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Recibieron la Peor PALIZA de sus Vidas Y Lo Perdieron TODO!

Estos peleadores no solo fueron castigados, se subieron al ring con ilusión, con sueños y terminaron de la peor manera que puede terminar un pjilista. Hoy veremos peleadores que subieron al ring sin imaginar que estaban viviendo su última pelea y otros que, cegados por la fama y los excesos,  terminaron sufriendo un destino tan cruel que no lo desearía ni a mi peor enemigo.

A veces una victoria puede cambiar tu vida o destruir  otra. No quiero que mi hijo camine y él pueda dar sus primeros pasos. Eso  es lo que yo extraño de mío. Esa noche José Carmona subió al ring con hambre, con corazón, con sueños. Pero bajó entre luces de ambulancia y rezos desesperados. Yo en realidad he sufrido muchísimo con esto que le pasó a mí.

Jorge Travieso Arce ya era una leyenda del boxeo mexicano, campeón mundial en cinco divisiones distintas. En 2012 había caído ante Nonito Donaire y muchos pensaban que su tiempo ya había pasado, pero Arce quería seguir. Decidió volver al ring en 2013 ante su gente en San Luis Potosí y para su regreso eligió a un rival con poco renombre,  pero con mucha hambre, José Carmona.

Carmona era un boxeador colombiano joven de apenas 25 años con un récord decente y una historia difícil, sin patrocinadores, sin grandes promotoras, pero con un corazón gigante. Subir al ring contra una leyenda como Arce no era solo una pelea, era su oportunidad de cambiar su vida. La pelea arrancó con intensidad.

 Arce, fiel a su  estilo, salió al frente atacando, presionando, buscando el intercambio. Carmona respondía. No se escondía. Desde el primer round dejó  claro que no iba a ser un rival fácil. Moreno este colombiano con buenas hechuras. Ahí está soltando la combinación. Bien al travieso meter la mano izquierda tomando apenas distancia al rival.

 El colombiano esperando el momento para soltar combinación. Apenas se acerca el travieso a soltar un golpeo en la región blanda. Los primeros asaltos fueron parejos,  pero a partir del cuarto la pelea se inclinó lentamente a favor del travieso. El mexicano  empezó a conectar con más frecuencia ganchos al hígado, cuts certeros, volados  de derecha.

 El público rugía, Arce se crecía, Carmona resistía todo. La tarjeta ADO presenta la tarjeta de Donama, la malamita. 10 puntos para José Carmona, nueve puntos para el travieso Arce. sacudido el travieso en el tercero como antes. En el segundo va a tener que trabajar como en sus después se le cayeron las dos estrategias.

 Julio, algo más necesita el travieso. Sí va a necesitar de toda su garra todos a pesar de el velocional el colombiano es es fuerte. Ay, porque la pó el chiste. Carito dice, “Vamos, éntrale.” Y el colombiano ya le perdió el respeto. Dije, dijo, “Le gusta que le peguen al Travieso. Voy a demostrar que pego y en serio.

” Va con combinación en distancia, sabrosa y poderosa. Lanza primero a la izquierda, mete la derecha, sacuden al colombiano que se tiene que amarrar, tiene que intervenir Gabi Peralta. Otra vez el travieso, entra con la derecha, se abre el travieso a lo que es. aparece terreno travieso. Llegó a las tierras del travieso. Pero el colombiano algo en su rostro empezaba a cambiar.

 La mirada se nublaba, los movimientos ya no eran tan firmes. Sin embargo,  no dejaba de responder, daba pasos al frente, quería pelear, quería ganarse ese respeto. José Carmón, en la cual se empieza a abrazar y a lo travieso se está aventando para adante. Ese se queda en el aire, pero lo remata. Parece Gabi Peralta está recibiendo, está metiéndole la cabeza en el pecho, ganando la posición ofensiva justamente al colombiano Julio.

 Julio, es un caminar caduas como dice la verdad porque va para adelante tirando combinaciones abajo y arriba dos manos. Vamos, Travieso. Vamos. Los siguientes tres  asaltos fueron una guerra desigual. El colombiano resistía cada embestida de arce con el corazón de un león herido, plantado  como un verdadero guerrero. Enfrente.

 Sacude la cabeza y después le mete la burraana y se quiere lanzar desde la tercera. Ese es el travieso que queríamos Julio. Respondía con algunos contragolpes certeros, pero la tormenta era implacable  y poco a poco la balanza comenzaba a inclinarse con fuerza hacia el mexicano que peleaba  como si el alma se le fuera en cada golpe.

Travieso Arce que no lo deja respirar un instante. Otra vez se va a rascar a las hogaras y ahí está el travieso Arce soltando izquierda y derecha. Esa llega destino final. Ha perdido  movilidad el colombiano y ahí aprovecha Jorge Través Arce. Conecta con violencia, una izquierda y una derecha. Se la comió de un solo bocado el colombiano.

 El Travieso está a punto de mandarlo a la lona. Otra vez conta ahí con la izquierda y con la derecha. Parece que puede llegar el momento con una puntería extraordinaria. El travieso conectando una y otra vez. Julio metió ese esquilo. Ahí va sobre de él. Le mete izquierdazo. Vaya derecha que le metió y ahí lo agarra dos manos en las cuerdas.

No se fue de milagro a la lona. Y otra derecha con violencia que entra de Jorge Travieso Arce. El público se pone de pie. Parece en el octavo asalto el castigo ya era demasiado. Arce conectó una ráfaga limpia. Carmona quedó tambaleando. El árbitro  decidió parar la pelea. Se va la lona, dice Gabi Palta.

 Ya no más. Ahí está el travieso. Resultavieso. Quiere el sexto. Victoria por TKO para Jorge Travieso Arce. El público celebró. El show había terminado, pero el  infierno apenas empezaba. Minutos después de la pelea, algo estaba mal,  muy mal. José Carmona se sentó en su esquina y no reaccionaba.

 Sus entrenadores lo notaban raro, mareado.  Luego se desmayó. La situación se volvió crítica. Convulsiones, sudor frío, ojos perdidos.  Cuando pasa algo así arriba del cuadilátero, verdaderamente sabemos que puede ser algo duro para para el que lo está viviendo, que es el colombiano. De manera De inmediato  fue trasladado al hospital. El diagnóstico fue aterrador.

Dos coágulos  en el cerebro. Fue operado de emergencia esa misma noche. Los doctores lucharon por salvarle la vida. La noticia llegó  a la prensa y mientras el mundo del boxeo seguía su curso, la vida de José Carmona estaba  colgando de un hilo. Jorge Arce, que acababa de volver a la victoria estaba devastado.

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