional que celebra al golpeador cuando le conviene empezó a trabajar exactamente en la dirección opuesta. 69 victorias, 12 derrotas, una pelea nula, 56 knockouts, cuatro campeonatos mundiales, el peso gallo de la Organización Mundial de Boxeo y el peso pluma del Consejo Mundial de Boxeo, más el pluma de la OIB y el pluma internacional del CMB, 25 años de carrera profesional.

 El mexiquense de Ciudad de México, que se convirtió en uno de los goleadores más efectivos de su generación y 2 años y 4 meses sin poder boxear, sin una pelea, sin un contrato, sin una arena que lo pusiera en la cartelera. A los 38 años, cuando en el boxeo cada día sin pelear, es un día que el cuerpo no recupera.

Si este tipo de historias, las que el boxeo oficial prefiere que no circulen con el nivel de detalle que merecen porque señalan a los que administran el negocio, te parecen necesarias, suscríbete ahora mismo. Dale like, no por mí, por Johnny, para que lo que él dijo en público y que el sistema deportivo procesó en silencio llegue a más gente.

 Lo que nadie te ha contado con suficiente claridad es que la historia de Jonny González es la historia del boxeo profesional contada desde adentro por alguien que no aceptó guardar silencio, que dijo públicamente que era un campeón mal pagado, que dijo que los promotores lo congelaron como represalia por no aceptar sus condiciones, que fue al WC a pedir que alguien lo protegiera de lo que él mismo llamó el pacto de caballeros del boxeo y que esas palabras, dichas en voz alta con nombre propio, son el documento más honesto sobre cómo funciona el negocio

detrás de las peleas que el Deporte del puño ha producido en México en los últimos 20 años. Su nombre completo es Johnny González. Nació el 18 de septiembre de 1981 en la Ciudad de México, hidalguense de origen, capitalino de vida. Y lo que construyó en el ring durante 25 años de carrera es el tipo de historia que el boxeo mexicano celebra con la intensidad que el deporte de contacto puede producir cuando todo está funcionando en la dirección correcta.

 En los próximos minutos vas a conocer cuatro cosas que el boxeo y los medios deportivos no han puesto juntas con la claridad que merecen. Primera, ¿quién era Jonny González como boxeador antes de que los problemas con los promotores comenzaran? los campeonatos, el camino, la pelea que cambió todo y que el sistema no esperaba que ganara.

 Segunda, lo que pasó después del knockout sobre Abner Mares en agosto de 2013. Las negociaciones de la revancha que nunca llegaron, la demanda de Golden Boy, lo que Johnny dijo sobre lo que le pagaban comparado con lo que el negocio generaba y el momento donde la relación entre el boxeador y el sistema de promotores que lo rodeaba se rompió de manera irrecuperable.

 Tercera, los 2 años y 4 meses sin pelear, lo que González dijo en sus propias palabras sobre lo que vivió. El momento en que fue personalmente al WC a pedir protección, la inactividad a los 38 años en un deporte donde el tiempo que no se puede recuperar. Cuarta, el regreso. Lo que González hizo cuando finalmente encontró el promotor que se arriesgó a contratarlo, lo que la pelea de regreso le recordó a él y a los empresarios del boxeo y lo que su historia dice sobre lo que el sistema del boxeo profesional hace con sus campeones cuando ya no les son

convenientes. Te voy a avisar cuando llegue cada una. Si te vas antes del final, te pierdes lo más importante. Entender que la historia de Jonnie González no es solo la historia de un boxeador injustamente tratado. Es la descripción más honesta y más específica que un boxeador mexicano de alto nivel ha hecho en voz alta sobre cómo funciona el negocio del boxeo por dentro.

Y esa descripción hecha con nombre propio y con números específicos es el tipo de información que el sistema preferiría que no circulara demasiado. Grábate esto antes de que sigamos. El boxeo profesional no es un deporte, es una industria. Y como cualquier industria tiene sus propias reglas de mercado, sus propias estructuras de poder, sus propios mecanismos para premiar a los que cooperan con el sistema y para castigar a los que no cooperan.

 La diferencia entre el boxeo y la mayoría de las otras industrias es que el producto de ese negocio es el cuerpo de un ser humano que sube a un ringir golpes. Y ese ser humano raramente tiene el poder de negociación que su riesgo físico debería garantizarle. Ciudad de México, 1999. Jon González tiene 17 años y hace su debut profesional.

 En el boxeo mexicano, debutar a esa edad no es inusual. El sistema de formación del boxeo nacional, que funciona con una informalidad que produce campeones, pero también produce vulnerabilidades estructurales en la carrera de los atletas. Mete a los muchachos al ring desde que el talento es detectable y la edad es legalmente permisible.

Y Joni González tenía talento, no el talento ordinario de alguien que golpea bien, el talento específico del que golpea con una fuerza que supera lo que su peso sugiere, con una precisión que se nota desde las primeras peleas y con un instinto para encontrar el punto exacto donde el rival es vulnerable, que en el boxeo tiene un nombre, knockout.

56 knockouts a lo largo de su carrera de 69 victorias, 56 terminaron antes de que el árbitro contara los rounds. Eso es un porcentaje de knockout de más del 80%. En el peso pluma, donde los golpeadores de ese nivel son excepcionales. Esa estadística pone a González en una categoría que el boxeo de alta competencia reconoce de inmediato como peligrosa para cualquier rival que se lo ponga enfrente.

 El camino hacia el primer campeonato mundial pasó por los años de aprendizaje que todo boxeador necesita. No fue ascenso inmediato, fue el trabajo de acumular peleas, de ir subiendo el nivel de los rivales, de aprender en el ring las cosas que ningún entrenamiento en el gimnasio puede enseñarte completamente. Y también pasó por las derrotas.

González no tiene un récord impecable, tiene 12 derrotas en su carrera y esas derrotas leídas correctamente son parte de lo que lo convirtió en el boxeador que fue en su mejor momento. El 29 de octubre de 2005 fue el primer gran momento. En Las Vegas, Nevada González se enfrentó al tailandés Ratanacha Sor Borapín por el campeonato de peso gallo de la Organización Mundial de Boxeo.

Knockout técnico en el séptimo round, primer campeonato mundial para Jon González. Con 24 años, el capitalino tenía en su cintura el título que 5 años de trabajo profesional habían construido. Escucha esto. El 27 de mayo de 2006, González defendió ese campeonato ante Fernando Montiel. Una decisión dividida que fue la primera confirmación de que podía sostener el título ante un rival de nivel.

 Y entonces el sistema del boxeo le ofreció la siguiente escalera: la pelea por el campeonato supergallo del CMB el 16 de septiembre de 2006 contra Israel Vázquez. Subir de categoría para buscar un segundo título. González fue y Vázquez lo noqueó. Esa derrota fue la primera señal de que el salto de división no había sido el momento correcto, de que el peso y el rival no correspondían exactamente a lo que González podía manejar en ese punto de su carrera.

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