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Asi VIVE LUZ MARIA AGUILAR a los 91 AÑOS

María era, en el contexto de aquella industria, una carta de presentación que abría puertas que de otra manera habrían tardado años en abrirse. Su debut formal llegó con ansiedad, la película que la presentó al público como actriz de nombre propio. Pero la consagración llegó en 1953 con Amor de Locura, la producción que la instaló definitivamente en el radar del cine popular mexicano y que le dio la visibilidad que necesitaba para que los productores comenzaran a buscarla activamente en lugar de que ella tuviera

que buscarlos a ellos. Amor de locura fue el tipo de película que el cine popular mexicano de los años 50 producía en serie. Historias melodramáticas con canciones, personajes apasionados y finales que dejaban al público satisfecho después de 2 horas de emociones intensas. Era exactamente el formato donde Luz María brillaba.

Compartir pantalla con Pedro Infante fue el hito más significativo de su carrera cinematográfica, el que la colocó en la misma conversación que las actrices más importantes de su generación. Pedro Infante era en aquella época mucho más que un actor y cantante. Era un fenómeno cultural de proporciones que el mundo hispanohablante raramente había visto.

Un hombre cuya muerte en 1957 generó luto nacional y escenas de histeria colectiva que el México moderno no había conocido. Haber trabajado con él, haber compartido el encuadre y el diálogo con la figura más amada del cine mexicano de todos los tiempos era un crédito que Lu María llevó consigo durante toda su carrera como la marca de agua de su legitimidad artística.

 Con la consolidación del cine llegó también la televisión, que en los años 60 comenzó  a dominar el entretenimiento popular mexicano de una manera que el cine nunca pudo igualar en términos de penetración en los hogares y de regularidad en el consumo. Luz María hizo la transición con la elegancia discreta que caracterizaba todo lo que hacía, sin anunciar ningún cambio de estrategia, sin declarar ningún abandono del cine, simplemente apareciendo donde el trabajo estaba y haciendo ese trabajo con la profesionalidad que la industria

le había reconocido desde los años 50. Pero, ¿de cuánto estamos hablando realmente cuando mencionamos la fortuna que construyó durante su carrera? Prepárate porque los detalles te van a impresionar. La fortuna de Luz María Aguilar. Luz María Aguilar  construyó su patrimonio a través de un modelo de carrera que privilegió la constancia sobre los grandes contratos individuales.

 No fue la actriz que cobró sumas espectaculares por una sola producción como María Félix, que en sus mejores años llegó a cobrar 250,000 pesos por película y que era la actriz mejor pagada del cine mexicano de su generación. fue la actriz que trabajó de manera constante durante más de cinco décadas, acumulando contrato por contrato un patrimonio que la colocó muy por encima de las actrices de reparto de su época, aunque por debajo de las grandes divas de primera línea.

 En el cine de los años 50 y 60, las actrices de su nivel, reconocidas, con créditos sólidos y con el respaldo de haber trabajado con figuras como Pedro Infante, cobraban entre 20,000 y 45,000 pes película. Para ponerlo en perspectiva, estaba por debajo de Silvia Pinal, que cobraba entre 80,000 y 100,000 pesos en sus mejores proyectos.

Y por debajo de Ana Luisa Pelufo, que después del escándalo de la Fuerza del Deseo llegó a los 30,000 pesos por producción. Pero Luz María estaba muy por encima de las actrices de reparto del mismo periodo que ganaban entre 5,000 y 10,000 pesos y que dependían de la cantidad de producciones para mantener un ingreso razonable.

 Haciendo los cálculos de un año típico de los años 50, cuando Luz María filmaba cuatro películas y tenía dos o tres campañas publicitarias activas, sus ingresos totales alcanzaban entre 130,000 y 220,000 pesos de la época, equivalente a entre 1,170,000 y 1,980,000 pes actuales. Era una cantidad extraordinaria para una mujer de poco más de 20 años que había empezado de extra apenas unos años antes.

 Y a diferencia de otras actrices de su generación que gastaban en tiempo real lo que ganaban, Luz María separaba religiosamente entre el 35 y el 40% de cada cheque para inversión y ahorro.  Era la disciplina financiera de alguien que había visto de cerca lo que le pasaba a las estrellas que gastaban todo en el brillo de los años buenos.

Esos 30,000 pes promedio por película de la década de los 50 equivalen aproximadamente a entre 270,000 y 300,000 pes actuales por producción. Y Luz María filmaba con la regularidad de alguien que entendía que en el cine mexicano de aquella época el trabajo constante era la única estrategia que garantizaba la supervivencia económica.

En sus años más activos durante los 50 y los 60 participaba en entre tres y cinco producciones cinematográficas anuales, generando ingresos de entre 90,000 y 225,000 pes de la época solo por actuación en cine, equivalente a entre 810,000 y 2 millones de pesos actuales anuales. Pero aquí viene lo verdaderamente interesante.

 La televisión fue para Luz María Aguilar en los años 60, 70 y 80, lo que el cine había sido en los 50, la fuente de ingresos más constante y más predecible. Las telenovelas de Televisa, que en esa época estaban en pleno auge y producían contratos que podían extenderse por 6 meses o más de grabación continua, pagaban a las actrices de su nivel entre 4,000 y 10,000 pes por episodio.

 En una telenovela de 100 episodios, eso representaba  entre 400,000 y 1 millón de pesos por proyecto. Y Luz María participó en varias telenovelas de éxito a lo largo de sus décadas de actividad televisiva. Las propiedades de Luz María Aguilar. Las propiedades de Luz María Aguilar reflejan el estilo de vida de una actriz exitosa que prefirió siempre la solidez discreta sobre la exhibición costosa.

 No tuvo la mansión en las lomas de Chapultepec que María Félix hacía aparecer en las revistas de espectáculos con la regularidad de quien entiende  que su casa es también parte de su imagen pública. Luz María eligió vivir bien sin que el mundo necesitara verlo. Residencia principal en la colonia Polanco.

 Como actriz consolidada del cine y la televisión mexicana, Luz María Aguilar adquirió su residencia principal en la colonia Polanco, la zona más elegante y más cotizada de la Ciudad de México, hogar de diplomáticos, empresarios de primer nivel y las figuras más prominentes del mundo artístico e intelectual del país. Polanco en los años 60 era lo que sigue siendo hoy, la dirección que en México comunica de manera inmediata e inconfundible que quien vive ahí ha llegado a lo más alto de lo que el éxito puede ofrecer. La adquirió en 1963,

cuando los ingresos combinados del cine y las primeras telenovelas habían generado el ahorro suficiente para una inversión inmobiliaria de esa categoría. Era un departamento en un edificio de ocho pisos sobre la calle Presidente Maaric, la arteria principal de Polanco, a  dos cuadras del parque Lincoln.

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