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La Esposa Que VIO a Camilo CAMBIAR Antes de Morir — La Carta Que NUNCA Envió a Fidel

 

En ese momento nadie sabía que la mujer que amaba a Camilo Cien fuegos sería la única persona que notaría su transformación en las últimas semanas de su vida. Lo que Isabel García vio en los ojos del hombre más valiente de Cuba durante octubre de 1959, la aterrorizó y la carta que él escribió, pero nunca envió a Fidel Castro revelaría que Camilo sabía exactamente lo que le iba a pasar.

 Tres días antes de que su avión desapareciera. Tres días antes de que su avión desapareciera. 12 de octubre de 2019. La Habana Cuba. Isabel García Álvarez tenía 86 años cuando decidió hablar. Había guardado el secreto durante 60 años exactos. Con manos temblorosas sacó una caja de metal oxidada que había estado escondida debajo de su cama durante seis décadas.

Dentro había tres cosas, una foto de ella y Camilo de enero de 1959, un anillo de compromiso que nunca llegó a usar y una carta sellada, nunca enviada, dirigida a Fidel. Camilo me hizo prometer que si algo le pasaba, esperaría 60 años antes de revelar esto. Dijo Isabel, estoy muriendo de cáncer. Tengo 3 meses.

 Es hora de que el mundo sepa la verdad. Abrió el sobre. Dentro había una carta fechada el 25 de octubre de 1959, 3 días antes de su muerte. Pero lo más impactante era que en esa carta Camilo no solo predecía su propia muerte, describía exactamente cómo y por qué iba a suceder. Isabel García tenía 26 años cuando conoció a Camilo 100 fuegos en enero de 1959.

Era maestra de primaria. Él era el héroe de Yahuaha y con su sombrero de cowboy y sonrisa contagiosa. Se conocieron en una celebración revolucionaria. Esa noche hablaron durante horas. Camilo le contó sobre Sierra Maestra, Isabel sobre sus estudiantes. Me casaré contigo algún día dijo Camilo de repente. Isabel se ríó.

Acabas de conocerme hace 3 horas. Sé reconocer algo real cuando lo veo. Y tú eres real. En junio de 1959, le propuso matrimonio con un anillo simple de plata. “Cuando todo se calme, nos casaremos. ¿Me esperarás?” “Te esperaré”, prometió Isabel. No sabía que solo le quedaban 4 meses con él. Y justo en este punto todo cambió, porque en septiembre Isabel comenzó a notar algo diferente en Camilo.

 El 15 de septiembre Camilo llegó pálido, nervioso, mirando constantemente por la ventana. “¿Qué pasa?”, preguntó Isabel. Estás actuando extraño. Estoy cansado, Isabel, de todo. De las reuniones, de las peleas internas. Peleas entre quién, entre los que queremos una Cuba libre y los que quieren una Cuba controlada. Camilo la abrazó demasiado fuerte. Prométeme algo.

Si algo me pasa, no creas la versión oficial. Busca la verdad. Todavía no sabes lo que está por venir, porque esa conversación fue solo el comienzo. Durante octubre, Isabel vio a Camilo desmoronarse. 3 de octubre. Ojeras profundas. No he dormido en dos días. 7 de octubre, a las 3 a. Revisando documentos.

 Busco pruebas antes de que sea muy tarde. 15 de octubre. Ya no voy al palacio. Solo siempre llevo a alguien de confianza. 20 de octubre. Me están siguiendo los hombres de Ramiro Valdés. Isabel estaba aterrorizada. Camilo, vámonos. México, España, donde sea. No puedo huir. Eso sería admitir culpa. Solo tengo preguntas, preguntas peligrosas.

 Para un momento, no te pierdas este detalle, porque el 23 de octubre Camilo confesó exactamente qué preguntas peligrosas lo estaban condenando. Camilo llegó con una botella de ron, algo que nunca hacía. Necesito emborracharme. Necesito olvidar lo que sé. Después de varios tragos, finalmente habló.

 Fidel está llevando a Cuba hacia el comunismo. No es lo que prometimos. Se lo dije hace tres semanas. Le dije que necesitamos elecciones libres, prensa libre. ¿Y qué dijo? Me dijo, “Camilo, ¿o estás conmigo completamente o estás contra mí?” Le respondí que estaba con Cuba, no con ningún hombre. Isabel sintió pánico. Eso es una declaración de guerra contra Fidel.

 Lo sé. Por eso me vigilan. Por eso creo que me van a matar. Entonces renuncia. Sal del gobierno. Si renuncio, me arrestarán por traición. ¿Cómo van a hacer con Juber Matos? Estoy atrapado. Isabel comenzó a llorar. ¿Qué vas a hacer? Voy a escribir una carta explicando todo y se la voy a dar a ti, no a él, para que cuando pase lo que va a pasar alguien sepa la verdad.

 No vas a creer esto, pero Camilo escribió esa carta y predijo su muerte con precisión aterradora. El 25 de octubre, Camilo pasó toda la noche escribiendo. A las 5 a terminó dos páginas las puso en un sobre dirigido a Fidel. Luego se quedó mirando el sobre 15 minutos. ¿Por qué no lo sellas?, preguntó Isabel.

 Porque si le doy esta carta estoy firmando mi sentencia de muerte. Entonces, ¿para qué la escribiste? Para que exista. para que alguien sepa lo que realmente pasó. Le entregó el sobre a Isabel. Guárdala. Si algo me pasa, espera. Espera hasta que Fidel ya no pueda hacerte daño a ti también. Isabel tomó el sobre con manos temblorosas.

 ¿Qué dice la carta? La verdad. Toda la verdad. En ese momento todo se aclaró. Camilo no esperaba sobrevivir. 60 años después, Isabel leyó la carta públicamente. Fidel, escribo esto sabiendo que probablemente nunca lo leerás. Te conocí como idealista, pero has comenzado a valorar el poder más que los principios.

 Sé que mi popularidad te molesta, que el pueblo me ame te hace sentir inseguro, pero nunca he querido competir contigo. Solo he querido servir a Cuba. Sin embargo, en tu visión solo hay espacio para un sol y ese sol eres tú. Tengo miedo, hermano. Miedo de que me veas como amenaza. Miedo de que mi amor por la libertad me haya convertido en tu enemigo.

 Si algo me pasa, un accidente, una desaparición, quiero que esta carta exista como testimonio de que yo sabía. Sabía que cuando amas la libertad en un estado que valora el control, te conviertes en un problema. No te odio, Fidel. Solo estoy triste por lo que nos hemos convertido. La revolución era hermosa cuando liberábamos a Cuba.

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