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“Canelo Álvarez: CUMPLIÓ 35 años y cómo Vive es muy TRISTE

Lo más importante es lo que pasó después de la pelea, cuando las cámaras se apagaron, cuando los [música] periodistas se fueron, cuando Canelo estaba solo en su camerino con la cara hinchada [música] y los 12 rounds en el cuerpo, un representante de Golden Boy entró con una tablet, le mostró los números de la noche, [música] 150 millones de dólares, y luego le mostró lo que le tocaba a él.

Canelo no dijo nada, pero algo [música] cambió en sus ojos esa noche, algo que tardó años en convertirse en acción, [música] pero que desde ese momento ya estaba ahí. Visual, primer plano, ojos de Canelo en entrevista, estilo un lento [música] silencio. Eso explica cómo funcionaba la máquina, pero no explica cómo llegó a deber 40 millones y esa parte es mucho más [música] oscura.

La deuda que nadie vio venir. Para entender la deuda, necesitas entender cómo [música] funcionan los contratos en el boxeo profesional de alto nivel, no como en el fútbol, no como en el atletismo. El boxeo tiene sus propias reglas y durante [música] décadas esas reglas las escribieron los promotores, no los boxeadores.

En el modelo tradicional del boxeo, el promotor organiza la pelea, negocia con la televisora, firma los contratos con elo, paga los gastos de producción, de seguridad, de logística y luego recupera todo eso más su porcentaje del dinero que genera la pelea. El problema es que cuando el promotor también es tu manager, [música] cuando la misma persona que organiza la pelea es la misma que negocia tu salario, no hay nadie mirando por ti.

Nadie. Eres tú contra una empresa que controla [música] cada peso que entra y cada peso que sale. Y si esa empresa decide [música] que tus gastos de entrenamiento, tus vuelos, tu hotel, tu equipo, tu seguridad, si decide que todo eso sale de tu bolsillo [música] antes de que veas un centavo, puedes ganar millones de dólares por pelea [música] y terminar debiendo dinero.

Así funciona. Así funcionó [música] con Canelo. 40 millones de dólares. Eso es lo que Canelo debía a Golden Boy Promotions, según los documentos que salieron a la luz durante el proceso legal. No porque gastara mal, no porque viviera como un rey sin control, sino porque durante años cada gasto relacionado con su carrera se cargaba a su cuenta con [música] intereses, con comisiones, con cargos que nunca nadie le explicó claramente.

Canelo entrenaba, ganaba y sin saberlo, cada victoria [música] lo hundía un poco más en una deuda que alguien más había diseñado. Eso es lo que hace que esta historia no sea solo una historia de dinero, es una historia de [música] control. Y ahora viene la parte que lo rompió todo, el positivo. El 17 de febrero de 2018, el mundo del boxeo explotó.

[música] Los resultados de las pruebas antidopaje de Canelo Álvarez regresaron con una señal que nadie esperaba. Positivo por Cllen Butterol. Dos muestras, las dos positivas. En 48 horas, el nombre de Canelo Álvarez pasó de ser el deportista más admirado de México a ser el blanco de todos los titulares. Tramposo, dopado, [música] sucio. Las redes sociales ardieron.

Los comentaristas que años antes lo habían coronado, ahora pedían que le quitaran [música] todo. Y en medio de ese caos, Canelo estaba en su casa en San Diego, sin saber exactamente qué había [música] pasado, sin saber cómo responder y rodeado de personas que en ese momento deberían haberlo protegido con todo, pero no lo hicieron.

La versión de Canelo [música] fue clara desde el principio. Carne contaminada. En México, [música] el uso de clembuterol en el ganado para acelerar el crecimiento [música] muscular de los animales es un problema documentado. La usada, la agencia antidopaje de Estados [música] Unidos, lo había reconocido en casos anteriores.

Las concentraciones en las muestras de Canelo eran mínimas. [música] nanogramos por mililitro, una cantidad que varios toxicólogos [música] señalaron como consistente con la ingesta de carne contaminada, no con el uso [música] deliberado de la sustancia. Pero eso no importaba en el momento. Lo que importaba era el titular y el titular ya estaba [música] escrito.

La usada investigó, revisó el historial completo de Canelo. Cientos de pruebas limpias durante años, patrones de uso, concentraciones, todo. Y en mayo de 2018, 3 [música] meses después del escándalo, emitió su veredicto. reducida a se meses. Canelo [música] fue absuelto de dopaje intencional, pero el daño ya estaba hecho.

La pelea de revancha contra Kennedy [música] Golovkin, que iba a ser la más vista del año, se cayó. Los patrocinadores preguntaban, las televisoras [música] dudaban y Golden Boy Promotions, la empresa que llevaba 8 años beneficiándose [música] de su nombre, guardó un silencio que Canelo nunca olvidó, porque en el momento más oscuro de su carrera, [música] el hombre que decía protegerlo no dijo nada y ese silencio fue más caro que cualquier deuda, el contrato de 365 millones En octubre de 2018, mientras el escándalo del [música] clen Buterol

todavía resonaba, Canelo firmó el contrato más grande en la historia del boxeo. [música] 365 millones de dólares. 11 peleas con Dasn en papel era la señal de que Canelo había sobrevivido a la crisis, de que su nombre seguía siendo el más valioso del deporte. en papel, pero dentro de ese contrato había algo que no salió en ninguna conferencia de prensa.

Golden Boy Promotions seguía en el medio como intermediario, [música] como el puente entre Canelo y Dasn, lo que significaba que de esos 365 millones, una porción significativa iba a pasar primero por las manos de Dea con sus comisiones, con sus gastos. con su porcentaje. Canelo era la estrella del contrato, pero no era el dueño del contrato y esa diferencia lo iba a costar todo.

Entre 2018 y 2020 algo empezó a romperse dentro del equipo de Canelo. No en el ring. En el ring seguía ganando, pero fuera del ring, las conversaciones entre su equipo legal y Golden Boy se volvieron tensas. Los números no cuadraban. Canelo pedía transparencia en las cuentas y las respuestas que llegaban eran vagas, incompletas, diseñadas para confundir más caso que para aclarar.

Y entonces llegó la pandemia. Marzo de 2020, el mundo se paró, las peleas se cancelaron, los estadios cerraron y Canelo, que tenía una pelea programada con Dasn, no podía pelear. Lo que pasó después fue el detonante de todo. Golden Boy y DN querían que Canelo peleara de todas formas, en condiciones distintas, con audiencias reducidas, con fechas cambiadas.

Canelo dijo que no y ahí fue cuando la relación explotó. La guerra legal. En agosto de 2020, Canelo Álvarez demandó a Golden Boy Promotions [música] y a The Sen no por una pequeña disputa contractual, por liberarse completamente. La demanda acusaba a Golden Boy [música] de incumplimiento de contrato, de mal manejo financiero y de condiciones que hacían imposible que Canelo cumpliera sus obligaciones con la plataforma.

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