Una periodista ha contado en la radio la verdadera historia de la bandera de España. Solo eso. Historia con fechas, con nombres y con documentos. Y media España mediática ha ardido como una falla. ¿Y sabes por qué ha ardido? Porque la historia real es demoledora. La bandera española no nació de ninguna revolución, ni de ninguna gesta, ni de ningún clamor popular.
Nació en un despacho de un concurso de diseño convocado por un rey para que sus barcos dejaran de dispararse entre ellos. Quédate porque en este vídeo hay de todo. Aznar disfrazado del zid con bigote, un paso doble patriótico que en realidad viene de una zarzuela de piratas con un cura llamado Padre Canuto, una reina corrupta firmando decretos.
Y la respuesta a la gran pregunta, ¿por qué los que más gritan banderita son exactamente los que menos saben de ella? La protagonista es Nieves con costrina y conviene presentarla bien porque la maquinaria de demolición ya está intentando pintarla como una loca antiespañola. Pues no, estamos hablando de una periodista con 40 años de oficio, premio ondas, divulgadora de historia en la cadena SER, con uno de los espacios más escuchados de la radio española, autora de libros que han enseñado más historia de España a este país que muchos planes de estudio. Una señora que
se dedica a algo muy peligroso, leer documentos y contarlos con gracia. Y su pecado esta vez ha sido triple. El CID, el PP y la bandera. Vamos por partes, que cada una tiene su miga. Primero, el cid con Costrina recordó algo que cualquier medievalista te firma. Del Rodrigo Díaz de Vivar histórico se saben cuatro cosas y las otras 100 salen de un cantar de gesta, o sea, de literatura.
Sobre ese esqueleto, a principios del siglo XX, los fabricantes del relato nacional construyeron un superhéroe, el devoto cristiano, el fiel vasallo, el guerrero unido a la catedral, a la corona y a Castilla. ¿Y quieres saber lo mejor? que el Rodrigo Díaz de los documentos, el de verdad, es infinitamente más interesante que el del mito y mucho menos cómodo para los que lo usan de estampita, porque el cid histórico fue durante años un mercenario, un señor de la guerra que vendía su espada al mejor postor.
Su propio rey, Alfonso VI, lo desterró y no una vez, dos. ¿Y a quién sirvió el campeón de la cristiandad durante su destierro? Agárrate al rey musulmán de la taifa de Zaragoza. años combatiendo a sueldo de un monarca musulmán contra cristianos y contra musulmanes, según conviniera al contrato. De hecho, CID viene del árabe SID, que significa señor, el gran símbolo de la España católica y eterna, lleva nombre artístico en árabe.

Esto no lo digo yo para fastidiar, lo dice la documentación medieval y te lo confirma cualquier historiador serio. ¿Y quién compró el mito azucarado? El del cruzado inmaculado con más entusiasmo que nadie. Franco, el dictador, lo convirtió en imagen de propaganda del espíritu nacional, se hizo retratar como su heredero espiritual y en los años 50 el franquismo le plantó en el centro de Burgos.
Esa estatuaestre con espada en alto y barbas al viento que, como dice con costrina con sus horna, más que un guerrero castellano parece un superhéroe de Marvel con capa. Y aquí viene el primer momentazo del relato. Al finales de los 80, el país semanal propone a varios personajes públicos disfrazarse de algo que les apasione para un reportaje.
¿Y de qué decide disfrazarse José María Aznar, entonces presidente de Castilla y León del Cid Campeador? Espada, casco y bigote. La foto existe, es real, búscala. Y todavía hoy hay gente convencida de que es un montaje. No lo es. es el futuro presidente del gobierno disfrazado voluntariamente de un mito fabricado por el franquismo. A veces la historia no necesita que la interpretes, te lo da todo hecho.
Segundo bloque, y este es el que de verdad ha dolido en ciertos despachos, la genealogía. Con Costrina recordó de dónde viene la derecha española actual. Y esto no es opinión, son actas fundacionales. Alianza Popular la fundaron en 1976 exministros de Franco con Fraga a la cabeza. Alianza Popular se refundó como Partido Popular y de las costillas del PP nació box.
Esa es la línea sucesoria y negarla es negar el registro mercantil de la política española. ¿Y por qué importa esa genealogía? Porque explica patrones de voto que de otro modo serían incomprensibles. Con Costrina citó uno que conviene contar con precisión. En 2002, con cifras insoportables de mujeres asesinadas, el Congreso votó una propuesta de ley integral contra la violencia de género.
