Pues bien, si Gustavo Petro como presidente de la República todavía no ha dado su brazo golpista a torcer con respecto a unos resultados bastante más claros y bastante menos decisivos que los actuales, porque en esa primera vuelta no se dilucidaba el presidente de Colombia, había que acudir todavía a la segunda vuelta, que nos hace pensar que va a reconocer con dignidad los resultados de esta segunda vuelta que nos hace pensar, dicho de otra manera, manera que no va a intentar dar un golpe de estado institucional para instrumentalizando por un lado el estado

colombiano que todavía maneja y por otro la movilización de los suyos en las calles tratar de voltear en el recuento definitivo este estrecho margen de 250,000 votos. Y cuidado, esto no es una especulación conspirativa en contra de la izquierda colombiana. No, no. El propio Gustavo Petro desde su cuenta NX ha publicado lo siguiente, nada más conocer los resultados del preconteo electoral.
Con los mismos datos de la registraduría, el resultado de preconteo en este momento es 49,3% por Abelardo y 49% por Cepeda. En ningún momento de la noche Cepeda llegó al 49% de los votos. Por tanto, primera mentira de Gustavo Petro para llegar a la conclusión a la que quería llegar, que está en la segunda línea. No se puede proclamar ningún presidente.
Es el escrutinio el que determina quién es el presidente. Obedezco a los jueces. Tranquilidad entre la ciudadanía, por favor. La realidad nos da un país partido por la mitad e injerencia extranjera quitándonos la libertad. Se impone un acuerdo nacional si queremos mantener la patria y la paz en los años por venir.
Gustavo Petro se está agarrando a un clavo ardiendo para no reconocer los resultados electorales. Y es que el número de votos de cada candidato que se nos ha comunicado hasta la fecha es el resultante del llamado preconteo electoral. que no es más que la agregación de los resultados que han comunicado cada uno de los jurados de mesa.
Una vez cerradas las urnas, cada una de las mesas cuenta los votos y cuando ha terminado ese recuento descentralizado, cada una de ellas lo traslada al software que centraliza y publica esas cifras que son provisionales, pero son provisionales en el sentido de que todavía hay que verificarlas oficialmente a través del procedimiento que tendrá lugar en los próximos días, que es el escrutinio.
Básicamente se trata de oficializar a través de un recuento mucho más lento y solemne que el contenido de las actas que se ha trasladado en el preconteo coincide con el que realmente figura en estas. Si queremos una analogía que los españoles podremos entender, es algo así como si el preconteo lo llevaran a cabo los oficiales de una notaría y el escrutinio lo ratificara después de haberlo supervisado el notario.
Hasta que el notario no estampa su firma, esos resultados no son todavía definitivos ni tienen fuerza de ley. Pero si los oficiales de la notaría han hecho un buen trabajo, la diferencia que habrá entre el preconteo y el escrutinio será ínfima. Y de hecho así ha sucedido históricamente en los comicios presidenciales de Colombia.
Las diferencias en el número de votos entre el preconteo y el escrutinio han sido irrelevantes. Por ejemplo, en la primera vuelta de estas presidenciales de 2026, la diferencia fue del 0,06% de los votos. Es decir, hubo una coincidencia del 99,94% entre el preconteo y el escrutinio y en las elecciones presidenciales de 2022, las que ganó Gustavo Petro, en primera vuelta también hubo una diferencia de apenas el 0,1% de todos los votos.
Es decir, que el escrutinio y el preconteo coincidieron al 99,9%. Por tanto, a efectos prácticos, todo el mundo debería estar reconociendo que Abelardo de la Espriella ha ganado estas elecciones y que es el presidente electo de Colombia. Aún así, podría ser legítimo que para guardar las formas y respetar el procedimiento uno dijera que hasta que no se completa el escrutinio todavía estamos ante resultados provisionales, ante resultados que no son firmes y por tanto no va a felicitar al ganador de estos comicios hasta que
se haya completado todo el rito de recuento de votos. Eso podría llegar a ser una pataleta de mal perdedor, pero en todo caso entraría dentro del discurso democráticamente admisible. Pero es que Gustavo Petro no está haciendo esto, no solo por lo que ya he dicho, que todavía no ha reconocido los resultados de la primera vuelta y no solo porque está insistiendo en que tampoco va a reconocer de momento los resultados de esta segunda vuelta, sino porque acto seguido ya se está inventando conspiraciones para acaso intentar manipular el proceso
de escrutinio atención a este otro tweet de Gustavo Petro en el que ya está hablando de conspiraciones globales en su contra. Hoy tenemos evidencia de un cambio de direcciones IP de varios servidores de la registraduría nacional. Significa que se vulneró el software y otros escribieron datos de mesas y puestos de votación.
El único con capacidad de hacer eso en el mundo es el Estado de Israel. Pasaré a los jueces con exactitud los servidores cambiados para que haga la auditoría experta al software electoral que no se ha realizado para hacerlo en el proceso mismo de escrutinio. Solicito un escrutinio de todas las mesas y conteo de nuevo de todos los votos con estudio de vulneraciones del software electoral y las mesas que sufrieron afectaciones.
A toda la población le solicito tranquilidad y mesura para lograr un escrutinio a fondo y bien hecho que refleje la real decisión de la ciudadanía. Fijaos al grado de delirio al que está llegando Gustavo Petro. Primero, que haya habido un cambio de direcciones IP no implica que se haya vulnerado el software electoral.
Y que se hubiese vulnerado el software electoral, que no es el caso, tampoco significaría que se hubiesen reescrito las mesas y los puestos de votación. Esto es algo que se saca Gustavo Petro de la manga sin ninguna evidencia, pero ya para rematar dice que el único que puede haber ejecutado esta vulneración del preconteo electoral colombiano es el Estado de Israel y lo dice de nuevo sin ningún tipo ya no de prueba, sino de indicio de que eso ha sucedido.
Es decir, Gustavo Petro necesita montar una narrativa, que en este caso es obvio que se ha construido de prisa y corriendo de manera muy chapucera para deslegitimar los datos del preconteo electoral que hasta la fecha nunca han fallado en unas elecciones presidenciales colombianas. ¿Y para qué necesita hacer esto? Simplemente para retrasar unos días el reconocimiento de que Abelardo de la Priella ya ha ganado las elecciones.
Para ese viaje no hacen falta tantas alforjas. Si lo único que quieres es no felicitar en esta noche electoral al candidato que tú llamas fascista y neonazi en las elecciones colombianas, como digo, lo único que tendrías que hacer es voy a esperar a que estén los datos definitivos del escrutinio. Hoy no felicito a nadie porque nadie ha ganado todavía en firme.
Pero si no haces esto, si ya estás montando conspiraciones delirantes sobre por qué los datos del preconteo han dado lo que han dado, es porque tienes la tentación de intentar influir y manipular en el proceso de escrutinio para luego justificar retrospectivamente por qué hay tanta diferencia entre el escrutinio y el preconteo.