Todos los grupos a favor. -os1. La mayoría absoluta del PP la tumbó. La ley integral acabaría aprobándose en 2004, ya con Zapatero. Y entonces, sí, por unanimidad, PP incluido, todo hay que decirlo. Pero el dato de 2002 queda ahí junto a los votos históricos contra el divorcio y contra el aborto y junto a fenómenos actuales como la diputada ultraderechista de la Asamblea de Madrid, que ha llamado al feminismo cáncer y ha defendido la costura como asignatura porque dice, “Coser empodera a la mujer.
Siguen aquí, no se han ido.” Y la frase de concostrina que yo me tatuaría. Los derechos se ganan con sangre, sudor y lágrimas, pero se pierden en un minuto. En un minuto. Apúntala porque es la tesis de fondo de todo el segmento y de este canal. Y ahora sí, no te vayas porque llegamos a la bandera. Y esto es lo que ha hecho saltar todas las alarmas del patriotismo de Pulserita.
Pregunta para ti. En serio, contéstate antes de que siga. ¿Sabes de dónde viene la bandera de España? ¿Quién la eligió? ¿Cuándo? ¿Por qué esos colores? Piénsalo 10 segundos. ¿No lo sabes? Tranquilo, casi nadie lo sabe. Y esa es exactamente la diferencia que señala con Costrina. Un niño británico te explica que su bandera superpone las cruces de San Jorge, San Andrés y San Patricio, porque su país es una unión de reinos.
Un niño francés te dice que la suya nace de la revolución. Un niño estadounidense te cuenta lo de las 13 colonias, las 13 franjas y hasta el nombre de la costurera de la leyenda Betsy Ross y celebran el día de la bandera cada 14 de junio. Les enseñan su bandera en la escuela porque hay una historia que contar.
¿Y la española? La española nace así, año 1785. Carlos Io está harto de un problema muy tonto y muy serio. Los barcos españoles lucen pabellón blanco con detalles azul celeste. Los colores de la familia Borbón, que son prácticamente iguales que los de otras marinas borbónicas. Y en alta mar los barcos no se distinguen y ha habido sustos de dispararse entre ellos. Solución.
Un concurso de diseños para el pabellón naval. ¿Y por qué gana el rojo y amarillo? Por algo tan épico como que son colores chillones que se ven de lejos en el mar. Visibilidad náutica, eso es todo. Y el amarillo, por cierto, no es amarillo, es Walda, que es una planta de flores amarillas de donde salía el tinte.
De ahí lo de Rojigualda, para que la próxima vez se lo expliques al cuñado. 60 años después, en 1843, Isabel Segunda, una reina que está en el podio histórico de la corrupción borbónica, que ya es competir en Liga de Campeones, firma un Real Decreto y convierte aquella bandera de los barcos en bandera nacional, sin aclamación popular, sin revolución, sin gesta.
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Los españoles pasaron a tener bandera oficial sin enterarse de que la tenían. Una bandera de despacho nacida de un problema de tráfico marítimo y oficializada por decreto. ¿Es eso malo? No necesariamente, pero desmonta el cuento, porque resulta que el símbolo sagrado, intocable, por el que algunos teiden la españolidad en el autobús, no representa ninguna epopya del pueblo español, representa una decisión administrativa y desde entonces estuvo siempre pegada a la oficialidad y al ejército, no a la gente. Por cierto,
¿sabes cómo acabó Isabel I, la madre de la criatura? Pues expulsada de España por una revolución, la gloriosa de 1868, con el país hasta el gorro de su corrupción y sus escándalos. La señora que nos dio la bandera por decreto, se fue al exilio de París entre abucheos. Otro detalle que tampoco sale en los actos de exaltación patriótica.
Y aquí, déjame añadir un capítulo que con Costrina no tocó ese día, pero que completa el cuadro, porque es la otra cara de la moneda. ¿Sabes cuál es la única vez en toda la historia de España que una bandera se eligió por decisión democrática? En 1931, cuando llegó la Segunda República, las Cortes elegidas por los ciudadanos adoptaron la tricolor, roja, walda y morada.
Esa sí tenía un porqué pensado para la gente. El morado quería representar a Castilla y al pueblo llano, a los comuneros. Se podrá discutir el acierto, pero fue la única enseña española votada, debatida y aprobada por representantes elegidos. ¿Y qué pasó con ella? Que en 1939 los vencedores de la guerra la convirtieron en un trapo prohibido en motivo de cárcel y restauraron la rojigualda coronándola con su águila.
De modo que cuando alguien te diga que la bandera no es política, recuérdale esto. En este país ha habido gente presa por llevar tres colores en vez de dos. Más político no se puede ser. Y volvamos al hilo hasta que en 1936 unos militares golpistas hicieron de la rojigualda su enseña y fusilaron españoles enarbolándola y la mancharon para varias generaciones.
Con costrina remata con una opinión y la marca ella misma como opinión, y así te la traslado yo, que en 1978 quizá no debió adoptarse esa misma bandera por todo lo que arrastraba. Se puede compartir o no. Yo te confieso que ahí tengo mis matices. Ahora te los cuento. Pero fíjate qué cosa. Dar una opinión sobre un trozo de tela avisando de que es una opinión.
Basta hoy en España para que te monten una causa general. Y la guinda musical, el pasodoble banderita, ese que suena tan solemne y tan castrense en los actos patrióticos, no es un himno militar de gloriosa cuna, es un número de las corsarias, una zarzuela cómica de 1919, cuyo argumento va de unas mujeres piratas que secuestran a un cura llamado Padre Canuto.
¿Y en qué España triunfa esa cancioncilla? Pues en la España de la guerra de Marruecos. Y este contexto hay que contarlo porque retrata el patriotismo de clase de toda la vida. En aquellos años, el servicio militar tenía un mecanismo que hoy nos parecería de ciencia ficción, el soldado de cuota. Si tu familia podía pagar, te librabas de lo peor, reducías el servicio o esquivabas el destino africano.
¿Y quién iba entonces a morir a las posiciones del RIF? ¿El hijo del jornalero, el del minero, el del campesino que no tenía con qué pagar? El patriotismo era obligatorio exactamente en proporción inversa a tu cuenta corriente. Y aquello acabó como acabó. En 1921, el desastre de Anual. Miles de soldados españoles muertos en días por la incompetencia de los mandos y la desdidia de los gobiernos.
Miles de pobres, porque los ricos habían pagado su cuota. Pues en esa España al ejército no se le ocurre otra cosa que apropiarse del pasodoble pegadizo de la zarzuela de los piratas y convertirlo en marcha patriótica. “Banderita, tú eres roja. Banderita, tú eres Walda”, cantaban. Mientras los que la cantaban con galones mandaban al matadero a los que no habían podido pagar.
El gran himno de la banderita, una zarzuela de piratas con un padre canuto y un sistema donde la patria se exigía a los de abajo y se les perdonaba a los de arriba. Si esto no es España en una sola anécdota, que baje Dios y lo vea. Oye, Frena, aquí conmigo un segundo. Este canal existe para esto exactamente, para que cuando la maquinaria del ruido intente convertir a una divulgadora de historia en enemiga de España, tú tengas a mano lo que dijo de verdad con su contexto y sus matices.
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del carbonero. Y esa España tiene su gran sacerdotisa catódica, Ana Rosa Quintana. Y aquí voy a ser escrupuloso, como siempre, que yo sepa, Ana Rosa no ha respondido a este segmento concreto de Concostrina, pero no hace falta inventar nada porque su doctrina sobre la bandera está grabada y emitida. Cuando un tertuliano de su programa osó señalar que le llamaba la atención que algunos de los que más exhiben la bandera luego se llevan el dinero de todos, Ana Rosa le cortó indignada, que los americanos y los franceses están
orgullosos de su bandera, que nosotros también, que es la bandera de nuestro país. Y cuando la portavoz de Jun evitó comparecer junto a una bandera, Ana Rosa lo elevó a escándalo nacional en directo. Fíjate en la jugada intelectual porque es finísima de puro Burda. Ana Rosa pone de ejemplo a los americanos y a los franceses. Exacto, Ana Rosa.
Exacto. Los americanos y los franceses están orgullosos de su bandera porque conocen su historia, porque se la enseñan en la escuela, porque detrás hay una revolución y una independencia. Es decir, el argumento de Ana Rosa es, sin que ella lo sepa, el argumento de Concostrina. La diferencia es que con Costrina quiere que sepas la historia de tu bandera y el patriotismo televisivo prefiere que no la sepas porque el misterio se adora mejor que el expediente administrativo.
Ese es el verdadero enfrentamiento. No es nieves contra Ana Rosa, es conocimiento contra liturgia. Es la España que pregunta, ¿de dónde viene esto? Contra la España que contesta, “De siempre y no se pregunta.” Y fíjate en el patrón, porque esto ya es una industria. Cada pocos meses, un corte de concostrina se hace viral.
Un día es la iglesia, otro día los Borbones, otro la guerra civil, hoy la bandera. Y la maquinaria se activa sola, siempre con la misma coreografía. Primero el clip descontextualizado en redes, recortado justo donde más duele y sin el matiz que ella siempre pone. Después, los digitales de la caverna con el titular de Ataca a España.
Luego, los tertulianos pidiendo poco menos que su cabeza y algún político de la derecha exigiendo cierres, ceses o boicots a la cadena. Y al final el ejército digital insultando a una señora de 60 y tantos años por contar lo que pone en los archivos. Ni uno solo, fíjate bien, ni uno solo de los indignados rebate jamás un dato, ni uno. Porque no pueden.
Las fechas son las fechas y los decretos son los decretos. Como no pueden con el documento, van a por la documentalista. ¿Te das cuenta de lo que esto significa? Que el supuesto amor a España de cierta gente es un amor que exige ignorancia. En cuanto rascas con un dato, te llaman antiespañol.
Pero vamos a ver, ¿quién quiere más a este país? ¿La que se ha pasado la vida estudiándolo y contándoselo a la gente con gracia y con rigor o los que lo usan de pegatina y se ofenden si alguien lee? Y ahora mi opinión, que te la debo. Yo, a diferencia de lo que sugiere con Costrina sobre el 78, no creo que la solución sea cambiar la bandera ni regalársela a nadie.
Creo lo contrario, que la izquierda cometió el error histórico de dejar que la derecha se quedara la bandera en propiedad y que cada vez que un progresista hace ascos al símbolo, en Génova cororchan champag. La bandera es de los maestros en huelga, de las sanitarias, de la señora de la limpieza y del científico becario, exactamente igual que del cuñado de la pulserita.
Lo que hay que disputar no es la tela, es lo que hay detrás. Porque el patriotismo de verdad no es colgar una bandera en el balcón, es pagar impuestos sin trampas, defender la escuela pública y la sanidad de todos y no usar el Ministerio del Interior contra el adversario. Enséñame tu declaración de la renta y tu cola del centro de salud y te diré cómo de patriota eres.
Y hay un detalle de esta historia que lo resume todo y con esto voy cerrando. Con Costrina contó también una anécdota personal. En los años 80, siendo una periodista joven de Diario X, periódico que había publicado reportajes destapando a los ultras violentos y nazis del fútbol madrileño, la mandaron a cubrir una celebración en Cibeles.
La identificaron por la acreditación del periódico y los ultras la tiraron a la fuente empapada, de noche, sin que ningún taxi quisiera llevarla. 40 años después, los herederos espirituales de aquellos que tiraban a periodistas a las fuentes son los que hoy la tiran digitalmente a la hoguera de las redes por contar la historia de una bandera.
Han cambiado la fuente por Twitter. El método es el mismo. Al que cuenta lo que no quieres oír al agua. Pues mira, no, esta vez no. Esta vez la sacamos de la fuente entre todos. Así que ya sabes, comparte este vídeo, sobre todo con quien solo ha oído la versión del escándalo y no el contenido. Suscríbete y dale a la campanita si quieres más historia con contexto y menos liturgia con pulserita.
Y déjame en comentarios la respuesta a la pregunta del millón. Sé sincero. Antes de este vídeo, ¿sabías de dónde venía la bandera de España? ¿Sí o no? Vamos a hacer la estadística en los comentarios y te prometo que la comento en el próximo vídeo. Y cuando toque, vota con memoria. memoria de quién votó, qué y cuándo y contra los derechos de quién.
Porque los derechos se ganan con sangre, sudor y lágrimas y se pierden en un minuto. La historia no es antiespañola, la historia es España. Lo antipañol es tenerle miedo. Nos vemos en el próximo. Cuídate, comparte y la cabeza bien alta. Yeah.